La civilización perdida del Amazonas que albergó millones de personas y cambió para siempre la selva

El mayor bosque tropical del planeta esconde un secreto que cambia nuestra visión del pasado. Una investigación publicada en la revista Nature saca a la luz una civilización de millones de personas que habitó el Amazonas durante siglos y dejó una huella que sigue siendo visible hoy.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Vista LiDAR del yacimiento arqueológico de Fazenda Atlântica, en el estado brasileño de Acre.

Vista LiDAR del yacimiento arqueológico de Fazenda Atlântica, en el estado brasileño de Acre. La imagen revela con gran detalle un complejo sistema de geoglifos —recintos geométricos unidos por calzadas rectilíneas— que formaba parte de la antigua civilización Aquiry, una de las mayores sociedades precolombinas de la Amazonia. Imagen: M. Pärssinen y F. de Novaes.

¿Por qué este descubrimiento cambia la historia del Amazonas?

La imagen tradicional de la Amazonia como un inmenso océano verde prácticamente intacto antes de la llegada de los europeos acaba de quedar seriamente cuestionada. Durante años se asumió que sus suelos pobres y un entorno aparentemente hostil impedían el desarrollo de grandes sociedades estables. Un nuevo estudio demuestra que la realidad fue muy distinta.

Un apasionante trabajo de investigación publicado en la revista Nature concluye que una vasta civilización, desconocida hasta hace apenas unas décadas, prosperó durante cerca de mil quinientos años en el suroeste de la Amazonia. Sus autores calculan que entre 1,25 y 3 millones de personas llegaron a habitar un territorio de unos 183.000 kilómetros cuadrados, una superficie comparable a la de la actual Siria. Y lo hicieron mucho antes de la llegada de los conquistadores europeos.

La investigación no solo multiplica las estimaciones anteriores sobre la población de esta región. También obliga a replantearse hasta qué punto el mayor bosque tropical del planeta es realmente un paisaje virgen. Según los investigadores, buena parte de la composición vegetal que hoy caracteriza a la Amazonia podría ser, en realidad, el legado de siglos de gestión humana.

¿Qué era la civilización Aquiry?

El protagonista de esta historia recibe el nombre de civilización Aquiry, tomado del antiguo nombre indígena del río Acre. Pero los propios investigadores aclaran que no se trataba de un único reino centralizado, sino de una extensa red formada por numerosas comunidades con tradiciones compartidas.

🗣️ «Nuestros hallazgos cambian por completo nuestra comprensión del pasado de la Amazonia», afirma Martti Pärssinen, profesor emérito de la Universidad de Helsinki y director del estudio.

Hasta hace pocos años solo se conocían algo más de un millar de enormes estructuras excavadas en tierra —los llamados geoglifos amazónicos— visibles únicamente en las zonas donde la deforestación había dejado al descubierto el suelo. El problema era evidente: la inmensa mayoría del territorio permanece cubierta por una densa selva que oculta cualquier vestigio arqueológico.

La solución llegó desde el aire.

Modelos digitales del terreno obtenidos mediante tecnología LiDAR que muestran varios geoglifos de la civilización Aquiry ocultos bajo la selva amazónica.

Modelos digitales del terreno obtenidos mediante tecnología LiDAR que muestran varios geoglifos de la civilización Aquiry ocultos bajo la selva amazónica. Las imágenes revelan recintos geométricos, fosos y calzadas rectilíneas de distintos tamaños y formas, prueba de una compleja red de centros ceremoniales y políticos que permaneció invisible durante siglos bajo la vegetación. Cortesía: Pärssinen, M., Kalliola, R., Ranzi, A. et al.

¿Cómo descubrieron las construcciones ocultas bajo la selva?

Los científicos emplearon el LiDAR (Light Detection and Ranging), una tecnología basada en pulsos láser capaces de atravesar parcialmente la vegetación y reconstruir con enorme precisión el relieve del terreno oculto bajo las copas de los árboles. Durante varias semanas, los investigadores sobrevolaron la Amazonia brasileña y recorrieron más de 4.400 kilómetros mediante largas rutas rectilíneas de unos 450 kilómetros de longitud.

Cada pasada cartografiaba una franja de aproximadamente un kilómetro de ancho separada diez kilómetros de la siguiente, lo que permitió obtener una muestra representativa de una región inmensa.

«Volamos largas líneas rectas de aproximadamente 450 kilómetros, y cartografiamos una franja de un kilómetro cada diez kilómetros. Así pudimos cubrir una superficie continua lo más amplia posible», reclaca Juha Hyyppä, profesor del Instituto Finlandés de Investigación Geoespacial y responsable del desarrollo técnico del proyecto.

El resultado superó todas las expectativas.

