Un mapa mundial desvela una red de hongos subterráneos mil millones de veces más larga que la distancia entre la Tierra y el Sol

Bajo una simple cucharadita de tierra puede esconderse una red de hongos de hasta diez metros de longitud. Ahora, un estudio ha cartografiado por primera vez esta gigantesca infraestructura subterránea que conecta plantas, almacena carbono y ayuda a regular el clima de todo el planeta.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Mapa global de la densidad de hifas de hongos micorrízicos arbusculares

Mapa global de la densidad de hifas de hongos micorrízicos arbusculares (AM), una red subterránea que conecta las raíces de las plantas y desempeña un papel fundamental en el almacenamiento de carbono, el reciclaje de nutrientes y la regulación del clima terrestre. Cortesía: Truth & Beauty / Moritz Stefaner Justin Stewart - SPUN

Bajo nuestros pies se extiende una de las infraestructuras biológicas más vastas y desconocidas del planeta. Invisible para el ojo humano, esta inmensa red de hongos conecta las raíces de las plantas, transporta nutrientes, agua y carbono, ayuda a regular el clima terrestre y sostiene gran parte de los ecosistemas que hacen posible la vida.

Ahora, un equipo internacional de científicos ha logrado cartografiar por primera vez a escala global esta extraordinaria red subterránea y los resultados son difíciles de imaginar: la longitud total de sus filamentos alcanza unos 110 cuatrillones de kilómetros, una distancia equivalente a casi mil millones de veces la separación entre la Tierra y el Sol.

El estudio, publicado en la revista científica Science, ofrece el primer mapa mundial de los llamados hongos micorrízicos arbusculares, organismos que establecen relaciones simbióticas con aproximadamente el 70 % de las especies vegetales del planeta. A cambio de azúcares producidos por las plantas mediante la fotosíntesis, estos hongos suministran agua y nutrientes esenciales, lo que los convierte en auténticos ingenieros de los ecosistemas y en una pieza clave de los ciclos biogeoquímicos terrestres.

Qué son las hifas y por qué importan

Aunque pasan completamente desapercibidos para la mayoría de las personas, estos hongos forman una compleja red de filamentos microscópicos, conocidos como hifas, que enlazan plantas y suelos en una gigantesca infraestructura viva.

Los investigadores calculan que esta red global almacena alrededor de 300 megatoneladas de carbono, una masa equivalente a entre cuatro y seis veces el peso combinado de todos los seres humanos que habitan actualmente la Tierra.

«Es difícil sobreestimar la importancia y la magnitud de estos hongos —afirma Justin Stewart, investigador de la Society for the Protection of Underground Networks o SPUN y autor principal del trabajo. Y añade—: «Puede haber hasta diez metros de red micorrízica en una simple cucharadita de suelo».

Reconstrucción de la arquitectura de un micelio fúngico, la intrincada red de filamentos que permite a los hongos explorar el suelo, transportar nutrientes y conectar las raíces de las plantas.

Reconstrucción de la arquitectura de un micelio fúngico, la intrincada red de filamentos que permite a los hongos explorar el suelo, transportar nutrientes y conectar las raíces de las plantas. La estructura y densidad de estas redes varían entre especies y fueron analizadas mediante técnicas avanzadas de imagen en el Instituto de Biofísica AMOLF, en Ámsterdam. Cortesía: Corentin Bisot - VU Amsterdam, AMOLF Justin Stewart - SPUN

Semejante a una red de venas y arterias

La investigación también cuantifica por primera vez el extraordinario papel climático de estas asociaciones subterráneas. Según los cálculos del equipo, las redes micorrízicas transportan anualmente hacia el suelo unos 4.000 millones de toneladas equivalentes de dióxido de carbono. Esta cifra representa aproximadamente el 11 % de todas las emisiones de CO₂ generadas cada año por las actividades humanas.

Los científicos suelen referirse a estas estructuras como uno de los sistemas circulatorios de la Tierra. Igual que las venas y arterias distribuyen nutrientes por el cuerpo humano, las redes micorrízicas movilizan agua, carbono y minerales a través de los ecosistemas.

En los suelos saludables, pueden aumentar hasta cien veces la superficie de exploración de las raíces y proporcionar más del 80 % del fósforo que necesitan muchas plantas para crecer.

