¿Acariciar a tu gato cuando estás estresado puede hacerte sentir peor? Un estudio sorprende a los científicos

Mientras millones de personas buscan consuelo en sus mascotas tras un día difícil, una nueva investigación revela un hallazgo inesperado: acariciar a un gato en momentos de estrés podría, además de no aliviar el malestar, intensificar las emociones negativas. El estudio cuestiona una de las creencias más extendidas sobre el vínculo entre seres humanos y animales de compañía.

Por Enrique Coperías, periodista

Podcast RexMolón: «¿Pueden los gatos empeorar tu estrés?»
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Aunque interactuar con gatos suele asociarse a emociones más positivas en la vida cotidiana, el estudio encontró que, durante situaciones especialmente estresantes, una interacción más intensa con estos animales podría relacionarse con un aumento del malestar emocional. Foto de Nattalia Nuñez en Unsplash‍ ‍

¿Las mascotas reducen realmente nuestro estrés?

Los seres humanos damos por sentado que los animales de compañía son una especie de refugio emocional portátil. Un abrazo a nuestro perro tras un mal día, unos minutos acariciando al gato después de una discusión o simplemente la presencia silenciosa de una mascota en casa parecen gestos capaces de aliviar tensiones y mejorar el estado de ánimo.

Sin embargo, una nueva investigación sugiere que la realidad podría ser más compleja de lo que imaginábamos. Y, en el caso de los gatos, incluso algo paradójica.

Un estudio publicado en la revista Frontiers in Psychology ha descubierto que interactuar con perros y gatos suele asociarse a un mejor estado emocional, pero no necesariamente ayuda a amortiguar los efectos del estrés. Es más, cuando los propietarios de gatos atravesaban situaciones especialmente estresantes, una mayor interacción con sus felinos se relacionaba con un aumento de las emociones negativas en lugar de una reducción de las mismas.

🗣️ «Nuestros hallazgos indican que el efecto amortiguador del estrés no es el mecanismo que explica el bienestar emocional momentáneo asociado a la interacción con una mascota —dice Mayke Janssens, profesora adjunta de Psicología de la Universidad Abierta de los Países Bajos y una de las autoras del trabajo. Y añade—: La interacción con cualquiera de las dos especies no actuó como un amortiguador de las emociones negativas. En el caso de los gatos, incluso observamos que un mayor nivel de interacción se asociaba con una relación más fuerte entre el estrés y las emociones negativas de los propietarios».

Los resultados cuestionan una de las ideas más extendidas sobre los beneficios psicológicos de las mascotas: la llamada hipótesis del amortiguamiento del estrés, según la cual los animales actuarían como una especie de escudo emocional capaz de protegernos frente a los efectos de acontecimientos desagradables.

Más allá del mito de la mascota terapéutica

La investigación fue realizada por científicos de la citada Universidad Abierta de los Países Bajos y otras instituciones europeas. Para averiguar qué ocurre realmente en la vida diaria de los propietarios de mascotas, los investigadores recurrieron a una metodología especialmente reveladora: el seguimiento en tiempo real de las emociones.

En lugar de pedir a los participantes que recordaran cómo se habían sentido durante la semana o el mes anterior —algo sujeto a numerosos sesgos de memoria—, los científicos utilizaron una técnica conocida como evaluación ecológica momentánea. Gracias a una aplicación instalada en sus teléfonos móviles, 188 propietarios de perros y gatos recibían avisos aleatorios hasta diez veces al día durante cinco jornadas consecutivas.

En cada notificación debían indicar cómo se sentían en ese preciso instante, si habían vivido algún acontecimiento estresante y cuál era el grado de interacción que mantenían con su mascota en ese momento.

En total se recopilaron miles de registros que permitieron observar cómo fluctuaban las emociones de las personas a lo largo del día y cómo esas variaciones se relacionaban con sus animales de compañía.

Los investigadores observaron que los propietarios de perros experimentaban más emociones positivas cuando interactuaban con sus mascotas, aunque estas no actuaban como un «escudo» capaz de neutralizar los efectos del estrés.

Los investigadores observaron que los propietarios de perros experimentaban más emociones positivas cuando interactuaban con sus mascotas, aunque estas no actuaban como un «escudo» capaz de neutralizar los efectos del estrés. Foto de Ashley Levinson en Unsplash‍ ‍

Los perros y los gatos mejoran el bienestar emocional

Los resultados del ensayo confirmaron algo que muchos propietarios intuían por experiencia propia. En los momentos en que las personas interactuaban más con sus mascotas, tendían a sentirse mejor.

Los investigadores observaron que tanto los perros como los gatos se asociaban a un incremento de las emociones positivas, como la felicidad, el entusiasmo y la satisfacción, y a una disminución de las emociones negativas, caso de la ansiedad, la tristeza y la irritación.

