El cometa 3I/ATLAS muestra un brillo verdoso tras su paso por el Sol, captado por Gemini Norte
Tras su fugaz encuentro con el Sol, el cometa 3I/ATLAS, uno de los escasos objetos interestelares conocidos, reaparece con un inesperado brillo verdoso que intriga a los astrónomos. Las nuevas observaciones del telescopio Gemini Norte, realizadas además con participación del público, aportan pistas clave sobre la naturaleza y la evolución de este visitante llegado de otro sistema estelar.
Por Enrique Coperías
El cometa 3I/ATLAS, fotografiado el 26 de noviembre de 2025 por el espectrógrafo GMOS de Gemini Norte (Maunakea, Hawai‘i), permanece fijo en el centro del campo mientras el fondo estelar se desplaza. Por eso, las estrellas y galaxias aparecen como trazos de colores, en una composición de exposiciones con filtros azul, verde, naranja y rojo. Cortesía: International Gemini Observatory/NOIRLab/NSF/AURA/B. Bolin
El brillo verdoso del cometa 3I/ATLAS, un visitante interestelar llegado desde fuera del Sistema Solar, ha quedado retratado con un nivel de detalle inédito gracias a nuevas observaciones astronómicas realizadas con el telescopio Gemini Norte, situado en Maunakea (Hawái).
Las imágenes fueron obtenidas el pasado 26 de noviembre de 2025 mediante el espectrógrafo multiobjetos del Gemini (GMOS), y muestran cómo ha evolucionado el objeto tras su máxima aproximación al Sol, un momento clave para entender su naturaleza física y química.
La observación tuvo además un componente poco habitual en la astronomía profesional: se realizó en directo y con la participación del público. A través del programa Shadow the Scientists, ciudadanos y estudiantes pudieron seguir la sesión científica en tiempo real, acompañando al equipo investigador en una experiencia de observación auténtica desde uno de los telescopios más potentes del mundo. La iniciativa, organizada por el NOIRLab de la National Science Foundation ( NSF) en colaboración con el propio programa divulgativo, estuvo dirigida por Bryce Bolin, investigador científico de Eureka Scientific.
3I/ATLAS no es ni una nave extraterrestre ni artefacto artificial
El cometa 3I/ATLAS es apenas el tercer objeto interestelar identificado hasta la fecha, tras los célebres 1I/‘Oumuamua y 2I/Borisov, y desde su descubrimiento ha despertado un intenso debate científico y mediático sobre su verdadera naturaleza.
Su trayectoria hiperbólica confirma que no está ligado gravitacionalmente al Sol y que procede de otro sistema estelar, pero algunas de sus primeras características observadas, como su brillo cambiante o la aparente ausencia inicial de una cola cometaria, alimentaron especulaciones más audaces.
Entre ellas, no faltaron teorías marginales que lo describían como una posible nave extraterrestre o un artefacto artificial. La acumulación de datos científicos, sin embargo, ha ido encajándolo con mayor claridad en el marco de un cometa activo, aunque inusual, reforzando la importancia de seguir observándolo para entender hasta qué punto estos viajeros interestelares se parecen —o no— a los cometas del Sistema Solar.
¿Por qué el cometa 3I/ATLAS brilla en verde?
Tras reaparecer en el cielo después de pasar oculto por detrás del Sol, el cometa fue localizado cerca de Zaniah, un sistema estelar triple en la constelación de Virgo. Para captarlo, los astrónomos combinaron exposiciones astronómicas tomadas con filtros azul, verde, naranja y rojo. Durante la secuencia, el cometa se mantuvo fijo en el centro del campo de visión del telescopio, mientras que las estrellas de fondo —debido al movimiento relativo— quedaron registradas como estelas multicolores, un efecto visual que recuerda a los senderos estelares observados desde la Tierra.
El resultado más llamativo es el cambio de color del cometa. En imágenes previas, 3I/ATLAS mostraba un tono rojizo. En esta nueva observación, en cambio, aparece rodeado por un débil resplandor verde. La explicación está en la composición de la coma del cometa: al calentarse, el cometa libera gases cometarios que emiten luz propia.
Entre los gases destaca el carbono diatómico (C₂), una molécula altamente reactiva que emite en longitudes de onda verdes y que suele ser responsable de este color característico en los cometas.
Perseguido por Gemini hasta que abandone el Sistema Solar
Pese a estos avances, el comportamiento futuro del cometa sigue siendo incierto. Los científicos no saben aún cómo evolucionará a medida que se aleje del Sol y comience a enfriarse. En muchos cometas, el calor solar penetra lentamente en el interior, lo que puede provocar reacciones retardadas, desde la liberación de nuevos compuestos químicos hasta explosiones cometarias.
Por ello, Gemini continuará monitorizando el cometa en su salida del Sistema Solar, atento a posibles cambios en la composición de sus gases o a signos de una eventual eclosión.
La colaboración con Shadow the Scientists se inscribe en una larga tradición de divulgación científica de NOIRLab, que combina ciencia de vanguardia con participación pública, con el objetivo de que eventos cósmicos excepcionales no queden restringidos al ámbito académico. Involucrar directamente a estudiantes y ciudadanos en sesiones reales de observación astronómica y recopilación de datos científicos no solo contribuye al avance del conocimiento, sino que también busca inspirar vocaciones científicas.
«Compartir una experiencia de observación astronómica en una de las mejores condiciones posibles ofrece al público una visión privilegiada de nuestro visitante interestelar —explica Bolin en un comunicado del NOIRLab. Y concluye—: Permitir al público ver lo que hacemos los astrónomos y cómo se realiza el trabajo científico también ayuda a desmitificar el proceso científico y la recopilación de datos, lo que añade transparencia a nuestro estudio de este fascinante objeto interestelar».
🚨El 19 de diciembre se aproximará más que nunca a la Tierra: ¿cómo observar el cometa 3I/ATLAS?
De cara a su máximo acercamiento a la Tierra, el próximo 19 de diciembre de 2025, el cometa 3I/ATLAS seguirá siendo, paradójicamente, un objetivo poco agradecido para el ojo desnudo: pasará a unos 270 millones de kilómetros de nosotros —una distancia considerable en términos astronómicos— y no será visible a simple vista, según los datos difundidos por NASA y ESA.
Aun así, sí podrá cazarse con telescopios y, en las mejores condiciones de visibilidad, con prismáticos potentes, de 50 mm de apertura, desde cielos muy oscuros, sobre todo si se recurre a cámaras y a técnicas de larga exposición que sumen fotones para revelar la coma y su tenue halo.
Para no buscarlo a ciegas, lo más práctico es seguir las efemérides publicadas por servicios astronómicos y apps de cielo, que indican su posición noche a noche; ahí está la clave para que ese acercamiento, valioso para la ciencia, también se traduzca en una observación posible para aficionados avanzados. ▪️
Información facilitada por el NOIRLab

