Dormir expuestos a la iluminación artificial altera la estructura y el funcionamiento del corazón
La oscuridad nocturna no solo protege el sueño: también parece preservar la salud del corazón. Un estudio con más de 11.000 personas advierte de que el exceso de luz mientras dormimos se asocia con un músculo cardiaco más grueso, rígido y menos eficiente.
Por Enrique Coperías, periodista científico
La luz artificial durante las horas de descanso puede alterar el reloj biológico y se asocia con cambios silenciosos en la estructura y el funcionamiento del corazón. Foto de cottonbro studio
La contaminación lumínica también llega al corazón
El corazón tampoco descansa del todo cuando la noche deja de ser oscura. La luz que se filtra por una ventana, una lámpara encendida, la pantalla del ordenador o el móvil utilizada antes de dormir o los pequeños pilotos luminosos que invaden el dormitorio pueden parecer estímulos insignificantes.
Sin embargo, una investigación con más de 11.000 personas sugiere que la exposición habitual a la luz nocturna se relaciona con un remodelado del corazón: sus paredes se engrosan, algunas cavidades se dilatan y el músculo pierde parte de su capacidad para contraerse con normalidad.
El estudio, publicado en la revista European Heart Journal, es el primero que vincula mediciones personales y objetivas de luz nocturna con imágenes detalladas del corazón obtenidas mediante resonancia magnética. Sus autores sostienen que los resultados pueden ayudar a explicar por qué trabajos anteriores habían asociado las noches demasiado luminosas con un mayor riesgo de infarto, ictus, insuficiencia cardiaca y fibrilación auricular.
«Los estudios observacionales previos habían relacionado la exposición a la luz nocturna con un mayor riesgo de padecer enfermedad cardiovascular, pero se sabía muy poco sobre los cambios correspondientes en la estructura y la función del corazón —explica Lu Qi, epidemiólogo de la Universidad Tulane, en Nueva Orleans (Estados Unidos), y director de la investigación. Y añade—: Realizamos este estudio para averiguar qué le ocurre al corazón con el paso del tiempo cuando las personas están expuestas a demasiada luz durante la noche».
Cómo se midió la exposición a la luz durante la noche
Los investigadores recurrieron al UK Biobank de Mánchester, uno de los mayores bancos de datos biomédicos del mundo. Analizaron inicialmente a 11.071 adultos, con una edad media de 61 años y sin enfermedades cardiovasculares diagnosticadas.
Cada participante llevó durante siete días un dispositivo colocado en la muñeca que registraba tanto la iluminación ambiental como la actividad física prácticamente durante las 24 horas del día.
De esta forma, los científicos pudieron medir la exposición personal a la luz en condiciones reales, en lugar de estimarla únicamente a partir del brillo nocturno observado por satélites
Un umbral de tres lux
En lugar de definir la noche mediante un horario idéntico para todos, Qi y su equipo identificaron en cada persona las cinco horas de menor actividad, una aproximación más ajustada a su periodo habitual de descanso.
A continuación, calcularon durante cuánto tiempo habían estado expuestos a una iluminación superior a tres lux. Es una intensidad tenue, pero suficiente para reducir en algunas personas la secreción nocturna de melatonina, la hormona que ayuda a sincronizar el sueño y el reloj biológico. Este es el sistema interno que sincroniza funciones como el sueño, las hormonas, la temperatura corporal y el metabolismo con el ciclo de día y noche.
El grupo de mayor exposición permanecía una media de casi 34 minutos por noche por encima de ese umbral, frente a quienes no registraban exposición. Aproximadamente tres años después, los participantes se sometieron a una resonancia magnética cardiovascular. Esta técnica permitió medir con precisión el tamaño de las cavidades, el grosor de sus paredes y movimientos del miocardio.
La resonancia permite detectar alteraciones subclínicas: cambios que se producen antes de que aparezcan síntomas o de que la persona desarrolle una enfermedad cardiaca evidente.
Incluso una iluminación nocturna tenue puede reducir la secreción de melatonina, acortar el sueño y alterar los mecanismos que regulan la actividad cardiovascular. Foto de Makeen M.Alaa en Unsplash
Un ventrículo izquierdo más grueso y menos eficiente
Las imágenes revelaron un patrón consistente. En comparación con quienes dormían prácticamente a oscuras, las personas más expuestas a una fuente de luz presentaban un 2,4% más de masa en el ventrículo izquierdo, la cavidad que impulsa la sangre hacia el resto del organismo.
