Por qué casi todos somos diestros: el bipedismo y el cerebro explican la lateralidad humana

Durante décadas, la ciencia ha intentado explicar por qué casi todos usamos la mano derecha sin encontrar una respuesta clara. Ahora, un nuevo estudio apunta a dos grandes protagonistas de nuestra evolución: caminar erguidos y desarrollar un cerebro cada vez más complejo nos hicieron diestros.

Por Enrique Coperías, periodista científico

na profesora escribe en la pizarra: la preferencia por la mano derecha, presente en el 90% de la población, podría explicarse por dos hitos clave de la evolución humana, el bipedismo y el crecimiento del cerebro.

Una profesora escribe en la pizarra: la preferencia por la mano derecha, presente en el 90 % de la población, podría explicarse por dos hitos clave de la evolución humana, el bipedismo y el crecimiento del cerebro. Foto de Vitaly Gariev en Unsplash

En cualquier rincón del planeta, desde las grandes ciudades hasta las comunidades más remotas, hay un rasgo que une a casi todos los seres humanos: nueve de cada diez personas prefieren usar la mano derecha.

Es una constante cultural, histórica y biológica que se repite con una precisión sorprendente. Pero ¿por qué ocurre esto? ¿Qué nos empuja, como especie, hacia el lado derecho de nuestro cuerpo?

Un estudio publicado recientemente en la revista PLOS Biology propone una respuesta ambiciosa: el secreto de esta tendencia está en dos de los grandes hitos de la evolución humana:

1️⃣ El bipedismo o marcha erguida.

2️⃣ El crecimiento del cerebro.

Juntos, sostienen los autores del trabajo, habrían moldeado esa inclinación colectiva que convierte a los seres humanos en una rareza dentro del reino animal.

Una rareza en la evolución: humanos vs. otros primates

La lateralidad, esto es, la preferencia por un lado del cuerpo frente al otro, no es exclusiva de nuestra especie. Muchos animales muestran sesgos en su comportamiento. Sin embargo, lo que distingue al Homo sapiens no es solo que tengamos una mano dominante, sino que esa preferencia sea abrumadoramente uniforme: la derecha.

En el mundo de los primates, nuestros parientes más cercanos, este patrón no se repite. Algunas especies muestran ligeras inclinaciones, otras incluso tienden hacia la izquierda, pero ninguna presenta una preferencia tan marcada y consistente como la humana. De hecho, somos, en palabras de los autores, «un caso extremo dentro del orden de los primates», una auténtica anomalía evolutiva que no encuentra un claro parangón en otras especies.

Para entender por qué, los investigadores analizaron datos de más de 2.000 individuos pertenecientes a 41 especies de primates. Utilizaron un enfoque que combina análisis filogenéticos, que tienen en cuenta la historia evolutiva de las especies, con metaanálisis de estudios previos. El objetivo: rastrear las raíces profundas de la lateralidad manual.

El descubrimiento clave: bipedismo + cerebro grande

Los resultados de la investigación, que ha sido realizada por Thomas A. Püsche y Rachel M. Hurwitz, de la Universidad de Oxford (Reino Unido); y Chris Venditti, de la Universidad de Reading (Reino Unido), son claros. Cuando se comparan los patrones de lateralidad entre primates, los seres humanos destacan como un caso extremo. No solo somos más diestros, sino que además nuestra preferencia es mucho más fuerte y consistente que en cualquier otra especie.

Sin embargo, esta excepcionalidad desaparece cuando se introducen dos variables clave en el análisis: el tamaño del cerebro y la forma del cuerpo, en particular la proporción entre brazos y piernas. Dicho de otro modo, cuando se tienen en cuenta estos factores, la lateralidad humana deja de ser un misterio.

➡️ «El estatus de los humanos como excepción desaparece cuando incluimos el tamaño cerebral y las adaptaciones locomotoras en los modelos», explican los investigadores en el artículo, y sugieren que estas variables son centrales para entender el fenómeno.

El tamaño del cerebro, medido a través del volumen endocraneal, está estrechamente relacionado con la especialización cerebral de los hemisferios. A medida que el cerebro crece, también lo hace la división del trabajo entre sus dos mitades, lo que favorece comportamientos lateralizados.

Por su parte, la proporción entre las extremidades refleja el modo de locomoción. En los humanos, las piernas son mucho más largas que los brazos, una adaptación directa al bipedismo humano. Este cambio liberó las manos de su función locomotora, permitiéndoles especializarse en tareas cada vez más complejas.

Factores como el uso de herramientas, la dieta, la locomoción o el tamaño del cerebro se han propuesto para explicar la lateralidad, pero los humanos destacan por un sesgo hacia la mano derecha sin equivalente entre otros primates. Cortesía: PLOS Biology

Manos libres, cerebros especializados

La hipótesis que emerge del estudio es tan sencilla como poderosa: caminar erguidos liberó las manos, y el aumento del tamaño cerebral permitió que una de ellas se volviera dominante.

En los primates arborícolas, por ejemplo, la necesidad de moverse entre las ramas exige un uso flexible y equilibrado de ambas manos. En cambio, en nosotros, la liberación de las manos abrió la puerta a nuevas actividades: fabricar herramientas, manipular objetos con precisión, comunicarse mediante gestos.

Estas tareas, cada vez más sofisticadas, habrían favorecido la especialización manual, optimizando el rendimiento. Con el tiempo, esta preferencia se habría consolidado a nivel poblacional.

