La ballena azul y el rorcual común regresan al Atlántico africano medio siglo después de la caza industrial
Tras décadas de silencio, los dos gigantes del océano vuelven a dejarse ver frente a Namibia y Sudáfrica. Su regreso apunta a una lenta recuperación, pero también los enfrenta a un mar más transitado, ruidoso y peligroso.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Una ballena azul vista desde el aire. La caza industrial redujo drásticamente sus poblaciones durante el siglo XX, pero nuevos avistamientos frente a Namibia y Sudáfrica apuntan a su lento regreso al Atlántico sudoriental. Cortesía: NOAA Fisheries
El regreso de las grandes ballenas al Atlántico africano
Las ballenas azules y los rorcuales comunes prácticamente desaparecieron de las aguas de Namibia y Sudáfrica a causa de la caza incontrolada por parte de la industria ballenera. Un nuevo estudio reúne avistamientos, varamientos y registros acústicos que apuntan a un lento retorno, aunque la recuperación sigue amenazada por el tráfico marítimo, las redes de pesca y la exploración sísmica.
A finales de abril de 2021, el cadáver de una ballena azul apareció en la costa de Walvis Bay, en Namibia. Era una hembra de 18,32 metros de longitud y su muerte fue atribuida con casi toda seguridad al choque con un barco. El hallazgo tenía una doble lectura:
✅ Por un lado, confirmaba que el animal más grande del planeta estaba regresando a una región de la que casi había desaparecido.
✅ Por otro, mostraba que ese retorno se producía en un océano mucho más transitado, ruidoso y peligroso que el que las ballenas habían conocido antes de la gran matanza industrial del siglo XX.
¿Se están recuperando las ballenas azules y los rorcuales comunes?
Un estudio publicado en la revista African Journal of Marine Science ha reunido los indicios disponibles sobre la presencia reciente de ballenas azules antárticas (Balaenoptera musculus intermedia) y rorcuales comunes australes (Balaenoptera physalus quoyi) en el Atlántico sudoriental. Los datos abarcan desde mayo de 1964 hasta marzo de 2025 y proceden de publicaciones científicas, plataformas de biodiversidad, redes de varamientos y observaciones realizadas desde barcos pesqueros, campañas oceanográficas y buques dedicados a prospecciones sísmicas.
El balance sugiere que los dos cetáceos gigantes están recuperando poco a poco las aguas situadas frente a Namibia y la costa occidental de Sudáfrica. No se trata todavía de una invasión de cetáceos ni de una vuelta a las abundancias históricas, sino de una acumulación de señales que empieza a ser difícil atribuir únicamente al azar.
El dato más llamativo es que el 95% de los registros confirmados evaluados por los investigadores se produjo entre 2012 y 2025.
Según explican Bridget Susan James, Tess Gridley, Michael Radford y el resto de los autores del estudio, publicado en el African Journal of Marine Science, el incremento de avistamientos es compatible con la recuperación de las poblaciones tras el final de la caza industrial. Sin embargo, advierten de que una parte de la tendencia también puede deberse al incremento de la actividad marítima y a la presencia de más observadores de mamíferos marinos a bordo de barcos que operan lejos de la costa.
➡️ En otras palabras, probablemente hay más ballenas, pero también más ojos buscándolas.
Un rorcual común emerge para respirar. Este veloz cetáceo, el segundo animal más grande del planeta, también está recuperando lentamente las aguas del Atlántico sudoriental tras la devastación causada por la caza industrial. Cortesía: Aqqa Rosing-Asvid
La caza comercial llevó a las ballenas al borde de la extinción
La prudencia es necesaria, porque el punto de partida fue una catástrofe biológica. Entre 1913 y 1978, la industria ballenera capturó en el hemisferio sur alrededor de 350.000 ballenas azules y 725.000 rorcuales comunes.
Los arpones explosivos, los barcos factoría y las nuevas técnicas de localización permitieron perseguir a los animales incluso en las remotas aguas antárticas. Cuando terminó la explotación directa, en 1972 para las especies analizadas, algunas poblaciones habían quedado reducidas a una mínima fracción de su tamaño original.
✅ La ballena azul antártica, que puede superar los 30 metros y alcanzar cerca de 200 toneladas, continúa catalogada como en peligro crítico,y se estima que su población ronda apenas el 3 % de la existente antes de la caza comercial, aunque aumenta a un ritmo aproximado de entre el 5 % y el 8 % anual.
✅ El rorcual común, que supera los 25 metros y alcanza las 80 toneladas, ha evolucionado algo mejor: fue reclasificado de en peligro a vulnerable, y podría haber recuperado al menos el 30 % de su población anterior a la explotación, con un crecimiento estimado de entre el 4 % y el 5 % cada año.