El grosor medio de su pared era también un 1,5 % mayor, mientras que el espacio interior tendía a reducirse. Este patrón se conoce como hipertrofia concéntrica del ventrículo izquierdo y suele aparecer cuando el corazón lleva tiempo trabajando contra una sobrecarga, como sucede en las personas con hipertensión arterial.
El músculo cardiaco también parecía menos flexible y eficiente. La fracción de contracción miocárdica era un 1,9 % menor, y las mediciones más sensibles de la deformación muscular mostraban descensos cercanos al 3 % en varias direcciones.
Aunque la fracción de eyección convencional —uno de los indicadores más utilizados para evaluar el funcionamiento del corazón— todavía no había disminuido de manera estadísticamente significativa, estas alteraciones pueden representar una etapa muy temprana de disfunción cardiaca, advierten los autores del estudio.
Cambios en varias cavidades del corazón
Las diferencias no se limitaban al ventrículo izquierdo. La exposición nocturna a la luz de forma repetitiva y elevada se asoció también con una ligera dilatación del ventrículo derecho y de la aurícula izquierda, cuya capacidad para expulsar sangre era menor. No se detectaron cambios claros en la aurícula derecha.
En conjunto, las resonancias dibujan una bomba vital que se está adaptando a una agresión persistente, aunque todavía sea capaz de mantener buena parte de su rendimiento.
«Es la forma que tiene nuestro organismo de adaptarse a ese estrés, pero, a largo plazo, este proceso debilita el corazón y puede desembocar en insuficiencia cardiaca —advierte Qi. Para el investigador, la principal novedad es que el trabajo permite observar el posible eslabón intermedio entre la exposición ambiental y la enfermedad: «Este es el primer estudio de su clase y muestra que una mayor exposición a la luz nocturna está relacionada con el remodelado cardiaco».
Cuanta más luz nocturna, mayores alteraciones cardiacas
Las diferencias porcentuales pueden parecer pequeñas en una persona concreta, pero resultan relevantes por tres motivos:
1️⃣ Afectaban a varias cavidades
2️⃣ Persistieron después de ajustar numerosos factores de riesgo.
3️⃣ Mostraron una relación dosis-respuesta.
Es decir, cuanto mayor era la exposición nocturna, más desfavorables resultaban los indicadores de estructura y funcionamiento cardiacos.
Los autores tuvieron en cuenta la edad, el sexo, el peso, la hipertensión, la diabetes, la actividad física, el tabaquismo, la dieta, el nivel socioeconómico, la estación del año y la exposición a contaminantes atmosféricos, entre otras variables.
La magnitud de algunos cambios, señalan los investigadores, es comparable a la observada en estudios sobre otros factores ambientales perjudiciales para el corazón, como la contaminación por partículas finas o el ruido de los aviones.
La exposición habitual a la luz durante la noche se asocia con un engrosamiento del músculo cardiaco y una pérdida temprana de eficiencia en su funcionamiento. Foto de Robina Weermeijer
Máayor riesgo de infarto, ictus e insuficiencia cardiaca
Una segunda parte de la investigación amplió el análisis hasta 73.286 participantes y examinó los diagnósticos acumulados durante un seguimiento de entre ocho y diez años.
En comparación con las personas que pasaban las noches más oscuras, el grupo con mayor exposición a la luz presentó:
✅ Un 29% más de riesgo de insuficiencia cardiaca.
✅ Un 24% más de riesgo de infarto de miocardio.
✅ Un 33% más de riesgo de ictus.
✅ Un 15% más de riesgo de fibrilación auricular.
✅ Un 26% más de riesgo de muerte cardiovascular.
Estos porcentajes representan aumentos relativos del riesgo. No significan que una lámpara encendida vaya a provocar inevitablemente una enfermedad cardiovascular ni permiten calcular el riesgo individual de una persona sin tener en cuenta su edad, presión arterial, antecedentes y otros factores clínicos.
Cómo puede la luz nocturna afectar al corazón
Pero ¿cómo puede una bombilla o una luz led alterar un músculo situado dentro del pecho? Como ya se ha avanzado, la luz es la principal señal que utiliza el cerebro para sincronizar los ritmos circadianos.
Cuando llega en el momento equivocado, puede retrasar o reducir la liberación de la melatonina, acortar el sueño y desajustar los relojes internos que regulan la presión arterial, la frecuencia cardiaca, el metabolismo y la actividad hormonal.
