Los neurocientíficos descubren qué ocurre en el cerebro cuando no podemos parar de reír
La próxima vez que una carcajada te deje sin aliento y seas incapaz de detenerla, recuerda que no es solo una cuestión de humor. Un nuevo estudio revela que existen dos sistemas distintos en el cerebro para la risa, y uno de ellos puede tomar el control por completo.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Una carcajada auténtica es mucho más que una expresión de alegría. Según un nuevo estudio, las risas espontáneas e incontrolables activan circuitos cerebrales ligados a las emociones, el placer y la creación de vínculos sociales, diferentes de los que utilizamos para la risa voluntaria en las conversaciones cotidianas. Foto de OurWhisky Foundation en Unsplash
Todos hemos vivido alguna vez esa situación. Alguien hace un comentario aparentemente inofensivo y, de pronto, algo se desencadena. Intentamos contenernos, pero es imposible. La risa se apodera de nosotros. Las lágrimas aparecen, cuesta respirar y cuanto más intentamos parar, más nos reímos. Durante esos segundos perdemos el control de una de las conductas más humanas que existen.
Ahora, Fausto Caruana, neurocientífico del Instituto de Neurociencia, en Consejo Nacional de Investigación de Italia (CNR), y Sophie K. Scott, neurocientífica del Departamento de Psicología, en la University College de Londres (Reino Unido), creen haber descubierto por qué ocurre.
Según una revisión que la pareja de científicos ha publicada en la revista Trends in Neurosciences, la risa no surge de un único circuito cerebral, sino de dos redes cerebrales distintas que operan de manera independiente:
✅ Una genera las carcajadas espontáneas e incontrolables asociadas a la alegría genuina.
✅ La otra produce la risa voluntaria que utilizamos cada día en las conversaciones, las reuniones sociales o incluso por simple cortesía.
Qué es la risa espontánea
El hallazgo ayuda a explicar por qué algunas risas parecen auténticas y contagiosas mientras que otras resultan más calculadas o estratégicas. También arroja luz sobre trastornos neurológicos y trastornos psiquiátricos en los que la risa aparece alterada, desde ciertos tipos de epilepsia hasta la enfermedad de Alzheimer o la esquizofrenia.
«La mayoría de las personas han experimentado ambos tipos de risa —explica Scott—. Piensa en la última vez que te reíste tanto que no podías parar. Algo te desencadenó la risa y quedaste completamente a merced de ella».
Esa es la primera de las dos grandes categorías identificadas por los investigadores: la risa espontánea.
Por qué es tan difícil estudiar la risa
La risa es uno de los comportamientos sociales más universales. Aparece en todas las culturas humanas conocidas y desempeña un papel esencial en la creación de vínculos, la cooperación y la cohesión de los grupos.
Sin embargo y aunque pueda resultar paradójico, los científicos saben sorprendentemente poco sobre cómo la genera el cerebro.
El principal problema es metodológico. Resulta muy difícil provocar una risa auténtica en un laboratorio. Además, los movimientos de la cara, la mandíbula, la respiración y el cuerpo generan interferencias que complican el registro de la actividad cerebral mediante técnicas convencionales.
Un estudio con voluntarios epilépticos
Para superar estas limitaciones, los investigadores recurrieron a una fuente de información excepcional: pacientes con epilepsia sometidos a procedimientos neuroquirúrgicos.
Durante las evaluaciones previas a determinadas operaciones, los médicos estimulan eléctricamente distintas regiones cerebrales mientras los pacientes permanecen despiertos. El objetivo es identificar áreas críticas que deben preservarse durante la cirugía. A veces, sin embargo, estas estimulaciones provocan reacciones inesperadas, entre ellas episodios de risa.
Lo fascinante es que los pacientes pueden describir en tiempo real lo que sienten.
Al analizar décadas de estos informes clínicos, junto con estudios de neuroimagen y experimentos en animales, los autores lograron reconstruir los circuitos neuronales responsables de las distintas formas de reír.
La mayor parte de las risas que intercambiamos cada día son voluntarias. Los neurocientíficos han descubierto que este tipo de risa está controlado por regiones cerebrales vinculadas al lenguaje y la comunicación, y nos ayuda a crear confianza, reforzar vínculos y facilitar las relaciones sociales. Foto de Priscilla Du Preez 🇨🇦 en Unsplash
La risa espontánea: cuando el cerebro pierde el control
La primera red cerebral identificada corresponde a la risa espontánea.
Se trata de un sistema profundamente conectado con las emociones y con algunos de los circuitos más antiguos del cerebro desde el punto de vista evolutivo.
