El océano alcanza su mayor récord de calor en 2025 y confirma la aceleración del cambio climático

Los océanos, que absorben más del 90% del exceso de calor del planeta, volvieron a batir todos sus récords en 2025. Aunque la superficie marina se enfrió ligeramente por la llegada de La Niña, las profundidades siguieron acumulando energía, una señal inequívoca de que el cambio climático se está acelerando, según los autores del informe.

Por Enrique Coperías, periodista científico

El océano absorbe más del 90% del exceso de calor atrapado por los gases de efecto invernadero, lo que lo convierte en el principal reservorio térmico del sistema climático.

El océano absorbe más del 90% del exceso de calor atrapado por los gases de efecto invernadero, lo que lo convierte en el principal reservorio térmico del sistema climático. Por eso, el contenido de calor oceánico (OHC) es uno de los mejores indicadores del cambio climático a largo plazo. Foto: NEOM

El océano, el gran amortiguador del calentamiento global, ha vuelto a batir su propio récord. En 2025 acumuló más calor que en ningún otro año desde que existen mediciones instrumentales fiables.

Así lo confirma un amplio estudio internacional publicado esta semana, que muestra cómo los mares continúan absorbiendo de forma sostenida el exceso de energía atrapado en el sistema climático por las emisiones de gases de efecto invernadero.

Aunque la temperatura media de la superficie del mar descendió ligeramente respecto a 2024 —en parte por el tránsito hacia condiciones de La Niña—, el contenido total de calor del océano aumentó de manera clara. Es una paradoja solo aparente: bajo la superficie, el océano sigue calentándose a un ritmo cada vez mayor, acumulando energía año tras año como una batería térmica de escala planetaria.

Récord histórico de calor oceánico en 2025

Según las estimaciones principales del Instituto de Física Atmosférica de la Academia China de Ciencias, el calor almacenado en los primeros 2.000 metros del océano aumentó en 2025 en unos 23 zettajulios respecto al año anterior. Para hacerse una idea de la magnitud, esa cantidad de energía equivale a varias veces el consumo energético anual de toda la humanidad.

Otros conjuntos de datos independientes, como los del programa europeo Copernicus, la NOAA estadounidense y los reanálisis oceánicos globales, confirman el mismo diagnóstico: 2025 ha sido el año más cálido jamás registrado para los océanos.

Este récord no es un hecho aislado. De hecho, los océanos han marcado máximos históricos de contenido de calor oceánico durante nueve años consecutivos, desde 2017. Nunca antes se había observado una racha tan larga.

👉 «El océano no olvida», señalan los autores del estudio. A diferencia de la atmósfera, mucho más variable de un año a otro, el océano integra el calor acumulado durante décadas y refleja con gran fidelidad el desequilibrio energético del planeta.

Por qué el océano es el mejor indicador del cambio climático

Más del 90% del exceso de calor generado por el aumento de los gases de efecto invernadero acaba almacenándose en los mares. Este proceso explica por qué el calentamiento oceánico es uno de los indicadores más robustos del cambio climático.

Mientras fenómenos como El Niño o La Niña pueden modular temporalmente la temperatura superficial, el contenido de calor del océano sigue una tendencia clara y ascendente, impulsada por causas humanas.

Recordemos que El Niño y La Niña son dos fases opuestas de un mismo fenómeno climático natural del océano Pacífico tropical. El Niño ocurre cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial se calientan más de lo normal, lo que altera el clima en todo el mundo y suele provocar más calor y lluvias extremas en muchas regiones. Por su parte, La Niña es lo contrario: esas aguas se enfrían, lo que puede favorecer sequías en unas zonas y lluvias intensas en otras, además de moderar temporalmente las temperaturas globales.

Ambos fenómenos influyen de forma decisiva en el tiempo y el clima del planeta.

El estudio muestra además que la velocidad a la que el océano se calienta se ha acelerado de forma notable. Entre 1960 y 2025, la tasa media de calentamiento fue de unos 0,14 vatios por metro cuadrado por década. Sin embargo, desde comienzos de este siglo esa cifra se ha más que duplicado. En el periodo 2005-2025, el ritmo alcanza ya unos 0,32 vatios por metro cuadrado por década, en línea con las estimaciones del desequilibrio energético de la Tierra medidas por satélite.

Qué regiones del planeta se están calentando más

Este calentamiento no se reparte de forma homogénea. En 2025, alrededor del 14% de la superficie oceánica mundial alcanzó su estado más cálido jamás registrado, y un 33% se situó entre los tres años más cálidos de su historia local.

Las regiones más afectadas incluyen el Atlántico tropical, el Atlántico sur, el Mediterráneo, el océano Índico norte y vastas áreas del océano Austral. En conjunto, más de la mitad del océano global se encuentra ya entre sus cinco años más cálidos desde mediados del siglo XX.

El Mediterráneo destaca especialmente. Este mar semicerrado, rodeado de regiones densamente pobladas, continúa calentándose a un ritmo superior a la media global. El aumento del calor oceánico en esta zona está estrechamente ligado a olas de calor marinas más frecuentes e intensas, con impactos directos sobre los ecosistemas, la pesca y el clima costero.

