¿Ser zurdo da ventaja al competir? Un nuevo estudio señala un plus psicológico inesperado

Solo el 10% de la población escribe con la izquierda, pero esa minoría podría esconder algo más que una simple rareza estadística. Una investigación científica sugiere que la zurdera podría estar asociada a una ventaja psicológica cuando toca enfrentarse a otros.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Una tenista zurda golpea la pelota con su mano izquierda: un nuevo estudio sugiere que la minoría zurda podría mostrar una mayor inclinación psicológica hacia el desafío

Una tenista zurda golpea la pelota con su mano izquierda: un nuevo estudio sugiere que la minoría zurda podría mostrar una mayor inclinación psicológica hacia el desafío, en línea con teorías evolutivas que apuntan a una ventaja estratégica en contextos de rivalidad. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones

Durante décadas, la ciencia ha intentado explicar por qué alrededor del 90% de la población mundial escribe con la mano derecha mientras una minoría persistente —en torno al 10%— lo hace con la izquierda.

Esa asimetría, tan cotidiana que apenas la percibimos, es en realidad uno de los grandes enigmas de la evolución humana.

Ahora, un estudio publicado en la revista Scientific Reports aporta nuevas piezas al rompecabezas: las personas zurdas podrían mostrar, en promedio, una mayor inclinación psicológica hacia la competitividad que las diestras, un rasgo que encajaría con teorías evolutivas sobre el mantenimiento de esta minoría a lo largo del tiempo.

Por qué solo el 10% de la población es zurda: la hipótesis evolutiva

La investigación, liderada por Giulia Prete y su equipo de la Universidad de Chieti-Pescara (Italia), parte de una hipótesis con raíces en la biología evolutiva: la llamada estrategia evolutivamente estable (ESS). Formulada en los años setenta por el genetista británico John Maynard Smith, la ESS sostiene que ciertos rasgos se mantienen en una población porque ofrecen ventajas que dependen de su frecuencia.

En el caso de la lateralidad —la preferencia por una mano u otra—, la idea es que la mayoría diestra facilitaría la cooperación, mientras que la minoría zurda obtendría ventajas en contextos competitivos, precisamente por ser menos frecuente.

La llamada hipótesis del combate y el efecto sorpresa en el deporte ya habían sugerido algo parecido: en disciplinas como el boxeo, la esgrima o el tenis, los zurdos suelen estar sobrerrepresentados en los niveles de élite. La explicación es sencilla y estratégica: la mayoría de los rivales están habituados a enfrentarse a diestros, de modo que un oponente zurdo introduce un patrón de movimientos menos predecible. Pero ¿es esa ventaja puramente técnica o existe también una disposición psicológica diferencial hacia la competencia?

¿Son los zurdos más competitivos? Qué analizó el estudio

Para responder a esa pregunta, el equipo italiano diseñó un estudio en dos fases. En la primera, más de 1.100 personas completaron en línea una batería de cuestionarios que evaluaban su preferencia manual —medida mediante el Inventario de Lateralidad de Edimburgo— y diversos rasgos psicológicos, entre ellos diferentes dimensiones de competitividad, personalidad, ansiedad y depresión

Los resultados fueron sutiles pero consistentes. En el conjunto de la muestra, cuanto más marcada era la preferencia por la mano izquierda, mayor era la orientación competitiva entendida como deseo de superación personal y menor la tendencia a evitar la competencia por ansiedad.

Además, al comparar los extremos —zurdos muy marcados frente a diestros muy marcados—, los primeros mostraban niveles más altos de lo que los autores denominan orientación hipercompetitiva: una inclinación a ganar y dominar, incluso a costa de los demás.

En otras palabras, los zurdos del estudio no solo evitaban menos las situaciones competitivas, sino que también declaraban una mayor disposición a implicarse intensamente en ellas. El patrón encaja con la idea de que, en contextos de rivalidad, pertenecer a la minoría puede conferir una ventaja estratégica que la evolución habría contribuido a preservar.

Cada hemisferio cerebral controla el lado opuesto del cuerpo

La distribución de la muestra replicó lo esperado: un 88,5% de participantes eran diestros y un 11,5% zurdos, cifras muy próximas a las descritas en metaanálisis previos sobre lateralidad humana. Esta es la tendencia natural de cada persona a utilizar preferentemente un lado del cuerpo —mano, pie, ojo u oído— frente al otro para realizar tareas cotidianas.

Aunque suele identificarse con ser diestro o zurdo, en realidad refleja una organización asimétrica del cerebro: cada hemisferio cerebral controla el lado opuesto del cuerpo y puede especializarse en determinadas funciones, como el lenguaje, la percepción espacial o el control motor fino.

Esta especialización hemisférica no implica que un lado sea mejor que el otro, sino que el cerebro distribuye sus funciones de manera eficiente. En la mayoría de los humanos predomina la lateralidad derecha, pero una minoría estable mantiene preferencia izquierda, una asimetría que ha despertado gran interés en la psicología, la neurociencia y la biología evolutiva.

Diferencias entre hombres y mujeres en competitividad

Además, se observó una ligera sobrerrepresentación masculina entre las personas no diestras, en línea con investigaciones que han documentado una mayor prevalencia de zurdera en hombres.

Ese detalle conecta con otra pieza del rompecabezas: la posible influencia hormonal. Algunos estudios han relacionado niveles más altos de testosterona con mayor competitividad y agresividad, y también con una mayor probabilidad de ser zurdo.

