El eclipse total de Sol del 12 de agosto será inolvidable: así debes verlo sin dañar tus ojos

España lleva más de un siglo esperando este momento: la Luna borrará el Sol del cielo y dejará al descubierto su fantasmagórica corona. Pero para disfrutar de esos minutos irrepetibles hay una regla que no admite errores: saber cuándo mirar y cuándo proteger los ojos.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Tres observadoras contemplan un eclipse protegidas con gafas solares especiales, imprescindibles durante las fases parciales para evitar que la intensa radiación del Sol pueda dañar la retina.

La seguridad, antes que el espectáculo. Tres observadoras contemplan un eclipse protegidas con gafas solares especiales, imprescindibles durante las fases parciales para evitar que la intensa radiación del Sol pueda dañar la retina. Imagen de Dave Davidson en Pixabay

El miércoles 12 de agosto de 2026, millones de personas harán algo que normalmente intentamos evitar: mirar hacia el Sol.

La ocasión lo merece. Ese día tendrá lugar el primer eclipse total de Sol visible desde la península Ibérica en más de un siglo: el último que recorrio el firmamento de la península ibérica fue el 30 de agosto de 1905.

La franja de totalidad atravesará España de oeste a este y pasará por numerosas capitales, desde A Coruña hasta Palma, incluidas Oviedo, León, Bilbao, Zaragoza y Valencia. En buena parte del resto del país se observará como un eclipse parcial.

Y habrá una dificultad añadida: el Sol estará muy bajo sobre el horizonte. España se encuentra al final de la trayectoria de la sombra lunar y la totalidad llegará poco antes de la puesta de Sol. Elegir un lugar con el horizonte oeste completamente despejado será casi tan importante como consultar la meteorología.

Pero existe una precaución todavía más importante: proteger nuestros ojos.

Un eclipse no hace que la parte visible del Sol sea menos peligrosa. Incluso cuando la Luna haya ocultado el 99 % de su superficie, el pequeño creciente solar restante continúa siendo suficientemente intenso para producir lesiones en la retina.

La buena noticia es que observar el eclipse con seguridad resulta muy sencillo. Solo hay que saber cuándo, cómo y con qué mirar.

¿Por qué es peligroso mirar directamente al Sol?

Nuestros ojos funcionan como un extraordinario sistema óptico. La córnea y el cristalino concentran la luz sobre una pequeña superficie situada en el fondo del ojo: la retina.

Cuando miramos directamente al Sol, una cantidad enorme de energía luminosa queda focalizada sobre ese delicado tejido.

La exposición puede producir lo que se conoce como retinopatía solar, una lesión de las células de la retina que puede afectar especialmente a la mácula, la zona responsable de nuestra visión central más precisa.

El problema es que podemos no percibir inmediatamente el daño.

Después de una exposición excesiva pueden aparecer visión borrosa, manchas oscuras o amarillentas, distorsiones visuales, alteraciones en la percepción de los colores o pérdida de visión central. Algunas lesiones pueden mejorar con el tiempo; otras pueden dejar secuelas permanentes.

➡️ Por eso no existe una regla del tipo «solo miraré un segundo».

La única regla segura es no mirar directamente al Sol sin la protección apropiada.

1. Gafas para eclipses: la opción más sencilla

La forma más cómoda de contemplar directamente las fases parciales consiste en utilizar gafas específicamente diseñadas para observar el Sol.

Pero cuidado: no son gafas de sol.

Ni siquiera unas gafas de sol muy oscuras ofrecen una protección adecuada. Los visores solares seguros son miles de veces más oscuros y deben cumplir los requisitos de transmisión establecidos para la observación solar directa.

Busca gafas que cumplan la norma internacional ISO 12312-2.

Antes de utilizarlas, comprueba además su estado. Si presentan arañazos, agujeros, grietas, roturas o cualquier deterioro, no deben usarse.

Con los niños hay que extremar la vigilancia. Un adulto debería comprobar que las gafas están correctamente colocadas y que el pequeño no se las retira mientras está mirando hacia el Sol.

Hay una secuencia muy fácil de recordar:

Mira hacia abajo → ponte las gafas → mira al Sol → aparta la mirada → quítate las gafas.

Así reducimos el riesgo de mirar accidentalmente al Sol mientras nos colocamos o retiramos la protección.

2. Cuidado: que ponga «ISO 12312-2» no basta

Aquí aparece un detalle importante ante la avalancha de gafas para eclipses que previsiblemente se pondrán a la venta.

Una inscripción impresa en el producto no garantiza por sí misma que el filtro sea auténtico o haya superado los controles adecuados.

