Los Alpes entran en la década decisiva: la desaparición acelerada de los glaciares ya tiene fecha

Un estudio internacional advierte de que los Alpes perderán más de la mitad de sus glaciares en las próximas dos décadas y alcanzarán su máximo ritmo de desaparición antes de 2040. La magnitud final de la pérdida dependerá de hasta dónde llegue el calentamiento global y de las decisiones climáticas que se tomen ahora.

Por Enrique Coperías

Cueva de hielo en el glaciar Morteratsch (Suiza). La cavidad, formada por el rápido deshielo interno, es una señal visible de la acelerada desintegración glaciar que está reduciendo el número de glaciares en los Alpes y en todo el mundo.

Cueva de hielo en el glaciar Morteratsch (Suiza). La cavidad, formada por el rápido deshielo interno, es una señal visible de la acelerada desintegración glaciar que está reduciendo el número de glaciares en los Alpes y en todo el mundo. Cortesía: Lander Van Tricht / ETH Zurich, Cátedra de Glaciología

Los glaciares han modelado el paisaje alpino y la vida de quienes lo habitan desde hace siglos. Han sido reservas de agua, iconos culturales, escenarios turísticos y referencias casi eternas en la memoria colectiva de Europa. Pero esa sensación de permanencia se desvanece rápidamente.

Un nuevo estudio científico alerta de que los Alpes europeos están a punto de vivir la mayor oleada de desaparición de glaciares jamás registrada, concentrada en apenas una o dos décadas. No se trata solo de que los hielos se derritan más rápido, sino de que miles de glaciares individuales dejarán de existir por completo en un corto intervalo de tiempo, un fenómeno que los científicos han bautizado como el pico de extinción glaciar.

«Por primera vez, hemos puesto fecha a la desaparición de cada uno de los glaciares de la Tierra», denuncia Lander Van Tricht, profesor de Glaciología en la ETH Zurich (Suiza) y autor principal del estudio.

¿Cuándo desaparecerán los glaciares de los Alpes?

La investigación, publicada en la revista Nature Climate Change y liderada por un consorcio internacional de científicos del clima y la glaciología, analiza el destino de más de 200.000 glaciares de todo el mundo a lo largo del siglo XXI. A diferencia de estudios anteriores, centrados en la pérdida de masa o superficie de hielo, este trabajo pone el foco en algo más tangible y simbólico: el número de glaciares que desaparecerán uno a uno.

Y la conclusión es inquietante. En torno a la mitad del siglo, el planeta alcanzará el momento en el que más glaciares se extingan cada año, a un ritmo sin precedentes en la historia reciente de la Tierra.

En los Alpes, ese punto crítico llegará antes que en la mayoría de las regiones del planeta. Si las proyecciones se cumplen, más de la mitad de los glaciares alpinos actuales desaparecerán en las próximas dos décadas. Y hacia 2100, incluso en los escenarios climáticos más optimistas, solo quedará una pequeña fracción de los hielos que hoy sobreviven entre Francia, Suiza, Italia y Austria.

«En estas regiones, se espera que más de la mitad de todos los glaciares desaparezcan en los próximos diez a veinte años», dice Van Tricht.

Qué es el pico de extinción glaciar

Los científicos han acuñado el concepto de pico de extinción glaciar para describir el año en que el número de glaciares que desaparecen alcanza su máximo. Según el estudio, a escala global ese pico se producirá entre 2041 y 2055, dependiendo de cuánto aumente la temperatura media del planeta. En el escenario más ambicioso del Acuerdo de París, que limita el calentamiento global a 1,5 ºC, desaparecerán en torno a 2.000 glaciares al año en ese periodo. Si el mundo sigue la senda actual de emisiones, la cifra se duplica y alcanza los 4.000 glaciares anuales.

Para hacerse una idea de lo que significa esa velocidad, los autores del estudio explican que equivale a perder, en un solo año, todos los glaciares que existen hoy en los Alpes europeos. Y no es una metáfora: en términos numéricos, el ritmo de desaparición de glaciares será entre tres y cinco veces mayor que el actual.

En el caso alpino, el impacto es especialmente rápido porque la región está dominada por glaciares pequeños y medianos, que reaccionan con mayor rapidez al aumento de las temperaturas. A diferencia de los grandes mantos de hielo de Groenlandia o la Antártida, los glaciares alpinos no tienen inercia suficiente para resistir décadas de calentamiento continuado. Cuando cruzan ciertos umbrales, simplemente colapsan.

El glaciar Aletsch, el mayor de los Alpes, se extiende a lo largo de 23 kilómetros y ocupa más de 120 kilómetros cuadrados en el suroeste de Suiza, en el cantón de Valais. Forma parte del espacio Jungfrau-Aletsch-Bietschhorn, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Cortesía: Lander Van Tricht / ETH Zurich, Cátedra de Glaciología

Por qué los glaciares pequeños desaparecen antes

Uno de los aspectos más llamativos del estudio es que muchos de los glaciares que desaparecerán primero son relativamente pequeños y contienen una porción limitada del hielo total. Desde el punto de vista del nivel del mar, su pérdida apenas se nota. Pero desde una perspectiva social, cultural y ecológica, su desaparición es profunda.

