La adolescencia reescribe nuestros recuerdos: así remodela el cerebro la memoria hasta los 25 años

Un equipo de investigadores ha descubierto que el cerebro sigue reorganizando los circuitos de la memoria durante la adolescencia tardía, y hace que algunos recuerdos se vuelvan temporalmente inaccesibles antes de reaparecer años después. El hallazgo cambia la visión sobre cómo madura la memoria y podría ayudar a comprender trastornos como la esquizofrenia y la depresión.

Por Enrique Coperías, periodista científico

«La adolescencia reescribe los recuerdos»
Con Google NotebookLM / RexMolón, la Ciencia en Acción
La adolescencia es una etapa en la que el cerebro reorganiza activamente los circuitos de la memoria. El estudio revela que algunos recuerdos de esos años pueden volverse temporalmente inaccesibles antes de recuperarse en la edad adulta.

Archivo de los recuerdos. La adolescencia es una etapa en la que el cerebro reorganiza activamente los circuitos de la memoria. El estudio revela que algunos recuerdos de esos años pueden volverse temporalmente inaccesibles antes de recuperarse en la edad adulta. Foto de Tima Miroshnichenko

La visión dominante en neurociencia sostiene que los grandes circuitos de la memoria alcanzan su madurez al comienzo de la adolescencia. A partir de ese momento, el cerebro continúa desarrollándose, pero sobre todo en aspectos relacionados con la planificación, la toma de decisiones o la regulación emocional.

Un estudio publicado ahora demuestra que esa imagen era incompleta: una parte esencial del sistema de la memoria sigue reorganizándose durante muchos más años.

Un equipo del Albert Einstein College of Medicine, en Nueva York, ha descubierto que una región cerebral crucial para recuperar recuerdos a largo plazo atraviesa una inesperada fase de remodelación durante la adolescencia tardía. Ese proceso provoca que algunos recuerdos formados en las primeras etapas de la adolescencia se vuelvan temporalmente difíciles de recuperar antes de reaparecer años después, aunque con un grado menor de precisión. Los resultados, publicados en la revista PLOS Biology, abren una nueva ventana para comprender cómo madura la memoria y por qué esta etapa de la vida constituye un periodo especialmente delicado para el desarrollo cerebral.

La investigación se realizó con ratones, por lo que sus conclusiones no pueden trasladarse directamente al ser humano. Sin embargo, los autores destacan que la cronología del desarrollo cerebral en estos animales guarda un notable paralelismo con lo que ocurre en las personas, donde hoy se acepta que la maduración del cerebro continúa hasta bien entrada la veintena.

La corteza retrosplenial entra en escena

🗣️ «Desde hace años, sabemos que el cerebro continúa desarrollándose durante la adolescencia y la juventud. Nuestros hallazgos comienzan a explicar cómo se manifiesta este proceso de desarrollo en uno de los circuitos de memoria del cerebro y cómo puede influir en la forma en que se recuerdan las experiencias pasadas», explica Jelena Radulovic, profesora de Neurociencia y Psiquiatría del Albert Einstein College of Medicine y autora principal del trabajo.

La idea de que la adolescencia termina alrededor de los dieciocho o diecinieve años ha quedado obsoleta desde el punto de vista neurobiológico. Hoy se sabe que importantes transformaciones estructurales y funcionales continúan produciéndose hasta mediados o finales de la década de los veinte. Precisamente ese intervalo es el que los investigadores han explorado con detalle.

Su atención se centró en una región poco conocida fuera del ámbito científico: la corteza retrosplenial, una pequeña área situada en la parte posterior e interna de la corteza cerebral, justo detrás del cuerpo calloso y conectada estrechamente con el hipocampo. Los neurocientíficos saben que esta región desempeña un papel clave en la consolidación, organización y recuperación de los recuerdos de larga duración, además de contribuir a la orientación espacial y a reconstruir el contexto en el que vivimos una experiencia.

Aunque el hipocampo suele acaparar el protagonismo cuando se habla de memoria, la corteza retrosplenial, que dicho sea de paso forman parte de la red cerebral por defecto —un conjunto de áreas cerebrales que se activan cuando la mente divaga y está en reposo— desempeña un papel esencial en la organización y recuperación de recuerdos remotos, aquellos que permanecen almacenados durante largos periodos.

Aunque muchos recuerdos de la adolescencia parecen desvanecerse con el tiempo, la investigación sugiere que no se pierden: permanecen almacenados en el cerebro y pueden reaparecer cuando los circuitos neuronales completan su maduración.

Aunque muchos recuerdos de la adolescencia parecen desvanecerse con el tiempo, la investigación sugiere que no se pierden: permanecen almacenados en el cerebro y pueden reaparecer cuando los circuitos neuronales completan su maduración. Foto de Aedrian Salazar en Unsplash‍ ‍

Qué son las redes perineuronales y por qué son importantes para la memoria

El hallazgo más sorprendente fue que las llamadas redes perineuronales experimentan una disminución inesperada durante la adolescencia tardía, la etapa final de la adolescencia y antesala de la adultez.