El primer mapa global de las redes fúngicas subterráneas

Hasta ahora, los investigadores conocían la enorme diversidad de los hongos micorrízicos, pero carecían de una visión global sobre la densidad física y la distribución de estas redes. Para resolver esta incógnita, el equipo recopiló información procedente de más de 16.000 muestras de suelo obtenidas en diferentes regiones del planeta.

Posteriormente desarrolló modelos de aprendizaje automático capaces de predecir la densidad de las redes en ecosistemas donde nunca habían sido medidas directamente, desde selvas tropicales y bosques templados hasta tundras, estepas y desiertos.

El trabajo requirió además una colaboración inusual entre ecólogos, biólogos, físicos y especialistas en robótica. En el instituto de investigación AMOLF, en los Países Bajos, los científicos analizaron mediante sistemas automatizados más de 300.000 hifas vivas cultivadas en laboratorio para calibrar los modelos matemáticos empleados en el estudio.

🗣️ «Con la aparición de nuevas tecnologías de imagen de alta resolución, aprendizaje automático y robótica, estamos empezando a revelar lo que durante mucho tiempo permaneció oculto bajo nuestros pies —explica Corentin Bisot, biofísico del instituto AMOLF (Holanda) y codirector de la investigación. Y continúa—: Estamos aprendiendo cómo los complejos cuerpos de estos hongos formadores de redes transportan nutrientes y ayudan a regular el clima».

Imagen microscópica de una red de hongos micorrízicos, cuyos filamentos se extienden por el suelo formando complejas conexiones con las raíces de las plantas.

Imagen microscópica de una red de hongos micorrízicos, cuyos filamentos se extienden por el suelo formando complejas conexiones con las raíces de las plantas. Las estructuras circulares visibles son esporas, órganos reproductivos que permiten la dispersión y supervivencia de estos organismos clave para la salud de los ecosistemas. Cortesía: Tomás Munita

Las praderas, el gran bastión de las redes micorrízicas

Los resultados muestran que las praderas albergan una parte desproporcionadamente importante de esta infraestructura subterránea. Cerca del 40 % de toda la biomasa mundial de hongos micorrízicos arbusculares se concentra en ecosistemas herbáceos. Entre las regiones con mayor densidad prevista destacan los humedales inundados de Sudán del Sur, los Everglades de Florida y la extensa meseta tibetana.

El hallazgo refuerza la importancia ecológica de unos ecosistemas que suelen recibir menos atención que los bosques tropicales. Sin embargo, también pone de manifiesto su vulnerabilidad.

Las praderas figuran entre los hábitats menos protegidos del planeta y actualmente se transforman en terrenos agrícolas a una velocidad cuatro veces superior a la de los bosques.

La agricultura intensiva podría estar debilitando las redes subterráneas

Precisamente la agricultura aparece como una de las principales amenazas identificadas por el estudio. Los investigadores estiman que las tierras dedicadas a grandes cultivos presentan densidades de redes micorrízicas aproximadamente un 50 % inferiores a las observadas en ecosistemas naturales.

Aunque todavía es necesario comprender mejor cómo afectan las distintas prácticas agrícolas a la salud de estas comunidades fúngicas, los científicos temen que una reducción de la densidad de las redes disminuya la capacidad de los suelos para almacenar carbono, reciclar nutrientes y resistir sequías, enfermedades o perturbaciones ambientales.

El nuevo mapa mundial, desarrollado junto al diseñador de visualización de datos Moritz Stefaner, constituye la representación más detallada realizada hasta la fecha de esta infraestructura biológica oculta. Por primera vez es posible observar la distribución estimada de estas redes para cada kilómetro cuadrado de superficie terrestre, excluyendo únicamente las regiones cubiertas por hielo permanente o aquellas donde todavía faltan datos suficientes.

Los hongos, los grandes olvidados de las políticas climáticas

Los autores esperan que esta herramienta permita a gobiernos y organismos internacionales incorporar los hongos a las estrategias de conservación y mitigación del cambio climático. El año pasado, parte del mismo equipo ya había demostrado que el 95 % de los puntos calientes de biodiversidad de hongos micorrízicos se encuentran fuera de las áreas protegidas existentes.

➡️ Para Toby Kiers, bióloga evolutiva y directora ejecutiva de SPUN, esta nueva evidencia científica llega en un momento crucial: «Los hongos han sido ignorados durante demasiado tiempo en las estrategias de conservación y de lucha contra el cambio climático. Ha llegado el momento de cambiar esa situación».

