Una terapia diseñada para un solo paciente logra lo impensable: el adolescente Connor camina por primera vez gracias a una «tirita» genética
Connor nunca había podido caminar sin ayuda. Ahora, con 15 años, ha dado sus primeros pasos gracias a una terapia genética creada exclusivamente para él. El éxito de este tratamiento experimental abre una nueva era en la medicina personalizada frente a enfermedades raras hasta ahora incurables.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Connor, el adolescente protagonista del estudio, da sus primeros pasos sin ayuda tras recibir una terapia genética diseñada exclusivamente para corregir su mutación en el gen SCN2A. Cortesía: Care & Cure Institute
La medicina moderna se ha construido sobre una idea relativamente sencilla: desarrollar un mismo fármaco para tratar a miles o millones de personas que comparten una enfermedad. Sin embargo, algunas dolencias son tan raras y cada paciente presenta una alteración genética tan específica que esa estrategia deja de funcionar.
En esos casos, el reto consiste en invertir el proceso: crear un medicamento para una única persona.
Un equipo internacional liderado por investigadores de la Universidad de California en San Diego y el Rady Children's Institute for Genomic Medicine, en Estados Unidos, acaba de demostrar que existe otra posibilidad: fabricar un medicamento prácticamente exclusivo para un solo paciente. El resultado ha sido tan llamativo que uno de los adolescentes tratados consiguió caminar de forma independiente por primera vez en su vida después de dos años de terapia.
El trabajo, publicado en la revista Nature Medicine, representa uno de los ejemplos más avanzados hasta la fecha de medicina de precisión aplicada a enfermedades neurológicas raras.
Connor y una enfermedad que parecía no darle tregua
La historia de Connor
Connor, un joven estadounidense, el segundo de tres hermanos, nació con una alteración en un gen llamado SCN2A, uno de los principales responsables de una forma especialmente grave de encefalopatía epiléptica del desarrollo. Se trata de una enfermedad extremadamente rara que suele manifestarse durante los primeros meses de vida y que cursa con crisis epilépticas difíciles de controlar y que, además, provoca importantes problemas en el desarrollo cerebral.
Los niños afectados suelen presentar retraso intelectual profundo, trastornos del espectro autista, dificultades para hablar, alteraciones motoras e incluso problemas gastrointestinales persistentes. En muchos casos, las crisis aparecen desde el nacimiento o durante el primer año de vida y continúan pese al tratamiento con numerosos medicamentos antiepilépticos.
La causa se encuentra en un único gen: el SCN2A. Este contiene las instrucciones para fabricar un canal de sodio situado en la membrana de las neuronas, una especie de compuerta molecular que regula el paso de estos iones y, con ello, la transmisión de los impulsos eléctricos en el cerebro. Cuando una mutación altera el funcionamiento de ese canal, las neuronas pueden volverse excesivamente excitables y disparar crisis epilépticas de manera repetida.
Los tratamientos actuales intentan reducir esa hiperactividad neuronal mediante fármacos antiepilépticos convencionales. Sin embargo, en muchos pacientes apenas logran controlar parcialmente las crisis y no actúan sobre el origen del problema: la proteína defectuosa que sigue produciendo el gen alterado.
Connor padece una encefalopatía epiléptica del desarrollo causada por una mutación en el gen SCN2A, una enfermedad rara que provoca crisis epilépticas difíciles de controlar, retraso del desarrollo, alteraciones motoras, dificultades de comunicación y, con frecuencia, trastornos del espectro autista y problemas gastrointestinales. Cortesía: Hongene Biotech
Cómo funciona la terapia genética personalizada basada en oligonucleótidos antisentido (ASO)
En lugar de intentar controlar los síntomas, los investigadores decidieron atacar directamente la raíz genética de la enfermedad.
Para ello, desarrollaron un oligonucleótido antisentido (ASO, por sus siglas en inglés), una pequeña molécula sintética de ADN diseñada específicamente para reconocer la mutación concreta presente en Connor.