Entre las estructuras clave figuran estas tres:
1️⃣ La corteza cingulada anterior pregenual. Situada en la parte frontal y medial del cerebro, esta región desempeña un papel fundamental en la regulación de las emociones, la empatía y la percepción del bienestar. También participa en los mecanismos naturales que reducen el dolor y parece actuar como un centro de integración entre las emociones, las respuestas corporales y las expresiones afectivas, incluida la risa.
2️⃣ El núcleo accumbens. Es uno de los grandes centros cerebrales de recompensa. Forma parte del sistema que nos hace experimentar placer, motivación y satisfacción cuando realizamos actividades beneficiosas, como comer, socializar o alcanzar una meta. Su activación está estrechamente relacionada con la liberación de dopamina y con las sensaciones de alegría y euforia que suelen acompañar a las carcajadas espontáneas.
3️⃣ El polo temporal. Ubicado en el extremo anterior del lóbulo temporal, ayuda a interpretar las emociones propias y ajenas, comprender las intenciones de otras personas y gestionar las relaciones sociales. Los científicos creen que desempeña un papel importante en la dimensión emocional de la risa, contribuyendo a que las experiencias divertidas generen sentimientos de felicidad y conexión con los demás.
Cuando los neurocirujanos estimulan estas áreas, los pacientes no solo ríen. También describen sensaciones de bienestar, diversión, euforia o felicidad. En algunos casos, la risa resulta tan natural que las personas presentes en la sala terminan contagiándose.
Un mecanismo heredado de nuestros antepasados mamíferos
Según los autores, este circuito podría tener raíces muy antiguas.
Numerosos mamíferos producen vocalizaciones similares a la risa durante el juego social. Estas señales habrían evolucionado para comunicar ausencia de agresividad, favorecer la cooperación y reforzar los vínculos sociales dentro del grupo.
La risa humana conservaría parte de ese legado ancestral.
➡️ «No se trata simplemente de una respuesta al humor —señalan los investigadores—. Es una herramienta biológica para fortalecer las relaciones sociales».
No es casualidad que las carcajadas espontáneas resulten tan contagiosas. El estudio sugiere que determinadas regiones cerebrales, especialmente la corteza cingulada anterior, actúan como una especie de sistema espejo emocional que nos predispone a compartir el estado afectivo de quienes nos rodean.
La risa voluntaria: una herramienta de comunicación
Pero existe una segunda forma de reír.
Es la que utilizamos constantemente en la vida cotidiana para suavizar conversaciones, expresar simpatía, reducir tensiones o indicar que comprendemos una broma. Esta risa voluntaria depende de un circuito cerebral completamente diferente.
En lugar de regiones emocionales profundas, intervienen áreas relacionadas con el control motor y la producción del habla, como el opérculo rolándico, el globo pálido y la denominada área motora presuplementaria.
Cuando estas zonas son estimuladas, los pacientes ríen, pero sin experimentar alegría ni diversión. La diferencia es notable.
🗣️ «Es la forma de risa que encontramos la mayor parte del tiempo —explica Scott—. Está sincronizada con enorme precisión. Si observamos una conversación, veremos que las personas suelen reír juntas al final de una frase y hasta coordinan su respiración».
Esta sincronización exige un grado de control imposible en la risa espontánea. «Cuando las personas conversan, la risa voluntaria empieza y termina muy rápidamente —añade la investigadora—. Eso indica que existe un mecanismo de control muy sofisticado».
Los estudios muestran que esta modalidad comparte recursos con los sistemas cerebrales responsables del lenguaje. En cierto sentido, la risa voluntaria funciona como una extensión de la comunicación verbal.
Diferencias entre la risa espontánea y la risa voluntaria
| Característica | Risa espontánea | Risa voluntaria |
|---|---|---|
| Control consciente | Muy bajo | Alto |
| Emoción asociada | Sí | No necesariamente |
| Función principal | Expresión emocional | Comunicación social |
| Relación con el lenguaje | Escasa | Muy estrecha |
| Sensación de bienestar | Habitual | Variable |
La clave: aunque ambas parecen similares, los científicos han comprobado que están controladas por redes cerebrales diferentes. La risa espontánea nace en circuitos emocionales profundos, mientras que la voluntaria depende de áreas vinculadas al lenguaje y al control motor.
El sorprendente efecto analgésico de la risa
Uno de los aspectos más intrigantes del estudio tiene que ver con el dolor.
