Exolunas habitables sin soles: el hidrógeno podría mantener océanos líquidos durante 4.300 millones de años
La vida no siempre necesita una estrella que le de calor. Un estudio muestra que las lunas de los planetas errantes podrían mantener océanos de agua líquida gracias al calentamiento por mareas y a atmósferas ricas en hidrógeno. El descubrimiento amplía los posibles lugares donde podría surgir vida fuera del Sistema Solar.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Ilustración artística de la superficie de una exoluna potencialmente habitable orbitando un planeta gigante errante. Un océano superficial calentado por fuerzas de marea podría mantenerse líquido bajo una atmósfera rica en hidrógeno, incluso sin la luz de una estrella, mientras el planeta gigante domina el cielo de este mundo oscuro del espacio interestelar. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones
En la imaginación popular, la vida necesita un sol. Un planeta templado que reciba la cantidad justa de luz y calor de su estrella. Sin embargo, la investigación astrobiológica lleva años ampliando ese concepto. Cada vez más científicos consideran que la vida podría surgir en lugares mucho más extraños: en mundos oscuros, lejos de cualquier estrella, calentados únicamente desde su interior.
Un nuevo estudio propone un escenario aún más sorprendente: las lunas que orbitan a los planetas errantes —planetas expulsados de su sistema estelar— podrían mantener agua líquida durante miles de millones de años si poseen una atmósfera rica en hidrógeno. En ese caso, la vida no necesitaría luz estelar.
Bastaría con el calor interno del sistema y una envoltura gaseosa capaz de retenerlo.
Qué son los planetas errantes
Los llamados planetas errantes o free-floating planets son cuerpos que vagan por la galaxia sin girar alrededor de una estrella. Muchos de estos mundos se formaron en sistemas planetarios normales y fueron expulsados tras interacciones gravitatorias violentas durante las primeras etapas de la formación planetaria.
Las estimaciones actuales sugieren que podría haber varios planetas errantes por cada estrella en la galaxia. Algunos estudios incluso apuntan a que nuestro propio sistema solar pudo expulsar al menos a un gigante helado durante su etapa juvenil.
Si estos planetas errantes poseen lunas, algo muy probable si se formaron como los gigantes gaseosos conocidos, como Júpiter y Saturno, surge una pregunta intrigante: ¿podrían esas lunas albergar condiciones habitables pese a la ausencia total de luz estelar?
La clave estaría en un mecanismo ya conocido en el Sistema Solar: el calentamiento por mareas.
Cómo el calentamiento por mareas puede mantener océanos líquidos
En el entorno de los planetas gigantes, las fuerzas gravitatorias deforman constantemente a sus lunas. Ese estiramiento periódico produce fricción interna que libera calor.
En nuestro propio vecindario cósmico existen ejemplos extremos. Ío, luna de Júpiter, es el objeto más volcánicamente activo del Sistema Solar, debido precisamente a este fenómeno. Otras lunas como Europa o Encélado mantienen océanos subterráneos gracias al mismo proceso.
Si un planeta errante conserva lunas tras su expulsión del sistema original —algo que simulaciones recientes indican que puede ocurrir—, esos satélites podrían experimentar órbitas más excéntricas, lo que incrementa el calentamiento por mareas durante millones o incluso miles de millones de años.
Ese calor interno podría convertirse en la única fuente de energía disponible. Pero surge un problema: sin una atmósfera capaz de retenerlo, el calor se perdería rápidamente en el espacio.
Por qué una atmósfera de hidrógeno puede retener el calor
Estudios anteriores habían propuesto que una atmósfera dominada por dióxido de carbono podría producir suficiente efecto invernadero para mantener agua líquida. Sin embargo, esos modelos tenían un inconveniente importante: el CO₂ puede condensarse a bajas temperaturas, lo que provoca el colapso de la atmósfera y elimina el efecto invernadero.
El nuevo trabajo explora una alternativa más estable: atmósferas dominadas por hidrógeno molecular (H₂).
A primera vista, el hidrógeno parece un candidato extraño. Es un gas ligero y tiende a escapar fácilmente al espacio. Pero en planetas y lunas suficientemente masivos, una envoltura gruesa podría permanecer estable durante los tiempos geológicos.