Por eso conviene adquirir las gafas para el eclipse en establecimientos especializados, ópticas, tiendas de astronomía o distribuidores de confianza, comprobando que el fabricante identifica claramente el producto y declara su conformidad con la norma ISO 12312-2. Hay que desconfiar de visores de procedencia desconocida, sin información sobre el fabricante o cuya única garantía sea llevar impresa la referencia a la norma.

¿Dónde conseguir gafas para ver el eclipse?

Cuando hablamos de nuestros ojos, ahorrar unos pocos euros comprando unas gafas sin garantías no merece la pena. Pueden encontrarlas en ópticas, farmacias, tiendas especializadas en astronomía, comercios online y algunas cadenas de supermercados, entre ellas Aldi, Eroski, Alcampo y Carrefour, aunque la elevada demanda está provocando que algunos establecimientos agoten existencias.

También existe la opción de hacernos con unas gafas de forma gratuita. El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y el Grupo Social ONCE puso en marcha una campaña para distribuir gratuitamente dos millones de gafas, parte de ellas a través de los vendedores de la ONCE en todo el país.

Además, la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) distribuyó 300.000 unidades entre museos científicos, centros de investigación, universidades y otras instituciones. Entre los puntos participantes figuran el MUNCYT de Madrid y A Coruña, el Museo Nacional de Ciencias Naturales, la Ciutat de les Arts i les Ciències de València, el Parque de las Ciencias de Granada, el Museo de la Ciencia de Valladolid y numerosos museos, planetarios y centros científicos repartidos por España.

En Madrid, el Ayuntamiento también ha anunciado el reparto de 50.000 gafas gratuitas en el Planetario, museos, bibliotecas municipales y otros espacios públicos, hasta agotar existencias.

La tripulación de Artemis II utiliza gafas especiales para observar con seguridad un eclipse solar durante su sobrevuelo lunar, en la primera ocasión en que este tipo de protección se emplea desde las inmediaciones de la Luna.

Un eclipse visto desde la Luna. La tripulación de Artemis II utiliza gafas especiales para observar con seguridad un eclipse solar durante su sobrevuelo lunar, en la primera ocasión en que este tipo de protección se emplea desde las inmediaciones de la Luna. Cortesía: NASA.

3. No uses radiografías, CD ni cristales ahumados

Cada gran eclipse recupera una colección de trucos caseros que deberían desaparecer definitivamente.

No es seguro observar el Sol utilizando radiografías, negativos fotográficos, CD, DVD, cristales ahumados, filtros fotográficos convencionales o varias gafas de sol superpuestas.

Que algo oscurezca la luz visible no significa automáticamente que sea adecuado para mirar directamente al Sol.

La solución es mucho más sencilla: utilizar un visor solar diseñado específicamente para esa función.

4. El método más seguro: no mirar al Sol

Existe otra posibilidad fantástica, especialmente recomendable para niños y actividades educativas: observar una proyección del eclipse.

Solo necesitamos una cartulina.

Hacemos un pequeño agujero en ella y permitimos que la luz solar lo atraviese hasta proyectarse sobre otra superficie situada a cierta distancia.

Aparecerá una diminuta imagen del Sol.

Conforme la Luna avance delante del disco solar, esa pequeña circunferencia irá transformándose en un creciente cada vez más estrecho.

Pero hay una regla fundamental:

Nunca debemos mirar al Sol a través del agujero.

El observador debe colocarse de espaldas al Sol y contemplar exclusivamente la imagen proyectada.

El sencillo método de proyección con dos cartulinas permite seguir las fases parciales con total seguridad

Un eclipse sin mirar al Sol. El sencillo método de proyección con dos cartulinas permite seguir las fases parciales con total seguridad: la luz atraviesa un pequeño orificio en una de ellas y proyecta sobre la segunda la imagen del Sol, que adopta progresivamente la característica forma de creciente. Cortesía: https://eclipses.ign.es

También puedes fabricar fácilmente tu propio proyector de eclipses con una caja de cartón, una hoja de papel blanco, papel de aluminio, cinta adhesiva y unas tijeras.

Colócate de espaldas al Sol y deja que la luz entre por un diminuto orificio practicado en el papel de aluminio, colocado sobre una abertura en uno de los extremos de la caja.

La imagen del Sol se proyectará sobre la hoja blanca fijada en el interior y, a medida que avance el eclipse, podrás ver cómo el disco solar se transforma en un creciente cada vez más fino.

Para observarlo, mira la proyección a través de una segunda abertura practicada en la caja: nunca mires directamente al Sol a través del pequeño orificio.

Una caja de cartón, papel blanco y un pequeño orificio practicado en papel de aluminio permiten proyectar en su interior la imagen del Sol durante las fases parciales.