Estas estructuras forman una especie de malla microscópica que envuelve determinadas neuronas y actúa como un andamiaje protector. Su función consiste en estabilizar las conexiones neuronales, limitar cambios excesivos en los circuitos neuronales y consolidar la información almacenada.

Hasta ahora se pensaba que estas redes alcanzaban su madurez relativamente pronto y permanecían estables durante el resto de la vida. Sin embargo, el nuevo estudio demuestra que, al menos en la corteza retrosplenial, sufren un proceso transitorio de desmantelamiento antes de volver a reconstruirse en la edad adulta.

Lo llamativo es que este fenómeno no apareció en el citado hipocampo, otra estructura fundamental para la memoria, lo que indica que distintas regiones cerebrales siguen calendarios de maduración diferentes.

El experimento con ratones: los recuerdos no se borran

Para averiguar si esa remodelación cerebral tenía consecuencias reales sobre la memoria, los investigadores diseñaron un experimento clásico de aprendizaje.

Los ratones aprendían a asociar una determinada cámara con una leve descarga eléctrica en las patas. Poco después del entrenamiento recordaban perfectamente la experiencia: al regresar al mismo lugar permanecían inmóviles, una respuesta típica de memoria del miedo.

Sin embargo, semanas más tarde apareció un fenómeno inesperado.

Los animales que habían adquirido ese recuerdo durante la adolescencia temprana dejaron prácticamente de mostrar esa reacción, mientras que aquellos entrenados ya en la edad adulta seguían recordando los detalles de la experiencia.

A primera vista parecía que el recuerdo había desaparecido.

Pero no era así.

Cuando los científicos expusieron nuevamente a los ratones a una descarga similar en un contexto diferente, los animales recuperaron inmediatamente la respuesta de miedo asociada al entorno original. El recuerdo seguía almacenado; simplemente había dejado de ser fácilmente accesible.

🗣️ «El comportamiento coincidía con la biología —explica Hui Zhang, primer autor del estudio e investigador del Instituto Einstein. Y añade—: La corteza retrosplenial es responsable de los recuerdos más antiguos y consolidados. A medida que sus estructuras estabilizadoras se deterioraban, el acceso a los recuerdos formados en etapas tempranas de la vida se volvía menos fiable».

En otras palabras, el cerebro no estaba borrando información, sino reorganizando la manera de acceder a ella.

La investigación se centró en la corteza retrosplenial, una pequeña región situada en la parte posterior e interna del cerebro que mantiene una estrecha conexión con el hipocampo.

La investigación se centró en la corteza retrosplenial, una pequeña región situada en la parte posterior e interna del cerebro que mantiene una estrecha conexión con el hipocampo. Cortesía: UCLA

El papel del TGFβ2: cómo recuperaron los recuerdos

Los investigadores quisieron averiguar qué provocaba esa pérdida temporal de estabilidad.

Descubrieron que durante la adolescencia tardía disminuían varias proteínas esenciales para construir las redes perineuronales, entre ellas el agrecano y el neurocano, dos proteoglicanos —grandes moléculas formadas por proteínas y cadenas de azúcares— que constituyen algunos de los principales componentes estructurales de estas mallas protectoras. Al proporcionar soporte y estabilidad a las conexiones entre neuronas, contribuyen a mantener intactos los circuitos responsables de la memoria.

También observaron una reducción significativa de la actividad del TGFβ2, un factor de crecimiento implicado en el mantenimiento de estas estructuras protectoras.

Cuando reforzaron de forma artificial estas redes o restauraron la actividad del TGFβ2, los ratones recuperaron su capacidad para acceder a recuerdos formados semanas antes.

Este resultado sugiere que la reorganización cerebral no es una consecuencia inevitable del envejecimiento cerebral, sino un proceso biológico cuidadosamente regulado.

El pico de reminiscencia

El trabajo reveló además un fenómeno especialmente interesante. En efecto, con el paso del tiempo, muchos de aquellos recuerdos que parecían inaccesibles reaparecían de forma espontánea cuando los animales alcanzaban una edad más avanzada.

Sin embargo, ya no eran exactamente iguales.

Los ratones comenzaban a mostrar miedo no solo ante la cámara donde habían recibido originalmente la descarga, sino también frente a otros entornos nuevos. Es decir, conservaban la carga emocional del recuerdo, pero perdían parte de los detalles específicos que permitían identificar el contexto exacto.

Ese comportamiento recuerda al denominado pico de reminiscencia, un fenómeno ampliamente documentado en psicología según el cual los adultos recuerdan de forma desproporcionada acontecimientos ocurridos durante la adolescencia y el inicio de la vida adulta. En muchas ocasiones persiste con claridad el significado emocional de aquellas experiencias, mientras que numerosos detalles concretos se difuminan con el paso del tiempo.

Aunque el estudio no demuestra que ambos fenómenos compartan el mismo mecanismo, sí plantea una hipótesis biológica que merece ser investigada.

Aquellos maravillosos años. Los científicos identificaron cambios en la corteza retrosplenial, una región situada en la parte posterior del cerebro que trabaja junto al hipocampo para consolidar y recuperar recuerdos de larga duración, especialmente los asociados a experiencias vividas durante la adolescencia. Foto de Tim Mossholder en Unsplash‍ ‍

¿Una adaptación evolutiva?