Además, el hidrógeno tiene una propiedad crucial: puede absorber radiación infrarroja cuando las moléculas chocan entre sí, un fenómeno conocido como absorción inducida por colisiones. Este mecanismo permite que incluso una atmósfera compuesta casi exclusivamente por hidrógeno actúe como una potente manta térmica.
En otras palabras: una atmósfera espesa de hidrógeno puede atrapar eficazmente el calor interno de una luna.
Cuánto tiempo podrían ser habitables estas lunas
Para investigar esta posibilidad, los científicos construyeron un modelo atmosférico detallado que combina transferencia radiativa y química de equilibrio. La primera es el proceso mediante el cual la energía en forma de radiación (como la luz o el calor infrarrojo) se mueve a través de un gas o una atmósfera, determinando cómo se calienta o enfría un planeta, y la química de equilibrio es un método para calcular qué moléculas están presentes en una atmósfera y en qué cantidades, suponiendo que las reacciones químicas han alcanzado un estado estable en el que ya no cambian con el tiempo.
El objetivo de los investigadores, coordinados por David Dahlbüdding y Tommaso Grassi, astrofísicos del Centro de Estudios Astroquímicos, en el Instituto Max Planck de Física Extraterrestre (Alemania), no era otro que simular cómo evolucionaría la temperatura en diferentes tipos de atmósferas dominadas por el hidrógeno.
El escenario de referencia era una luna del tamaño de la Tierra orbitando un planeta similar a Júpiter, pero sin estrella cercana. El único aporte energético procedía del calor generado por mareas.
Los resultados muestran que, incluso con temperaturas internas relativamente bajas —entre unas decenas y unos cientos de kelvin—, una atmósfera suficientemente densa puede mantener temperaturas superficiales compatibles con agua líquida.
La composición atmosférica típica estaría dominada por tres gases principales:
✅ Hidrógeno (H₂), el componente mayoritario.
✅ Metano (CH₄)
✅ Vapor de agua (H₂O)
Curiosamente, añadir más carbono u oxígeno no siempre aumenta el efecto invernadero. En muchos casos ocurre lo contrario: la formación de metano reduce la cantidad de hidrógeno disponible, debilitando el mecanismo principal que retiene el calor.
El verdadero protagonista sigue siendo el hidrógeno.
Ilustración artística de una luna potencialmente habitable orbitando un planeta gigante errante. En este escenario, una atmósfera rica en hidrógeno y el calentamiento por mareas podrían mantener océanos de agua líquida durante miles de millones de años incluso sin la luz de una estrella. Cortesía: Dahlbüdding/DALL-E
Cuánto tiempo podrían ser habitables estas lunas
Uno de los resultados más llamativos del estudio es la duración potencial de estas condiciones habitables. En efecto, al simular miles de órbitas posibles para las lunas sobrevivientes, los investigadores encontraron que una fracción significativa podría mantener agua líquida durante largos periodos.
En los casos más favorables, con atmósferas de alta presión, la habitabilidad podría prolongarse hasta unos 4.300 millones de años, un tiempo comparable a la edad actual de la Tierra.
Esto significa que incluso mundos completamente aislados de cualquier estrella podrían ofrecer entornos estables durante escalas de tiempo geológicas. En otras palabras: la vida podría surgir en lugares que hasta hace poco ni siquiera se consideraban candidatos plausibles.
El ingrediente químico de la vida
El estudio no se limita a la física atmosférica. También explora las implicaciones químicas para el origen de la vida.
En particular, los investigadores señalan el posible papel del amoníaco (NH₃). En una atmósfera con nitrógeno, el amoníaco podría alcanzar concentraciones suficientes para disolverse en agua y crear un ambiente alcalino.
Ese tipo de condiciones, con un pH entre 9 y 10, favorece procesos clave en las hipótesis sobre el origen de la vida, como la polimerización del ARN, uno de los posibles pasos iniciales hacia sistemas biológicos autorreplicantes.
Además, los fuertes efectos de marea podrían producir ciclos de humedad y sequedad en superficies poco profundas o costas temporales. Este tipo de ciclos químicos prebióticos se considera uno de los mecanismos más prometedores para impulsar reacciones prebióticas complejas.
