La aterosclerosis silenciosa surge antes de los 30 años y se acelera en las mujeres en torno a la menopausia
Las placas que pueden acabar provocando infartos e ictus comienzan a formarse décadas antes de dar la cara: uno de cada trece jóvenes de dieciocho a veintinueve años ya las tiene. El mayor mapa arterial realizado hasta ahora revela además un brusco aumento de la aterosclerosis en mujeres entre los cuarenta y los sesenta años.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Un participante del estudio REACT se somete a una prueba de imagen junto a miembros del equipo investigador del CNIC. Cortesía: CNIC.
La aterosclerosis puede empezar antes de los treinta años
Un infarto parece un accidente repentino, pero su historia puede haberse iniciado décadas antes, cuando el colesterol y las células inflamatorias comenzaron a acumularse en la pared arterial sin producir señales de alarma.
Esa fase invisible de la enfermedad cardiovascular es mucho más común —y precoz— de lo que sugiere la ausencia de síntomas. Así lo muestra REACT, uno de los mayores estudios realizados hasta la fecha para cartografiar la aterosclerosis silenciosa a lo largo de la vida adulta.
La investigación, publicada en la revista The New England Journal of Medicine y presentada en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología de 2026 (ESC Congress 2026), en Múnich (Alemania), fue codirigida por Borja Ibáñez, director científico del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), en España; y Henning Bundgaard, profesor del Rigshospitalet de Copenhague, en Dinamarca.
Entre noviembre de 2024 y junio de 2026, los investigadores reclutaron a 16.808 personas de España y Dinamarca, de dieciocho a setenta años y sin enfermedad cardiovascular aterosclerótica conocida. El 51,4 % eran mujeres.
¿Qué es la aterosclerosis silenciosa?
jLa aterosclerosis, la forma más común de la arterioesclerosis o endurecimiento de las arterias, forma placas de colesterol, grasas y células inflamatorias en la pared arterial. Estas pueden estrechar el vaso o romperse y generar un coágulo, que es el origen de numerosos infartos, ictus isquémicos y casos de enfermedad arterial periférica.
Se denomina aterosclerosis silenciosa, subclínica o asintomática cuando las placas ya existen, pero aún no han provocado una manifestación clínica. Pero silenciosa no significa inofensiva.
Uno de cada trece jóvenes ya tenía placas en sus arterias
Entre los participantes de dieciocho a veintinueve años se encontraron placas en el 8,7 % de los hombres y el 6,7 % de las mujeres: aproximadamente una de cada trece personas.
La frecuencia aumentó hasta alcanzar a nueve de cada diez participantes de sesenta a setenta años. En los jóvenes, las placas solían limitarse a un territorio vascular; con la edad, afectaban a más arterias y su volumen mostraba un patrón de crecimiento exponencial.
Los investigadores examinaron las arterias carótidas y femorales mediante ecografía vascular tridimensional; y las coronarias con ayuda de la angiografía por tomografía computarizada. El análisis principal incluyó a 13.186 personas con imágenes válidas de los tres territorios arteriales estudiado, esto es, las arterias carótidas, femorales y coronarias: el 57,1 % tenía alguna placa, frente al 63,4 % de los hombres y el 50,9 % de las mujeres.
Reconstrucción tridimensional de las placas de ateroma en la arteria carótida de un participante del estudio REACT. Cortesía: CNIC
Las arterias del cuello y las piernas revelan una enfermedad sistémica
El 82 % de las personas con placas coronarias también las tenía en las carótidas o las femorales. La enfermedad exclusivamente coronaria fue poco frecuente: como máximo afectaba al 9,3 % de ellos y al 5 % de ellas.
Este solapamiento plantea utilizar ecógrafos portátiles, rápidos y sin radiación para buscar en el cuello o las piernas señales de una enfermedad que también puede afectar al corazón.
🗣️ «Durante décadas hemos estimado el riesgo cardiovascular a partir de factores como la edad, la presión arterial o el colesterol. Este trabajo demuestra que ahora podemos ir un paso más allá y detectar directamente la enfermedad antes de que produzca un infarto o un ictus», afirma Ibáñez en el comunicado del CNIC.
La exploración no sería infalible: estudiar solo las carótidas dejaría sin identificar al 18 % de las personas que tenían placas femorales, pero no carotídeas.
El aumento femenino coincide con la transición menopáusica
Los hombres mostraron un perfil aterosclerótico adelantado entre cinco y diez años. En ellos, la prevalencia aumentó con fuerza desde los 30 y tendió a estabilizarse en la mediana edad.
En las mujeres, el mayor incremento apareció entre los 40 y los 60 años, periodo que coincide con la transición menopáusica y que estudios anteriores relacionan con un mayor riesgo cardiovascular.
REACT, que hunde sus raíces en el estudio PESA-CNIC-Santander, dirigido por Valentín Fuster, director general del CNIC y que también está directamente implicado en éjl, no demuestra, sin embargo, que la menopausia cause directamente ese aumento. Este primer análisis es transversal: compara personas de edades diferentes en un momento concreto, en lugar de seguir durante años la progresión de las placas en las mismas mujeres.
Por eso es más preciso hablar de un aumento en torno a la menopausia que atribuírselo de manera directa a la disminución de los estrógenos. El CNIC mantiene una línea específica para aclarar sus mecanismos.