La investigación se suma a una creciente corriente de estudios que están transformando nuestra comprensión del mundo subterráneo. El año pasado, varios de estos mismos científicos publicaron en la revista Nature un trabajo que mostraba cómo las plantas y los hongos construyen auténticas cadenas de suministro biológicas capaces de intercambiar carbono y nutrientes con una eficiencia extraordinaria.

Dentro de estas redes, los flujos de carbono pueden alcanzar velocidades de hasta 120 micrómetros por segundo, lo que equivaldría, a escala humana, a desplazarse a unos 400 kilómetros por hora.

Ahora, por primera vez, los investigadores disponen de una visión planetaria de esta red invisible.

Un investigador extrae una muestra de suelo mediante un testigo cilíndrico durante una campaña de campo.

Un investigador extrae una muestra de suelo mediante un testigo cilíndrico durante una campaña de campo. Estas muestras permiten analizar la presencia y densidad de hongos micorrízicos, fundamentales para comprender cómo las redes subterráneas almacenan carbono y sostienen los ecosistemas terrestres. Cortesía: Tomás Munita

Un aliado silencioso contra el cambio climático

«Los hongos micorrízicos han modelado la vida en la Tierra durante cientos de millones de años, pero todavía entendemos muy poco sobre cómo se distribuye la infraestructura de estos sistemas vivos de transporte por todo el planeta —señala el biólogo Merlin Sheldrake, coautor del estudio. Y añade—: Esta investigación representa un paso emocionante hacia la comprensión del funcionamiento de este sistema circulatorio planetario y sugiere formas en las que podemos colaborar mejor con los hongos para afrontar muchos de los desafíos de nuestro tiempo, desde la seguridad alimentaria hasta el cambio climático».

Más allá de las cifras espectaculares, el trabajo deja una conclusión tan fascinante como inquietante. A pesar de haber cartografiado una red cuya longitud supera mil millones de veces la distancia entre la Tierra y el Sol, los científicos reconocen que apenas están empezando a comprenderla. Grandes regiones del planeta continúan sin haber sido estudiadas y esconden comunidades subterráneas prácticamente desconocidas.

Mientras telescopios y sondas exploran los confines del universo, una de las mayores infraestructuras biológicas de la Tierra sigue desarrollándose silenciosamente bajo nuestros pies.▪️(15-junio-2026)

PREGUNTAS & RESPUESTAS: Hongos y Microrrizas

🍄‍🟫 ¿Qué son los hongos micorrízicos?

Son hongos que viven asociados a las raíces de las plantas y les ayudan a absorber agua y nutrientes a cambio de carbono procedente de la fotosíntesis.

🍄‍🟫 ¿Cuánto mide la red mundial de hongos subterráneos?

Los investigadores estiman que alcanza unos 110 cuatrillones de kilómetros, casi mil millones de veces la distancia entre la Tierra y el Sol.

🍄‍🟫 ¿Qué papel desempeñan en el cambio climático?

Transportan y almacenan carbono en los suelos, contribuyendo a reducir la cantidad de dióxido de carbono presente en la atmósfera.

🍄‍🟫 ¿Por qué son importantes para la agricultura?

Ayudan a las plantas a obtener nutrientes y agua, mejoran la salud del suelo y aumentan la resistencia frente a sequías y enfermedades.

🍄‍🟫 ¿Cuál es la principal amenaza para estas redes?

La transformación de ecosistemas naturales en tierras agrícolas y otras alteraciones del suelo que reducen la densidad y diversidad de las comunidades fúngicas.

LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS

  • Por primera vez, científicos han cartografiado la red mundial de hongos micorrízicos, una infraestructura subterránea esencial para la vida terrestre.

  • Su longitud total alcanza los 110 cuatrillones de kilómetros, casi mil millones de veces la distancia entre la Tierra y el Sol.

  • Estas redes ayudan a almacenar carbono, alimentar a las plantas y regular el clima.

  • Las praderas concentran cerca del 40 % de esta infraestructura biológica.

  • Los investigadores alertan de que la agricultura intensiva podría estar debilitando estas redes fundamentales para la salud de los suelos.

Anterior
Anterior

Primera detección directa del gas que alimentaba a las primeras galaxias del universo

Siguiente
Siguiente

Los perros comparten con los seres humanos los biomarcadores del envejecimiento y la mortalidad