Salen a la luz más de 400 centros monumentales

Las imágenes revelaron 432 grandes estructuras, de las cuales únicamente 36 eran conocidas con anterioridad. La mayoría permanecían completamente ocultas bajo la vegetación.

A partir de estos datos, los investigadores extrapolaron la densidad de construcciones al resto del territorio ocupado por la civilización. Su estimación más prudente arroja una cifra extraordinaria: más de 20.000 centros ceremoniales monumentales, aunque otros modelos empleados por el equipo elevan esa cantidad hasta cerca de 30.000 grandes estructuras distribuidas por toda la región.

Muchas de ellas presentan formas geométricas perfectas: cuadrados, círculos, rectángulos o polígonos unidos mediante largas calzadas rectilíneas que conectaban diferentes complejos ceremoniales.

Algunas ocupan apenas un tercio de hectárea, mientras que la mayor conocida alcanza casi 50 hectáreas, una extensión similar a unas setenta campos de fútbol. Sus enormes fosos excavados podían medir hasta trece metros de anchura y cinco metros de profundidad.

Su construcción exigió una organización social extraordinariamente sofisticada.

➡️ «Levantar obras monumentales de este tamaño en plena selva requería una gran fuerza de trabajo, división del trabajo y conocimientos de matemáticas y geometría», escriben los autores.

Pero, sorprendentemente, aquellos recintos no parecen haber sido ciudades permanentes.

Martti Pärssinen, profesor emérito de la Universidad de Helsinki y director de la investigación, lideró el proyecto internacional que, gracias al uso de tecnología LiDAR, ha revelado la verdadera dimensión de la civilización Aquiry.

Martti Pärssinen, profesor emérito de la Universidad de Helsinki y director de la investigación, lideró el proyecto internacional que, gracias al uso de tecnología LiDAR, ha revelado la verdadera dimensión de la civilización Aquiry. Cortesía: Instituto Iberoamericano de Finlandia

Lugares para celebrar, decidir y gobernar

Las excavaciones arqueológicas indican que estos enormes complejos apenas muestran evidencias de ocupación continua. Tampoco existen indicios de murallas defensivas o fortificaciones.

Todo apunta a que actuaban como grandes centros ceremoniales, políticos y sociales, donde comunidades dispersas acudían de forma periódica para celebrar reuniones multitudinarias.

Según las tradiciones orales conservadas por diversos pueblos indígenas actuales, estos espacios servían para fortalecer las relaciones entre comunidades y también con seres espirituales considerados fundamentales en su cosmovisión.

Allí tenían lugar grandes celebraciones con danzas rituales, música, banquetes colectivos, competiciones deportivas y juegos de pelota, además de encuentros políticos donde los dirigentes reforzaban su autoridad mediante demostraciones públicas de generosidad.

«Las diferencias en el tamaño, la forma, las técnicas de construcción y la localización de estos recintos reflejan las distintas características geográficas y culturales de la región», señala Risto Kalliola, profesor emérito de la Universidad de Turku, en Finlandia.

En otras palabras, la civilización Aquiry no constituía un Estado unificado, sino una compleja red multicultural unida por unas mismas tradiciones arquitectónicas y rituales.

Como resume Pirjo Kristiina Virtanen, profesora de Estudios Indígenas de la Universidad de Helsinki, «no era un único reino, sino una red formada por muchas comunidades diferentes».

¿Cuántas personas vivían realmente allí?

La cuestión más difícil era estimar la población.

Hasta ahora muchos investigadores pensaban que todo el borde meridional de la Amazonia habría albergado entre medio millón y un millón de habitantes antes de la llegada europea.

Los nuevos cálculos cambian completamente esa imagen.

Tras combinar las dataciones por radiocarbono, la distribución espacial de los centros ceremoniales y modelos basados en el esfuerzo necesario para construir y mantener estas gigantescas obras, los autores concluyen que el momento de máximo esplendor de la civilización se produjo aproximadamente entre los años 100 y 300 d. C.

En ese periodo podrían haber estado funcionando simultáneamente entre una cuarta parte y el 60 % de todos los grandes recintos conocidos.

Casi cuatro millones de habitantes

Su estimación más prudente sitúa la población entre 1,25 y 3 millones de habitantes, aunque algunos modelos corrigen incluso el número al alza debido a que ni siquiera el LiDAR logra atravesar completamente las zonas con vegetación más densa. En ese escenario, la cifra podría acercarse a 3,8 millones de personas.

De confirmarse estimaciones similares en otras regiones amazónicas, las consecuencias serían enormes.

No solo habría que revisar la historia de esta parte de Sudamérica, sino también las estimaciones de población de toda la Amazonia precolombina, que podrían ascender a decenas de millones de habitantes, muy por encima de los cálculos tradicionalmente aceptados.