🗣️ «Nuestra colaboración con el equipo del profesor Dieter Braun nos ayudó a darnos cuenta de que la cuna de la vida no necesariamente requiere un sol —dice Dahlbüdding. Y añade—: Descubrimos una conexión clara entre estas lunas lejanas y la Tierra primitiva, donde altas concentraciones de hidrógeno generadas por impactos de asteroides podrían haber creado las condiciones adecuadas para la vida».
Así, incluso en ausencia de luz solar, podrían existir procesos químicos capaces de generar estructuras biológicas primitivas.
Mundos hicéanos en miniatura
Los autores comparan estas lunas hipotéticas con una categoría de exoplanetas propuesta recientemente: los planetas hicéanos, mundos oceánicos cubiertos por mares profundos y envueltos en atmósferas ricas en hidrógeno.
Pero las lunas estudiadas aquí serían versiones más pequeñas de esos mundos potencialmente habitables. Y eso podría ser una ventaja.
La gravedad más baja haría menos probable la formación de capas profundas de hielo de alta presión que separen el océano del núcleo rocoso. Sin esa barrera, los océanos podrían recibir nutrientes minerales procedentes del interior del planeta, algo considerado importante para el desarrollo de ecosistemas.
Cómo podrían detectarse estos mundos
A pesar de su potencial astrobiológico, detectar estos mundos habitables sería extremadamente difícil.
Sin estrella cercana que los ilumine, son esencialmente invisibles para la mayoría de telescopios. Las posibles estrategias incluyen:
✅ Detectar el tránsito de una luna alrededor de un planeta errante.
✅ Observar microlentes gravitatorias.
✅ Identificar puntos calientes volcánicos en su superficie.
Por ahora, ninguna de estas técnicas ha confirmado la existencia de una exoluna. Pero futuras misiones espaciales podrían hacerlo.
Qué implica este descubrimiento para la búsqueda de vida
La idea de lunas habitables orbitando planetas errantes en la oscuridad puede parecer ciencia ficción. Sin embargo, este tipo de investigaciones está cambiando rápidamente nuestra visión del cosmos.
Durante décadas, la búsqueda de vida extraterrestre se centró en encontrar planetas similares a la Tierra orbitando estrellas parecidas al Sol. Hoy sabemos que la habitabilidad planetaria podría surgir en entornos mucho más diversos.
Si estos modelos son correctos, la Vía Láctea podría albergar innumerables pequeños mundos templados que nunca verán la luz de una estrella.
Mundos ocultos en la oscuridad, calentados desde dentro y envueltos en atmósferas de hidrógeno que actúan como una manta térmica.
Y quizá, en alguno de ellos, la vida extraterrestrepodría haber comenzado en silencio, lejos de cualquier sol.▪️(14-marzo-2026)
PREGUNTAS&RESPUESTAS: Lunas y Vida Extraterrestre
👾 ¿Puede existir vida sin una estrella?
Sí. Algunos científicos creen que lunas de planetas errantes podrían mantener océanos líquidos gracias al calor generado por fuerzas de marea y a atmósferas densas de hidrógeno que retienen el calor.
👾 ¿Qué es un planeta errante?
Un planeta errante es un planeta que no orbita ninguna estrella. Se cree que muchos fueron expulsados de sus sistemas planetarios durante su formación.
👾 ¿Por qué el hidrógeno ayuda a mantener la habitabilidad?
El hidrógeno molecular puede retener calor mediante un fenómeno llamado absorción inducida por colisiones, lo que permite que una atmósfera gruesa actúe como una manta térmica.
👾 ¿Cuánto tiempo podrían ser habitables estas lunas?
Según el estudio, algunas exolunas podrían mantener agua líquida durante hasta 4.300 millones de años, un tiempo comparable a la edad de la Tierra.
Información facilitada por la LMU
Fuente: David Dahlbüdding, Tommaso Grassi, Karan Molaverdikhani, Giulia Roccetti, Barbara Ercolano, Dieter Braun, Paola Caselli. Habitability of Tidally Heated H2-Dominated Exomoons around Free-Floating Planets, Monthly Notices of the Royal Astronomical Society (2026). DOI: https://doi.org/10.1093/mnras/stag243