Diferencia de la temperatura de la superficie del mar en octubre de 2024 respecto a la media de 1985-1993. El recuadro señala la región Niño-3.4, clave para el seguimiento de El Niño y La Niña en el Pacífico tropical: mientras el Pacífico centro-oriental presenta valores cercanos a lo normal, gran parte de los océanos del planeta sigue registrando temperaturas superiores a la media. Cortesía: NOAA Climate.gov / Coral Reef Watch.

La paradoja de La Niña y el océano más caliente

En contraste, algunas áreas muestran señales de enfriamiento relativo, sobre todo en el Pacífico ecuatorial central y oriental. Allí, la transición hacia La Niña ha favorecido el afloramiento de aguas más frías desde capas profundas. Pero este enfriamiento superficial no contradice la tendencia global: forma parte de la redistribución natural del calor dentro de un océano que, en conjunto, sigue acaparando energía.

De hecho, el propio estudio subraya que la ligera bajada de la temperatura superficial del mar en 2025 —unos 0,12 ºC respecto al récord de 2024— no implica una pausa en el calentamiento global. Con todo, 2025 se sitúa como el tercer año más cálido registrado en la superficie oceánica, muy por encima de los niveles preindustriales.

Consecuencias del calentamiento oceánico

El calentamiento del océano tiene consecuencias que van mucho más allá del termómetro. Un mar más cálido evapora más agua, lo que intensifica las lluvias extremas y alimenta tormentas más potentes. También proporciona energía adicional a los ciclones tropicales, lo que favorece su rápida intensificación. Bajo la superficie, el aumento del calor contribuye a la expansión térmica del agua, uno de los principales motores de la subida del nivel del mar.

Además, el calor acumulado altera las circulaciones oceánica y atmosférica, modifica los patrones climáticos regionales y prolonga el impacto de fenómenos extremos. En 2025, el planeta vivió inundaciones devastadoras en Asia, olas de calor insoportables en Europa, incendios masivos en América del Norte y episodios de lluvias torrenciales en África occidental.

Aunque ningún evento individual puede atribuirse de forma directa al calentamiento oceánico, el contexto energético en el que se producen es cada vez más extremo.

Otro aspecto preocupante es la profundidad del calentamiento oceánico. El estudio muestra que en cuencas como el océano Atlántico y el océano Austral las anomalías positivas de temperatura alcanzan al menos los 2.000 metros de profundidad. Esto significa que el calor no solo se acumula en la superficie, sino que penetra en capas profundas, donde puede permanecer durante siglos, comprometiendo la reversibilidad del sistema climático.

Soldados camarón y generales cangrejo

Un arrecife de coral blanqueado se convierte en el palacio en ruinas de un reino submarino mítico, donde los legendarios «soldados camarón y generales cangrejo» afrontan una crisis moderna: el debilitamiento de su armadura por el calentamiento y la acidificación del océano. La idea de la portada y los personajes fueron propuestos por Cheng Lijing; la fotografía del arrecife blanqueado fue tomada por Zhu Jiang en Palawan (Filipinas). Imagen: Advances in Atmospheric Sciences.

Qué dicen los científicos

La comunidad científica coincide en que estos resultados refuerzan un mensaje clave: el cambio climático no se ha ralentizado. Al contrario, el sistema Tierra sigue absorbiendo más energía de la que emite al espacio, y el océano es el principal depósito de ese exceso.

Mientras las emisiones de dióxido de carbono y otros gases sigan aumentando, esta tendencia continuará.

“Cada nuevo récord de calor oceánico es una señal inequívoca de que el planeta sigue fuera de equilibrio”, concluyen los autores.

Ese desequilibrio se refleja incluso en la forma de comunicar la ciencia. El número especial de la revista Advances in Atmospheric Sciences que recoge estos resultados está ilustrado con una portada protagonizada por un camarón y un cangrejo, una idea propuesta por el autor correspondiente del estudio, Cheng Lijing, investigador del Instituto de Física Atmosférica de la Academia China de Ciencias.

🗣️ «La idea procede de los “soldados camarón y generales cangrejo” que custodian el palacio submarino en Viaje al Oeste —explica Lijing. Y añade—: Los hemos reinterpretado no como poderosos guardianes, sino como criaturas vulnerables cuya armadura —sus caparazones y escamas— está siendo atacada por el calentamiento del océano, la acidificación y otros cambios ambientales marinos».

Qué ocurrirá si no se reducen las emisiones

Reducir las emisiones no enfriará el océano de inmediato, pero sí puede limitar el calentamiento futuro y evitar que se alcancen umbrales climáticos peligrosos. El océano, silencioso y profundo, está contando la historia del clima con una claridad cada vez mayor. La pregunta es si la sociedad está dispuesta a escucharla.

En el prefacio de ese mismo número especial, el climatólogo Kevin Trenberth, de la Sección de Análisis Climático del Centro Nacional de Investigación Atmosférica de Estados Unidos, subraya que la colección se concibe como un trabajo en curso, reflejo de una ciencia del clima en constante evolución.

Pero, más allá de los detalles técnicos, el mensaje de fondo es inequívoco: mientras la actividad humana siga añadiendo energía al sistema climático, los océanos seguirán batiendo récords. ▪️

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