Veronika, la primera vaca que usa herramientas y desafía lo que sabíamos sobre la inteligencia animal
Una vaca criada como mascota en Austria ha demostrado por primera vez un uso flexible de herramientas, según un estudio científico publicado en Current Biology. El hallazgo obliga a replantear lo que sabemos sobre la inteligencia animal y las capacidades cognitivas del ganado bovino.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Una vaca criada como mascota en Austria ha demostrado por primera vez un uso flexible de herramientas, un comportamiento que hasta ahora se creía reservado a primates y aves. El caso de Veronika —arriba—, obliga a replantear lo que sabemos sobre la inteligencia animal y el mundo mental del ganado. Cortesía: Antonio J. Osuna Mascaró
Desde que fue domesticada hace unos diez mil años en el Oriente Medio, la vaca ha sido uno de los animales más presentes en la vida humana y, paradójicamente, uno de los menos reconocidos desde el punto de vista intelectual.
Convertida en símbolo de docilidad y reducida casi siempre a su valor productivo, rara vez ha sido tomada en serio como sujeto cognitivo. En el imaginario colectivo —y también en la ciencia—, pensar en una vaca resolviendo problemas o utilizando herramientas ha rozado lo absurdo. Hasta ahora.
En una granja del sur de Austria vive Veronika, una vaca criada como mascota, que acaba de protagonizar un hallazgo capaz de sacudir muchas certezas sobre la inteligencia animal. En un estudio publicado en la revista Current Biology, investigadores de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena describen por primera vez un caso experimentalmente verificado de uso flexible de herramientas en bóvidos. No se trata de un gesto anecdótico ni de una curiosidad viral, sino de una conducta sistemática, adaptativa y sorprendentemente sofisticada.
🗣️ «Los resultados ponen de relieve que muchas de las suposiciones sobre la inteligencia del ganado pueden reflejar más bien una falta de observación que auténticos límites cognitivos», subraya Alice Auersperg, bióloga cognitiva de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena y una de las autoras del estudio.
Cómo Veronika utiliza herramientas de forma flexible
La escena es tan cotidiana como reveladora. Veronika utiliza una escoba de patio —con mango de madera y un extremo de cerdas rígidas— para rascarse distintas partes del cuerpo. Hasta ahí, podría parecer un simple aprovechamiento fortuito de un objeto. Pero el detalle que lo cambia todo es cómo lo hace.
La vaca no usa la escoba siempre del mismo modo: selecciona deliberadamente uno u otro extremo en función de la zona del cuerpo, ajusta el agarre antes de actuar y modifica la técnica según la sensibilidad de la piel. En otras palabras, emplea una misma herramienta con distintos fines, explotando de este modo sus propiedades mecánicas de manera flexible.
El equipo, encabezado por Auersperg y el etólogo cognitivo Antonio J. Osuna-Mascaró , diseñó un experimento sencillo pero riguroso. Colocaron la escoba frente a Veronika en distintas orientaciones y registraron 76 episodios de uso de la herramienta a lo largo de siete sesiones. La vaca manipulaba el objeto con la boca, ayudándose de la lengua para levantarlo y colocarlo, hasta fijarlo firmemente en el diastema —el espacio sin dientes— que separa incisivos y molares. Desde ahí, controlaba con precisión el extremo distal de la escoba.
Una vaca que usa la escoba de diferentes maneras para rascarse
«Cuando vi las imágenes por primera vez, quedó inmediatamente claro que no se trataba de algo accidental. Era un ejemplo significativo de uso de herramientas en una especie que rara vez se considera desde una perspectiva cognitiva», recuerda Auersperg, en alusión a los primeros vídeos del comportamiento de Veronika que llamaron la atención del equipo científico.
El patrón era claro. Veronika utilizaba la escoba únicamente para alcanzar zonas difíciles de rascar por otros medios: la grupa, el lomo, los flancos, la ubre o los pliegues ventrales del abdomen. Pero, además, mostraba una preferencia estadísticamente significativa por el extremo de las cerdas cuando se rascaba áreas superiores y de piel más gruesa, mientras que optaba por el mango liso para las zonas más delicadas, como la ubre o la región anal.
No solo cambiaba de extremo: cambiaba también la técnica. Con las cerdas realizaba movimientos de frotado y arrastre; con el mango, empujes suaves y precisos, evitando posibles abrasiones.
🗣️ «Demostramos que una vaca puede llevar a cabo un uso de herramientas genuinamente flexible —explica Osuna-Mascaró. Y añade—: Veronika no se limita a utilizar un objeto para rascarse: emplea distintas partes de una misma herramienta con fines diferentes y aplica técnicas distintas en función de la herramienta y de la región del cuerpo».
LA VACA PRODIGIOSA
Veronika usa diferentes técnicas para usar la escoba en función del área del cuerpo que quiere rascarse. Cortesía: Osuna-Mascaró, Antonio J. et al.
La vaca Veronika y sus «affordances»
Este comportamiento va mucho más allá de una acción repetitiva aprendida por ensayo y error. Implica anticipación, control motor fino y sensibilidad a las afinidades físicas del objeto, lo que en etología se conoce como affordances: las posibilidades de acción que ofrece una herramienta.
El análisis estadístico confirma que la elección del extremo no es aleatoria ni está determinada por la forma o el peso de la escoba, sino por la interacción entre el tipo de superficie corporal y la función deseada.