El sistema de Benguela: alimento, migración y cuidado de las crías
Las aguas del sistema de Benguela, que se extiende desde Angola hasta Sudáfrica, desempeñaron en otro tiempo un papel importante en la vida de estos cetáceos. La corriente arrastra hacia la superficie aguas profundas, frías y cargadas de nutrientes. Esa fertilización natural alimenta al fitoplancton y sostiene grandes concentraciones de kril, pequeños crustáceos que constituyen la base de la dieta de las ballenas azules y una parte fundamental de la alimentación de los rorcuales comunes.
Los documentos de las antiguas estaciones balleneras de Walvis Bay y Saldanha Bay muestran que las ballenas azules utilizaban regularmente la región entre junio y octubre. Muchos de los ejemplares capturados medían menos de 20 metros, lo que indica una presencia considerable de animales jóvenes.
En Walvis Bay también se registraron madres acompañadas de crías. El Atlántico sudoriental pudo ser, por tanto, algo más que una ruta migratoria: quizá funcionó como zona de cría, guardería y alimentación.
La presencia de crías ofrece una pista decisiva
La investigación actual ha recopilado doce avistamientos recientes de ballenas azules, un varamiento confirmado y otros cinco registros publicados. Cuatro de los avistamientos se produjeron frente a la costa occidental sudafricana y ocho en aguas de Namibia. Entre estos últimos había dos crías de menos de diez metros.
Por su parte, los rorcuales comunes resultaron más frecuentes: se reunieron 76 avistamientos —52 en Namibia y 24 en Sudáfrica— y seis varamientos confirmados. Los grupos observados estaban formados por entre uno y siete animales.
La aparición de crías es especialmente reveladora. Los autores consideran que su presencia, combinada con los antiguos datos balleneros, refuerza la hipótesis de que el ecosistema de Benguela vuelve a utilizarse como área de reproducción o de cuidado de los animales jóvenes. Una pareja de ballena azul formada por una madre y su cría fue observada frente a Sudáfrica, y aproximadamente una cuarta parte de los avistamientos registrados en Namibia incluía ejemplares jóvenes.
Algunas ballenas podrían permanecer todo el año
Los patrones estacionales, sin embargo, plantean preguntas. La mayoría de las ballenas azules fue vista entre octubre y diciembre, durante la primavera y el comienzo del verano austral. También hubo observaciones en enero y marzo, y un varamiento en abril, lo que, unido a las detecciones acústicas, sugiere que algunos ejemplares podrían permanecer en la región durante buena parte del año.
Los rorcuales comunes aparecieron prácticamente en todas las estaciones, en ocasiones alimentándose frente al sur de Namibia o integrados en grupos mixtos con ballenas azules y rorcuales norteños.
Esta permanencia prolongada cuestiona la imagen simplificada según la cual todas las grandes ballenas pasan el verano alimentándose en la Antártida y migran en invierno hacia aguas templadas para reproducirse. Algunos ejemplares, especialmente juveniles o animales que no se reproducen ese año, pueden quedarse en zonas de afloramiento ricas en alimento. En las aguas de Benguela encuentran kril sin necesidad de completar un viaje de miles de kilómetros.
El regreso también poen sobre la mesa señales preocupantes
No todos los individuos observados parecían beneficiarse de esa estrategia. Los investigadores documentaron ballenas azules visiblemente delgadas y un rorcual común varado en 2024.
Según señalan, estos casos podrían indicar que la disponibilidad de kril no siempre basta para cubrir las necesidades de unas poblaciones en crecimiento.
La competencia entre especies y los cambios en la productividad marina provocados por el calentamiento global podrían modificar la cantidad y distribución de sus presas.
Avistamientos y varamientos de ballenas azules antárticas y rorcuales comunes australes en el Atlántico sudoriental. Las imágenes muestran una ballena azul varada en Walvis Bay en 2021 (a), ejemplares con mordeduras de tiburón cigarro (b y c) y uno muy delgado (d); además de un rorcual común varado cerca de Mowe Bay en 1999 (e), otro integrado en un grupo mixto de cetáceos (f) y uno alimentándose frente al sur de Namibia (g). Fotografías: MR (b, c, d y f), BSJ (a), JP (e) y S. Golaski / Namibian Dolphin Project (g).
Barcos, redes y ruido submarino: las nuevas amenazas
El regreso trae consigo otro problema: las ballenas están recuperando un territorio que los seres humanos han ocupado de forma intensa durante su ausencia. Los puertos se han ampliado, el tráfico comercial ha crecido y las prospecciones de petróleo y gas utilizan cañones de aire comprimido capaces de producir fuertes pulsos sonoros bajo el agua.
Ese ruido puede alterar el comportamiento de los cetáceos y reducir el espacio acústico en el que se comunican mediante vocalizaciones de baja frecuencia.
A ello se suman las colisiones con barcos y los enredos en artes de pesca. Un estudio global reciente situó las aguas de Namibia y Sudáfrica entre las zonas con elevado riesgo de choques para ballenas azules y rorcuales comunes. En la costa sudafricana se han documentado 38 varamientos de grandes cetáceos con señales de colisión entre 1969 y 2023; 27 ocurrieron durante los últimos quince años.