Vista longitudinal de las placas de ateroma en la arteria carótida de un participante del estudio REACT. Cortesía: CNIC
Las escalas de riesgo no detectan a muchos jóvenes con placas
El REACT cuestiona la forma habitual de decidir quién necesita una prevención más intensa. SCORE2, la escala europea que calcula el riesgo de sufrir un episodio cardiovascular en diez años, clasificó como de alto riesgo a muy pocos participantes que ya tenían aterosclerosis.
El umbral de riesgo alto mostró una sensibilidad de solo el 1,9 %; al sumar el riesgo moderado, alcanzó el 34,1 %. La discordancia fue mayor entre los jóvenes: la edad pesa mucho en estas calculadoras, y SCORE2 no está calibrada para menores de cuarenta años.
El colesterol, la hipertensión, el tabaquismo, la obesidad y la diabetes siguen siendo esenciales. El REACT plantea si observar las placas permitiría decidir antes quién necesita una intervención intensiva.
Todavía no se recomienda un cribado universal
El estudio describe cuánta aterosclerosis existe y dónde se localiza, pero no demuestra que buscar placas en toda la población y tratar según las imágenes reduzca los infartos, los ictus o la mortalidad.
Tampoco ofrece una prevalencia ponderada de toda la población española y danesa. El reclutamiento se organizó mediante cupos, y 3.622 inscritos no tuvieron imágenes completas. Un posible «sesgo del participante sano» podría haber infravalorado el problema.
Una puntuación de calcio coronario igual a cero tampoco descartó placas tempranas, especialmente en jóvenes, porque muchas aún no estaban calcificadas. El estudio no examinó todas las arterias.
La prueba decisiva será el REACT-PROTECT, una segunda fase prevista entre 2027 y 2032 si obtiene financiación. El ensayo comprobará si una prevención guiada por imágenes evita más episodios cardiovasculares que el modelo basado en factores de riesgo.
🗣️ «Hasta ahora, las decisiones preventivas se basaban en una estimación del riesgo, pero no sabíamos si la enfermedad ya estaba presente —resume Bundgaard en el comunicado del CNIC. Y concluye—: Identificar y tratar la aterosclerosis silenciosa lo antes posible es fundamental para reducir la carga mundial de enfermedad cardiovascular».
En palabras de este especialista, «los resultados apoyan la realización de estudios prospectivos que evalúen si una estrategia preventiva guiada por técnicas de imagen, incluso utilizando ecografía portátil, puede mejorar los estándares actuales. Si se confirma, supondrá la incorporación de la medicina de precisión a la enfermedad cardiovascular más frecuente».
El estudio REACT no convierte la ecografía arterial en un cribado universal ni justifica que un joven sano solicite por su cuenta una tomografía coronaria. Sí cambia la imagen de la aterosclerosis: puede comenzar antes de los treinta años y permanecer oculta durante décadas.▪️(30-agosto-2026)
LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
- Una enfermedad muy extendida: el 57,1 % de los participantes con imágenes completas presentaba placas de aterosclerosis sin enfermedad cardiovascular diagnosticada.
- Empieza antes de lo esperado: aproximadamente uno de cada 13 jóvenes de 18 a 29 años ya tenía placas en alguna arteria.
- Aumenta con la edad: la aterosclerosis afectaba a cerca de nueve de cada diez personas de 60 a 70 años.
- Diferencias entre sexos: en los hombres, la enfermedad apareció entre cinco y diez años antes que en las mujeres.
- Un punto de inflexión femenino: en ellas, el mayor aumento se observó entre los 40 y los 60 años, coincidiendo con la transición menopáusica, aunque el estudio no demuestra que la menopausia sea la causa directa.
- Es una enfermedad sistémica: el 82 % de quienes tenían placas coronarias también las presentaba en las arterias carótidas o femorales.
- El riesgo calculado no basta: las escalas convencionales identificaron solo a una pequeña parte de las personas que ya tenían aterosclerosis silenciosa.
- Aún no se recomienda un cribado universal: futuros ensayos deberán demostrar si detectar las placas mediante imágenes permite prevenir más infartos e ictus.
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Aterosclerosis Silenciosa
🫀¿La aterosclerosis puede existir sin síntomas?
Sí. Las placas pueden desarrollarse durante décadas sin provocar molestias. Los síntomas suelen aparecer cuando una arteria se estrecha considerablemente o una placa se rompe y genera un coágulo.
🫀¿La menopausia acelera la aterosclerosis?
REACT observó un fuerte aumento de la aterosclerosis femenina entre los 40 y los 60 años, coincidiendo con la transición menopáusica. Por su diseño transversal, no demuestra que la menopausia sea la causa directa.
🫀¿Cómo se detecta la aterosclerosis silenciosa?
Puede identificarse mediante ecografía vascular, tomografía para medir el calcio coronario o angiografía coronaria por tomografía computarizada. La prueba depende del riesgo y del criterio médico.
🫀¿Se recomienda hacer ecografías arteriales a todos los jóvenes?
Todavía no. Falta demostrar mediante ensayos clínicos que un cribado general guiado por imágenes prevenga más episodios cardiovasculares que la evaluación convencional de los factores de riesgo.
Información facilitada por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III
Fuente: Bundgaard H., García-Lunar I., Kofoed K. F., Hasselbalch R,., Pérez-García C. N., Kunkel J. B. et al. Prevalence of Silent Atherosclerosis across Adult Life. New England Journal of Medicine (2026). DOI: 10.1056/NEJMoa2609059

