Cómo el comportamiento diario puede predecir la longevidad: observar una vida en «acción» revela la arquitectura del envejecimiento

Un experimento en el que un equipo de científicos siguió durante toda su vida a decenas de peces revela que los hábitos cotidianos —cómo nos movemos, descansamos o dormimos— pueden anticipar cuánto viviremos. El estudio sugiere que el envejecimiento no es un declive gradual, sino un proceso que avanza en etapas, algo que podría detectarse también en humanos gracias a los datos de actividad que recogen los dispositivos digitales.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Claire Bedbrook (derecha) y Ravi Nath han estudiado el comportamiento del killis africano turquesa, un pez de vida muy corta como el que aparece en primer plano.

Claire Bedbrook (derecha) y Ravi Nath han estudiado el comportamiento del killis africano turquesa, un pez de vida muy corta como el que aparece en primer plano. Su trabajo ha mostrado que el envejecimiento ocurre en etapas discretas y que el comportamiento relativamente temprano en la vida puede predecir la longevidad de estos animales. Cortesía: Andrew Brodhead / Stanford University

Observar una vida entera en movimiento puede sacar a la luz la enigmática arquitectura del envejecimiento. Esa es la conclusión central de un estudio en el que científicos de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, han seguido, literalmente fotograma a fotograma, la existencia completa de decenas de peces para entender cómo cambian el comportamiento, el sueño y la actividad a lo largo de la vida y qué nos dicen sobre cuánto tiempo vivirá un organismo.

El resultado es cuanto menos llamativo: hacia la mitad de la vida, los hábitos cotidianos de un animal —cómo nada, cuándo descansa o cuánto duerme— ya contienen señales capaces de anticipar su longevidad.

El trabajo, publicado en la revista Science, sugiere además que algo similar podría ocurrir en los seres humanos, ahora que relojes inteligentes, pulseras de actividad y otros dispositivos portátiles registran deforma continua nuestros patrones de movimiento y sueño.

Un experimento único: vigilar toda la vida de un vertebrado

Para llegar a esta conclusión, los investigadores sometieron a vigilancia permanente a un pequeño vertebrado: el pez killis africano turquesa (Nothobranchius furzeri), un animal que vive apenas entre cuatro y ocho meses pero comparte rasgos biológicos clave con especies de vida mucho más larga, incluidos nosotros, como un cerebro relativamente complejo.

En lugar de comparar grupos de animales jóvenes y viejos —la estrategia habitual en los estudios sobre envejecimiento—, el equipo decidió observar el proceso en tiempo real durante toda la vida adulta.

La mayoría de los estudios tradicionales del envejecimiento funcionan como fotografías fijas en distintos momentos de la vida. Son útiles, pero no muestran cómo envejece cada individuo ni cuándo empiezan a aparecer las diferencias entre unos y otros.

La neurocientífica Claire Bedbrook y el genetista Ravi Nath, del Wu Tsai Neurosciences Institute de Stanford, quisieron comprobar qué se podría descubrir si se siguiera a los animales de forma continua durante todo su ciclo vital.

Incluso individuos con genética similar y criados en condiciones idénticas pueden envejecer de maneras muy distintas y vivir tiempos radicalmente diferentes. La pregunta era si el comportamiento cotidiano podía revelar cuándo empiezan a divergir esas trayectorias de envejecimiento.

Un « Show de Truman» con peces

Para responderla, Bedbrook, Nath y sus colegas construyeron un sistema automatizado de seguimiento en el que cada pez vivía en un tanque individual monitorizado por cámaras las veinticuatro horas del día.

Como en una versión científica del Show de Truman, la película de 1998 dirigida por Peter Weir en la que la vida de un hombre, protagonizado por Jim Carrey, se retransmite sin interrupción, el montaje registró cada instante de la existencia de los animales.

En total, los investigadores siguieron a 81 peces y generaron miles de millones de fotogramas de vídeo.

A partir de esas imágenes extrajeron datos detallados sobre la postura, la velocidad, el descanso y el movimiento, lo que permitió identificar alrededor de cien unidades conductuales, pequeñas acciones recurrentes que constituyen los bloques básicos del comportamiento.

🗣️ «El comportamiento es una lectura maravillosamente integrada, que refleja lo que está ocurriendo en todo el cerebro y el cuerpo —explica Anne Brunet, profesora de genética en Stanford Medicine y una de las autoras principales del estudio. Y añade—: Los marcadores moleculares son esenciales, pero solo capturan fragmentos de la biología. Con el comportamiento se ve el organismo entero, de forma continua y no invasiva».

Señales tempranas del envejecimiento y de la esperanza de vida

Con ese registro completo del comportamiento a lo largo de la vida, los investigadores pudieron formular nuevas preguntas. Destacanos estas tres:

✅ ¿Cuándo empiezan los animales a envejecer de forma diferente?