Cómo proteger la recuperación de las grandes ballenas
Los autores proponen reforzar la investigación y la protección mediante varias medidas. Estas son algunas que se citan en el trabajo científico:
✅ Instalar más sistemas de monitorización acústica pasiva para detectar los cantos de las ballenas durante todo el año.
✅ Aumentar el número de observadores de mamíferos marinos a bordo de barcos pesqueros, comerciales y de investigación.
✅ Recoger fotografías y muestras genéticas para identificar individuos, establecer su sexo y reconstruir sus movimientos.
✅ Incorporar las áreas importantes de alimentación, reproducción y migración a los planes de ordenación del espacio marítimo.
✅ Reducir la velocidad de los barcos y modificar las rutas cuando coincidan con hábitats frecuentados por grandes cetáceos.
✅ Evaluar el impacto del ruido generado por el tráfico naval y las prospecciones sísmicas.
Una observación incorporada al estudio durante su revisión reforzó la impresión de retorno. En mayo de 2026, una ballena azul juvenil de unos 15 metros fue filmada a unos 18 kilómetros del cabo de Buena Esperanza. El animal rodeó una embarcación recreativa, nadó bajo ella y llegó a seguirla cuando intentó alejarse.
La escena contiene una paradoja. Una especie perseguida hasta los límites de la extinción vuelve a acercarse a los barcos, pero son precisamente esas embarcaciones y las actividades humanas que representan las que pueden frenar su recuperación.
Tras medio siglo de silencio, las grandes ballenas parecen estar regresando al Atlántico africano. Garantizar que esta vez puedan quedarse dependerá de que sus rutas migratorias, áreas de alimentación y posibles zonas de cría sean protegidas antes de que la expansión marítima vuelva a cerrarles el paso.▪️(16-agosto-2026)
LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
- Las ballenas azules y los rorcuales comunes están regresando lentamente a las aguas de Namibia y Sudáfrica tras décadas de ausencia.
- El 95% de los registros confirmados analizados se produjo entre 2012 y 2025, una señal compatible con la recuperación de sus poblaciones.
- La presencia de crías sugiere que el sistema de Benguela podría volver a funcionar como zona de alimentación, reproducción y cuidado de ballenatos.
- El regreso aún no es definitivo: parte del aumento puede deberse a que ahora hay más observadores en el mar.
- Las colisiones con barcos, las redes de pesca, el ruido submarino y el cambio climático amenazan esta frágil recuperación.
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Regreso Ballenas y África
🐋 ¿Están regresando las ballenas azules al Atlántico sudoriental?
Los avistamientos recientes indican que las ballenas azules están volviendo a las aguas de Namibia y Sudáfrica. El 95% de los registros confirmados analizados se produjo entre 2012 y 2025, aunque el aumento del esfuerzo de observación impide atribuir toda la tendencia a una recuperación poblacional.
🐋 ¿Qué es un rorcual común o ballena de aleta?
El rorcual común (Balaenoptera physalus) es el segundo animal más grande del planeta después de la ballena azul. En inglés se denomina fin whale, por lo que también se traduce ocasionalmente como ballena de aleta. En el hemisferio sur vive la subespecie Balaenoptera physalus quoyi.
🐋 ¿Por qué es importante el sistema de Benguela para las ballenas?
El afloramiento de Benguela lleva nutrientes hasta la superficie y genera una elevada productividad marina. Sus aguas pueden ofrecer kril y otras presas, además de funcionar como corredor migratorio y posible zona de cría y cuidado de ballenatos.
🐋 ¿Cuántas ballenas fueron cazadas durante el siglo XX?
Entre 1913 y 1978, la caza comercial capturó aproximadamente 350.000 ballenas azules y 725.000 rorcuales comunes en el hemisferio sur. Esta explotación redujo drásticamente sus poblaciones.
🐋 ¿Qué amenazas afrontan actualmente?
Las principales amenazas son las colisiones con barcos, el enredo en redes de pesca, el ruido submarino, las prospecciones sísmicas, la contaminación, el cambio climático y las posibles alteraciones en la disponibilidad de kril.
🐋 ¿El estudio demuestra que las poblaciones se han recuperado?
No de forma definitiva. El aumento de los registros constituye una señal compatible con la recuperación, pero la cantidad de observaciones sigue siendo reducida y parte del incremento puede explicarse por la existencia de más observadores. Se necesitan censos sistemáticos, seguimiento acústico e identificación genética.
COMPORTAMIENTO ANIMAL
Fuente: James, B., Gridley, T., Radford, M., Paterson, J., Roux, J. P., & Elwen, S. Recent increased presence of blue whales Balaenoptera musculus and fin whales B. physalus in the southeastern Atlantic: evidence of recovery? African Journal of Marine Science (2026). DOI: https://doi.org/10.2989/1814232X.2026.2626591

