La edición genética más precisa llega a los embriones humanos, pero reabre el debate sobre los límites de la ingeniería hereditaria
La posibilidad de corregir enfermedades hereditarias antes incluso del nacimiento está un paso más cerca. Un avance sin precedentes en la edición génica de embriones humanos promete una precisión nunca vista, pero también reaviva el debate sobre hasta dónde debería llegar la ingeniería genética en las futuras generaciones.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Embrión humano durante sus primeras etapas de desarrollo. Las imágenes muestran su evolución entre el tercer (A) y el cuarto día (B) tras la fecundación, una fase crítica en la que los investigadores aplicaron la técnica de edición de bases para modificar genes con gran precisión. Cortesía Xiao-lei Zhang, Yong-qian Chen, Ya-juan Zhang / Frontiers
La corrección de mutaciones en embriones humanos ha dado un nuevo paso técnico. Un equipo internacional ha logrado modificar genes en embriones tempranos utilizando una herramienta de edición génica mucho más precisa que el CRISPR o cortapega génico convencional y que evita algunos de los problemas que hasta ahora habían frenado esta tecnología.
Sin embargo, el avance también ha reavivado las preocupaciones éticas sobre la posibilidad de que, algún día, se utilice para alterar el ADN de futuras generaciones humanas.
La investigación, liderada por científicos de la Universidad de Columbia y otros centros de Estados Unidos, Corea del Sur y la República Checa, demuestra que una técnica conocida como edición de bases puede introducir cambios específicos en el ADN de embriones humanos sin provocar las grandes alteraciones cromosómicas que suelen aparecer con el sistema CRISPR-Cas9 tradicional. Esta es una herramienta de edición génica que actúa como unas tijeras moleculares capaces de cortar el ADN en un punto concreto para eliminar, corregir o insertar fragmentos de información genética.
Los resultados se han publicado como preimpresión científica en bioRxiv y aún no han sido revisados por pares, esto es, evaluado de forma independiente por otros expertos del mismo campo antes de publicarse, para comprobar que los métodos, los datos y las conclusiones son sólidos y fiables.
CRISPR, la última revolución de edición de genes
El trabajo ha despertado una mezcla de entusiasmo y prudencia entre genetistas, especialistas en reproducción asistida y expertos en bioética. Para muchos investigadores representa la demostración más convincente hasta la fecha de que la edición génica de embriones humanos podría llegar algún día a corregir mutaciones causantes de enfermedades hereditarias. Otros, sin embargo, temen que la misma tecnología termine utilizándose para intentar modificar características complejas como la inteligencia, la estatura o determinadas capacidades cognitivas.
Emre Seli, especialista en medicina reproductiva de la Universidad Yale (Estados Unidos), calificó el avance en la revista Nature como «un cambio conceptual» con potencial para impulsar el campo de la edición de genes. En términos similares se expresó Greg Neely, investigador genómico de la Universidad de Sídney (Australia), quien considera que este trabajo pasará a la historia como un enfoque mucho más cuidadoso y ético que los intentos previos de edición génica embrionaria.
Durante la última década, la herramienta CRISPR ha revolucionado la biología molecular al permitir cortar y modificar genes con una precisión sin precedentes. Sin embargo, cuando esta herramienta se aplica a embriones humanos aparece un problema importante: los cortes dobles en el ADN generan con frecuencia errores inesperados. Estudios anteriores habían mostrado que hasta la mitad de las células embrionarias podían sufrir pérdidas cromosómicas, grandes deleciones o alteraciones genómicas potencialmente peligrosas.
La nueva investigación intenta esquivar precisamente ese obstáculo.
Ilustración conceptual de la edición de bases, una nueva generación de herramientas de ingeniería genética capaces de corregir una única letra del ADN con gran precisión. La técnica podría ayudar algún día a prevenir determinadas enfermedades hereditarias, aunque sigue lejos de su aplicación clínica. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones
Cómo funciona la edición de bases
La llamada edición de bases opera de manera diferente a la CRISPR clásica. En lugar de cortar completamente las dos hebras del ADN, modifica directamente una letra genética concreta, esto es, una adeinina (A), una guanin (G), una citosina (C) o una timina (T). Es como corregir una errata en un libro sin arrancar la página entera.
➡️ Para ello, los investigadores utilizaron un editor de adenina, una herramienta capaz de convertir una base nitrogenada A en una G en lugares específicos del genoma. Esta estrategia evita los cortes de doble cadena, considerados el principal origen de los daños cromosómicos observados en embriones humanos.
La denominada edición de bases suele considerarse una tecnología de segunda generación respecto a la CRISPR-Cas9. Mientras que el sistema clásico corta ambas hebras del ADN y obliga a la célula a reparar la rotura, los editores de bases actúan como correctores ortográficos moleculares capaces de sustituir una letra genética por otra sin provocar una fractura completa del cromosoma.