En el nuevo estudio, las personas más expuestas dormían menos: 6,9 horas de media frente a 7,7 horas en el grupo sin exposición. Los cálculos indicaron que la menor duración del sueño podía explicar entre el 24 % y el 49 % de buena parte de las alteraciones cardiacas.
Sin embargo, esto deja sin explicar más de la mitad de la asociación. La luz nocturna también podría activar el sistema nervioso simpático, encargado de preparar al organismo para responder ante una amenaza, y alterar el eje hormonal del estrés, también conocido como eje hipotálamo-hipofisario-suprarrenal (HHS).
A largo plazo, estos cambios pueden elevar la presión arterial y favorecer la inflamación, el estrés oxidativo, la disfunción de los vasos sanguíneos y el remodelado cardiaco.
Otros estudios que relacionan la luz nocturna con la salud cardiovascular
La nueva investigación no predica en el desierto. Sin ir más lejos, un estudio publiocado hace dos años en la revista Environmental Research por un equipo de investigadores de la Universidad de Pekín, en China, siguió durante 150 noches a 81 adultos jóvenes. siguió durante 150 noches a 81 adultos jóvenes. Aquellos observaron que la iluminación dentro del dormitorio reducía la actividad parasimpática —la que favorece el reposo— y desequilibraba la regulación autónoma del corazón. El efecto era más acusado entre quienes no utilizaban antifaces ni cerraban las cortinas.
En paralelo, la evidencia epidemiológica también está creciendo. Una investigación internacional realizada con 88.905 participantes del UK Biobank y publicada en 2025 en JAMA Network Open relacionó las noches más luminosas con una mayor incidencia de cardiopatía coronaria, infarto, insuficiencia cardiaca, fibrilación auricular e ictus, incluso después de tener en cuenta factores como la actividad física, el tabaquismo, el consumo de alcohol, la dieta, la duración del sueño, la situación socioeconómica y la predisposición genética.
Los autores concluyeron que la exposición nocturna a la luz constituía un factor de riesgo significativo de enfermedad cardiovascular entre los mayores de 40 años: “Evitar la luz durante la noche puede ser una estrategia útil para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares”, podemos leer en el artículo.
Por último, otro trabajo hecho público este año en la revista PLOS One con 24.561 adultos chinos, observó que el aumento de la iluminación artificial y la contaminación por partículas finas podían combinar sus efectos sobre la hipertensión, la enfermedad cardiaca y el ictus, aunque recurrió a estimaciones obtenidas por satélite y no a la luz real dentro de las viviendas.
El cardiólogo alemán Thomas Münzel sostiene que la oscuridad debería considerarse un factor esencial para la salud cardiovascular, comparable al control de la presión arterial o a respirar aire limpio. Cortesía: UECNA
Lo que el nuevo estudio todavía no puede demostrar
La investigación muestra una asociación estadística sólida y biológicamente plausible, pero no demuestra que la luz nocturna sea la causa directa del remodelado cardiaco.
La exposición se midió durante una única semana y el sensor no distinguía entre la luz de una farola, una lámpara, un televisor o un teléfono móvil. Tampoco registraba la composición espectral de la iluminación, por lo que no fue posible determinar la proporción de luz azul, especialmente activa sobre el sistema circadiano.
Además, no pueden descartarse por completo otros hábitos o factores urbanos relacionados tanto con la iluminación nocturna como con la salud cardiovascular. La muestra estaba compuesta mayoritariamente por personas blancas y relativamente sanas, y el estudio excluyó a los trabajadores nocturnos, uno de los colectivos más expuestos al desajuste circadiano.
Por estas razones, los resultados deben interpretarse como una señal preventiva importante, no como una prueba de causalidad ni como una recomendación médica personalizada.
Cómo reducir la luz en el dormitorio
Thomas Münzel, cardiólogo del Departamento de Cardiología del Centro Médico Universitario de la Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia (Alemania) y coautor de un editorial que acompaña al estudio, considera que las evidencias justifican medidas preventivas sencillas. Propone que los médicos pregunten a los pacientes con insuficiencia cardiaca o fibrilación auricular cómo es su dormitorio, si trabajan por turnos y cuánto utilizan las pantallas después del anochecer.
Entre las recomendaciones planteadas por los expertos se encuentran:
✅ Utilizar cortinas opacas o persianas que bloqueen la luz exterior.
✅ Apagar o cubrir los pilotos luminosos de los aparatos electrónicos.
✅ Evitar luces intensas y pantallas antes de acostarse.
✅ Emplear iluminación tenue y de tonos cálidos si es necesario levantarse.