Curiosamente, no encontraron diferencias significativas entre ambas especies. Aunque existe una creencia bastante extendida de que los perros proporcionan un apoyo emocional superior debido a su carácter más sociable y expresivo, los datos mostraron que los gatos ofrecen beneficios emocionales comparables.

El hallazgo sorprendió a los investigadores porque contradice parcialmente la idea de que los perros ofrecen un apoyo emocional superior.

🗣️ «Es probable que los propietarios de perros se identificaran más como personas de perros, mientras que los propietarios de gatos se identificaran más como personas de gatos —señala la investigadora Sanne Peeters, primera autora del estudio. Y continúa—: Es posible que esta coincidencia entre el dueño y su mascota explique en parte por qué los resultados fueron tan similares para perros y gatos».

Esto no significa que perros y gatos actúen de la misma manera. Los autores sugieren que los mecanismos podrían ser distintos. Un perro puede favorecer el bienestar a través de la interacción activa, el juego o la respuesta social directa. Un gato, en cambio, podría hacerlo mediante una compañía más tranquila y una presencia constante. El resultado final, sin embargo, parece similar: sentirse un poco mejor.

Las mascotas no amortiguan el estrés

La sorpresa apareció cuando los investigadores analizaron qué ocurría durante situaciones estresantes.

La hipótesis inicial era sencilla. Si las mascotas mejoran nuestro estado de ánimo, cabría esperar que también redujeran el impacto emocional de los acontecimientos negativos. Sin embargo, los datos no respaldaron esta idea.

Ni los perros ni los gatos lograron amortiguar de forma significativa los efectos del estrés sobre las emociones de sus propietarios.

🗣️ «Los efectos positivos de interactuar con una mascota sobre el bienestar parecen ser reales, pero no da la impresión de que se produzcan porque los animales ayuden a las personas a gestionar mejor el estrés justo en el momento en que este ocurre —afirma Janssens—. Una interacción más intensa con el animal de compañía no proporcionó beneficios emocionales adicionales más allá de los que podrían derivarse simplemente de su presencia».

En otras palabras, aunque interactuar con una mascota suele hacernos sentir mejor, eso no significa que nos proteja de las consecuencias emocionales de una experiencia desagradable.

Los investigadores analizaron dos tipos de estrés.:

✅ Por un lado, el derivado de acontecimientos concretos, como una discusión o una mala noticia. P

✅ Por otro, el relacionado con actividades que requieren esfuerzo o resultan desagradables. En ninguno de los dos casos apareció el esperado efecto protector.

El estudio analizó más de 7.900 registros emocionales obtenidos en tiempo real para comprender cómo influyen los animales de compañía en el bienestar psicológico de sus propietarios

El estudio analizó más de 7.900 registros emocionales obtenidos en tiempo real para comprender cómo influyen los animales de compañía en el bienestar psicológico de sus propietarios. Foto de Chewy en Unsplash‍ ‍

El inesperado efecto observado en los gatos

El descubrimiento más llamativo surgió precisamente entre los propietarios de gatos.

Cuando estas personas experimentaban acontecimientos especialmente estresantes y, además, interactuaban más intensamente con sus felinos, sus niveles de emociones negativas aumentaban más de lo esperado. Es decir, acariciar al gato, jugar con él o buscar su compañía durante momentos difíciles no parecía aliviar el malestar. De hecho, se asociaba con una respuesta emocional más negativa.

Los investigadores subrayan que esto no significa que los gatos provoquen estrés ni que sean perjudiciales para la salud mental. La relación observada es mucho más sutil.

Por qué no funciona

✅ Una posible explicación es que las personas recurran a sus gatos precisamente cuando ya se sienten especialmente alteradas. En ese caso, la interacción felina sería una consecuencia del malestar y no su causa.

✅ Otra posibilidad es que los gatos respondan de forma diferente a las emociones humanas. A diferencia de los perros, cuya selección evolutiva ha favorecido una gran sensibilidad hacia las señales sociales de las personas, los gatos mantienen un estilo de interacción más independiente y menos orientado al apoyo emocional activo.

✅ También podría ocurrir que algunos propietarios busquen consuelo en sus gatos durante situaciones difíciles y, al no obtener la respuesta emocional que esperan, su sensación de frustración aumente.

Los propios autores reconocen que el estudio no permite determinar cuál de estas explicaciones es la correcta y que serán necesarias nuevas investigaciones para comprender mejor este fenómeno.

Peeters propone una posible explicación, aunque insiste en que se trata de una hipótesis que deberá ser contrastada en futuras investigaciones:

«Una explicación especulativa es que, dado que las interacciones con los gatos suelen ser más pasivas y menos exigentes por naturaleza, un mayor nivel de interacción podría resultar emocionalmente más evocador. Esto podría no encajar con la necesidad de apoyo que experimentan las personas en momentos de estrés».

