La forma de hablar de un niño puede alertarnos años antes de su riesgo de sufrir ansiedad, depresión o problemas de salud mental
Un estudio de la Universidad de Stanford demuestra que la inteligencia artificial puede predecir, a partir del habla espontánea de niños de entre 9 y 13 años, quiénes tienen mayor riesgo de desarrollar trastornos mentales hasta seis años antes de que aparezcan los primeros síntomas. Los modelos lingüísticos superan incluso a las evaluaciones tradicionales realizadas por expertos.
Por Enrique Coperías, periodista científico
La forma de hablar de un niño —cómo estructura las frases y conecta sus ideas— puede contener señales tempranas sobre su riesgo de desarrollar problemas de salud mental años después. Foto de Murry Lee
¿Puede la forma de hablar de un niño predecir futuros problemas de salud mental?
No solo importa lo que un niño cuenta, sino cómo lo cuenta. La manera en que construye sus frases, enlaza las ideas o utiliza palabras tan aparentemente insignificantes como y, pero o para puede contener pistas sobre su salud mental futura.
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, sugiere que el análisis del lenguaje mediante inteligencia artificial (IA) es capaz de identificar qué menores tienen mayor riesgo de desarrollar trastornos como la ansiedad y la depresión hasta seis años antes de que aparezcan los primeros síntomas clínicos.
El trabajo, publicado en la revista Nature Mental Health, apunta a una nueva generación de herramientas de detección precoz basadas en el procesamiento del lenguaje natural, una tecnología que ya se emplea en múltiples aplicaciones de inteligencia artificial y que ahora demuestra un enorme potencial en el ámbito de la salud mental infantil.
Cómo utilizó la inteligencia artificial el lenguaje infantil para predecir trastornos mentales
Los investigadores analizaron entrevistas grabadas de 204 niños de entre nueve y trece años (edad media de 11,38 años; un 58 % eran niñas) en las que relataban acontecimientos estresantes vividos durante su infancia. Seis años después comprobaron qué participantes habían desarrollado problemas psicológicos y compararon esa evolución con las predicciones realizadas por cuatro modelos diferentes de procesamiento del lenguaje natural (PLN).
El resultado fue como menos llamativo. Los sistemas de Al fueron capaces de anticipar con gran precisión qué menores desarrollarían trastornos psicológicos durante la adolescencia, y, además, superaron claramente a las evaluaciones tradicionales realizadas por los especialistas.
Según los autores, las características lingüísticas explicaban más del doble de la variabilidad en el riesgo futuro que las valoraciones clínicas convencionales sobre la gravedad del estrés acumulado.
El estilo al hablar importa más que lo que cuentan los niños
Una de las conclusiones más sorprendentes del estudio es que el contenido de las historias resultó menos importante que el estilo lingüístico con el que eran narradas.
Los investigadores comprobaron que la forma en que los niños organizaban el discurso, enlazaban unas ideas con otras o utilizaban determinadas categorías de palabras ofrecía más información sobre su vulnerabilidad psicológica que la descripción explícita de los acontecimientos traumáticos.
🗣️ «Creemos que este estudio proporciona una sólida prueba de concepto para desarrollar herramientas escalables capaces de identificar marcadores de riesgo antes de que las personas reciban un diagnóstico», explica Chase Antonacci, autor principal del trabajo y doctorando en Neurociencia de la Universidad de Stanford.
El hallazgo encaja con investigaciones anteriores que habían observado patrones similares en adultos. El uso frecuente de pronombres en primera persona, así como de preposiciones y conjunciones, ya se había relacionado con distintos problemas de salud mental. Ahora, este trabajo demuestra que esas señales también aparecen en el habla espontánea de los niños y pueden anticipar problemas muchos años antes.
Los investigadores analizaron entrevistas de 204 menores de entre 9 y 13 años y comprobaron que el estilo lingüístico predecía mejor el riesgo futuro de padecer trastornos mentales que el contenido explícito de sus relatos. Foto de Charles Parker
Por qué la adolescencia es el momento clave para intervenir
La adolescencia constituye el periodo en el que suelen aparecer por primera vez la ansiedad y la depresión. Una vez instaurados estos trastornos, su tratamiento resulta complejo y las secuelas pueden prolongarse durante toda la vida.