Aunque tampoco están exentos de errores, numerosos investigadores consideran que ofrecen un perfil de seguridad potencialmente superior para aplicaciones biomédicas delicadas.
¿Qué genes modificaron los investigadores?
Los científicos probaron la técnica sobre dos genes bien conocidos:
✅ El PCSK9, relacionado con los niveles de colesterol y el riesgo cardiovascular.
✅ El HBG1/HBG2, implicados en la producción de hemoglobina fetal y de interés para enfermedades como la anemia falciforme y la beta talasemia.
Este par de genes fueron elegidos porque ya habían sido estudiados previamente en terapias génicas somáticas, no porque se pretendiera desarrollar aplicaciones clínicas para la línea germinal humana.
Los resultados mostraron tasas de edición muy elevadas. En muchos embriones, más de la mitad de las células presentaban la modificación genética deseada y, en algunos casos, la eficiencia superó el 70 %.
Pero el hallazgo más importante no fue la eficacia, sino la seguridad relativa del procedimiento.
Sin grandes daños cromosómicos
Como ya hemos avanzado, uno de los mayores temores asociados a la edición génica embrionaria es la posibilidad de generar alteraciones genómicas ocultas. Una modificación aparentemente correcta puede ir acompañada de pérdidas de fragmentos cromosómicos o reordenamientos del ADN que solo se detectan mediante análisis muy detallados.
Para comprobarlo, los investigadores compararon directamente la edición de bases con CRISPR-Cas9 sobre los mismos genes. Los resultados fueron llamativos.
➡️ Mientras que los embriones tratados con CRISPR mostraban grandes deleciones y frecuentes anomalías cromosómicas, los embriones editados mediante edición de bases no presentaron ni pérdidas extensas de ADN ni alteraciones cromosómicas detectables en los cromosomas que contenían los genes modificados.
Los autores analizaron más de un centenar de células embrionarias editadas y comprobaron que los cromosomas permanecían íntegros en todos los casos estudiados.
Según los investigadores, esto sugiere que los embriones humanos son capaces de reparar eficazmente los pequeños daños generados por la edición de bases, mientras que tienen muchas más dificultades para corregir las roturas dobles inducidas por CRISPR tradicional.
La edición genética de embriones humanos se asemeja a corregir una errata en el libro de instrucciones de la vida. Los investigadores lograron modificar genes embrionarios sin provocar los daños cromosómicos que suelen asociarse a las técnicas tradicionales basadas en CRISPR-Cas9. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones
Principales limitaciones detectadas
No obstante, la técnica no estuvo completamente libre de errores. Los científicos detectaron pequeñas inserciones o deleciones en algunos puntos concretos y observaron que la aparición de modificaciones no deseadas dependía en gran medida de la guía molecular utilizada para dirigir el editor hacia el ADN.
La importancia de este resultado se entiende mejor a la luz de los problemas que arrastra la edición génica embrionaria desde hace años. Diversos estudios habían mostrado que los cortes realizados con la tijera molecular CRISPR-Cas9 en embriones humanos podían provocar la pérdida completa del cromosoma editado o importantes reorganizaciones genómicas.
Aquellos hallazgos llevaron a muchos científicos a concluir que la técnica era demasiado impredecible para cualquier posible aplicación clínica en embriones.
Precisamente por ello, algunos especialistas consideran que este estudio marca un punto de inflexión. No porque elimine todos los riesgos, sino porque demuestra que es posible modificar genes embrionarios sin desencadenar necesariamente los daños cromosómicos masivos observados con tecnologías anteriores.
Los embriones «editados» siguen desarrollándose
Otro resultado relevante fue comprobar si los embriones editados podían continuar su desarrollo embrionario normal.
Cuando los investigadores introdujeron el editor genético en forma de proteína ya ensamblada —un complejo denominado ribonucleoproteína (RNP)—, numerosos embriones alcanzaron el estadio de blastocisto, la fase previa a la implantación en el útero. Incluso lograron derivar líneas de células madre embrionarias a partir de algunos de ellos.
Sin embargo, ocurrió algo inesperado cuando el editor se administró como ARN mensajero, una estrategia muy utilizada en otras aplicaciones biomédicas.
En ese caso, ninguno de los embriones logró desarrollarse más allá de las primeras divisiones celulares. Todos quedaron detenidos en etapas muy tempranas.
Una tecnología que aún no debe usarse
Dieter Egli, biólogo celular del desarrollo en la Universidad de Columbia (Estados Unidos) y coautor del estudio, insiste en que los resultados no deben interpretarse como una demostración de que la edición génica embrionaria esté preparada para su uso médico. De hecho, considera que los efectos observados con determinadas dosis de ARN mensajero constituyen una advertencia clara.