Como subrayan los autores, «el bipedismo pudo haber intensificado las presiones selectivas hacia una mayor preferencia manual al liberar las manos de las funciones locomotoras». Esto creo nuevas oportunidades para la especialización.

El estudio sugiere además que estos dos factores —bipedismo y tamaño cerebral— no actuaron de forma independiente, sino de manera conjunta:

✅ Primero, el cambio en la locomoción creó las condiciones para la especialización manual.

✅ Después, el crecimiento del cerebro reforzó y estabilizó esa tendencia.

Evolución de la lateralidad: de los primeros homininos a «Homo sapiens»

Los investigadores no se limitaron a estudiar especies actuales. También utilizaron modelos evolutivos para estimar cómo pudo evolucionar la lateralidad en especies humanas extintas.

Los resultados apuntan a una evolución gradual. Los primeros homininos, como el Ardipithecus ramidus o el Australopithecus afarensis, mostraban preferencias manuales débiles, similares a las de otros grandes simios. Sin embargo, con la aparición del género Homo, la lateralidad comenzó a intensificarse.

Es especialmente significativo que el aumento en la preferencia por la mano derecha coincida con el crecimiento del cerebro en nuestra línea evolutiva. En especies como el Homo erectus y los neandertales (Homo neanderthalensis), los modelos predicen ya una lateralidad mucho más marcada, acercándose a la de los humanos modernos.

Curiosamente, no todas las especies siguen este patrón. Homo floresiensis, conocido como el hobbit por su pequeño tamaño, presenta una lateralidad más débil. Los autores sugieren que esto podría deberse a su cerebro reducido y a una locomoción menos especializada.

¿Influye la cultura en que seamos diestros?

Aunque la biología ofrece una explicación sólida, los autores reconocen que no es el único factor en juego. La cultura también podría haber influido en la consolidación de la lateralidad humana.

A diferencia de otros primates, los humanos desarrollan cultura acumulativa, en las que el conocimiento se transmite y se perfecciona de generación en generación. Este proceso podría haber reforzado la preferencia por la mano derecha, especialmente en actividades como la fabricación de herramientas o la escritura.

Sin embargo, el hecho de que la mayoría de las culturas humanas compartan esta preferencia sugiere que la base del fenómeno es biológica. No se ha documentado ninguna sociedad en la que predomine la zurdera.

Dos gibones se balancean entre las ramas: a diferencia de los humanos, los primates arborícolas muestran preferencias manuales menos definidas y más flexibles según la tarea.

Dos gibones se balancean entre las ramas: a diferencia de los humanos, los primates arborícolas muestran preferencias manuales menos definidas y más flexibles según la tarea. Foto de Anna Zaro en Unsplash

Un rompecabezas incompleto

A pesar de los avances, el origen de la lateralidad sigue siendo un enigma en muchos aspectos. El estudio no encuentra una única causa que explique completamente el fenómeno, sino una combinación de factores que actúan en distintos niveles.

Entre ellos, la ecología, la anatomía, la organización social o incluso la dieta pueden desempeñar un papel que no debe tenerse en cuenta. En otras especies de primates, por ejemplo, la vida en los árboles se asocia con una mayor intensidad en la lateralidad, aunque no con una dirección concreta.

Esto sugiere que la lateralidad no es un rasgo fijo, sino una adaptación flexible que responde a múltiples presiones evolutivas.

Lo que nos hace humanos

En última instancia, el estudio ofrece una nueva perspectiva sobre lo que nos distingue como especie. La preferencia por la mano derecha no es solo una curiosidad, sino el resultado de una larga historia evolutiva que combina cambios en el cuerpo y en el cerebro.

Caminar erguidos y pensar de forma más compleja no solo transformó nuestra forma de vivir, sino también la manera en que usamos nuestras manos. En ese gesto cotidiano de coger un objeto con la derecha se esconde, en realidad, la huella de millones de años de evolución.

Y quizá, como sugieren los propios autores, entender la lateralidad humana pasa por reconocer que es «el resultado combinado de factores ecológicos, anatómicos y neurológicos que han actuado de forma conjunta a lo largo de nuestra evolución».▪️(2-mayo-2026)

CEREBRO HUMANO

La verdad sobre ocho mitos de las personas zurdas

¿Qué dice la ciencia de por qué hay personas zurdas? ¿Funcionan los hemisferios cerebrales de diestros y zurdos por igual? ¿Tienen diferentes habilidades? Los expertos lo explican.

PREGUNTAS&RESPUESTAS: Diestros y Evolución

👉 ¿Por qué la mayoría de las personas son diestras?

Porque la evolución del bipedismo y el aumento del tamaño cerebral favorecieron la especialización de una mano, generalmente la derecha.

👉 ¿Los animales también son diestros?

Algunos muestran preferencias, pero ninguna especie tiene una dominancia tan marcada como los humanos.

👉 ¿La lateralidad es genética o cultural?

Es principalmente biológica, aunque la cultura puede reforzarla.

👉 ¿Siempre hemos sido diestros los humanos?

No completamente. La lateralidad fuerte aparece progresivamente con el género Homo.

👉 ¿Ser zurdo es algo anormal?

No. Es una variación natural minoritaria presente en todas las poblaciones humanas.

Siguiente
Siguiente

La evolución reutiliza los mismos genes durante 120 millones de años: por qué la naturaleza es más predecible de lo que pensábamos