Una sustancia del chocolate negro podría ralentizar el envejecimiento biológico

Un estudio en más de 1.600 personas sugiere que la teobromina, un compuesto natural del cacao, se asocia a un envejecimiento biológico más lento medido a nivel molecular. El hallazgo no convierte al chocolate en un elixir de juventud, pero aporta nuevas pistas sobre cómo la dieta puede influir en cómo envejecemos.

Por Enrique Coperías

El chocolate negro contiene teobromina, un compuesto natural que un estudio del King’s College London asocia con un envejecimiento biológico más lento a nivel molecular, según marcadores epigenéticos en sangre.

El chocolate negro contiene teobromina, un compuesto natural que un estudio del King’s College London asocia con un envejecimiento biológico más lento a nivel molecular, según marcadores epigenéticos en sangre. Foto: Elena Leya

Durante demasiado tiempo, el chocolate negro ha sido un placer culpable: demasiado amargo para algunos, demasiado calórico para otros. Sin embargo, la ciencia lleva tiempo rescatándolo del banquillo de los alimentos sospechosos. Primero fueron los antioxidantes, después los beneficios cardiovasculares y, ahora, una nueva pieza se suma al puzle: una sustancia química presente en el cacao podría estar relacionada con un envejecimiento biológico más lento en humanos.

El protagonista es la teobromina, un alcaloide natural del cacao que también se encuentra, en menor medida, en el café y el . Un estudio publicado en la revista científica Aging describe cómo las personas con mayores niveles circulantes de teobromina presentan marcadores moleculares asociados a una edad biológica más joven que la que indica su calendario.

🗣️ «Nuestro estudio encuentra vínculos entre un componente clave del chocolate negro y el hecho de mantenerse joven durante más tiempo. Aunque no estamos diciendo que la gente deba comer más chocolate negro, esta investigación puede ayudarnos a entender cómo los alimentos cotidianos pueden esconder pistas para llevar una vida más larga y saludable», explica la profesora Jordana Bell, autora sénior del trabajo y catedrática de Epigenómica en el King’s College de Londres.

La investigación no sugiere que comer chocolate negro sea una fuente de juventud, pero sí apunta a que uno de sus componentes más característicos podría estar influyendo, a nivel molecular, en los mecanismos que regulan el envejecimiento humano.

El reloj oculto del envejecimiento

Envejecer no es solo cumplir años. Desde hace algo más de una década, los científicos distinguen entre:

✅ La edad cronológica, la que marca el DNI.

✅ La edad biológica, una estimación del desgaste real del organismo. Para medirla, se utilizan herramientas cada vez más sofisticadas; entre ellas, los llamados relojes epigenéticos.

Estos relojes se basan en cambios químicos en el ADN que se producen con el paso del tiempo, especialmente en los patrones de metilación, un proceso que regula qué genes se activan o se silencian sin alterar la secuencia genética, esto es, sin tocar una sola letra del texto genético. A partir de miles de estos cambios, los investigadores pueden estimar si una persona envejece más rápido o más despacio de lo esperado.

El nuevo estudio se centra en dos de estos indicadores. El primero, conocido como GrimAge, es uno de los relojes epigenéticos más precisos y está estrechamente ligado al riesgo de enfermedad y a la probabilidad de morir en los años siguientes. El segundo estima la longitud de los telómeros —las estructuras que protegen los extremos de los cromosomas—, cuyo acortamiento se asocia al envejecimiento celular.

Análisis de la huella química de la dieta

Para explorar la relación entre la dieta y el envejecimiento molecular, los investigadores analizaron muestras de sangre de más de 1.600 personas pertenecientes a dos grandes cohortes europeas: 509 personas de TwinsUK y 1.160 de KORA. En todas ellas, midieron tanto los niveles de distintos compuestos derivados del cacao y el café como los marcadores epigenéticos del envejecimiento.

El resultado fue consistente: a mayor concentración de teobromina en sangre, menor aceleración del envejecimiento epigenético. Es decir, el reloj molecular parecía avanzar más despacio en quienes presentaban niveles más altos de este compuesto. La asociación fue estadísticamente sólida, y se reprodujo en ambos grupos de población analizados.

Además, los autores tuvieron especial cuidado en descartar explicaciones alternativas. La teobromina pertenece a una familia de sustancias —las metilxantinas— que incluye a la cafeína. Para asegurarse de que el efecto observado no se debía al consumo de café u otras moléculas relacionadas, ajustaron los análisis teniendo en cuenta otros metabolitos similares. Aun así, la relación con la teobromina se mantuvo.

🗣️ «Este es un hallazgo muy emocionante, y las siguientes preguntas importantes son qué hay detrás de esta asociación y cómo podemos explorar más a fondo las interacciones entre los metabolitos de la dieta y nuestro epigenoma —señala Ramy Saad, investigador principal del estudio, en un comunicado del King’s College de Londres. Y añade—: Este enfoque podría conducirnos a descubrimientos relevantes no solo sobre el envejecimiento, sino también sobre enfermedades comunes y raras».

