El riesgo de sufrir un infarto aumenta en los hombres a partir de los 35 años, según un estudio
Un seguimiento de más de treinta años a miles de adultos jóvenes revela que el corazón masculino empieza a mostrar signos de mayor vulnerabilidad mucho antes de lo esperado. La diferencia con las mujeres emerge en torno a los 35 años y cuestiona cuándo deberían empezar la prevención y los controles cardiovasculares.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Un seguimiento de más de treinta años a adultos jóvenes en Estados Unidos muestra que los hombres empiezan a desarrollar enfermedad coronaria varios años antes que las mujeres, lo que apunta a la necesidad de adelantar la prevención cardiovascular. Foto de freestocks.org / https://www.pexels.com/es-es/foto/128597/
El riesgo de sufrir un infarto y otras enfermedades cardiovasculares empieza a aumentar en los hombres mucho antes de lo que se pensaba y varios años antes que en las mujeres. En concreto, a partir de los 35 años, cuando hasta ahora la mayoría de las estrategias de prevención y cribado cardiovascular se concentraban en edades más avanzadas.
Esta es la principal conclusión de un amplio estudio estadounidense que ha seguido durante más de tres décadas a más de 5.000 personas y que apunta a la necesidad de adelantar la vigilancia cardiovascular, especialmente entre los varones.
«Ese momento puede parecer demasiado pronto, pero la enfermedad cardiovascular se desarrolla a lo largo de décadas, con marcadores precoces detectables ya en la adultez joven —explica Alexa Freedman, profesora adjunta de Medicina Preventiva en la Feinberg School of Medicine de la Universidad Northwestern (Estados Unidos) y autora principal del estudio. Y añade—: Realizar cribados a edades más tempranas puede ayudar a identificar antes los factores de riesgo y permitir estrategias preventivas que reduzcan el riesgo cardiovascular a largo plazo».
Un estudio de más de tres décadas desde la juventud
El estudio, publicado en el Journal of the American Heart Association, se basa en los datos del proyecto CARDIA (Coronary Artery Risk Development in Young Adults). En él se incluyeron más de 5.100 adultos blancos y negros de entre dieciocho y treinta años, todos ellos sanos al comienzo del seguimiento a largo plazo, que se prolongó hasta 2020.
Esta circunstancia permitió a los investigadores identificar con precisión cuándo empezaban a divergir los riesgos cardiovasculares entre hombres y mujeres.
Los resultados muestran que los hombres alcanzan un 5% de incidencia de enfermedad cardiovascular —un concepto amplio que incluye infarto, ictus e insuficiencia cardíaca— unos siete años antes que las mujeres: a los 50,5 años frente a los 57,5 años.
La enfermedad coronaria, clave en la diferencia entre sexos
La diferencia se explica sobre todo por la enfermedad coronaria, que es la que más directamente se asocia al infarto de miocardio. De hecho, los hombres llegan a un 2% de incidencia de cardiopatía coronaria más de una década antes que las mujeres.
La cardiopatía coronaria es una enfermedad causada por el estrechamiento u obstrucción de las arterias que suministran sangre al corazón, generalmente por la acumulación de placas de colesterol y otros depósitos en sus paredes. Esta reducción del flujo sanguíneo puede provocar angina de pecho y, en los casos más graves, un infarto de miocardio.
Por su parte, las tasas de ictus fueron similares entre ambos sexos, y las diferencias en insuficiencia cardíaca —una afección en la cual el corazón ya no puede bombear sangre rica en oxígeno al resto del cuerpo de forma eficiente— aparecieron más tarde. «Se trata todavía de una muestra relativamente joven —todos tenían menos de 65 años en el último seguimiento— y el ictus y la insuficiencia cardíaca suelen desarrollarse a edades más avanzadas», aclara Freedman.
Los factores de riesgo clásicos no explican toda la brecha
Uno de los hallazgos más llamativos de la investigación es el momento exacto en el que se abre la brecha de riesgo cardiovascular. Hasta principios de la treintena, hombres y mujeres presentan un riesgo cardiovascular similar. Sin embargo, alrededor de los 35 años, el riesgo cardiovascular en los hombres empieza a aumentar más rápidamente y se mantiene por encima durante la mediana edad.
Dado que muchas políticas de prevención se centran en mayores de cuarenta años, este periodo crítico podría estar quedando fuera del radar.
Los investigadores analizaron si los factores de riesgo clásicos, como la presión arterial, el colesterol, la glucosa, el tabaquismo, dieta, la actividad física y el peso corporal, bastaban pos sí mismos para explicar este adelanto de la enfermedad cardiovascular en los hombres. Aunque algunos, en especial la hipertensión, explican parte de la diferencia, el conjunto de la salud cardiovascular no logra justificarla por completo.
Esto sugiere, según los autores, que entran en juego otros factores biológicos o factores sociales aún poco explorados.
Vigilar la salud del corazón en edades tempranas, especialmente entre los hombres jóvenes, podría ser clave para reducir el riesgo de enfermedad del corazón a largo plazo, según señalan los autores del estudio. Foto de Pavel Danilyuk
La prevención cardiovascular debería empezar antes
Freedman recuerda que estudios anteriores ya habían mostrado que ellos suelen desarrollar enfermedades del corazón antes que ellas, pero subraya que en las últimas décadas los grandes factores de riesgo cardiovascular se han ido igualando entre sexos.
«Por eso fue sorprendente comprobar que la brecha de riesgo no se ha reducido», señala Freedman. A su juicio, para entender por qué persisten estas diferencias es necesario «mirar más allá de las medidas estándar, como el colesterol y la presión arterial, y considerar un abanico más amplio de factores biológicos y sociales».
El trabajo destaca también el potencial de las relativamente nuevas ecuaciones de riesgo PREVENT de la Asociación Estadounidense del Corazón, capaces de estimar el riesgo cardiovascular a partir de los treinta años, como una herramienta prometedora para la intervención temprana. Sin embargo, existe un obstáculo importante: el acceso desigual a la atención preventiva.
Menos revisiones médicas entre los hombres jóvenes
En Estados Unidos, las mujeres de entre 18 y 44 años tienen más de cuatro veces más probabilidades que los hombres de acudir a revisiones rutinarias, en gran parte gracias a las visitas ginecológicas y obstétricas.
«Nuestros hallazgos sugieren que fomentar las visitas preventivas entre los hombres jóvenes podría ser una oportunidad clave para mejorar la salud cardiovascular y reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular», afirma Freedman.
La investigadora subraya, no obstante, que la enfermedad cardiovascular sigue siendo la principal causa de muerte tanto en hombres como en mujeres (cada hora mueren en España trece personas por alguna dolencia del sistema circulatorio) , y que la prevención temprana es esencial para toda la población.▪️(28-enero-2026)
Información facilitada por la Universidad Northwestern
Fuente: Alexa Freedman et al. Sex Differences in Age of Onset of Premature Cardiovascular Disease and Subtypes: The Coronary Artery Risk Development in Young Adults Study. Journal of the American Heart Association (2026). DOI: 10.1161/JAHA.125.044922