Vista aérea del yacimiento arqueológico de Tequinho, en el estado brasileño de Acre.

Vista aérea del yacimiento arqueológico de Tequinho, en el estado brasileño de Acre. Desde el aire se distinguen los enormes geoglifos excavados en la tierra y las calzadas que los conectaban. Cortesía: Universidad de Helsinki

Cómo modificó la civilización Aquiry el bosque amazónico

Uno de los aspectos más sorprendentes del estudio es que la influencia de la civilización Aquiry no terminó con su desaparición. De hecho, los científicos sostienen que el bosque amazónico que contemplamos hoy sigue conservando la huella ecológica de aquellas sociedades.

Lejos de limitarse a abrir claros para sus asentamientos, los habitantes de esta región transformaron activamente el paisaje durante siglos.

Quemaban de forma controlada los extensos bosques dominados por bambú para crear terrenos de cultivo donde sembraban maíz, mandioca y calabazas, al tiempo que construían sus grandes recintos ceremoniales y las amplias calzadas que los conectaban entre sí.

Pero su intervención iba mucho más allá de la agricultura.

Los investigadores encontraron evidencias de una intensa gestión forestal basada en favorecer determinadas especies de árboles especialmente útiles para la alimentación.

Jardineros de los bosques

Entre ellas destacan el castaño amazónico o nuez de Brasil (Bertholletia excelsa), la palma de pejibaye (Bactris gasipaes), apreciada tanto por sus frutos como por su palmito, además de numerosas especies frutales que aún hoy abundan alrededor de los antiguos geoglifos.

«La investigación demuestra que el impacto humano sobre el medio ambiente amazónico fue mucho mayor de lo que se había pensado hasta ahora», afirma Pärssinen.

Lejos de destruir la selva, aquellas comunidades actuaban como auténticos jardineros del bosque.

Los autores recuerdan que excavaciones anteriores ya habían recuperado restos fósiles de nueces de Brasil, frutos de diversas palmeras y otros vegetales domesticados. También se habían identificado fitolitos —pequeñas estructuras minerales que dejan las plantas— correspondientes a maíz y calabaza, además de indicios del cultivo de mandioca, boniato, judías, cacahuetes y guindillas. Todo ello dibuja una agricultura mucho más diversificada y productiva de lo que tradicionalmente se atribuía al interior amazónico.

Un legado que llega hasta el clima

Las consecuencias de esta actividad podrían ir incluso más allá de la arqueología.

Durante siglos, la sustitución de unas especies vegetales por otras, las quemas periódicas y la creación de extensos mosaicos agrícolas modificaron la composición del bosque y, con ello, también su capacidad para almacenar carbono.

Por eso Pärssinen cree que estos descubrimientos deberían incorporarse incluso a los modelos climáticos:

🗣️ «Esto tiene implicaciones directas para comprender la historia biocultural de la región. Esta civilización también influyó en la producción y el balance de carbono de la Amazonia antigua, algo que debería tenerse mucho más en cuenta en los futuros modelos climáticos».

No es una afirmación menor. Durante años, la Amazonia ha sido considerada un ecosistema esencialmente natural cuyo funcionamiento apenas había sido alterado antes de la colonización europea. El nuevo trabajo plantea justamente lo contrario: que miles de años de intervención humana contribuyeron a modelar buena parte del paisaje que hoy se considera prístino.

Por qué desapareció la civilización Aquiry

Pese a la magnitud de la civilización Aquiry, todavía quedan enormes interrogantes abiertos.

Los investigadores desconocen qué lenguas hablaban sus habitantes, cómo se autodenominaban o cuál era exactamente su organización política.

Ni siquiera saben por qué desaparecieron.

Las dataciones muestran que la construcción de los grandes geoglifos comenzó alrededor del 600 a. C. y se prolongó hasta aproximadamente el 850 d. C., momento en el que la actividad cesó de forma relativamente rápida.

Llama la atención que esa fecha coincide aproximadamente con el colapso de la civilización clásica maya en Centroamérica, aunque el estudio no establece ninguna relación entre ambos procesos.

Tras el abandono de los grandes centros ceremoniales surgieron nuevos asentamientos con una organización diferente, caracterizados por aldeas construidas sobre montículos, lo que indica que la población no desapareció necesariamente, sino que cambió profundamente su forma de vida.

Recreación artística de un gran centro ceremonial de la civilización Aquiry en plena Amazonia.

Recreación artística de un gran centro ceremonial de la civilización Aquiry en plena Amazonia. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones

Una nueva visión de la Amazonia precolombina

Durante buena parte del siglo XX predominó la idea de que el interior amazónico apenas podía sostener pequeñas comunidades dispersas debido a la escasa fertilidad de sus suelos.

