Misión MMX: Japón quiere traer muestras de la luna Fobos para descifrar Marte
Un puñado de polvo recogido de Fobos podría desvelar cómo nació esta pequeña luna de Marte, así como su hermana Deimos, y ofrecernos pistas del pasado habitable del planeta rojo. Recuperarlo exigirá aterrizar la sonda donde la gravedad apenas existe y completar una extraordinaria expedición de cinco años.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Fobos está cubierto de cráteres. Los dos aterrizajes previstos de MMX permitirían recoger muestras de terrenos distintos. Cortesía: NASA / Caltech-JPL / Malin Space Science Systems
Diez gramos de polvo y roca pueden parecer una recompensa modesta para un viaje de cinco años. Pero, si las muestras proceden de Fobos, una de las dos lunas de Marte —la otra es Deimos—, podrían ayudar a resolver un enigma que lleva décadas desconcertando a los científicos: cómo acabó el planeta rojo acompañado por dos pequeños satélites que parecen asteroides, pero que se comportan como los descendientes de una gran colisión.
Japón quiere traer ese puñado de material a la Tierra. Entre sus granos también podrían esconderse fragmentos del propio Marte.
La misión se llama Martian Moons eXploration (MMX), y tiene previsto despegar desde la isla japonesa de Tanegashima a bordo de un cohete H3 el 20 de octubre, a las 4.41 horas de la madrugada, hora local: las 21.41 del día 19 en la España peninsular.
La agencia espacial japonesa, JAXA, lidera una expedición con participación estadounidense y europea que aspira a devolver las primeras muestras recogidas directamente en el entorno de Marte.
Cómo es Fobos, la luna que explorará MMX
Fobos es un destino poco acogedor. Tiene una forma irregular, mide unos 27 kilómetros en su eje mayor y está marcado por cráteres y surcos. El más llamativo, bautizado como Stickney, abre una cicatriz de unos nueve kilómetros.
Descubierto por el astrónomo estadounidense Asaph Hall (1829-1907) el 18 de agosto de 1877, Fobos orbita a apenas 6.000 kilómetros sobre la superficie marciana y completa una vuelta en menos de ocho horas.
Allí no hay atmósfera que frene una caída y la gravedad es inferior a una milésima de la terrestre. Esa debilidad complicará cada contacto con el suelo.
lustración de la sonda MMX aterrizando en Fobos para recoger muestras y traerlas a la Tierra. Cortesía: JAXA.
Cómo se formaron Fobos y Deimos
Asteroides capturados por Marte
La apariencia oscura de Fobos y de su compañera, Deimos, ha alimentado la idea de que ambos mundos eran asteroides capturados por Marte. Según esta hipótesis, serían visitantes conservados desde las primeras etapas del Sistema Solar, ricos quizá en materiales que ayudaron a llevar agua y compuestos orgánicos a los planetas rocosos.
Sin embargo, capturar un asteroide requiere que pierda energía. La gravedad de Marte, por sí sola, no basta para explicar fácilmente cómo quedaron atrapados.
Restos de un gran impacto
Además, las dos lunas recorren órbitas casi circulares y próximas al plano del ecuador marciano. Esa disposición encaja mejor con otra explicación: un cuerpo de gran tamaño chocó contra Marte, lanzó material al espacio y creó un disco de escombros del que nacieron los satélites.
Sería un proceso parecido al propuesto para el origen de nuestra luna. El problema es hacer compatibles ese nacimiento violento, el pequeño tamaño de ambos cuerpos y todas las propiedades observadas.
Un asteroide desgarrado por la gravedad
La disyuntiva tampoco agota las posibilidades. Un equipo encabezado por Jacob Kegerreis, científico planetario del Imperial College de Londres, en el Reino Unido, ha simulado una tercera vía: un asteroide pasó tan cerca de Marte que las fuerzas de marea lo despedazaron.
Parte de los fragmentos escapó; otros quedaron alrededor del planeta, chocaron entre sí y pudieron formar un disco capaz de alimentar el nacimiento de las lunas. El trabajo, publicado en Icarus, ofrece una alternativa que todavía necesita desarrollar y contrastar sus predicciones.