✅ Usar un antifaz cuando no sea posible oscurecer el dormitorio.
✅ Mantener horarios de sueño regulares.
A escala urbana, Münzel propone farolas apantalladas que dirijan la luz hacia el suelo, bombillas de espectro cálido y sistemas de alumbrado que reduzcan la intensidad durante la madrugada o se activen mediante sensores de movimiento.
🗣️ «Los consejos son simples y baratos: cortinas opacas, iluminación cálida junto a la cama y cubrir los pequeños pilotos de los aparatos electrónicos», resume este cardiólogo, experto en ardiología intervencionista y la biología vascular.
Para Münzel, la investigación conecta dos realidades que hasta ahora solían contemplarse por separado: «Un planeta que brilla cada vez más durante la noche y la realidad clínica que se desarrolla dentro de nuestro pecho: corazones que se vuelven más rígidos, más débiles y menos eficientes».
Su conclusión amplía el concepto tradicional de higiene del sueño: «La oscuridad merece ser reconocida como un signo vital, tan esencial para la salud cardiovascular como controlar la presión arterial y respirar aire limpio».▪️(11-septiembre-2026)
⏱️ LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
- La luz nocturna deja huella en el corazón: una mayor exposición mientras dormimos se asocia con cambios en su estructura y funcionamiento.
- El ventrículo izquierdo se vuelve más grueso: las personas más expuestas presentaban un aumento de la masa cardiaca y del grosor de sus paredes.
- El músculo pierde eficiencia: las resonancias detectaron una menor capacidad de contracción y alteraciones tempranas que pueden preceder a la insuficiencia cardiaca.
- Afecta a varias cavidades: también se observaron cambios en el ventrículo derecho y la aurícula izquierda.
- Cuanta más luz, mayores alteraciones: los resultados mostraron una relación dosis-respuesta, incluso tras considerar otros factores cardiovasculares.
- Dormir menos explica parte del efecto: la reducción del sueño podría justificar entre el 24% y el 49% de algunas alteraciones, pero existen otras vías relacionadas con el reloj biológico.
- No demuestra causalidad: el estudio es observacional, por lo que no prueba que la luz nocturna cause directamente el daño cardiaco.
- Oscurecer el dormitorio puede ayudar: cortinas opacas, antifaz, luces cálidas y cubrir los pilotos electrónicos son medidas sencillas y económicas.
SALUD CARDIOVASCULAR
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Luz Nocturna y Corazón
💡 ¿Cuánta luz nocturna puede resultar perjudicial?
El estudio analizó la exposición durante el periodo de descanso a intensidades superiores a tres lux. Este valor se utilizó porque incluso niveles bajos de luz pueden reducir la melatonina en algunas personas. No debe interpretarse como un límite clínico universal ni como la frontera exacta entre una exposición segura y otra peligrosa.
💡 ¿Dormir con una luz encendida daña el corazón?
La investigación encontró una asociación entre una mayor exposición habitual a la luz nocturna y alteraciones cardiacas, pero no demuestra que dormir ocasionalmente con una lámpara encendida provoque una enfermedad. El riesgo dependerá probablemente de la intensidad, la duración, el horario y la sensibilidad individual.
💡 ¿La luz del móvil también puede afectar?
Las pantallas emiten luz capaz de retrasar el reloj circadiano y dificultar el inicio del sueño. Sin embargo, el sensor utilizado en este estudio no permitió identificar la fuente concreta de iluminación, por lo que sus resultados no pueden atribuirse específicamente al teléfono móvil.
💡 ¿Dormir con antifaz puede ayudar?
Un antifaz puede reducir la cantidad de luz que llega a los ojos cuando no es posible oscurecer la habitación. Un estudio de 2024 encontró que las alteraciones de la regulación autónoma cardiaca eran más pronunciadas entre las personas que no utilizaban antifaz ni cerraban las cortinas.
💡 ¿El estudio demuestra que la contaminación lumínica causa insuficiencia cardiaca?
No. Se trata de una investigación observacional y, por tanto, no permite demostrar causalidad. Sí identifica una relación dosis-respuesta y un patrón de cambios cardiacos coherente con mecanismos circadianos conocidos.
Información facilitada por la European Society of Cardiology
Fuente: Jin Dai, Wen Dai, Yoriko Heianza, Lu Qi. Nighttime light exposure and cardiac structure and function. European Heart Journal (2026). DOI: https://doi.org/10.1093/eurheartj/ehag563
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