Un probiótico abre una inesperada vía para combatir el lupus
Una bacteria que habita de forma natural en nuestro intestino podría convertirse en una inesperada aliada contra el lupus. Un estudio en animales demuestra por primera vez que restaurar este microorganismo mediante un probiótico podría cambiar la forma de tratar una de las enfermedades autoinmunes más complejas
Por Enrique Coperías, periodista científico
El eritema en alas de mariposa o eritema malar, que aparece sobre las mejillas y el puente de la nariz, es uno de los signos más característicos del lupus eritematoso sistémico, aunque no todos los pacientes lo desarrollan. Cortesía: ASISA
Desde hace años, el tratamiento del lupus consiste en una delicada carrera de equilibrio: contener un sistema inmunitario que ataca por error al propio organismo sin dejar al paciente indefenso frente a las infecciones.
Los medicamentos actuales, como los corticoides, los inmunosupresores, la hidroxicloroquina y otros antipalúdicos y los fármacos biológicos, logran controlar parcialmente la enfermedad, pero lo hacen a costa de suprimir las defensas y con importantes efectos secundarios. Ahora, un estudio acaba de abrir una vía completamente distinta.
En lugar de actuar directamente sobre el sistema inmunitario, propone hacerlo sobre un órgano mucho más inesperado: el intestino.
El primer tratamiento probiótico contra el lupus
Investigadores de la Universidad de Texas en San Antonio (Estados Unidos) han identificado una bacteria intestinal beneficiosa cuya desaparición parece estar estrechamente relacionada con el desarrollo del lupus eritematoso sistémico, la forma más frecuente de esta enfermedad autoinmune. Lo más llamativo es que, al devolver esa bacteria al intestino mediante un probiótico experimental, los científicos consiguieron reducir de forma notable la actividad de la enfermedad en ratones predispuestos a padecer lupus.
Recordemos que, en líneas generales, un probiótico es un microorganismo vivo beneficioso que, administrado en cantidades adecuadas, ayuda a mantener el equilibrio del microbioma intestinal y puede aportar beneficios para la salud. Y no hay que confundirlo con un prebiótico, un tipo de fibra alimentaria no digerible que sirve de alimento para las bacterias beneficiosas del intestino, favoreciendo así su crecimiento y contribuyendo a mantener un microbioma saludable.
Aunque el hallazgo todavía está muy lejos de traducirse en un tratamiento para pacientes, supone un cambio de paradigma. Por primera vez, un estudio demuestra que reponer una bacteria intestinal desaparecida puede revertir de forma parcial los mecanismos que desencadenan el lupus.
Los resultados, publicados en la revista Nature Communications, identifican además el que podría convertirse en el primer tratamiento probiótico específico contra esta enfermedad.
¿Qué es el lupus y por qué sigue siendo una enfermedad tan difícil de combatir?
El lupus eritematoso sistémico afecta a millones de personas en todo el mundo, especialmente a mujeres jóvenes. Se produce cuando el sistema inmunitario pierde la capacidad de distinguir entre tejidos propios y extraños y comienza a fabricar autoanticuerpos contra el propio organismo.
El resultado es una inflamación crónica que puede afectar prácticamente a cualquier órgano: la piel, las articulaciones, los riñones, los pulmones, el corazón o el cerebro.
No existe una cura. El abanico de tratamientos hoy disponibles busca reducir la respuesta inmunitaria para limitar el daño, pero no corrigen el origen del problema y aumentan el riesgo de sufrir infecciones, una de las principales causas de mortalidad entre estos pacientes.
El microbioma intestinal entra en escena
Desde hace aproximadamente una década, numerosos estudios habían empezado a señalar que el microbioma intestinal —la inmensa comunidad de microorganismos que habita nuestro aparato digestivo— podría desempeñar un papel importante en el desarrollo del lupus. Se sabía, por ejemplo, que las personas afectadas presentan una composición bacteriana diferente de la de individuos sanos, y que determinadas especies parecen favorecer la inflamación.
Sin embargo, hasta ahora apenas existían evidencias de que restaurar una bacteria concreta pudiera ejercer un efecto protector.
🗣️ «Es la primera vez que identificamos una bacteria cuya pérdida parece favorecer el desarrollo del lupus y que comprobamos que, al reintroducirla, ayuda a combatir la enfermedad», afirma Laurence Morel, profesora del Departamento de Microbiología, Inmunología y Genética Molecular de la Universidad de Texas en San Antonio y una de las responsables del estudio.
Micrografía coloreada de Faecalibacterium prausnitzii, una bacteria beneficiosa del microbioma intestinal cuya reposición mediante un probiótico experimental logró reducir la inflamación y el daño orgánico en un modelo animal de lupus.