En los Alpes, numerosos glaciares están ligados a valles, a estaciones de esquí, a rutas de montaña y a identidades locales. Algunos han sido protagonistas de leyendas, de rituales religiosos o de la economía turística durante generaciones. Cuando un glaciar desaparece, no solo se pierde hielo: se borra un referente del paisaje y, en muchos casos, una parte del relato colectivo de una región.

🗣️ «El deshielo de un glaciar pequeño apenas contribuye a la subida del nivel del mar. Pero cuando un glaciar desaparece por completo, puede afectar gravemente al turismo en un valle», comenta Van Tricht.

Esta dimensión simbólica explica por qué en los últimos años han proliferado ceremonias de despedida de glaciares en países como Suiza e Islandia. En 2019, el glaciar Pizol fue oficialmente enterrado en los Alpes suizos con una placa conmemorativa. Estos actos, que hace apenas una década parecían extravagantes, se están convirtiendo en una forma de duelo colectivo ante un cambio climático que ya no es abstracto.

Cuántos glaciares sobrevivirán según el calentamiento global

El estudio subraya que, en regiones como los Alpes, el Cáucaso o las montañas del sur de América, el momento más crítico está a la vuelta de la esquina. Más del 50% de los glaciares actuales desaparecerán antes de 2040, independientemente de si el mundo logra frenar parcialmente las emisiones de gases de efecto invernadero. Esto se debe a que muchos de ellos ya están condenados por el calentamiento acumulado en las últimas décadas.

Sin embargo, el margen de maniobra no es irrelevante. Limitar el calentamiento global a 1,5 ºC (según las estimaciones del IPCC, la trayectoria de calentamiento se sitúa en torno a los 3,5°C de aquí a 2100, con un margen de error de entre 2,2°C y 3,5°C en función de las políticas públicas aplicadas) podría duplicar el número de glaciares que sobrevivan a finales de siglo en comparación con el escenario actual de políticas climáticas.

En los Alpes, la diferencia entre un mundo que actúa con rapidez y otro que no lo hace es la diferencia entre conservar decenas de glaciares emblemáticos o reducir el paisaje a unos pocos restos de hielo en las cumbres más altas.

Cómo afecta la pérdida de glaciares a las personas

Paradójicamente, tras el pico de extinción glaciar, el número anual de glaciares que desaparecen comenzará a disminuir. Pero esta aparente mejora no es una buena noticia. Significa, simplemente, que ya no quedarán muchos glaciares pequeños por perder. A finales de siglo, en los escenarios más pesimistas, apenas sobrevivirá un 10% de los glaciares actuales en todo el planeta.

En los Alpes, el panorama es aún más sombrío. Con un calentamiento global de cuatro grados, solo quedarían alrededor de una veintena de glaciares, una reducción del 99% respecto a hoy.

El paisaje alpino del futuro se parecerá poco al que conocemos: más rocas desnudas, nuevos lagos de origen glaciar y ecosistemas que tendrán que adaptarse a una transformación radical.

Las regiones montañosas de menor altitud en Europa Central, el oeste de Canadá, Estados Unidos, Asia Central y las zonas cercanas al ecuador de los Andes y de las cordilleras africanas podrían perder más de la mitad de sus glaciares antes de 2040..

Las regiones montañosas de menor altitud en Europa Central, el oeste de Canadá, Estados Unidos, Asia Central y las zonas cercanas al ecuador de los Andes y de las cordilleras africanas podrían perder más de la mitad de sus glaciares antes de 2040. En el gráfico, el sombreado más oscuro indica una desaparición más temprana. Gráfico: Basemap / Natural Earth / Springer Nature / ETH Zurich, Cátedra de Glaciología

Por qué cada décima de grado importa

Los autores del estudio insisten en que contar glaciares no sustituye a medir toneladas de hielo o milímetros de subida del nivel del mar, pero sí añade una dimensión humana al problema. Cada glaciar que desaparece tiene un nombre, una historia y un lugar concreto. La extinción glaciar no es solo un proceso físico, sino una experiencia social que afecta al turismo, al suministro de agua en verano y a la relación emocional de las comunidades con su entorno.

En este sentido, el pico de extinción glaciar funciona como un recordatorio incómodo: el futuro no se juega en 2100, sino en las decisiones climáticas que se tomen en esta década. La diferencia entre perder 2.000 o 4.000 glaciares al año en el ecuador del siglo depende de políticas energéticas, económicas y sociales que están hoy mismo sobre la mesa. «Los resultados subrayan hasta qué punto es urgente una acción climática ambiciosa», comenta Daniel Farinotti, profesor de Glaciología en la ETH Zurich.

Los glaciares alpinos, que durante siglos parecieron eternos, se están convirtiendo en indicadores visibles del cambio climático. Su desaparición no es un fenómeno lejano ni exclusivo de regiones remotas: ocurre en el corazón de Europa, ante los ojos de millones de personas. Y, como advierte este estudio, el tiempo para decidir cuántos de ellos sobrevivirán se está agotando.

«Cada glaciar está ligado a un lugar, una historia y a personas que sienten su pérdida. Por eso trabajamos tanto para proteger los glaciares que aún existen como para mantener viva la memoria de los que ya han desaparecido», concluye Van Tricht.▪️

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