Diversas investigaciones habían demostrado previamente que reír puede actuar como un analgésico natural. Las personas que ríen en grupo suelen tolerar mejor ciertas molestias físicas y presentan umbrales de dolor más elevados.
La nueva revisión ofrece una posible explicación neurológica. Así es, una de las regiones centrales de la red de la risa espontánea —la corteza cingulada anterior— forma parte también de los sistemas cerebrales que regulan y amortiguan la percepción del dolor.
🗣️ «El papel de estos circuitos en la modulación del dolor es especialmente interesante —señala Caruana. Y añade—: Sabemos que la risa puede actuar como un analgésico natural».
Los investigadores planean estudiar ahora cómo esta conexión podría aprovecharse en contextos clínicos. «Nos interesa investigar con más detalle el papel analgésico de la risa y los circuitos neuronales que lo sustentan», añade Caruana.
El estudio propone que la risa está controlada por dos redes cerebrales parcialmente independientes. La vía emocional o espontánea (en rojo) involucra regiones asociadas al placer, las emociones y los vínculos sociales, mientras que la vía voluntaria (en azul) utiliza circuitos relacionados con el lenguaje, el control motor y la comunicación. Cortesía: Trends in Neurosciences
Qué significa este descubrimiento para la neurociencia
Más allá de la risa, los autores creen que este descubrimiento podría tener implicaciones mucho más amplias. La coexistencia de dos sistemas cerebrales diferenciados —uno emocional e involuntario y otro controlado y comunicativo— ofrece una nueva perspectiva sobre la evolución del lenguaje y de las interacciones sociales humanas.
Caruana describe este modelo como una posible piedra Rosettapara descifrar múltiples aspectos de la comunicación humana.
La metáfora no es exagerada. La risa se encuentra en la frontera entre emoción, lenguaje, comportamiento social y neurobiología. Entender cómo el cerebro la produce podría ayudar a explicar fenómenos tan diversos como la empatía, la cooperación, la contagiosidad emocional o incluso algunos trastornos del desarrollo.
También plantea preguntas fascinantes, como estas:
✅ ¿Cómo es posible que una carcajada fingida termine convirtiéndose en una risa auténtica?
✅ ¿Por qué los espectáculos de comedia utilizan teloneros para calentar al público?
✅ ¿Qué ocurre en prácticas como el yoga de la risa, donde una risa inicialmente voluntaria acaba desencadenando episodios genuinos e incontrolables?
Los científicos aún no tienen todas las respuestas.
Pero después de décadas intentando descifrar uno de los comportamientos más comunes y misteriosos de nuestra especie, parece que por fin empiezan a entender qué sucede en nuestro cerebro cuando una simple sonrisa se transforma en una carcajada imposible de detener.▪️(23-junio-2026)
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Risa y Cerebro
🤣 ¿Qué ocurre en el cerebro cuando nos reímos?
Se activan diferentes circuitos neuronales dependiendo de si la risa es espontánea o voluntaria. La risa espontánea involucra áreas emocionales profundas, mientras que la voluntaria depende de regiones relacionadas con el lenguaje y el control motor.
🤣 ¿Existen diferentes tipos de risa?
Sí. Los neurocientíficos distinguen principalmente entre risa espontánea e involuntaria y risa voluntaria o conversacional.
🤣 ¿Por qué algunas risas son más contagiosas que otras?
Las carcajadas espontáneas contienen señales emocionales más auténticas y activan con mayor intensidad los circuitos cerebrales relacionados con la empatía y el contagio emocional.
🤣 ¿La risa puede reducir el dolor?
Sí. Diversos estudios indican que la risa aumenta los umbrales de dolor y activa regiones cerebrales relacionadas con los mecanismos naturales de analgesia.
🤣 ¿Qué enfermedades afectan a los circuitos de la risa?
Algunas formas de epilepsia, la enfermedad de Alzheimer, la esquizofrenia, la cataplejía y el síndrome pseudobulbar pueden alterar la producción o el control de la risa.
LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
Los científicos han identificado dos redes cerebrales distintas que controlan la risa.
La risa espontánea surge de circuitos emocionales profundos.
La risa voluntaria depende de regiones relacionadas con el lenguaje y el control motor.
Ambos sistemas funcionan de manera relativamente independiente.
La risa podría actuar como un analgésico natural gracias a su relación con circuitos cerebrales que modulan el dolor.
El descubrimiento ayuda a entender mejor la evolución de la comunicación social humana.
Información facilitada por Cell Press
Fuente: Caruana F. & Scott S. The neural basis of laughter. Trends in Neurosciences (2026). DOI: 10.1016/j.tins.2026.05.002