Sin embargo, los autores recuerdan que precisamente la región ocupada por la civilización Aquiry posee algunos de los terrenos más ricos en nutrientes de toda la Amazonia de tierra firme.

Además, sus habitantes no eran simples recolectores que aprovechaban un entorno intacto. Gestionaban activamente los recursos naturales, cultivaban especies vegetales, mantenían jardines forestales, practicaban la pesca, la caza y la recolección, y organizaban complejos sistemas ceremoniales que articulaban la vida política y religiosa de numerosas comunidades.

En cierto modo, los investigadores sostienen que este paisaje puede describirse como una forma de urbanismo forestalo de urbanismo de baja densidad: una inmensa red de comunidades dispersas conectadas por caminos y centros ceremoniales, perfectamente integrada en el bosque sin necesidad de construir grandes ciudades de piedra como las de los mayas o los incas.

La revolución del LiDAR apenas ha comenzado

No cabe duda de que la tecnología LiDAR está transformando la arqueología mundial.

En los últimos años ya había permitido descubrir enormes asentamientos ocultos bajo la vegetación en Bolivia, Ecuador, Guatemala o Camboya. Ahora ha demostrado que el suroeste amazónico también escondía una de las mayores concentraciones de arquitectura monumental de toda América.

Y probablemente no sea la última sorpresa.

Los propios autores subrayan que la civilización Aquiry ocupa menos del 3 % de la Gran Amazonia. Si otras regiones ofrecen resultados comparables, será necesario revisar de arriba abajo la historia demográfica del mayor bosque tropical del planeta.

➡️ «Si nuestros hallazgos se confirman y aparecen resultados similares en otras regiones amazónicas, habrá que reevaluar la densidad de población precolombina de toda la Amazonia», concluyen los investigadores.

El trabajo no solo rescata del olvido a una civilización prácticamente desconocida. También obliga a replantearse una idea profundamente arraigada: la de una Amazonia apenas habitada antes de la llegada de los europeos. Bajo el dosel verde que hoy parece interminable permanecen ocultos miles de monumentos construidos por sociedades capaces de transformar el paisaje durante siglos. Y quizá esa sea la mayor enseñanza del estudio: que la historia de la Amazonia no es únicamente la historia de un bosque, sino también la de millones de personas que aprendieron a vivir en él, a modelarlo y a dejar una huella que sigue siendo visible más de un milenio después.▪️(30-julio-2026)

LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS

  • Una civilización amazónica ocupó unos 183.000 km² entre aproximadamente 600 a. C. y 850 d. C.
  • Los investigadores estiman una población de entre 1,25 y 3 millones de personas durante su máximo esplendor.
  • El empleo de LiDAR permitió localizar cientos de centros ceremoniales ocultos bajo la vegetación y extrapolar la existencia de más de 20.000 geoglifos.
  • La investigación demuestra que los antiguos habitantes transformaron activamente el bosque amazónico, favoreciendo especies vegetales útiles y modificando el paisaje durante siglos.
  • Los resultados obligan a revisar las estimaciones sobre la población precolombina de toda la Amazonia y podrían tener implicaciones para los modelos climáticos futuros.

PREGUNTAS & RESPUESTAS: Civilización Aquiry y Amazonas

🌎 ¿Cuántas personas vivían en el Amazonas antes de la llegada de los europeos?

Este estudio estima que solo la civilización Aquiry pudo albergar entre 1,25 y 3 millones de habitantes. Si resultados similares se confirman en otras regiones amazónicas, la población total precolombina podría haber alcanzado varias decenas de millones de personas.

🌎 ¿Dónde estaba situada la civilización Aquiry?

Ocupaba aproximadamente 183.000 kilómetros cuadrados del suroeste amazónico, principalmente en el actual estado brasileño de Acre y zonas próximas de Amazonas, Bolivia y Perú.

🌎 ¿Qué descubrió exactamente el LiDAR?

Permitió localizar cientos de estructuras monumentales ocultas bajo el bosque y extrapolar la existencia de más de 20.000 centros ceremoniales, muchos completamente invisibles desde la superficie.

🌎 ¿Los antiguos habitantes destruían la selva?

No. La investigación indica que gestionaban activamente el bosque, cultivaban especies vegetales útiles y favorecían determinados árboles, modificando el ecosistema durante siglos sin eliminar completamente la cobertura forestal.

🌎 ¿Por qué desapareció esta civilización?

Todavía se desconoce. Los investigadores afirman que el abandono de los grandes centros ceremoniales alrededor del año 850 d. C. sigue siendo uno de los grandes enigmas arqueológicos de la Amazonia.

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