La idea recuerda a colocar una diminuta tirita genética sobre una frase equivocada dentro del enorme libro de instruccionesque es el ADN. El objetivo no consiste en modificar el genoma, como hacen otras estrategias de edición génica, sino en impedir que la copia defectuosa del gen siga fabricando la proteína alterada.
Cada persona poseemos dos copias del gen SCN2A: una heredada de nuestro padre y otra de nuestra madre. En estos pacientes, solo una de ellas contiene la mutación. El gran desafío consistía en silenciar exclusivamente esa copia defectuosa y dejar intacta la sana.
Los investigadores lograron hacerlo aprovechando pequeñas diferencias naturales en la secuencia genética que rodea la mutación. Diseñaron un ASO capaz de reconocer el cromosoma alterado, un nivel de precisión que hasta hace pocos años parecía prácticamente imposible. Una vez administrado, el oligonucleótido reduce la producción de la proteína anómala mientras permite que la copia sana continúe funcionando con normalidad.
🗣️ «La terapia está diseñada deliberadamente para dirigirse al diagnóstico genético concreto de cada persona —explica la neuróloga Olivia Kim-McManus, investigadora principal del estudio y directora del programa de Neurointervención de Terapias de Precisión del Rady Children's Hospital de San Diego, en un comunicado de la Universidad de California en San Diego. Y añade—: El ASO modifica la expresión genética y determina qué proteínas llegan finalmente a producirse».
Inyecciones periódicas en el líquido cefalorraquídeo
El tratamiento no puede administrarse en forma de pastilla ni mediante una simple inyección intravenosa.
Los médicos introducen el ASO directamente en el líquido cefalorraquídeo —un fluido transparente que rodea y protege el cerebro y la médula espinal—mediante una punción lumbar realizada bajo anestesia. Desde allí, la molécula alcanza el sistema nervioso central y actúa sobre las neuronas donde se expresa el gen alterado.
Como el tratamiento no modifica de manera permanente el ADN, sus efectos desaparecen con el tiempo. Por ello fue necesario repetir la administración aproximadamente cada dos o tres meses durante todo el ensayo clínico.
Lejos de ser un inconveniente menor, esta característica permitió a los investigadores comprobar algo muy interesante: podían ajustar la frecuencia de las dosis según la respuesta clínica de cada paciente.
🗣️ «Cuando pensamos realmente en una terapia de precisión personalizada, es difícil imaginar algo más personalizado que esto», afirma Kim-McManus.
La investigadora recuerda que, en el caso del adolescente de mayor edad, observaron que su capacidad para caminar empezaba a deteriorarse cuando se acercaba el momento de la siguiente dosis. Tras obtener la autorización de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), acortaron el intervalo entre una y otra inyección.
«Desde entonces, ha seguido caminando de manera independiente», resume Kim-McManus.
Olivia Kim-McManus, neuróloga de la Universidad de California en San Diego y autora principal del estudio, lideró el desarrollo de esta innovadora terapia genética personalizada basada en oligonucleótidos antisentido (ASO), diseñada para silenciar únicamente la copia mutada del gen SCN2A.
Crédito: UC San Diego Health Sciences.
Qué resultados obtuvo la terapia genética personalizada
Los investigadores pusieron a prueba esta estrategia en dos ensayos clínicos independientes, cada uno centrado en un único paciente. El primero comenzó cuando el niño tenía nueve años; el segundo, cuando el adolescente tenía catorce (Connor). Ambos jóvenes sufrían mutaciones distintas en el gen SCN2A, por lo que cada uno recibió un oligonucleótido diseñado exclusivamente para su propia alteración genética.
Aunque el estudio solo incluye dos casos, los resultados sorprendieron incluso al equipo investigador.
El paciente más joven, que sufría crisis casi a diario desde el nacimiento, experimentó una reducción aproximada del 26 % en la frecuencia de las convulsiones. Puede parecer una disminución modesta, pero permitió retirar de forma progresiva uno de los medicamentos que llevaba tomando desde que era bebé y reducir el riesgo de episodios graves que antes obligaban a acudir de tanto en cuando a urgencias.
El caso más curioso: el del adolescente de catorce años
Sin embargo, el caso que más ha llamado la atención es el del adolescente de catorce años.
