El cerebro no recuerda todos los traumas igual: científicos descubren que distintos recuerdos traumáticos siguen rutas cerebrales diferentes
Un estudio internacional revela que las características de los recuerdos traumáticos dependen de distintas conexiones del cerebro. El hallazgo ayuda a explicar por qué algunas personas sufren memorias intrusivas o flashbacks más intensos y abre nuevas vías para tratar el trastorno por estrés postraumático.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Una imagen inquietante simboliza la angustia, la sensación de aislamiento y la pérdida de control que pueden acompañar a los recuerdos intrusivos y a las reviviscencias del trastorno por estrés postraumático. Foto: Diego Sánchez/Unsplash
Hay recuerdos traumáticos que irrumpen sin avisar. Un olor, una canción o una imagen pueden desencadenar de repente una escena traumática con una intensidad tan real que la persona siente que vuelve a vivirla. Estas memorias intrusivas constituyen uno de los síntomas más incapacitantes del trastorno por estrés postraumático (TEPT), pero hasta ahora se sabía muy poco sobre qué mecanismos cerebrales explican por qué algunos recuerdos aparecen una y otra vez mientras otros permanecen relativamente controlados.
Ahora, un equipo de investigadores del McLean Hospital y la Facultad de Medicina de Harvard, en Estados Unidos, ha dado un paso importante para resolver este enigma. Su trabajo demuestra que las distintas características de los recuerdos traumáticos no dependen de una única alteración cerebral, sino que están asociadas a diferentes vías de comunicación dentro del cerebro.
En otras palabras, no existe un único circuito del trauma: la sensación de que un recuerdo irrumpe de forma incontrolable y la impresión de revivirlo como si estuviera ocurriendo de nuevo parecen depender de conexiones neuronales distintas.
Qué es el TEPT
El hallazgo aporta una nueva perspectiva sobre el funcionamiento de nuestra sesera tras pasar por una experiencia traumática, y abre la puerta al desarrollo de tratamientos mucho más precisos para aliviar uno de los síntomas más devastadores del trastorno por estrés postraumático (TEPT).
Este trastorno puede aparecer después de vivir o presenciar acontecimientos profundamente impactantes, como una guerra, una agresión, un accidente grave o un desastre natural. Sin embargo, no siempre es necesario haber estado en peligro de muerte: experiencias como la pérdida repentina e inesperada de un ser querido también pueden desencadenarlo.
Entre sus síntomas más característicos se encuentran los recuerdos intrusivos, las pesadillas, la ansiedad intensa y la sensación de revivir el episodio traumático una y otra vez.
Hasta ahora, numerosos estudios habían identificado alteraciones funcionales en regiones como el hipocampo, la corteza visual o la llamada red neuronal por defecto. Sin embargo, la mayor parte de esas investigaciones analizaban el trastorno en conjunto, sin distinguir las diferentes cualidades que pueden presentar los recuerdos traumáticos.
Los autores decidieron cambiar el enfoque.
➡️ «Cada recuerdo intrusivo posee características propias, como su intensidad emocional, el nivel de detalle visual o la sensación de estar reviviendo el acontecimiento —explican los investigadores—. Comprender estas diferencias puede ayudarnos a entender mejor los mecanismos biológicos que las producen».
Reconstrucción 3Dde las principales vías de sustancia blanca analizadas en el estudio. En la parte superior se muestra el cíngulo parahipocampal-parietal (izquierdo,en dorado; y derecho, en azul), asociado a la aparición de recuerdos traumáticos intrusivos. En la inferior aparece el fascículo longitudinal inferior (izquierdo, en morado; y derecho, en verde), relacionado con la sensación de revivir el trauma o experimentar flashbacks. Cortesía: Steven J. Granger et al.
Cómo estudiaron los científicos los recuerdos traumáticos
Para llevar a cabo el estudio, los científicos reclutaron a 114 adultos que habían sufrido experiencias traumáticas y presentaban síntomas compatibles con el trastorno por estrés postraumático. Cerca del 80 % cumplía los criterios diagnósticos de la enfermedad.
En lugar de preguntar a los participantes semanas o meses después de los episodios, el equipo utilizó una estrategia mucho más cercana a la vida real. Durante dos semanas, los voluntarios recibieron varias veces al día notificaciones en su teléfono móvil. Cada vez que experimentaban un recuerdo traumático espontáneo debían describir inmediatamente cómo había sido.
Este método, conocido como evaluación ecológica momentánea, permite registrar las experiencias prácticamente en tiempo real y evita los errores propios de la memoria retrospectiva. Según los investigadores, este sistema puede detectar hasta un 50 % más de recuerdos intrusivos que los cuestionarios tradicionales.