🗣️ «La adolescencia es el momento en que la depresión y la ansiedad suelen aparecer y, una vez que estos trastornos se desarrollan, son extraordinariamente difíciles de trata», señala Antonacci.
Los años previos al diagnóstico representan, según explica este experto, una etapa crítica que todavía se conoce poco y durante la cual los profesionales sanitarios carecen de herramientas eficaces para identificar qué menores siguen una trayectoria de riesgo.
Hablar puede ser un biomarcador más útil que el cortisol
Hasta ahora, la evaluación preventiva dependía principalmente de entrevistas clínicas realizadas por especialistas, un procedimiento costoso y difícil de aplicar a grandes poblaciones. Existen también métodos más objetivos, como la medición del cortisol —la hormona del estrés— mediante análisis de sangre, el estudio de las respuestas fisiológicas al estrés o la longitud de los telómeros, las estructuras protectoras situadas en los extremos de los cromosomas que se acortan durante periodos prolongados de estrés psicológico.
Sin embargo, todos estos procedimientos requieren equipamiento especializado o pruebas relativamente invasivas.
🗣️ «El cortisol, la reactividad al estrés y la longitud de los telómeros tienen cierta utilidad predictiva, pero el habla es barata, accesible y escalable —asegura Ian Gotlib, profesor de Psicología en Stanford y autor sénior del estudio. Y añade—: Resulta fácil de obtener y puede ser incluso un predictor más potente del desarrollo de problemas psicológicos que cualquiera de esos factores por separado».
El valor oculto de una conversación de hora y media
Las entrevistas utilizadas en este trabajo no fueron grabadas originalmente para entrenar algoritmos de inteligencia artificial. Formaban parte de un amplio proyecto longitudinal desarrollado por el laboratorio de Gotlib para estudiar cómo las experiencias adversas durante la infancia modifican el desarrollo cerebral y aumentan el riesgo de sufrir trastornos mentales.
Cada entrevista, de aproximadamente hora y media de duración, abordaba numerosos aspectos de la vida de los participantes, entre ellos experiencias potencialmente traumáticas. Para ello se utilizó un cuestionario estandarizado conocido como TESI (Traumatic Events Screening Inventory).
Posteriormente, un panel de expertos revisó todas las entrevistas y asignó a cada menor una puntuación única que resumía el grado de estrés acumulado a partir de experiencias como dificultades económicas, divorcio de los padres, malos tratos y desastres naturales.
Pero Antonacci sospechaba que esa cifra resumía en exceso una información mucho más rica:
«Nos dimos cuenta de que probablemente estábamos perdiendo una enorme cantidad de riqueza, variabilidad y matices al reducir estas entrevistas clínicas a un único número, así que pensamos en otras formas de aprovechar esas grabaciones».
Fue entonces cuando el equipo decidió aplicar cuatro modelos diferentes de procesamiento del lenguaje natural, una tecnología que ya había demostrado utilidad para detectar síntomas actuales de salud mental en textos escritos por adultos, pero que apenas se había utilizado con el habla espontánea de niños ni para realizar predicciones a tan largo plazo.
La adolescencia es una etapa crítica para la aparición de la ansiedad y la depresión, por lo que detectar señales de vulnerabilidad antes de los primeros síntomas podría facilitar una intervención temprana. Foto de Cottonbro Studio
Qué experiencias aumentan el riesgo y cuáles protegen la salud mental
Aunque el estilo lingüístico fue el mejor predictor, el contenido de las conversaciones también aportó información valiosa sobre el riesgo o, por el contrario, sobre la capacidad de resiliencia de los menores.
❌ Las narraciones que incluían episodios de violencia física extrema, como haber sido golpeados o estrangulados, o situaciones de rechazo social intenso, como es el caso de sentir que todo el colegio estaba en su contra, aparecieron estrechamente asociadas a un mayor riesgo de desarrollar problemas psicológicos durante la adolescencia.