Cómo protege «Faecalibacterium prausnitzii» frente al lupus
La protagonista del trabajo tiene un nombre poco conocido fuera de los laboratorios: Faecalibacterium prausnitzii. Sin embargo, entre los especialistas en microbioma es considerada una de las bacterias más beneficiosas del intestino humano.
Se trata de una de las especies más abundantes en personas sanas y desempeña un papel fundamental en la digestión de la fibra alimentaria. Durante ese proceso produce butirato, un ácido graso de cadena corta que constituye la principal fuente de energía para las células que recubren el colon y ayuda a mantener intacta la barrera intestinal.
Esa barrera intestinal funciona como una auténtica muralla biológica. Evita que sustancias potencialmente peligrosas, bacterias indeseable o moléculas inflamatorias atraviesen el intestino y entren en contacto con el sistema inmunitario. Cuando disminuye la cantidad de Faecalibacterium prausnitzii, también cae la producción de butirato. Como consecuencia, la barrera intestinal pierde eficacia y aumenta la inflamación.
🗣️«Si hay menos bacterias capaces de digerir la fibra, se producen menos ácidos grasos de cadena corta y el organismo entra en un estado más proinflamatorio», explica Yong Ge, codirector de la investigación.
¿Qué descubrieron exactamente los investigadores?
Los investigadores analizaron inicialmente muestras fecales de pacientes con lupus procedentes de diferentes cohortes internacionales. Todas mostraban un mismo patrón: la abundancia de Faecalibacterium prausnitzii era significativamente menor que en personas sanas. Además, observaron que el microbioma intestinal dejaba de utilizar preferentemente la fibra de la dieta y comenzaba a consumir mucina, la proteína que constituye el principal componente del moco que protege el intestino.
En otras palabras, la comunidad microbiana empezaba a devorar su propia barrera protectora en lugar de alimentarse de los hidratos de carbono complejos presentes en los alimentos.
Los autores comprobaron incluso que cuando los pacientes respondían al tratamiento convencional y disminuía la actividad del lupus, la presencia de esta bacteria volvía a aumentar, una pista que reforzaba la hipótesis de que desempeña un papel protector.
Para comprobar si esa alteración era simplemente una consecuencia de la enfermedad o participaba directamente en su desarrollo, el equipo administró por vía oral una cepa específica de Faecalibacterium prausnitzii —denominada UT1— a ratones genéticamente predispuestos a desarrollar lupus.
Los resultados fueron sorprendentes.
Un toque especial al sistema inmunitario
Tras varias semanas de tratamiento, el microbioma intestinal recuperó parcialmente un perfil similar al de animales sanos. La bacteria favoreció el aprovechamiento de la fibra dietética, redujo la degradación de la mucina intestinal y modificó la producción de numerosos metabolitos relacionados con la regulación inmunitaria.
Pero los cambios no quedaron limitados al intestino.
Los animales tratados presentaron una reducción significativa de la activación del sistema inmunitario, produjeron menos autoanticuerpos —las proteínas responsables de atacar los propios tejidos— y desarrollaron un daño considerablemente menor en órganos especialmente vulnerables como el riñón, cuya afectación constituye una de las complicaciones más graves del lupus. También mejoró el estado del bazo, otro órgano esencial para la respuesta inmunitaria.
Reequilibrio en la familia de los linfocitos
El trabajo demuestra además que la bacteria ayuda a restablecer el equilibrio entre distintos tipos de linfocitos que regulan la inflamación. En concreto, aumenta la presencia de los linfocitos T reguladores, encargados de mantener bajo control las respuestas inmunitarias, y reduce la actividad de los linfocitos Th17, estrechamente relacionados con numerosas enfermedades autoinmunes.
Ese cambio podría explicar buena parte del efecto protector observado.
«Nos entusiasmó comprobar que una sola cepa probiótica fuera capaz de conseguir efectos tan importantes», reconoce Ge.
El estudio revela asimismo que la acción de Faecalibacterium prausnitzii va mucho más allá de la simple producción de butirato.
Genes bacterianos, bajo la lupa
Gracias a un sofisticado análisis que combinó metagenómica, metatranscriptómica y metabolómica —es decir, el estudio simultáneo de los genes bacterianos, su actividad y las moléculas que producen—, los investigadores comprobaron que la bacteria reorganiza el funcionamiento de todo el ecosistema intestinal.
Entre los efectos de la Faecalibacterium prausnitzii, los investigadores destacan estos cuatro:
1️⃣ Potencia rutas metabólicas antioxidante.
2️⃣ Modifica el metabolismo del triptófano para generar compuestos con propiedades antiinflamatorias.
3️⃣ Aumenta la transformación de los ácidos biliares.
4️⃣ Reduce la expresión de genes bacterianos asociados al estrés oxidativo y a la degradación del moco intestinal.
