¿Enfriar la cabeza alivia la depresión? Un estudio descubre cambios en el cerebro y el estado de ánimo
Un simple gorro refrigerante podría hacer algo más que aliviar el calor: un estudio revela que enfriar la cabeza durante media hora modifica la actividad cerebral asociada a la relajación y reduce los síntomas depresivos. Aunque los resultados son preliminares, abren una sorprendente vía de investigación para mejorar la salud mental sin fármacos.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Refrescar la cabeza podría hacer algo más que combatir el calor: un estudio sugiere que el enfriamiento craneal puede modificar la actividad cerebral asociada a la relajación y contribuir a reducir los síntomas depresivos. Foto de Md. Zahid Hasan Joy
Desde hace siglos, el frío ha sido utilizado por la medicina como remedio para aliviar dolores, reducir inflamaciones o acelerar la recuperación tras determinadas lesiones. Y desde finales del siglo XX, la crioterapia o terapia del frío también se utiliza cada vez más como tratamiento no farmacológico contra la artritis reumatoide, el estrés, la ansiedad, la esclerosis múltiple, el dolor crónico, la fibromialgia, las migrañas e incluso el alzhéimer.
Ahora, un pequeño estudio realizado en la Universidad Estatal de Pensilvania (Estados Unidos) apunta a una posibilidad mucho más sorprendente: enfriar selectivamente la cabeza durante media hora al día podría ayudar a reducir algunos síntomas relacionados con la depresión y modificar la actividad eléctrica del cerebro asociada con estados de relajación.
La idea parece salida de una novela de ciencia ficción. Sin embargo, detrás de ella hay una creciente línea de investigación que explora cómo la temperatura puede influir en el funcionamiento cerebral, el estado de ánimo y la salud mental. Los resultados, publicados en la revista Acta Psychologica, son todavía preliminares, pero abren una vía de investigación tan sencilla como intrigante: utilizar dispositivos de refrigeración craneal como complemento de futuras terapias psicológicas o psiquiátricas.
Un casco que refrigera la cabeza
Los investigadores reclutaron a veinticuatro estudiantes universitarios sanos, de entre dieciocho y veintiséis años. Ninguno había sufrido recientemente una conmoción cerebral ni presentaba lesiones neurológicas. Algunos, sin embargo, sí tenían antecedentes de trastornos de ansiedad.
Los participantes fueron divididos aleatoriamente en dos grupos: uno utilizó un gorro especial capaz de enfriar el cuero cabelludo durante treinta minutos diarios, mientras que el otro simplemente permaneció sentado, descansando durante el mismo tiempo. El experimento se prolongó una semana.
El dispositivo empleado no era una simple bolsa de hielo. Se trataba de un sistema que hace circular líquido refrigerante a través de una especie de casco flexible que cubre toda la cabeza y parte de la nuca. Durante la sesión, los voluntarios permanecían en una habitación tranquila, con luz tenue y escuchando sonidos relajantes del océano. Los investigadores les pidieron que permanecieran despiertos, sin utilizar teléfonos móviles ni pantallas electrónicas.
Además de completar diversos cuestionarios psicológicos, los participantes fueron sometidos a registros electroencefalográficos (EEG), una técnica que permite medir la actividad eléctrica cerebral mediante electrodos colocados sobre el cuero cabelludo. Los científicos buscaban detectar posibles cambios tanto en el estado emocional como en los patrones de actividad neuronal.
🗣️ Para Owen Griffith, profesor asistente de Kinesiología de la Universidad Estatal de Pensilvania y coautor del trabajo, la relación entre ambos aspectos es fundamental: «El estado de ánimo de una persona está estrechamente relacionado con su capacidad cognitiva y con el funcionamiento general del cerebro. En este estudio, los resultados sugieren que las personas disfrutan de la sensación de enfriamiento de la cabeza. Eso, a su vez, mejoró su estado de ánimo, lo que modificó su actividad cerebral».
Los investigadores Owen Griffith y Maddie McLaughlin muestran el gorro de refrigeración utilizado en el estudio, un dispositivo diseñado para enfriar selectivamente la cabeza y evaluar sus efectos sobre la actividad cerebral, la relajación y los síntomas depresivos. Cortesía: Jaydyn Isiminger / Penn State.
¿Qué son las ondas alfa y por qué son importantes?
Uno de los hallazgos más llamativos del ensayo apareció apenas media hora después de la primera sesión de enfriamiento. Los participantes que utilizaron el gorro refrigerante mostraron un incremento significativo de las llamadas ondas alfa, un tipo de actividad cerebral que suele asociarse con estados de relajación, calma y atención tranquila.
Por el contrario, en el grupo de control estas señales apenas cambiaron.
Las ondas alfa han despertado el interés de los neurocientíficos durante décadas. En condiciones normales, estas predominan cuando una persona está despierta pero relajada, especialmente con los ojos cerrados. Numerosos estudios han observado que las personas con depresión o ansiedad suelen presentar una reducción de esta actividad, lo que algunos investigadores interpretan como una señal de hiperactivación cerebral o dificultad para regular determinadas emociones.