La teobromina, subrayan los investigadores, se encuentra sobre todo en el cacao, no en el chocolate ultraprocesado

¿Más chocolate para envejecer más despacio? Por ahora, no: el estudio no establece cantidades ni recomienda aumentar su consumo y recuerda que el chocolate, con grasas y azúcares, puede perder sus posibles beneficios si se toma en exceso; la teobromina, subrayan los investigadores, se encuentra sobre todo en el cacao —arriba—, no en el chocolate ultraprocesado. Foto: Kristiana Pinne

Más allá de la cafeína

Aunque el cacao y el café comparten algunos compuestos, su perfil químico es muy distinto. El café es rico en cafeína; el cacao, en teobromina. Esta diferencia no es trivial. La teobromina tiene efectos fisiológicos más suaves que la cafeína: estimula menos el sistema nervioso, actúa de forma distinta sobre el corazón y se metaboliza más lentamente.

Estudios previos ya habían sugerido que la teobromina podría tener efectos beneficiosos sobre la salud cardiovascular, la presión arterial e incluso la función cerebral. En modelos animales, se ha observado que puede alargar la vida en determinadas condiciones experimentales. Sin embargo, hasta ahora faltaban pruebas de que este vínculo se reflejara en los mecanismos moleculares del envejecimiento humano.

«El descubrimiento sugiere que los beneficios asociados al consumo de cacao no se limitan a efectos generales sobre la salud, sino que podrían extenderse a procesos fundamentales del envejecimiento”, señalan los autores en su discusión.

Correlación no es causalidad

Como ocurre con la mayoría de los estudios observacionales, los resultados deben interpretarse con cautela. El trabajo no demuestra que la teobromina frene el envejecimiento, sino que existe una asociación entre ambos fenómenos. Es posible que la teobromina sea un marcador de hábitos saludables o de una dieta rica en compuestos beneficiosos del cacao, como los flavonoides.

Los propios investigadores reconocen esta limitación en su artículo científico. Algunos de los polifenoles del cacao, ampliamente estudiados por sus efectos antioxidantes y antiinflamatorios, no pudieron medirse en este trabajo. No se puede descartar, por tanto, que la teobromina actúe como un indicador indirecto de un patrón dietético más complejo.

Aun así, los análisis estadísticos avanzados utilizados —incluyendo modelos que seleccionan automáticamente las variables más relevantes— refuerzan la idea de que la teobromina tiene un papel independiente, al menos desde el punto de vista molecular.

🗣️ «Este estudio identifica otro mecanismo molecular a través del cual los compuestos naturales presentes en el cacao pueden contribuir a la salud —apunta Ricardo Costeira, investigador posdoctoral del King’s College de Londres. Y añade—: Aunque se necesita más investigación, los resultados ponen de relieve el valor de los análisis a nivel poblacional en el estudio del envejecimiento y la genética».

Un efecto más marcado en fumadores

Uno de los hallazgos más llamativos del estudio es que la asociación entre la teobromina y el envejecimiento epigenético fue especialmente intensa en personas fumadoras o exfumadoras, según Costeira

El tabaco es uno de los factores de riesgo para la salud que más aceleran el envejecimiento biológico y que deja una huella profunda en la metilación del ADN.

Los autores del trabajo sugieren que, en este contexto de mayor estrés biológico, el posible efecto protector de la teobromina podría hacerse más visible. No obstante, advierten de que se trata de un resultado exploratorio que necesitará confirmación en futuros estudios.

¿Cuánto chocolate haría falta para que actuase como elixir de la juventud?

La pregunta que asalta nuestras mentes es inevitable: ¿basta con comer más chocolate negro para beneficiarse de este efecto antienvejecimiento? La respuesta, por ahora, es no. El estudio no analiza cantidades concretas ni establece recomendaciones dietéticas.

Además, el chocolate es un alimento complejo, con grasas y azúcares que pueden contrarrestar sus posibles beneficios si se consume en exceso.

👉 «La teobromina se encuentra principalmente en el cacao, no en el chocolate ultraprocesado», recuerdan los investigadores.

El contenido varía enormemente según el porcentaje de cacao, el origen del grano y el procesamiento industrial. En cualquier caso, nadie sugiere que sea una intervención terapéutica.

Un paso más hacia la nutrición de precisión

Más allá del chocolate, el trabajo se inscribe en un campo emergente: la nutrición molecular del envejecimiento. Cada vez más estudios exploran cómo componentes específicos de la dieta interactúan con los mecanismos epigenéticos que regulan la salud a largo plazo.

La idea de que lo que comemos puede modular la velocidad a la que envejecemos —no solo en términos de enfermedades, sino a nivel celular— está ganando peso científico. Sin embargo, los expertos insisten en que no existen atajos ni alimentos milagro.

«El envejecimiento es un proceso complejo y multifactorial —concluyen los autores—. La teobromina podría ser una pieza más del rompecabezas, pero no sustituye a factores bien establecidos como la actividad física, una dieta equilibrada o evitar el tabaco».

Por ahora, el chocolate negro sigue siendo, ante todo, un placer. Pero la ciencia empieza a encontrar en él algo más que indulgencia: una pista, todavía preliminar, de cómo pequeños compuestos químicos de la dieta podrían dialogar con nuestros relojes internos y, quizá, hacerlos avanzar un poco más despacio.▪️

  • Información facilitada por el King’s College de Londres

  • Fuente: Saad R., Costeira R., Matías-García P. R., Villicaña S., Gieger C., Suhre K., Peters A., Kastenmüller G., Rodriguez-Mateos A., Dias C., Menni C., Waldenberger M., Bell J. T. Theobromine is associated with slower epigenetic ageing. Aging (Albany NY)-2025. DOI: https://doi.org/10.18632/aging.206344

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