Los participantes valoraban aspectos como la intensidad emocional, el grado de viveza, los detalles visuales, la sensación de estar reviviendo el episodio y lo invasivo que resultaba el recuerdo.
Posteriormente, todos se sometieron a una resonancia magnética de alta resolución destinada a analizar la microestructura de la sustancia blanca, es decir, las autopistasque conectan unas regiones cerebrales con otras.
Las regiones del cerebro que intervienen en los recuerdos traumáticos
Los investigadores centraron su atención en dos grandes haces de fibras nerviosas que parten del hipocampo, una estructura esencial para la memoria episódica:
1️⃣ El cíngulo parahipocampal-parietal, una vía que conecta el hipocampo con regiones posteriores de la denominada red neuronal por defecto, implicadas en la reconstrucción mental de escenas y recuerdos.
2️⃣ El fascículo longitudinal inferior, que enlaza los lóbulos temporales con la corteza visual y facilita la integración entre la memoria y la información visual.
El objetivo consistía en comprobar si la calidad estructural de estas conexiones cerebrales guardaba relación con la forma en que cada persona experimentaba sus recuerdos traumáticos.
Y la respuesta fue afirmativa.
Una persona experimenta un episodio de intenso malestar emocional, una de las manifestaciones más frecuentes del trastorno por estrés postraumático. Las memorias intrusivas, la ansiedad extrema y la sensación de revivir el acontecimiento traumático pueden aparecer de forma inesperada y alterar profundamente la vida cotidiana. Foto de Windah Limbai en Unsplash
Por qué algunos recuerdos traumáticos aparecen sin control
El resultado más sólido del estudio mostró que las personas cuya vía parahipocampal presentaba una menor integridad estructural sufrían recuerdos mucho más intrusivos.
Es decir, cuanto peor era la calidad de esta conexión cerebral, más difícil resultaba impedir que el recuerdo irrumpiera espontáneamente en la conciencia.
➡️ «Nuestros resultados muestran que la intensidad con la que un recuerdo traumático invade la mente está relacionada con la integridad de una vía específica de sustancia blanca —apuntan los autores en el articulo—. Esto sugiere que distintos circuitos cerebrales sustentan diferentes propiedades de los recuerdos traumáticos».
Los científicos creen que esta conexión participa en la comunicación entre los sistemas encargados de recuperar recuerdos y los responsables de dirigir la atención.
Cuando dicha comunicación pierde eficacia, el cerebro podría tener mayores dificultades para mantener bajo control recuerdos especialmente perturbadores, favoreciendo que aparezcan de forma automática y repetitiva.
Qué desata la sensación de volver a vivir el trauma
El estudio también identificó otra vía relacionada con una experiencia muy diferente.
Algunas personas no solo recuerdan un episodio traumático: sienten literalmente que están regresando a él. Durante unos instantes desaparece la sensación de presente y el acontecimiento parece estar ocurriendo otra vez.
Este fenómeno, conocido como reviviscencia, apareció asociado a una menor integridad del fascículo longitudinal inferior.
En palabras de Isabelle M. Rosso, directora del Laboratorio de Trastornos de Ansiedad y Estrés Traumático, en el McLean Hospital de Belmont, y coautora del estudio, que ha sido publicado en la revista Biological Psychiatry: Cognitive Neuroscience and Neuroimaging, esta vía conecta regiones relacionadas con la percepción visual y el procesamiento emocional, por lo que podría desempeñar un papel importante en la reconstrucción sensorial extremadamente vívida de los recuerdos traumáticos.
Según los investigadores, una alteración en esta conexión podría dificultar la separación entre la percepción actual y las imágenes almacenadas en la memoria, favoreciendo esa sensación de aquí y ahora característica de muchos pacientes con TEPT.
Qué implicaciones tiene este descubrimiento
El trabajo también ayuda a entender por qué dos personas que han vivido experiencias traumáticas similares pueden desarrollar síntomas completamente distintos.
Mientras algunos pacientes describen recuerdos relativamente controlables, otros sufren auténticas irrupciones mentales acompañadas de imágenes extremadamente vívidas y una intensa carga emocional.
Los resultados indican que esas diferencias podrían reflejar variaciones en la arquitectura física de las conexiones cerebrales y no únicamente diferencias psicológicas.
Además, el estudio confirma que no basta con medir la gravedad global del trastorno. Analizar las distintas dimensiones de los recuerdos traumáticos proporciona una imagen mucho más precisa del funcionamiento del cerebro.
Mapas de densidad de las conexiones cerebrales analizadas en los participantes del estudio. La fila superior muestra el cíngulo parahipocampal-parietal, mientras que la inferior representa el fascículo longitudinal inferior. Los colores indican las regiones donde estas vías de sustancia blanca aparecen con mayor frecuencia entre los voluntarios, proporcionando una visión de los circuitos neuronales implicados en los recuerdos traumáticos intrusivos y en la reviviscencia del trauma. Cortesía: Steven J. Granger et al.