🗣️ Laura Cooney, coautora del estudio, explica que «el cerebro produce distintos tipos de ondas asociadas a diferentes niveles de excitación o activación cerebral. Las ondas alfa están relacionadas con la calma. Más concretamente, indican un nivel general menor de actividad cerebral, por lo que este hallazgo sugiere que la refrigeración de la cabeza tuvo un efecto calmante inmediato».
Por ello, el aumento observado tras la refrigeración podría indicar que el cerebro entra temporalmente en un estado fisiológico más próximo al descanso y la regulación emocional.
Menos síntomas depresivos tras una semana
Los resultados más interesantes aparecieron al finalizar la semana de tratamiento. Tanto los participantes que descansaron como los que utilizaron el gorro refrigerante mostraron cierta mejoría en los cuestionarios psicológicos. Sin embargo, la reducción de los síntomas depresivos fue significativamente mayor en quienes habían recibido la intervención de enfriamiento craneal.
Los investigadores utilizaron una versión abreviada del inventario de depresión de Beck, una de las herramientas más empleadas para evaluar síntomas depresivos. Mientras que el grupo de control apenas experimentó cambios modestos, el grupo sometido a refrigeración mostró una disminución mucho más pronunciada en las puntuaciones relacionadas con la depresión.
«La reducción de los síntomas depresivos observada en personas sanas sugiere que esta podría ser una intervención prometedora», señala Griffith.
Eso no significa, ni mucho menos, que el frío cure la depresión. Los propios autores son extremadamente cautelosos. El estudio es pequeño, de corta duración y se realizó en estudiantes universitarios sanos, no en pacientes diagnosticados con trastorno depresivo mayor. Aun así, consideran que los resultados justifican investigaciones más amplias.
Mapas de actividad cerebral obtenidos mediante electroencefalografía (EEG) antes, inmediatamente después y una semana después de la intervención. Los participantes que utilizaron el gorro refrigerante mostraron un aumento transitorio de las ondas alfa, asociadas a estados de relajación y calma mental, en comparación con el grupo de control. Cortesía: Napora et al. / Acta Psychologica (2026).
¿Por qué el frío podría influir en la salud mental?
La explicación sigue siendo especulativa, pero existen varias hipótesis:
1️⃣ Una de ellas apunta a la inflamación cerebral. Durante los últimos años, numerosos estudios han sugerido que ciertos trastornos mentales podrían estar relacionados con procesos inflamatorios de bajo grado en el sistema nervioso. Aunque no se trate de una inflamación intensa, como la provocada por una infección, sí podría alterar el funcionamiento de determinadas redes neuronales implicadas en el estado de ánimo.
Experimentos previos en animales han mostrado que el enfriamiento puede reducir la actividad de algunas células inmunitarias del cerebro y disminuir moléculas asociadas a la inflamación. Si algo parecido ocurriera en los seres humanos, la refrigeración podría contribuir a restaurar un entorno cerebral más favorable.
2️⃣ Otra posibilidad tiene que ver con las conexiones neuronales. Diversas investigaciones han observado que la exposición breve al frío puede modificar la comunicación entre regiones cerebrales implicadas en el procesamiento emocional, lo que favorece la aparición de estados de alerta positiva y la reducción de las emociones negativas.
3️⃣ También existe una tercera hipótesis relacionada con la plasticidad cerebral, es decir, la capacidad del cerebro para reorganizarse y adaptarse. Algunos estudios sugieren que el enfriamiento moderado podría estimular la producción de factores neurotróficos, proteínas que favorecen la supervivencia y el crecimiento de las neuronas.
El caso especial de la ansiedad
Aunque el número de participantes era demasiado pequeño para extraer conclusiones sólidas, los investigadores detectaron algunas tendencias interesantes entre quienes ya habían sido diagnosticados previamente con trastornos de ansiedad.
En estas personas, la refrigeración pareció reducir ciertos patrones eléctricos asociados al estrés y la hiperactivación cerebral. Concretamente, disminuyeron algunas frecuencias rápidas conocidas como ondas beta y beta alta, que suelen aumentar durante estados de preocupación intensa, ansiedad o tensión emocional.
Aunque los mecanismos biológicos todavía no están claros, los investigadores creen que parte del efecto podría estar relacionado con la experiencia subjetiva de la intervención.
🗣️ «Según nuestra experiencia en el laboratorio, la mayoría de las personas coinciden en que la refrigeración de la cabeza resulta relajante y agradable. En realidad, no es algo tan sorprendente. Las compresas frías o las bolsas de hielo se utilizan desde hace muchos años como remedio casero para aliviar las migrañas», comenta Griffith.
Los autores insisten en que estos resultados deben interpretarse con mucha prudencia, ya que solo ocho participantes presentaban antecedentes de ansiedad. Sin embargo, consideran que merece la pena estudiar este fenómeno en ensayos clínicos más amplios.