✅ ¿Qué distingue esas trayectorias de envejecimiento desde el principio?

✅ ¿Puede el comportamiento predecir la longevidad?

Una de las sorpresas del estudio fue comprobar lo pronto que empiezan a separarse esas trayectorias vitales. Tras seguir a cada pez hasta su muerte, el equipo agrupó a los animales según cuánto tiempo habían vivido y analizó cuándo aparecían las primeras diferencias.

Los investigadores descubrieron que ya en la primera mitad de la vida adulta —entre los setenta y los cien días de edad— los peces que acabarían viviendo más o menos tiempo se comportaban de manera distinta.

Los killis africanos, como el que aparece en la imagen, suelen vivir solo unos pocos meses, lo que permite a los investigadores seguir todo su ciclo vital en el laboratorio.

Los killis africanos, como el que aparece en la imagen, suelen vivir solo unos pocos meses, lo que permite a los investigadores seguir todo su ciclo vital en el laboratorio. Bedbrook y Nath rastrearon a decenas de estos peces durante toda su vida y descubrieron que envejecen por etapas y que su comportamiento en la mitad de la vida puede predecir cuánto tiempo les queda por vivir. Cortesía: Andrew Brodhead / Stanford University

El sueño como señal del paso de los años

Una de las diferencias más claras tenía que ver con el sueño. En efecto, los peces que terminarían teniendo vidas más cortas tendían a dormir no solo por la noche, sino cada vez más durante el día. En cambio, los individuos que acabarían viviendo más tiempo concentraban su descanso principalmente durante la noche.

Pero el sueño no era la única señal. Los peces con trayectorias de vida más largas también:

✅ Nadaban con más vigor.

Alcanzaban mayores velocidades.

Mostraban más actividad durante el día.

Este tipo de movimiento espontáneo ya se ha relacionado con la longevidad en otras especies. Lo más importante es que estas diferencias no eran solo descriptivas, sino predictivas.

Mediante modelos de aprendizaje automático, los investigadores demostraron que apenas unos días de datos de comportamiento en peces de mediana edad bastaban para anticipar cuánto tiempo vivirían.

«Los cambios de comportamiento bastante temprano en la vida nos están diciendo cosas sobre la salud del mañana y sobre la esperanza de vida futura», explica Bedbrook.

El envejecimiento ocurre en etapas, no de forma gradual

Otro descubrimiento inesperado fue que el envejecimiento no progresa como un declive lento y continuo. En los killis, al menos, la vida se organiza en etapas relativamente estables que pueden durar semanas, interrumpidas por transiciones rápidas que duran solo unos días.

La mayoría de los peces experimentó entre dos y seis cambios bruscos de comportamiento a lo largo de su vida. Y estos cambios ocurrían de forma secuencial, pasando de una etapa a la siguiente.

🗣️ «Esperábamos que el envejecimiento fuera un proceso lento y gradual —explica Bedbrook—. En cambio, los animales permanecen estables durante largos periodos y luego pasan muy rápidamente a una nueva etapa. Ver aparecer esta arquitectura por etapas únicamente a partir del comportamiento continuo fue uno de los descubrimientos más emocionantes».

Este patrón recuerda a observaciones recientes en estudios del envejecimiento humano, donde ciertas características moleculares del envejecimiento parecen cambiar también en oleadas, especialmente en la mediana edad.

Los resultados en peces ofrecen ahora una perspectiva conductual del mismo fenómeno. Brunet compara el proceso con una torre de Jenga: muchas piezas pueden retirarse sin consecuencias, hasta que un cambio provoca una reorganización repentina del sistema.

Qué ocurre dentro del organismo cuando envejecemos

Para entender qué sucede dentro del organismo durante estas etapas, el equipo analizó también la actividad genética en ocho órganos de los peces. Y en lugar de estudiar genes individuales, buscaron cambios coordinados en grupos de genes implicados en procesos biológicos comunes.

Las diferencias más claras aparecieron en el hígado. En los peces con trayectorias de envejecimiento más cortas, los genes relacionados con la producción de proteínas y el mantenimiento celular mostraban mayor actividad.

Esto sugiere que los cambios internos del organismo evolucionan en paralelo al comportamiento. «Este resulta ser una lectura increíblemente sensible del envejecimiento —afirma Nath. Y añade—: Puedes mirar a dos peces de la misma edad cronológica y ver, solo por su condcuta, que están envejeciendo de forma muy diferente».

Qué significa este descubrimiento para el envejecimiento humano

El estudio apunta a que el comportamiento cotidiano —especialmente el sueño y la actividad física— podría ser un indicador temprano del envejecimiento biológico.

En nosotros, la calidad del sueño y los ciclos sueño-vigilia suelen deteriorarse con la edad y se han relacionado con:

✅ El deterioro cognitivo.

Las enfermedades neurodegenerativas.