Un proyector casero para observar el eclipse con seguridad. Una caja de cartón, papel blanco y un pequeño orificio practicado en papel de aluminio permiten proyectar en su interior la imagen del Sol durante las fases parciales. Cortesía: NASA

5. Un colador puede convertirse en un observatorio solar

Ni siquiera necesitamos fabricar un proyector.

Busca un colador de cocina con muchos agujeros, colócate de espaldas al Sol y proyecta su sombra sobre el suelo, una pared o una cartulina blanca.

Cada pequeño orificio actuará como una cámara estenopeica y producirá su propia imagen del Sol.

En lugar de círculos luminosos aparecerán decenas de pequeños crecientes solares.

La naturaleza puede hacer exactamente lo mismo.

Durante las fases parciales del eclipse merece la pena mirar debajo de los árboles. Los pequeños huecos existentes entre las hojas funcionan como miles de cámaras estenopeicas naturales.

El suelo puede llenarse de centenares de diminutos eclipses.

Durante las fases parciales del eclipse, cada uno de sus pequeños agujeros actúa como una cámara estenopeica y proyecta sobre el suelo una diminuta imagen del Sol en forma de creciente.

Un colador convertido en proyector solar. Durante las fases parciales del eclipse, cada uno de sus pequeños agujeros actúa como una cámara estenopeica y proyecta sobre el suelo una diminuta imagen del Sol en forma de creciente, una manera sencilla y segura de seguir el fenómeno sin mirar directamente al astro. Cortesía: Joy Ng / NASA

6. Prismáticos y telescopios: aquí el peligro aumenta enormemente

Uno de los errores más peligrosos consiste en pensar que podemos mirar por unos prismáticos o un telescopio simplemente poniéndonos las gafas del eclipse.

Nunca lo hagas.

Un instrumento óptico concentra la radiación solar. Mirar el Sol mediante unos prismáticos, un telescopio o el visor óptico de una cámara sin el equipo adecuado puede causar una lesión ocular grave.

Las gafas para eclipses están diseñadas para la observación directa a simple vista, no para colocarlas entre nuestros ojos y un instrumento que concentra la luz solar.

Los telescopios, cámaras y prismáticos necesitan filtros solares específicamente diseñados para ellos.

Y el filtro debe instalarse en la parte frontal del instrumento, antes de que la luz del Sol entre en el sistema óptico.

Nunca debe improvisarse colocando un pequeño filtro en el ocular.

Las gafas de eclipse no deben utilizarse para mirar el Sol a través de cámaras, prismáticos o telescopios. Estos instrumentos concentran la radiación solar y requieren filtros específicos correctamente instalados.

Telescopios y prismáticos necesitan su propia protección. Las gafas de eclipse no deben utilizarse para mirar el Sol a través de cámaras, prismáticos o telescopios. Estos instrumentos concentran la radiación solar y requieren filtros específicos correctamente instalados en la parte frontal de la óptica para poder observar las fases parciales con seguridad. Cortesía: NASA / Ryan Milligan

7. ¿Y si quiero fotografiar el eclipse con el móvil?

Probablemente será una de las preguntas más frecuentes el 12 de agosto.

Con un smartphone hay que distinguir entre nuestros ojos y el dispositivo.

El principal peligro para nosotros consiste en mirar accidentalmente al Sol mientras intentamos encuadrarlo. No debemos utilizar la pantalla como excusa para quedarnos mirando repetidamente hacia el astro sin protección.

Si se pretende fotografiar el Sol de forma prolongada, utilizar teleobjetivos o acoplar el teléfono a un telescopio, entramos ya en fotografía solar y deben emplearse filtros solares apropiados para el sistema óptico.

Una buena alternativa durante las fases parciales consiste en fotografiar precisamente las proyecciones del eclipse: los crecientes que aparecen bajo los árboles, un proyector estenopeico o las imágenes producidas por un colador.

Y durante la totalidad todo cambia.

8. ¿Cuándo podemos quitarnos las gafas?

Esta es la pregunta decisiva.

Durante las fases parciales hay que mantener siempre la protección ocular.

La única excepción llega cuando la Luna ha cubierto completamente la brillante superficie del Sol.

En ese instante comienza la totalidad.

Entonces, y únicamente entonces, quienes se encuentren dentro de la franja de totalidad pueden quitarse las gafas y contemplar directamente uno de los espectáculos más impresionantes de la naturaleza.

El Sol se habrá convertido aparentemente en un disco negro rodeado por un halo blanquecino y fantasmagórico: la corona solar, la atmósfera exterior de nuestra estrella.

La fotosfera, la superficie brillante que normalmente nos impide mirar al Sol, estará completamente oculta.

Pero la magia durará muy poco.

En España, dependiendo de la localidad, la totalidad será del orden de uno o dos minutos y en muchos lugares considerablemente menos.