Todo ello contribuye a crear un entorno mucho menos favorable para el desarrollo de la enfermedad.
El lupus es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario ataca por error tejidos sanos del organismo. Puede afectar a la piel, las articulaciones, los riñones, el corazón, los pulmones o el cerebro.
Un tratamiento completamente diferente a los actuales
Los resultados son especialmente interesantes porque el tratamiento no elimina bacterias perjudiciales mediante antibióticos ni modifica de forma directa el sistema inmunitario. En realidad, reorganiza todo el ecosistema microbiano para devolverle funciones propias de un intestino sano.
Sin embargo, los propios autores llaman a la prudencia.
Qué limitaciones tiene el estudio
En primer lugar, porque los experimentos se han realizado exclusivamente en ratones. Aunque este modelo reproduce muchos aspectos del lupus humano, todavía será necesario demostrar que el mismo efecto se produce en personas.
Además, Faecalibacterium prausnitzii plantea importantes dificultades técnicas. Es una bacteria extremadamente sensible al oxígeno y pierde muy rápido su actividad cuando entra en contacto con el aire, lo que complica enormemente su fabricación, conservación y distribución como probiótico. Por ese motivo no forma parte de los suplementos comerciales que hoy pueden adquirirse en farmacias o establecimientos especializados.
Otra limitación es que la bacteria desaparece con relativa rapidez del intestino, por lo que tal vez serían necesarias administraciones frecuentes para mantener niveles estables.
¿Y qué ocurrirá ahora?
Los investigadores ya trabajan en la siguiente fase del proyecto. Pretenden identificar qué metabolitos producidos por la bacteria son realmente responsables del efecto protector y comprobar si algunos de ellos podrían administrarse de manera directa como tratamiento. Paralelamente, estudian cómo distintos tipos de fibra y otros componentes de la dieta favorecen el crecimiento de esta especie y modifican la respuesta inmunitaria.
«Queremos integrar todos estos datos para realizar un estudio mecanístico riguroso que relacione los distintos carbohidratos de la dieta con el microbioma, el sistema inmunitario y la evolución de la enfermedad», señala Morel.
Más allá del lupus, el trabajo refuerza una idea que cada vez gana más peso en medicina: muchas enfermedades podrían depender no solo de nuestros genes o de nuestro sistema inmunitario, sino también del equilibrio de los billones de microorganismos que habitan el intestino. Comprender ese ecosistema intestinal podría abrir una nueva generación de terapias basadas en el microbioma basadas no en destruir bacterias, sino en recuperar aquellas que hemos perdido.
En el caso del lupus, esa revolución acaba de dar su primer paso. Aún pasarán años antes de saber si este probiótico puede convertirse en un medicamento, pero el estudio ofrece una nueva esperanza para una enfermedad que sigue sin cura y demuestra que, en ocasiones, uno de los aliados más prometedores de la medicina puede ser un diminuto habitante de nuestro propio intestino.▪️(27-junio-2026)
SALUD Y BIOTECNOLOGÍA
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Faecalibacterium prausnitzii y Lupus
🔬 ¿Qué es el lupus?
El lupus eritematoso sistémico es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario ataca por error tejidos sanos del propio organismo.
🔬 ¿Qué es la Faecalibacterium prausnitzii?
Es una de las bacterias beneficiosas más abundantes del intestino humano. Produce butirato, un compuesto esencial para mantener la barrera intestinal y reducir la inflamación.
🔬 ¿Existe ya este probiótico?
No. La cepa utilizada en el estudio no forma parte de los probióticos comerciales y todavía debe superar ensayos clínicos.
🔬 ¿Puede curar el lupus?
No. El estudio demuestra un efecto beneficioso en modelos animales, pero aún no existe evidencia de que funcione en personas.
🔬 ¿Por qué es importante el microbioma intestinal en el lupus?
Cada vez existen más pruebas de que el equilibrio de las bacterias intestinales influye en el funcionamiento del sistema inmunitario y puede favorecer o limitar la inflamación característica del lupus.
LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
Científicos identifican la bacteria intestinal Faecalibacterium prausnitzii como posible aliada frente al lupus eritematoso sistémico.
Su administración como probiótico reduce la inflamación, los autoanticuerpos y el daño renal en ratones.
La bacteria restaura parcialmente el equilibrio del microbioma intestinal.
El trabajo sugiere una nueva estrategia terapéutica distinta a los inmunosupresores tradicionales.
El tratamiento todavía no se ha probado en humanos.
Información facilitada por la UT Health San Antonio
Fuente: Zhao, N., Geng, P., Jimenez, D. et al.Multiomics-guided discovery of protective microbiome signatures in lupus-prone mice treated with Faecalibacterium prausnitzii.Nature Communications (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s41467-026-71718-z