¿Podrán desarrollarse nuevos tratamientos?
Los autores consideran que este descubrimiento podría tener importantes implicaciones clínicas.
Hoy, la mayoría de los tratamientos del trastorno por estrés postraumático se basan en terapias psicológicas, como la terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma o la desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR), combinadas en muchos casos con medicamentos, principalmente antidepresivos, para aliviar los síntomas. Aunque estos enfoques han demostrado ser eficaces para muchas personas, suelen aplicarse de forma relativamente uniforme.
Sin embargo, si distintos síntomas dependen de diferentes circuitos neuronales, en el futuro podrían desarrollarse terapias mucho más personalizadas.
Por ejemplo, técnicas de estimulación cerebral no invasiva, programas específicos de rehabilitación cognitiva o intervenciones psicológicas dirigidas a determinados circuitos cerebrales podrían adaptarse al tipo concreto de recuerdo traumático que experimenta cada paciente.
«Estos resultados ayudan a avanzar hacia objetivos terapéuticos específicos para aliviar los síntomas incapacitantes del trastorno por estrés postraumático», concluyen los investigadores.
Limitaciones del estudio
Los propios autores subrayan, no obstante, que el estudio no demuestra una relación de causa y efecto.
Todavía no está claro si estas alteraciones en la sustancia blanca existían antes del trauma y aumentaban la vulnerabilidad de determinadas personas, o si, por el contrario, son consecuencia de años de revivir repetidamente experiencias traumáticas.
Responder a esta pregunta requerirá estudios longitudinales que sigan a las personas desde poco después del acontecimiento traumático.
Aun así, el trabajo constituye una de las descripciones más detalladas realizadas hasta la fecha sobre cómo la estructura física del cerebro influye en la manera en que recordamos los peores episodios de nuestra vida.
Porque, al fin y al cabo, el trauma no deja una única huella en la memoria. Este estudio ponde de manifiesto que sus distintas formas de reaparecer —desde la irrupción inesperada de un recuerdo traumático hasta la angustiosa sensación de volver a vivirlo— siguen caminos neuronales diferentes. Conocer esos caminos puede convertirse en el primer paso para aprender, algún día, a bloquearlos de forma mucho más eficaz.▪️(18-julio-2026)
LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
- Las memorias traumáticas no utilizan un único circuito cerebral: diferentes tipos de recuerdos dependen de distintas conexiones neuronales.
- La integridad de la sustancia blanca influye en la intensidad con la que un recuerdo invade la conciencia.
- Una vía cerebral está relacionada con las memorias intrusivas, mientras que otra se asocia con la sensación de revivir el trauma.
- El estudio utilizó resonancia magnética avanzada y un sistema que registró los recuerdos traumáticos en tiempo real durante dos semanas.
- Los resultados podrían facilitar el desarrollo de tratamientos personalizados para el trastorno por estrés postraumático.
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Traumas y Recuerdos
🧠 ¿Qué son los recuerdos traumáticos intrusivos?
Son recuerdos que aparecen de forma involuntaria, repetitiva y muy intensa tras haber vivido una experiencia traumática. Constituyen uno de los síntomas principales del trastorno por estrés postraumático (TEPT).
🧠 ¿Qué parte del cerebro participa en estos recuerdos?
El estudio identifica un papel fundamental del hipocampo, la red neuronal por defecto, el cíngulo parahipocampal-parietal y el fascículo longitudinal inferior, regiones implicadas en la memoria y la reconstrucción de imágenes mentales.
🧠 ¿Qué diferencia hay entre un recuerdo intrusivo y un flashback?
Un recuerdo intrusivo aparece de forma espontánea e involuntaria. Un flashback o reviviscencia añade la sensación de que el acontecimiento traumático está ocurriendo de nuevo en el presente.
🧠 ¿Este descubrimiento permitirá curar el trastorno por estrés postraumático?
No de forma inmediata. Sin embargo, ayuda a identificar circuitos cerebrales específicos que podrían convertirse en futuras dianas para desarrollar tratamientos más eficaces y personalizados.
Fuente: Steven J. Granger, Boyu Ren, Kevin J. Clancy, Yara Pollmann, Justin T. Baker, Isabelle M. Rosso. Microstructural Integrity of Hippocampal–Posterior Cortical White Matter Is Associated With Phenomenological Properties of Trauma-Related Intrusive Memories. Biological Psychiatry: Cognitive Neuroscience and Neuroimaging (2026). DOI: https://doi.org/10.1016/j.bpsc.2026.03.002