🗣️ «Estos editores de bases pueden tener efectos perjudiciales sobre el embrión. ¿Por qué utilizarlos si todavía no comprendemos completamente esos riesgos», se pregunta en la revista Nature. En su opinión, la situación actual es inequívoca: «No se puede usar. Está tan claro como el día y la noche».
Egli y sus colegas creen que los embriones humanos podrían poseer mecanismos de vigilancia capaces de detectar ARN extraño y bloquear el desarrollo como medida de protección. Se trata de un fenómeno poco conocido que ahora deberá investigarse con más detalle.
El problema del mosaico genético sigue ahí
Pese a los avances, la edición génica embrionaria sigue enfrentándose a obstáculos importantes.
Uno de ellos es el denominado mosaicismo, que ocurre cuando no todas las células del embrión reciben la misma modificación genética. Como resultado, algunas células quedan editadas y otras no.
El propio Egli ha reconocido que el mosaicismo continúa siendo uno de los mayores obstáculos para cualquier futura aplicación clínica. Según explicó a Nature, desde que concluyeron los experimentos descritos en el estudio su equipo ha introducido mejoras técnicas destinadas a reducir este fenómeno. Aun así, admite que la tecnología sigue estando lejos de poder utilizarse en una clínica de reproducción asistida.
El estudio encontró que la mayoría de los embriones modificados presentaban cierto grado de mosaicismo, una circunstancia que complica enormemente cualquier posible aplicación clínica futura. Si diferentes células del futuro organismo poseen ADN distinto, resulta imposible garantizar el efecto final de la intervención.
Además, los investigadores identificaron cambios genéticos no deseados en algunos lugares del genoma distintos al objetivo original. Aunque la frecuencia variaba mucho según la guía utilizada, el hallazgo confirma que la edición de bases tampoco es completamente perfecta.
La larga sombra de los bebés CRISPR
La investigación también revive de forma inevitable el recuerdo de uno de los episodios más controvertidos de la biomedicina moderna. En 2018, el científico chino He Jiankui anunció el nacimiento de los primeros bebés modificados genéticamente mediante CRISPR-Cas9 tras implantar embriones editados en mujeres voluntarias.
La noticia provocó una condena prácticamente unánime de la comunidad científica internacional, que consideró que los riesgos eran demasiado elevados y que el experimento había vulnerado principios éticos fundamentales. Jiankui fue posteriormente condenado en China por práctica médica ilegal y pasó tres años en prisión.
Desde entonces, cualquier avance relacionado con la edición génica hereditaria humana se analiza bajo el prisma de aquel precedente, considerado por muchos investigadores como un ejemplo de cómo no debe desarrollarse esta tecnología.
He Jiankui, el científico chino que en 2018 anunció el nacimiento de los primeros bebés modificados genéticamente mediante CRISPR-Cas9, un experimento que desencadenó una de las mayores controversias éticas de la historia reciente de la biomedicina. Cortesía: The He Lab
Una tecnología que inquieta a los expertos
Desde el punto de vista técnico, el trabajo representa quizá la demostración más sólida hasta la fecha de que es posible realizar modificaciones genéticas precisas en embriones de nuestra especie sin desencadenar las alteraciones cromosómicas masivas asociadas a la CRISPR-Cas9.
Sin embargo, precisamente por esa mejora técnica han surgido nuevas inquietudes.
Muchos especialistas temen que avances como este alimenten la idea de que la edición génica hereditaria está cada vez más cerca de convertirse en una realidad clínica. Aunque los autores insisten en que la tecnología sigue siendo experimental y que su aplicación médica es prematura, algunos bioeticistas advierten de que cada paso adelante incrementa la presión para trasladar estas herramientas a clínicas de fertilidad y programas de reproducción asistida.
Entre los críticos más contundentes se encuentra Hank Greely, experto en bioética de la Universidad de Stanford (Estados Unidos). Como asegura en Nature, su preocupación no se centra solo en la seguridad de la técnica, sino en la posibilidad de que empresas privadas o individuos con grandes recursos económicos intenten adelantarse a la regulación. Según Greely, el coste de montar un laboratorio de fecundación in vitro y una instalación de análisis genético ya no es inalcanzable para determinados grupos privados.
🗣️El temor es que algunas iniciativas comerciales comiencen a ofrecer modificaciones genéticas embrionarias antes de que exista evidencia suficiente sobre su seguridad. «Uno de los posibles resultados sería tener niños gravemente enfermos», adverte el experto.
El debate no es nuevo. Desde el escándalo de los llamados bebés CRISPR protagonizado por Jiankui, la comunidad científica internacional ha defendido una enorme cautela respecto a cualquier modificación heredable del genoma humano.