Antes del tratamiento sufría múltiples tipos de crisis epilépticas, Connor era incapaz de caminar y padecía graves alteraciones motoras, además de un importante trastorno gastrointestinal que obligaba a utilizar con frecuencia supositorios para poder evacuar.
Dos años después, el panorama había cambiado de forma radical.
La frecuencia de las crisis disminuyó un 90 %, comenzó a acumular largos periodos sin convulsiones, redujo parte de la medicación antiepiléptica y, sobre todo, alcanzó un hito que nadie esperaba: empezó a caminar de manera independiente por primera vez a los quince años.
Los beneficios no terminaron ahí.
Los investigadores observaron mejoras en el lenguaje, la comunicación, las habilidades motoras, el procesamiento sensorial y diversas conductas relacionadas con el trastorno del espectro autista. También disminuyeron la irritabilidad y algunos comportamientos repetitivos, mientras que los problemas digestivos crónicos mejoraron hasta el punto de necesitar mucha menos medicación específica.
🗣️ En palabras de Kim-McManus, «hemos observado mejoras en prácticamente todos los aspectos que evaluamos, lo que demuestra que actuar sobre la causa genética puede producir beneficios medibles».
Una prueba de concepto para muchas enfermedades raras
Más allá de los resultados clínicos, el estudio tiene una importancia mucho mayor: demuestra que es posible desarrollar un medicamento completamente personalizado en un plazo compatible con la práctica clínica.
Hasta hace pocos años, fabricar un tratamiento para un único paciente parecía económicamente inviable y casi imposible desde el punto de vista técnico. Sin embargo, los avances en secuenciación genética, síntesis de oligonucleótidos y regulación de terapias experimentales están cambiando ese panorama.
Los autores creen que este trabajo puede convertirse en un modelo para acelerar el desarrollo de tratamientos dirigidos contra muchas enfermedades causadas por mutaciones en un solo gen.
No se trata de fabricar un medicamento distinto para cada una de las miles de enfermedades raras existentes, sino de aprovechar que muchos pacientes comparten determinadas variantes o pequeñas regiones comunes de ADN. De hecho, tras analizar otros casos de alteraciones en el gen SCN2A, el equipo comprobó que en torno al 16 % de los pacientes estudiados podrían beneficiarse del mismo oligonucleótido diseñado inicialmente para Connor, siempre que compartan determinadas características genéticas.
Ese hallazgo permite imaginar un escenario en el que una terapia nacida para una sola persona pueda terminar ayudando a pequeños grupos de pacientes repartidos por todo el mundo.
Connor da sus primeros pasos durante una sesión de rehabilitación tras recibir una terapia genética personalizada contra una forma rara de epilepsia causada por una mutación en el gen SCN2A. La secuencia pertenece a un vídeo difundido por el Care & Cure Institute y refleja uno de los avances más significativos logrados con este tratamiento experimental.
Del «n igual a uno» al «n igual a muchos»
Los investigadores utilizan una expresión muy reveladora para describir esta estrategia: «from n = 1 to n-of-many».
En investigación clínica, n representa el número de participantes en un estudio. Aquí el ensayo comenzó literalmente con un solo paciente, pero la idea es utilizar esa experiencia como plataforma para desarrollar rápidamente tratamientos dirigidos a otros enfermos con alteraciones genéticas similares.
El enfoque podría extenderse no solo a la epilepsia, sino también a numerosas enfermedades neurológicas y, potencialmente, a otros trastornos provocados por mutaciones en un único gen.
🗣️ «Esto parecía una idea sacada de Star Trek cuando empezamos a trabajar en ella —recuerda Kim-McManus. Y continúa—: Ese era el gesto que ponía la gente cuando hablábamos de ello. Pero ahora que hemos demostrado que puede ser segura y eficaz, la idea está empezando a extenderse mucho más allá del mundo académico y está despertando un enorme interés en la industria farmacéutica y biotecnológica».
Prudencia antes del entusiasmo
Pese a la espectacular evolución de Connor, los propios investigadores insisten en que todavía queda mucho camino por recorrer.