Aún queda mucho camino por recorrer
Como ocurre con frecuencia en la investigación biomédica, los resultados más llamativos son también los que exigen mayor cautela.
El estudio presenta varias limitaciones importantes. La muestra era reducida, los participantes eran jóvenes universitarios y el seguimiento apenas duró una semana. Además, el grupo de control no utilizó un casco simulado, por lo que no puede descartarse completamente el efecto placebo. Al fin y al cabo, sentir un intenso enfriamiento en la cabeza constituye una experiencia muy distinta a simplemente permanecer sentado descansando.
Tampoco se controlaron factores que pueden influir notablemente en el estado de ánimo, como la calidad del sueño, la alimentación o los niveles de estrés cotidiano. Los propios autores reconocen que futuros ensayos deberían incluir grupos más numerosos, dispositivos placebo y periodos de seguimiento mucho más largos.
El sistema de refrigeración utilizado en el estudio hace circular un líquido refrigerante a través de un gorro que cubre el cuero cabelludo y parte de la nuca. Los participantes lo llevaron durante sesiones de 30 minutos para evaluar sus efectos sobre la actividad cerebral, la relajación y los síntomas depresivos. Cortesía: Napora et al. / Acta Psychologica (2026).
Una posible herramienta nueva contra la depresión
A pesar de todas estas reservas, el trabajo aporta una idea sugerente. En un momento en el que los trastornos de ansiedad y la depresión afectan a cientos de millones de personas en todo el mundo, cualquier intervención sencilla, no invasiva y de bajo coste despierta inevitablemente interés.
🗣️ Cooney considera que los resultados justifican seguir investigando esta estrategia. «La refrigeración de la cabeza muestra cierto potencial como terapia calmante de efecto inmediato. No como sustituto de los tratamientos actuales, sino como una herramienta más dentro del conjunto de recursos disponibles».
Por ahora nadie debería sustituir tratamientos psicológicos o farmacológicos por un gorro refrigerante. Pero este pequeño experimento sugiere que algo tan simple como enfriar temporalmente la cabeza podría modificar la actividad cerebral de maneras que apenas empezamos a comprender.
El autor principal del estudio, Semyon Slobounov, cree que el potencial de esta técnica podría ir más allá de los pacientes con lesiones cerebrales, el campo en el que originalmente comenzó a investigarse. «Nuestras investigaciones anteriores demostraron que la refrigeración de la cabeza es útil para los deportistas que se recuperan de una conmoción cerebral. Este trabajo sugiere que podría resultar beneficiosa para un grupo mucho más amplio de personas. Se trata de una intervención de bajo riesgo, que no implica fármacos ni sustancias químicas y que, además, suele resultar agradable para quienes la prueban».
Si futuros ensayos clínicos confirman estos primeros indicios, un simple gorro refrigerante podría convertirse algún día en una herramienta complementaria para mejorar el bienestar emocional. De momento, sin embargo, la investigación apenas ha comenzado. Y, en ciencia, las preguntas inesperadas suelen ser el primer paso hacia los descubrimientos más interesantes.▪️(9-junio-2026)
PREGUNTA & RESPUESTAS: Depresión y Crioterapia
🧊 ¿Puede el frío aliviar la depresión?
Un estudio preliminar sugiere que la refrigeración de la cabeza puede disminuir algunos síntomas depresivos, aunque todavía no existe evidencia suficiente para considerarla un tratamiento médico.
🧊 ¿Qué son las ondas alfa cerebrales?
Son patrones de actividad eléctrica del cerebro asociados con la relajación, la calma y una menor activación emocional.
🧊 ¿Qué es la refrigeración craneal selectiva?
Es una técnica de crioterapia que utiliza dispositivos refrigerantes para enfriar el cuero cabelludo y reducir ligeramente la temperatura cerebral durante periodos controlados.
🧊 ¿Sirve para tratar la ansiedad?
Los resultados sugieren posibles beneficios en personas con ansiedad, pero todavía se necesitan estudios clínicos más amplios.
🧊 ¿Puede sustituir a los antidepresivos o la terapia psicológica?
No. Los propios investigadores insisten en que esta técnica solo podría convertirse en una herramienta complementaria y nunca en un sustituto de los tratamientos validados.
LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
Un grupo de universitarios utilizó un gorro refrigerante durante una semana.
Los participantes mostraron un aumento inmediato de las ondas alfa, relacionadas con la relajación.
Los síntomas de depresión disminuyeron más que en el grupo de control.
Los investigadores creen que podría tratarse de una terapia complementaria para la salud mental.
No sustituye a los tratamientos psicológicos ni farmacológicos actuales.
Información facilitada por la PennState
Fuente: Zach Napora, Maddie McLaughlin, Owen Griffith, Laura Cooney, Elle McNally, Semyon M. Slobounov. Selective head cooling intervention improves mental health markers: A multimodal feasibility study. Acta Psychologica (2026). DOI: https://doi.org/10.1016/j.actpsy.2026.106871.