Actualmente, organismos como las Academias Nacionales de Ciencias de Estados Unidos consideran que, si algún día se autorizara la edición génica germinal, solo debería contemplarse para corregir variantes naturales relacionadas con enfermedades graves y bajo condiciones extremadamente restrictivas.
Además, en muchos casos ya existen alternativas menos controvertidas, como el diagnóstico genético preimplantacional, que permite seleccionar embriones libres de determinadas enfermedades hereditarias sin necesidad de modificar su ADN.
¿Curar enfermedades o mejorar seres humanos?
Uno de los debates más intensos gira en torno a la frontera entre medicina y mejora humana.
🗣️ El investigador Fyodor Urnov, de la Universidad de California en Berkeley (Estados Unidios), ha definido la edición génica embrionaria como «una solución en busca de un problema». A su juicio, el verdadero impacto de tecnologías como esta podría producirse no en la medicina, sino en el creciente movimiento que promueve la llamada mejora genética de los futuros hijos.
Las preocupaciones aumentan por la aparición de empresas que ya ofrecen análisis genéticos de embriones obtenidos mediante fecundación in vitro. Algunas de estas compañías afirman poder estimar riesgos de enfermedades complejas e incluso predecir rasgos como la altura o determinadas capacidades cognitivas a partir de modelos estadísticos.
Aunque los especialistas coinciden en que editar genes relacionados con características complejas como la inteligencia está muy lejos de ser técnicamente viable, porque intervienen cientos o miles de variantes genéticas y numerosos factores ambientales, algunos bioeticistas temen que cada avance científico contribuya a normalizar gradualmente la idea de modificar embriones humanos.
«No me preocupa solo este experimento —ha señalado el biólogo del desarrollo Stuart Newman, del New York Medical College in Valhalla—. Me preocupa que cada nuevo paso haga que la sociedad se acostumbre un poco más».
Una investigadora manipula muestras biológicas en el laboratorio. Las nuevas herramientas de edición genética permiten modificar secuencias específicas de ADN con una precisión cada vez mayor, lo que abre nuevas posibilidades para el estudio y tratamiento de enfermedades hereditarias. Foto de Julia Koblitz en Unsplash
Un paso importante, pero no el destino final
La conclusión de los investigadores es prudente. La edición de bases parece evitar algunos de los efectos genotóxicos más preocupantes observados con la CRISPR-Cas9 en embriones humanos y permite realizar modificaciones genéticas con una precisión inédita hasta ahora. Sin embargo, persisten problemas relevantes, como el mosaicismo, los posibles efectos fuera del objetivo y la necesidad de garantizar una edición uniforme y completamente segura.
Por eso, aunque el trabajo marca un avance científico significativo, está lejos de abrir la puerta inmediata a bebés genéticamente modificados. Más bien ofrece una nueva herramienta para comprender cómo responden los embriones humanos al daño y la reparación del ADN, al tiempo que reaviva una pregunta que la biotecnología moderna aún no ha resuelto: no solo qué podemos hacer con el genoma humano, sino también qué deberíamos hacer.
Y quizá una tercera cuestión, cada vez más urgente: quién decidirá dónde termina la prevención de enfermedades hereditarias y dónde comienza el diseño genético de las futuras generaciones.▪️(7-junio-2026)
CIENCIA Y SALUD EDICIÓN GÉNICA
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Edición de Bases y ADN
🧬 ¿Qué es la edición de bases?
Es una técnica de edición genética que permite cambiar una letra concreta del ADN sin cortar completamente ambas hebras de la molécula.
🧬 ¿Es más segura que CRISPR-Cas9?
Los resultados de este estudio sugieren que produce menos alteraciones cromosómicas, aunque todavía no puede considerarse completamente segura.
🧬 ¿Se han creado bebés modificados genéticamente?
No en este estudio. Los embriones fueron utilizados únicamente con fines de investigación.
🧬 ¿Podría utilizarse para curar enfermedades hereditarias?
En teoría sí, pero la tecnología aún presenta limitaciones importantes que impiden su uso clínico.
🧬 ¿Qué es el mosaicismo genético?
Es un fenómeno por el que distintas células del mismo embrión contienen modificaciones genéticas diferentes.
Información facilitada por Nature
Fuente: Stepan Jerabek, Jimin Kim, Julie Sung, Chanju Jung, Marcos Iuri Roos Kulmann, Melisa Isado, Hong-Su Jang, Meng Li, Sakshi Bhatele, Michelle Kappy, Shuangyi Xu, Gue-Ho Hwang, Jia Xu, Diego Marin, Jae-Sun Woo, Sangsu Bae, Nathan Treff, Dieter Egli. bioRxiv (2026). DOI: https://doi.org/10.64898/2026.05.30.728989