Aunque el trabajo italiano no midió niveles de hormonas, los autores sugieren que la mayor orientación competitiva observada en los zurdos podría estar vinculada, al menos en parte, a estos factores biológicos. No obstante, insisten en que se trata de una hipótesis especulativa que requeriría mediciones directas para confirmarse.

Más allá de la lateralidad, el estudio confirmó diferencias de género bien conocidas en psicología. Los hombres obtuvieron puntuaciones más altas que las mujeres en las escalas de hipercompetitividad y orientación competitiva al desarrollo personal, mientras que las mujeres mostraron mayores niveles de evitación de la competencia por ansiedad.

¿Ser zurdo implica tener una personalidad diferente?

También se registraron puntuaciones más elevadas en depresión, ansiedad y neuroticismo en mujeres, un patrón ampliamente documentado en la literatura científica.

En cambio, no se hallaron diferencias significativas entre zurdos y diestros en los grandes rasgos de personalidad (apertura, responsabilidad, extraversión, amabilidad y neuroticismo), ni en los niveles de depresión o ansiedad.

Este hallazgo contradice estudios anteriores que habían sugerido una mayor extraversión o amabilidad en personas zurdas. Según los autores, las discrepancias podrían deberse a diferencias metodológicas, como el uso de versiones abreviadas de los cuestionarios en investigaciones previas.

Un hallazgo inesperado: destreza manual y preferencia no son lo mismo

La segunda fase del estudio introdujo un giro inesperado. Un subgrupo de 48 participantes acudió al laboratorio para realizar una prueba clásica de destreza manual: el test de los nueve agujeros (9-Hole Peg Test).

El objetivo era comprobar si la preferencia manual declarada en los cuestionarios se correspondía con un mejor rendimiento objetivo con esa mano. Sorprendentemente, no se encontró correlación significativa entre ambas medidas.

De hecho, cerca de la mitad de los participantes mostró un patrón contradictorio: diestros que eran más rápidos con la izquierda en la prueba de destreza, y zurdos que rendían mejor con la derecha. Tampoco la destreza objetiva se relacionó con las medidas de competitividad o personalidad.

Para los autores, esto sugiere que la lateralidad autorreportada y la destreza motora son constructos distintos, y que solo la primera parece asociarse con la orientación competitiva.

Una persona escribe con la mano izquierda en su escritorio: alrededor del 10% de la población es zurda, una minoría que, según un estudio reciente, podría mostrar una mayor inclinación psicológica hacia el desafío y la rivalidad.

Una persona escribe con la mano izquierda en su escritorio: alrededor del 10% de la población es zurda, una minoría que, según un estudio reciente, podría mostrar una mayor inclinación psicológica hacia el desafío y la rivalidad. Foto de Cup of Couple

¿Por qué la evolución mantendría a los zurdos?

Este hallazgo plantea preguntas relevantes sobre cómo medimos la lateralidad. ¿Ser zurdo es simplemente usar más la mano izquierda o implica una organización cerebral y un estilo conductual más amplio? Si la preferencia subjetiva —más que la habilidad motora pura— es la que se asocia con la competitividad, tal vez estemos ante un fenómeno que trasciende la mera mecánica del movimiento.

Como todo estudio, el trabajo tiene limitaciones. La muestra estaba compuesta mayoritariamente por mujeres y por personas jóvenes, lo que dificulta generalizar los resultados a toda la población. Además, el número de hombres zurdos en los análisis más extremos fue reducido, lo que aconseja cautela al interpretar las interacciones entre sexo y lateralidad.

Los propios autores subrayan la necesidad de replicar los hallazgos en muestras más equilibradas y de incorporar medidas biológicas —como niveles hormonales— para profundizar en las posibles bases fisiológicas del fenómeno.

Conclusión: ¿tienen ventaja psicológica las personas zurdas?

También cabe considerar explicaciones alternativas. Una posibilidad es que pertenecer a una minoría —en este caso, la zurda— implique experiencias sociales específicas que fomenten rasgos competitivos, como la necesidad de adaptarse a un entorno diseñado para diestros. El estudio no evaluó variables como la frustración o la presión social, que podrían modular la orientación hacia la competencia.

Pese a estas cautelas, el trabajo aporta evidencia empírica a una idea sugerente: la zurdera podría no ser una simple rareza estadística, sino parte de un equilibrio evolutivo más complejo. En un mundo donde la cooperación es esencial para la vida social, pero la competencia también desempeña un papel clave en la supervivencia y el éxito, mantener una minoría con ventajas estratégicas en ciertos contextos podría haber resultado adaptativo.

La mano con la que escribimos, lanzamos una pelota o abrimos una puerta podría estar conectada, de forma indirecta, con cómo afrontamos los desafíos y rivalidades. No se trata de determinismo ni de etiquetas rígidas —la variabilidad individual es enorme—, pero sí de reconocer que incluso los gestos más cotidianos pueden reflejar profundas huellas evolutivas.

En definitiva, la investigación sugiere que la asimetría humana no es un accidente, sino un delicado equilibrio. Y que, quizá, en ese 10% que sostiene el bolígrafo con la izquierda late una pequeña ventaja competitiva que la selección natural ha decidido no borrar.▪️(3-marzo-2026)

  • Fuente: Prete, G., Marascia, E., Di Crosta, A. et al. Assessing the link among laterality, sex and competitiveness to verify the evolutionarily stable strategy of handedness. Scientific Reports (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s41598-026-38170-x

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