«Si Fobos está claramente compuesto por una gran cantidad de material de Marte, su origen tendría que ser, básicamente, un gran impacto», dice Kegerreis en la revista Science.
«No hay ninguna hipótesis que encaje con todo. Así que está claro que se nos escapa algo», comenta Abigail Fraeman, científica planetaria del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA y miembro del equipo de MMX, en declaraciones a la misma publicación.
Qué revelarán las muestras de Fobos
Las muestras recogidas por MMX permitirán poner a prueba estas historias. Un origen ligado a un gran impacto debería dejar señales de calentamiento intenso, pérdida de sustancias volátiles y mezcla de material marciano con el del objeto que chocó.
Por su parte, un origen asteroidal podría conservar minerales hidratados y compuestos orgánicos primitivos. Los investigadores examinarán también las proporciones de distintos isótopos, variantes de un mismo elemento que funcionan como huellas de procedencia. La desintegración de elementos radiactivos puede ayudar a fechar episodios de esa historia marciana.
También se buscarán pistas sobre el viaje del agua. El deuterio es una variante del hidrógeno cuyo núcleo contiene un neutrón adicional. Su proporción respecto al hidrógeno común cambia entre distintos reservorios del Sistema Solar. Medirla en las muestras, junto con otros indicadores, podría ayudar a reconstruir la procedencia de los materiales y comprobar si las lunas conservan parte del registro de cómo llegaron el agua y otros ingredientes de la habitabilidad a los planetas interiores.
Técnicos trabajan en la sonda MMX durante los preparativos de su viaje a las lunas de Marte. Cortesía: JAXA
Puede MMX encontrar pistas de vida en Marte
Pero Fobos guarda un segundo atractivo, independiente de cómo se formara. Los impactos contra Marte pueden expulsar rocas y polvo que terminan en su vecino orbital. Así, su superficie podría contener una colección de fragmentos procedentes de distintas regiones y épocas del planeta rojo. Kiyoshi Kuramoto, científico planetario de la Universidad de Hokkaid, en Japón, y responsable del equipo científico internacional de MMX, estima en declaraciones a Science que alrededor del 1% del material recogido podría ser marciano.
«Creo que existe la posibilidad de que esa muestra de arena contenga rastros químicos de actividad biológica», ha confesado Kuramoto.
Es una previsión, no una abundancia garantizada.
Esos granos ofrecerían otra ventana al Marte que tuvo ríos, lagos y condiciones más favorables para la habitabilidad. Su valor sería distinto al de las rocas que el róver Perseverance selecciona en el cráter Jezero: los fragmentos depositados en Fobos habrían perdido buena parte de su contexto geológico. A cambio, podrían reunir materiales de lugares muy diferentes.
Algunos investigadores plantean que incluso podrían conservar restos químicos de actividad biológica, si esta existió y sus señales sobrevivieron al impacto, al transporte y a la radiación.
«Creo que existe la posibilidad de que esa muestra de arena contenga rastros químicos de actividad biológica», señala Kuramoto en Science.
La posibilidad de que existan huellas de vida exige prudencia: encontrar materia orgánica no demostraría que hubo vida en Marte. Los compuestos orgánicos también se forman mediante procesos ajenos a la vida, y encontrarlos no demostraría que Marte estuvo habitado.
Habría que estudiar su estructura, su relación con los minerales y posibles contaminaciones terrestres, además de descartar explicaciones alternativas. La misión tiene preguntas fundamentales que responder aunque ninguna muestra contenga una señal biológica:
1️⃣ De dónde vinieron Deimos y Fobos.
2️⃣ Qué cuentan estas lunas sobre la formación de los planetas.
El viaje de MMX y sus sistemas de recogida de muestras para investigar el origen de las lunas de Marte y el pasado habitable del planeta rojo. Infografía: RexMolón.
Así recogerá MMX las muestras lunares
Antes de disponer de ese material habrá que superar una operación exigente. MMX llegará al entorno marciano aproximadamente un año después del lanzamiento y dedicará cerca de tres años a explorar el sistema. Primero estudiará Fobos desde trayectorias que le permitirán mantenerse en sus proximidades. Las cámaras y un altímetro láser cartografiarán el relieve; un espectrómetro infrarrojo buscará minerales hidratados y materia orgánica.