En cuanto aparezca de nuevo el más mínimo punto de la superficie brillante del Sol, hay que volver a ponerse inmediatamente las gafas.

Hay una regla magnífica para recordar todo el proceso:

✅ Si ves cualquier parte brillante del Sol, gafas puestas.

✅ Si el Sol está completamente cubierto durante la totalidad, gafas fuera.

✅ En cuanto reaparece el Sol, gafas puestas otra vez.

Las gafas deben mantenerse puestas mientras siga visible cualquier parte brillante del Sol y retirarse únicamente cuando comience la totalidad completa.

El momento decisivo: cuándo quitarse las gafas. Las perlas de Baily aparecen instantes antes de la totalidad, cuando los últimos rayos de Sol atraviesan valles y depresiones del relieve lunar. Las gafas deben mantenerse puestas mientras siga visible cualquier parte brillante del Sol y retirarse únicamente cuando comience la totalidad completa. Imagen del eclipse total del 21 de agosto de 2017 en Madras (Oregón). Cortesía: NASA / Aubrey Gemig

9. Si el eclipse es parcial desde tu localidad, nunca te quites las gafas

Este punto resulta especialmente importante porque no toda España estará dentro de la franja de totalidad.

Si desde nuestra localidad el eclipse es parcial, no existe ningún momento seguro para mirar directamente al Sol sin protección.

Da igual que la Luna cubra el 80 %, el 90 %, el 95 % o incluso el 99 % del disco solar.

Mientras permanezca visible una parte de la fotosfera, hay que utilizar protección.

Por eso antes del 12 de agosto conviene comprobar exactamente qué ocurrirá en el lugar desde el que pensamos observarlo.

10. El gran enemigo español: el horizonte

El eclipse de 2026 tendrá una característica extraordinaria en España: sucederá durante el atardecer.

En A Coruña, por ejemplo, el máximo se producirá alrededor de las 20:28, con el Sol aproximadamente a 12 grados de altura. En Burgos llegará sobre las 20:29, con el astro a unos 8 grados sobre el horizonte.

En Palma la situación será todavía más extrema: el máximo llegará alrededor de las 20:32, cuando el Sol estará apenas a unos 2 grados de altura.

Esto significa que un obstáculo aparentemente insignificante puede arruinarnos la observación.

Una montaña lejana, unos edificios, una arboleda o una pequeña elevación pueden ocultar el Sol precisamente en el momento decisivo.

Por eso merece la pena visitar previamente el lugar elegido y comprobar que ofrece una vista completamente despejada hacia el oeste.

Empleados y visitantes del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA observan las fases parciales del eclipse solar del 21 de agosto de 2017 utilizando gafas especiales.

Mirar al cielo, pero siempre con protección. Empleados y visitantes del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA observan las fases parciales del eclipse solar del 21 de agosto de 2017 utilizando gafas especiales. Cortesía: NASA / Josh Krohn.

11. No olvides algo tan sencillo como protegerte del propio Sol

Quienes quieran seguir el fenómeno completo pueden pasar bastante tiempo al aire libre.

Y un eclipse parcial no elimina la radiación ultravioleta que recibe nuestra piel.

Conviene llevar protector solar, sombrero, agua y ropa adecuada, especialmente si vamos a esperar durante horas en un lugar sin sombra.

También merece la pena llegar con bastante antelación. La franja de totalidad atraerá a miles de personas y algunos de los mejores miradores y zonas elevadas pueden registrar una enorme afluencia.

España llevaba más de un siglo esperando este momento

El eclipse del 12 de agosto de 2026 será extraordinario por muchas razones.

Será el primer eclipse total visible desde la península ibérica en más de cien años, atravesará buena parte del norte del país y llegará en pleno verano, cuando millones de personas estarán de vacaciones.

Pero además inaugurará una excepcional sucesión de eclipses en España: el 2 de agosto de 2027 llegará otro eclipse total y el 26 de enero de 2028, uno anular.

El de este agosto será, por tanto, el comienzo de una auténtica tríada ibérica de eclipses.

Y para disfrutar del primero solo necesitamos recordar una idea.

El eclipse no es peligroso para nuestros ojos. Lo peligroso es mirar al Sol de forma incorrecta.

Con unas gafas adecuadas, un visor solar, un sencillo sistema de proyección o un instrumento equipado con filtros específicos podemos seguir todo el fenómeno con seguridad.

Y cuando llegue ese instante excepcional en que la Luna cubra completamente el Sol, quienes estén dentro de la franja de totalidad podrán quitarse las gafas durante unos breves momentos.

Entonces no habrá filtros, pantallas ni fotografías capaces de sustituir la experiencia.

Solo quedará levantar la vista y contemplar un Sol negro rodeado por su corona en el cielo del atardecer. ▪️(11-agosto-2026)

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