Radulovic y sus colegas creen que esta reorganización podría tener una función adaptativa.

🗣️ «Aún no comprendemos del todo las consecuencias de las fluctuaciones observadas en las redes perineuronales, pero creemos que su reorganización en la corteza retrosplenial ayuda a priorizar el acceso a los recuerdos formados en la edad adulta a expensas de los formados en la adolescencia temprana. Esto podría contribuir a una mejor adaptación a las circunstancias y los desafíos que se presentan durante las etapas de la vida adulta», señala Radulovic.

El equipo ya trabaja en un siguiente paso: averiguar qué ocurriría si ese proceso natural pudiera bloquearse.

«Estamos investigando si prevenir esas fluctuaciones durante la adolescencia tendría alguna consecuencia negativa en la vida adulta», añade la investigadora.

Posibles implicaciones para la salud mental

Las implicaciones del estudio podrían extenderse mucho más allá de cómo recordamos nuestro pasado.

La adolescencia tardía coincide precisamente con la etapa en la que suelen manifestarse diversos trastornos psiquiátricos, entre ellos la esquizofrenia y la depresión mayor.

Los investigadores plantean la posibilidad de que, en personas con una predisposición genética determinada, alteraciones en este proceso de reorganización cerebral incrementen la vulnerabilidad a desarrollar estas enfermedades. Se trata, por ahora, de una hipótesis que deberá comprobarse en futuros estudios con humanos, pero abre una línea de investigación especialmente prometedora.

También obliga a revisar una idea profundamente arraigada: que el cerebro adolescente ya dispone de unos circuitos de memoria plenamente terminados. Los resultados indican que, en realidad, algunos de esos circuitos permanecen sorprendentemente plásticos durante muchos más años de lo que se pensaba.

Lejos de ser una etapa de simple consolidación, la adolescencia aparece ahora como un periodo de profunda reorganización cerebral, en el que el cerebro no solo incorpora nuevos recuerdos, sino que también decide cuáles conservar con mayor fidelidad, cuáles relegar temporalmente y cómo remodelarlos para afrontar las exigencias de la vida adulta. Es un recordatorio de que nuestra memoria no funciona como un archivo estático, sino como un sistema dinámico que continúa reescribiéndose mientras el cerebro termina de construir la persona que seremos.▪️(19-julio-2026)

LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS

  • Un estudio demuestra que el cerebro continúa remodelando los circuitos de la memoria durante la adolescencia tardía.
  • Los investigadores identifican cambios en la corteza retrosplenial, una región esencial para recuperar recuerdos a largo plazo.
  • Los recuerdos formados en la adolescencia temprana no desaparecen, sino que pueden volverse temporalmente inaccesibles.
  • Las redes perineuronales, que estabilizan las conexiones neuronales, disminuyen durante este periodo antes de reconstruirse en la edad adulta.
  • Los resultados podrían ayudar a comprender por qué la adolescencia coincide con el inicio de diversos trastornos psiquiátricos.
  • El trabajo se ha realizado en ratones, por lo que todavía será necesario comprobar si el mismo mecanismo existe en humanos.

PREGUNTAS & RESPUESTAS: Adolescencia y Recuerdos

🧠 ¿El cerebro sigue desarrollándose después de los 18 años?

Sí. Numerosos estudios muestran que el cerebro continúa madurando hasta aproximadamente los 25 años, especialmente las regiones implicadas en la memoria, la planificación y el control emocional.

🧠 ¿Los recuerdos de la adolescencia pueden desaparecer?

No necesariamente. Este estudio sugiere que algunos recuerdos pueden volverse temporalmente difíciles de recuperar sin haber sido borrados.

🧠 ¿Qué son las redes perineuronales?

Son estructuras que rodean determinadas neuronas y ayudan a estabilizar las conexiones responsables del almacenamiento de recuerdos duraderos.

🧠 ¿Qué papel tiene la corteza retrosplenial?

Es una región cerebral implicada en la organización y recuperación de recuerdos remotos o de larga duración.

🧠 ¿El estudio demuestra que ocurre lo mismo en humanos?

Todavía no. La investigación se ha realizado en ratones, aunque los autores consideran que el calendario de desarrollo cerebral presenta importantes similitudes con el humano.

🧠 ¿Qué implicaciones tiene este descubrimiento?

Además de mejorar el conocimiento sobre cómo madura la memoria, podría ayudar a comprender por qué trastornos como la esquizofrenia o la depresión suelen aparecer durante la adolescencia tardía.

  • Información facilitada por el Albert Einstein College of Medicine

  • Fuente: Hui Zhang, Zorica Petrovic, Elizabeth M. Wood, Ana Cicvaric, Maayan Krispil-Alon, Vladimir Jovasevic, Kendra Parker, Thomas E. Bassett, Anna Carboncino. Retrosplenial cortical reorganization during late adolescence introduces instability of contextual memory circuits. PLOS Biology (2026). https://doi.org/10.1371/journal.pbio.3003908

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