El estudio solo incluye dos pacientes y carece de un grupo de comparación, algo habitual cuando se trabaja con enfermedades extremadamente raras. Además, el tratamiento no corrige de manera definitiva la mutación genética, por lo que debe administrarse de forma periódica para mantener sus efectos.
También queda por comprobar cuánto tiempo se conservan los beneficios y si la terapia seguirá siendo eficaz durante muchos años. El seguimiento a largo plazo será esencial para responder a esas preguntas.
No obstante, los datos de seguridad resultan especialmente tranquilizadores. Durante los dos años de tratamiento no se registraron efectos adversos graves relacionados con el oligonucleótido. Las analíticas, los electrocardiogramas y los electroencefalogramas permanecieron estables, lo que refuerza la idea de que este tipo de terapias puede administrarse con un perfil de seguridad aceptable.
Ante un cambio de paradigma
Durante décadas, la genética ha servido sobre todo para poner nombre a enfermedades incurables. Los análisis permitían identificar la mutación responsable, pero rara vez cambiaban el tratamiento.
Ese paradigma empieza a resquebrajarse.
La historia de Connor demuestra que conocer con precisión una alteración genética puede convertirse, por primera vez, en el punto de partida para diseñar un medicamento específico contra ella.
Todavía estamos lejos de que estas terapias lleguen de forma rutinaria a los hospitales. Son complejas, costosas y exigen una colaboración extraordinaria entre genetistas, neurólogos, farmacólogos, agencias reguladoras y empresas biotecnológicas. Pero hace apenas unos años también parecía ciencia ficción pensar que un adolescente condenado a vivir entre convulsiones pudiera levantarse y caminar gracias a un tratamiento creado a medida para él.
Quizá el mayor logro de este trabajo no sea únicamente haber ayudado a Connor, sino haber demostrado que la medicina personalizada ya no consiste solo en elegir el fármaco adecuado para cada paciente. Empieza a significar algo mucho más ambicioso: fabricar un medicamento para una única persona cuando su ADN lo exige.▪️(22-julio-2026)
LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
- La terapia se diseñó exclusivamente para la mutación genética de un único paciente.
- Redujo hasta un 90 % las crisis epilépticas.
- Un adolescente caminó sin ayuda por primera vez a los 15 años.
- El tratamiento utiliza oligonucleótidos antisentido (ASO).
- No modifica el ADN: regula la expresión del gen mutado.
- El estudio se publicó en la revista científica Nature Medicine.
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Terapia Génica y Gen SCN2A
🧬 ¿Qué es el gen SCN2A?
Es un gen que fabrica una proteína esencial para transmitir las señales eléctricas entre las neuronas.
🧬 ¿Qué son los oligonucleótidos antisentido (ASO)?
Son pequeñas moléculas sintéticas que bloquean la actividad de un gen mutado para reducir la producción de proteínas defectuosas.
🧬 ¿Cómo funciona esta terapia genética personalizada?
Silencia únicamente la copia alterada del gen, mientras deja intacta la copia sana.
🧬 ¿Por qué Connor pudo caminar por primera vez?
Porque el tratamiento redujo de forma muy importante las crisis epilépticas y mejoró su función motora.
🧬 ¿La terapia modifica el ADN?
No. Regula la expresión del gen mutado, pero no cambia la secuencia del ADN.
🧬 ¿Puede aplicarse a otros pacientes?
Sí, aunque solo a personas con mutaciones genéticas compatibles y tras una evaluación individual.
🧬 ¿Cuáles son las limitaciones del estudio?
Solo se ha probado en dos pacientes y el tratamiento debe administrarse de forma periódica.
🧬 ¿Qué supone este descubrimiento para las enfermedades raras?
Demuestra que es posible diseñar terapias personalizadas para tratar enfermedades causadas por mutaciones en un único gen.
Información facilitada por la Universidad de California en San Diego
Fuente: Kim-McManus, O., Mignon, L., Douville, J. et al. Individualized antisense oligonucleotides for SCN2A-related developmental epileptic encephalopathy. Nature Medicine (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s41591-026-04527-y