El declive de la salud metabólica.

Nath quiere explorar si modificar el sueño podría promover un envejecimiento más saludable. También investigará si intervenir de forma precoz, antes de que aparezcan los primeros signos de deterioro, puede cambiar la trayectoria del envejecimiento.

El equipo planea además estudiar si estas trayectorias pueden modificarse mediante intervenciones dietéticas, manipulación genética y cambios en el estilo de vida.

Bedbrook extrae un tanque con killis africanos de una estantería mientras Nath observa cómo lo hace.

Bedbrook extrae un tanque con killis africanos de una estantería mientras Nath observa cómo lo hace. Ambos investigadores demostraron que el envejecimiento en estos peces ocurre en etapas discretas y que su comportamiento relativamente temprano en la vida puede predecir su longevidad. Cortesía: Andrew Brodhead / Stanford University

El futuro: cartografiar el envejecimiento en tiempo real

Para Bedbrook, este estudio abre la puerta a preguntas más profundas sobre qué desencadena las transiciones del envejecimiento y si pueden retrasarse, prevenirse o incluso revertirse. También quiere llevar el experimento hacia entornos más naturales, donde los animales puedan interactuar socialmente y experimentar ambientes más complejos.

«Ahora tenemos las herramientas para cartografiar el envejecimiento de forma continua en un vertebrado —afirma Bedbrook. Y continúa—: Con el auge de los dispositivos portátiles y el seguimiento a largo plazo en humanos, me entusiasma ver si los mismos principios —predictores tempranos, envejecimiento por etapas y trayectorias divergentes— también se cumplen en las personas».

Otro frente importante está en el cerebro. El laboratorio del neuroingeniero Karl Deisseroth, de la Universidad de Stanford, desarrolla tecnologías para monitorizar la actividad neuronal durante largos periodos, lo que permitirá estudiar cómo cambia el cerebro a medida que envejece el organismo.

Estos experimentos podrían revelar si el cerebro simplemente refleja el envejecimiento del cuerpo o si desempeña un papel activo en marcar su ritmo.

Bedbrook y Nath continuarán investigando estas cuestiones cuando inauguren sus propios laboratorios en la Universidad de Princeton. El objetivo final es comprender por qué el envejecimiento varía tanto entre individuos y encontrar nuevas formas de promover un envejecimiento saludable y una vida más larga.▪️(15-marz-2026)

PREGUNTAS&RESPUESTAS: Peces y Longevidad

🐟 ¿Puede el comportamiento predecir cuánto vivirá un animal?

Sí. Un estudio científico ha demostrado que los patrones de comportamiento cotidiano pueden anticipar la longevidad. En el experimento, el movimiento, la actividad y el sueño de los animales permitieron predecir cuánto tiempo vivirían incluso desde la mitad de su vida.

🐟 ¿Qué animales se utilizaron en el estudio sobre envejecimiento?

Los investigadores estudiaron el killis africano turquesa (Nothobranchius furzeri), un pequeño pez que vive entre cuatro y ocho meses. Su vida corta y su biología comparable a la de otros vertebrados lo convierten en un modelo ideal para investigar el envejecimiento.

🐟 ¿Qué descubrieron los científicos sobre cómo envejecemos?

El estudio mostró que el envejecimiento no ocurre de forma gradual, sino en etapas o transiciones rápidas separadas por periodos relativamente estables. Este patrón sugiere que el envejecimiento puede reorganizarse en fases, más que avanzar como un deterioro continuo.

🐟 ¿Qué comportamientos indican una mayor esperanza de vida?

En los peces del estudio, los individuos que vivían más tiempo mostraban:

  • mayor actividad durante el día

  • movimientos más vigorosos y rápidos

  • patrones de sueño más concentrados por la noche

En cambio, los que vivían menos tendían a dormir más durante el día y a mostrar menor actividad general.

🐟 ¿Cómo realizaron los investigadores el experimento?

Los científicos monitorizaron 81 peces durante toda su vida mediante cámaras que registraban su comportamiento las 24 horas. Con técnicas de análisis de datos e inteligencia artificial, identificaron patrones de movimiento y descanso que permitían anticipar la longevidad.

🐟 ¿Puede aplicarse este descubrimiento a los humanos?

Los investigadores creen que sí podría tener implicaciones para las personas. Hoy en día, relojes inteligentes y dispositivos portátiles registran continuamente actividad física y sueño, lo que podría permitir detectar señales tempranas del envejecimiento biológico.

🐟 ¿Por qué el sueño es importante para el envejecimiento?

El sueño es uno de los indicadores más sensibles del estado del organismo. En los seres humanos, las alteraciones del sueño se han relacionado con envejecimiento cerebral, deterioro cognitivo y enfermedades neurodegenerativas, por lo que entender sus patrones puede ayudar a estudiar la salud a largo plazo.

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