El instrumento estadounidense MEGANE analizará rayos gamma y neutrones emitidos por la superficie para inferir su composición elemental.
Idefix: un explorador europeo de 25 kilogramos
Un pequeño explorador europeo reconocerá el terreno desde abajo. Idefix, construido por las agencias francesa y alemana, CNES y DLR, tiene cuatro ruedas y una masa de 25 kilogramos. Su llegada está prevista alrededor del cambio de año de 2028 a 2029: la nave lo soltará desde unos 40 metros de altura. Tras caer, deberá enderezarse de manera autónoma y desplegarse para acometer una campaña que durará casi tres meses. Sus observaciones ayudarán a conocer la resistencia del suelo y a preparar el descenso de MMX.
En un entorno de gravedad tan baja, avanzar a paso de tortuga será una necesidad. Un movimiento brusco puede hacer que las ruedas pierdan contacto con el terreno; la propia nave también corre el riesgo de rebotar o volcar al posarse. «Es como intentar aterrizar un globo —explica a Science Kawakatsu. Y confiesa—: Nos arriesgamos a perder toda la nave».
Para escoger el lugar, los técnicos tendrán que hacer juegos de malabares para equilibrar la seguridad con el interés científico: las regiones de Fobos muestran diferencias espectrales cuyo origen todavía se desconoce.
«Vamos a un mundo nuevo, así que es algo que supera nuestra imaginación. Es inevitable que ocurran cosas inesperadas», Yuichi Tsuda, subdirector general del Instituto de Ciencias Espaciales y Astronáuticas de JAXA, ha declarado en la revista Science.
Vista frontal de Idefix, el explorador que recorrerá Fobos, con las cámaras NavCAM y, a la derecha, la ventana del instrumento miniRAD. Cortesía: DLR/CNES.
Dos sistemas para recoger polvo y roca
MMX llevará dos sistemas complementarios de recogida de muestras:
✅ El C-Sampler, que penetrará en el terreno para extraer material de debajo de la superficie, menos expuesto a la alteración espacial.
✅ El P-Sampler, que utilizará gas a presión para levantar partículas sueltas y conducirlas a un recipiente.
El objetivo oficial es regresar a la Tierra con más de diez gramos. Se contemplan dos aterrizajes en lugares distintos, aunque los resultados de la primera recogida y el estado de la nave influirán en la decisión de asumir un segundo descenso.
Del suelo de Fobos a los laboratorios de la Tierra
Japón ni es la primera vez que se embarca en una odisea espacial de este calibre. Cuenta con la experiencia de Hayabusa y Hayabusa2, que devolvieron muestras de los asteroides Itokawa y Ryugu, respectivamente.
Ahora deberá trasladar esas capacidades al sistema marciano, observar también Deimos y emprender el regreso en 2030. La cápsula llegará a Australia en 2031. Después, los granos pasarán a instalaciones japonesas donde se conservarán protegidos de la contaminación y se repartirán para su análisis.
La expedición interplanetaria terminará bajo los microscopios: allí comenzará el trabajo de reconstruir la historia que encierra ese puñado de polvo.▪️(9-octubre-2026)
⏱️ LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
- La misión: Japón prepara MMX para explorar Fobos y Deimos, las dos lunas de Marte.
- El calendario: lanzamiento previsto para el 20 de octubre de 2026 en Japón y regreso a la Tierra en 2031.
- El objetivo: traer más de diez gramos de muestras de Fobos para descubrir cómo se formaron las lunas marcianas.
- El desafío: aterrizar donde la gravedad es inferior a una milésima de la terrestre. El explorador Idefix reconocerá el suelo antes de la recogida.
- Un tesoro añadido: las muestras podrían contener fragmentos de Marte expulsados por impactos y conservar pistas de su pasado habitable.
- La cautela: encontrar materia orgánica no demostraría la existencia de vida; habría que descartar explicaciones no biológicas.
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