«Dado que utiliza la herramienta sobre su propio cuerpo, se trata de una forma egocéntrica de uso de herramientas, que por lo general se considera menos compleja que la dirigida a objetos externos —matiza Osuna-Mascaró. Y continúa—: Al mismo tiempo, se enfrenta a claras limitaciones físicas, ya que debe manipular las herramientas con la boca. Lo llamativo es cómo compensa estas limitaciones, anticipando el resultado de sus acciones y ajustando el agarre y los movimientos en consecuencia».
Qué demuestra el estudio publicado en «Current Biology»
En el ámbito de la cognición animal, esto tiene un peso considerable. El uso de herramientas se considera uno de los indicadores más exigentes de flexibilidad cognitiva.
Aunque es relativamente común en primates y aves como los cuervos, resulta excepcional en mamíferos no primates, y prácticamente inexistente en animales de granja.
Más aún: el uso de una misma herramienta para funciones distintas —lo que los autores denominan herramienta multipropósito— solo había sido documentado de forma consistente en chimpancés.
Durante los experimentos, Veronika manipulaba una escoba con la boca y la lengua hasta fijarla en el diastema, lo que le permitía controlar con precisión el extremo de la herramienta, en un estudio dirigido por Antonio J. Osuna-Mascaró y Alice M. I. Auersperg que registró 76 episodios de uso en siete sesiones controladas. Cortesía: Osuna-Mascaró, Antonio J. et al.
Por qué el uso de herramientas es clave en la cognición animal
Que una vaca sea capaz de hacerlo obliga a replantear algunas jerarquías implícitas en el estudio de la inteligencia animal.
Durante décadas, la investigación en el ganado se ha centrado casi exclusivamente en aspectos aplicados a la productividad, el bienestar animal o la gestión.
Las capacidades cognitivas han quedado relegadas, en parte por prejuicios culturales y en parte por lo que algunos psicólogos llaman negación mental: la tendencia humana a subestimar la mente de los animales que consumimos.
El papel del entorno y la vida como mascota
El caso de Veronika también pone de relieve el papel del entorno. Criada como mascota, con acceso a un ambiente enriquecido y objetos diversos, esta vaca ha tenido oportunidades que raramente se dan en sistemas de producción intensiva.
Los autores subrayan que no es que el ganado carezca de capacidades cognitivas, sino que las condiciones habituales impiden que se manifiesten. De hecho, existen observaciones anecdóticas —incluidas algunas difundidas en redes sociales— de vacas y caballos rascándose con palos o herramientas improvisadas, aunque nunca habían sido estudiadas de forma controlada.
Desde un punto de vista evolutivo, el hallazgo resulta aún más interesante. Las dos principales líneas de ganado doméstico, Bos taurus y Bos indicus, se separaron hace más de medio millón de años. Si ambas muestran indicios de conductas similares, la capacidad de usar herramientas podría no ser un subproducto de la domesticación, sino una predisposición latente en el linaje bovino, activable bajo determinadas condiciones ecológicas y motivacionales.
Qué cambia este hallazgo en nuestra visión de los bóvidos
El estudio no sugiere que las vacas fabriquen herramientas ni que posean una inteligencia equiparable a la humana. Pero sí desmonta la idea de que la destreza técnica está reservada a animales con manos, garras o picos especializados. Veronika no tiene dedos oponibles ni una gran corteza cerebral en términos relativos, pero demuestra una comprensión funcional del objeto que maneja y de su propio cuerpo en el espacio.
Quizá el aspecto más llamativo del trabajo sea su dimensión simbólica. Los propios autores arrancan el artículo recordando una famosa viñeta de The Far Side, de Gary Larson, en la que unas vacas imaginan cómo sería su vida si pudieran fabricar herramientas. Durante años, esa imagen ha servido como chiste precisamente porque parecía inverosímil.
👉 «[Veronika] no fabricó herramientas como la vaca del cómic de Gary Larson, pero seleccionó, ajustó y utilizó una con una destreza y flexibilidad notables —escriben los investigadores—. Tal vez lo verdaderamente absurdo no sea imaginar a una vaca usando herramientas, sino asumir que algo así no puede existir».
Veronika no ha revolucionado la ciencia desde un laboratorio, sino desde un prado alpino, con una escoba común. Su historia recuerda que la inteligencia animal no siempre se expresa donde esperamos ni adopta las formas que consideramos dignas de atención. A veces basta con mirar de otro modo a quienes creíamos conocer demasiado bien.
En ese sentido, la primera vaca usuaria de herramientas no es solo una anécdota fascinante, sino una invitación incómoda: a revisar cómo estudiamos a los animales, cómo los tratamos y qué prejuicios seguimos arrastrando cuando pensamos —o dejamos de pensar— en su mente.
«Dado que sospechamos que esta capacidad cognitiva puede estar más extendida de lo que se ha documentado hasta ahora, invitamos a quienes hayan observado vacas o toros utilizando objetos con fines concretos a que se pongan en contacto con nosotros», concluye Osuna-Mascaró. ▪️
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Información facilitada por Cell Press
Fuente: Osuna-Mascaró, Antonio J. et al. Flexible use of a multi-purpose tool by a cow. Current Biology (2026). DOI: 10.1016/j.cub.2025.11.059