Los científicos no encontraron diferencias significativas entre perros y gatos en cuanto a los beneficios emocionales generales: ambas especies parecen aportar compañía, afecto y una mejora del bienestar cotidiano.

Los científicos no encontraron diferencias significativas entre perros y gatos en cuanto a los beneficios emocionales generales: ambas especies parecen aportar compañía, afecto y una mejora del bienestar cotidiano. Foto de Yuliya Strizhkina (Cartier) en Unsplash‍ ‍

¿Significa esto que las mascotas no ayudan?

En absoluto.

La principal conclusión del trabajo es que convivir e interactuar con animales sigue estando asociado a un mejor bienestar emocional cotidiano. Lo que cuestiona es una idea más específica: que las mascotas funcionen automáticamente como una herramienta para neutralizar el estrés.

Los investigadores sospechan que el beneficio emocional podría deberse a otros mecanismos distintos de la reducción directa del estrés. «Podría ser que interactuar con una mascota proporcione una sensación de compañía y ayude a las personas a sentirse más conectadas y menos solas, lo que a su vez podría contribuir a mejorar su bienestar emocional», apunta Janssens.

Según los investigadores, el beneficio emocional de los animales parece ser más constante y general que puntual y terapéutico. Es decir, contribuyen a que nos sintamos mejor en el día a día, pero no necesariamente actúan como un analgésico emocional cuando atravesamos una situación especialmente complicada.

No son terapeutas peludos programados

El estudio también pone de relieve que las relaciones entre humanos y animales son mucho más complejas de lo que solemos pensar. No basta con hablar del efecto positivo de las mascotas en términos generales. Importan factores como la especie, el contexto, el tipo de interacción e incluso las expectativas que depositamos en nuestros compañeros de cuatro patas.

Quizá la lección más interesante sea que los animales no son terapeutas peludos programados para eliminar nuestras preocupaciones. Son compañeros de vida. Y aunque un gato no consiga reducir nuestro estrés tras una jornada terrible, su presencia puede seguir aportando algo valioso: compañía, rutina, afecto y una conexión emocional que, en conjunto, contribuye a que los días normales sean un poco mejores.

Peeters cree que el debate sobre qué mascota es mejor está mal planteado desde el principio. «No diría que una especie sea una mascota mejor que la otra. Más bien, es probable que todo dependa de la personalidad y las preferencias del propietario. La principal conclusión es que interactuar con perros y gatos parece proporcionar beneficios emocionales similares».

Y quizá esa sea la verdadera respuesta a una discusión tan antigua como irresoluble: no se trata de si los perros son mejores que los gatos o viceversa, sino de encontrar al compañero adecuado para cada persona.▪️(16-junio-2026)

PREGUNTAS & RESPUESTAS: Mascotas y Estrés

🐈‍⬛ ¿Acariciar a un gato aumenta el estrés?

No necesariamente. El estudio encontró que una interacción más intensa con gatos durante situaciones estresantes se asociaba con emociones negativas más intensas, pero no demuestra que el gato sea la causa del malestar.

🐈‍⬛ ¿Los perros ayudan más que los gatos a nivel emocional?

No. Los investigadores observaron beneficios emocionales similares en propietarios de perros y gatos.

🐈‍⬛ ¿Las mascotas mejoran la salud mental?

Numerosos estudios sugieren que convivir con mascotas puede mejorar el bienestar emocional, reducir la sensación de soledad y favorecer estados de ánimo positivos.

🐈‍⬛ ¿Por qué los gatos podrían generar una respuesta diferente?

Los científicos creen que los gatos suelen ofrecer una interacción más pasiva e independiente que los perros, aunque todavía no existe una explicación definitiva.

LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS

  • Interactuar con perros y gatos aumenta las emociones positivas y reduce las emociones negativas.

  • Los investigadores no encontraron pruebas de que las mascotas actúen como un «escudo» contra el estrés.

  • En propietarios de gatos, una interacción más intensa durante episodios estresantes se asoció con un aumento de las emociones negativas.

  • Los científicos creen que el beneficio emocional de las mascotas podría deberse a la compañía y al vínculo afectivo más que a una reducción directa del estrés.

  • Los resultados no significan que los gatos sean perjudiciales para la salud mental.

  • Información facilitada por Frontiers

  • Fuente: Peeters S., Jacobs N., Hediger K., Eshuis J. and Janssens M. Human-animal interaction: understanding the role of dog and cat interactions in emotional wellbeing. Frontiers in Psychology (2026). DOI: 10.3389/fpsyg.2026.1768288

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