✅ En cambio, los relatos que hacían referencia a redes de apoyo social, actividades estructuradas como el deporte o los clubes escolares y las rutinas cotidianas se relacionaban con una mayor resiliencia.
Uno de los hallazgos más inesperados fue que las menciones a la atención psicológica, como terapeutas, psicólogos y consejeros, surgieron como uno de los indicadores protectores más sólidos identificados por los algoritmos.
Gracias a una nueva metodología desarrollada por los investigadores para interpretar el funcionamiento interno de los modelos basados en transformadores —la arquitectura que utilizan muchos sistemas modernos de inteligencia artificial— fue posible traducir esas complejas representaciones matemáticas en temas clínicamente comprensibles relacionados con el riesgo y la protección.
¿Bastará analizar una grabación del móvil para detectar el riesgo?
Los autores insisten en que estos resultados todavía deben confirmarse en estudios mucho más amplios antes de convertirse en una herramienta clínica. No obstante, consideran que el potencial es enorme.
Si futuras investigaciones reproducen estos hallazgos, bastaría una conversación grabada con un teléfono móvil para identificar a aquellos menores que podrían necesitar un seguimiento psicológico antes incluso de que aparezcan los primeros síntomas.
«Si estos resultados se confirman, quizá podamos simplemente analizar grabaciones realizadas con un teléfono móvil mientras los niños hablan e identificar qué menores presentan un mayor riesgo, años antes de que desarrollen un trastorno», concluye Gotlib en un comunicado de Stanford.
Más que sustituir a psicólogos o psiquiatras, esta tecnología podría convertirse en un sistema de alerta temprana que permitiera intervenir cuando todavía existe una oportunidad real de prevenir que la ansiedad o la depresión lleguen a desarrollarse. En salud mental, detectar el problema antes de que aparezca puede marcar toda la diferencia.▪️
LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
- La inteligencia artificial analizó entrevistas de 204 niños de entre 9 y 13 años.
- Los algoritmos predijeron con gran precisión quién desarrollaría ansiedad, depresión u otros trastornos internalizantes hasta seis años después.
- El estilo lingüístico resultó más predictivo que el contenido de las experiencias narradas.
- Los modelos explicaron más del doble de la variabilidad del riesgo futuro que las valoraciones clínicas tradicionales.
- Las historias sobre violencia física y exclusión social se asociaron con un mayor riesgo.
- Las referencias al apoyo social, las actividades estructuradas y la atención psicológica aparecieron como factores protectores.
- El estudio abre la puerta a herramientas de detección precoz basadas únicamente en el análisis del habla.
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Niños, Lenguaje y Trastornos Mentales
👧🏼 ¿Puede la inteligencia artificial detectar problemas de salud mental en niños?
Todavía no de forma clínica, pero este estudio demuestra que los modelos de IA pueden identificar señales lingüísticas asociadas a un mayor riesgo de desarrollar ansiedad o depresión varios años antes del diagnóstico.
👧🏼 ¿Qué analizaron exactamente los investigadores?
Analizaron entrevistas grabadas de 204 niños de entre 9 y 13 años utilizando modelos de procesamiento del lenguaje natural para estudiar tanto el contenido como el estilo del habla.
👧🏼 ¿Qué fue más importante: lo que decían o cómo lo decían?
El estudio concluye que la forma de hablar, especialmente la estructura del lenguaje y el uso de determinadas palabras funcionales, fue un predictor mucho más potente que el contenido de las experiencias narradas.
👧🏼 ¿Podría utilizarse esta técnica con un teléfono móvil?
Los investigadores creen que sí en el futuro. Si nuevos estudios confirman los resultados, bastaría una grabación del habla realizada con un smartphone para identificar a niños con mayor riesgo y ofrecer intervenciones preventivas.
SALUD MENTAL Y ADOLESCENCIA
Información facilitada por la Universidad de Stanford
Fuente: Antonacci, C., Uy, J. P., Kwan, K. et al.Natural language processing of youth speech predicts psychopathology across adolescence. Nature Mental Health (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s44220-026-00683-9

