La soledad y el aislamiento social pueden restarnos hasta seis años de vida mentalmente sana

Un gran estudio con más de 277.000 adultos pone cifras al coste de la desconexión social: su mayor impacto no recae en el cuerpo, sino en los años vividos sin padecer depresión ni ansiedad.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Una persona puede sentirse profundamente desconectada incluso aunque mantenga contacto con otras personas. El nuevo estudio la relaciona con una reducción considerable de los años vividos sin depresión ni ansiedad.

La soledad es una experiencia subjetiva. Una persona puede sentirse profundamente desconectada incluso aunque mantenga contacto con otras personas. El nuevo estudio la relaciona con una reducción considerable de los años vividos sin depresión ni ansiedad. Foto de Joshua Earle en Unsplash

La soledad también acorta la vida saludable

Cuando se habla de esperanza de vida, la pregunta habitual es cuántos años viviremos. Pero existe otra medida quizá más reveladora: cuántos de esos años podremos disfrutarlos sin que seamos acosados por el fantasma de padecer enfermedades graves.

Un nuevo estudio ha puesto cifras al coste de la soledad y el aislamiento social. Sus resultados indican que ambas experiencias se asocian con una reducción de hasta casi seis años en la esperanza de vida libre de trastornos mentales.

La investigación, publicada en la revista científica Nature Communications, analizó los datos de 277.489 participantes del UK Biobank del Reino Unido, una gran base de datos biomédicos que reúne información genética, sanitaria y de hábitos de vida de alrededor de medio millón de personas para investigar las causas y la prevención de numerosas enfermedades. El trabajo fue dirigido por investigadores de la Universidad Tulane, en Estados Unidos, junto con científicos de la Universidad Fudan, la Universidad de Harvard, la Universidad de Zhejiang y la Universidad de Utrecht.

➡️ Los resultados muestran que las personas que se sienten solas y, además, mantienen pocos contactos sociales no solo presentan antes problemas físicos, sino que pierden muchos más años de vida sin sufrir depresión o ansiedad.

El impacto más acusado se observó en los hombres. A los cincuenta años de edad, quienes se sentían solos y además estaban socialmente aislados tenían por delante 5,8 años menos de vida libre de depresión o ansiedad que quienes no sufrían ninguna de estas dos condiciones. Entre las mujeres, la diferencia era de 3,7 años.

Qué significa perder seis años de vida saludable

El resultado no significa que una persona solitaria vaya a morir necesariamente seis años antes. Indica que puede recibir antes un diagnóstico de depresión o ansiedad y, por tanto, pasar una parte mayor de su vida conviviendo con alguno de estos trastornos.

La llamada esperanza de vida libre de enfermedad combina dos factores: los años vividos y el momento en que aparece una enfermedad. Es una medida más completa que la longevidad por sí sola, porque permite estimar cuánto tiempo puede esperar vivir una persona manteniendo un buen estado de salud.

Soledad y aislamiento social no son lo mismo

Aunque en el lenguaje cotidiano suelen utilizarse como sinónimos, la soledad y el aislamiento social representan realidades distintas.

La soledad puede definirse como experiencia subjetiva de insatisfacción con la calidad de las relaciones personales.

El aislamiento social es falta objetiva de contactos, interacciones o participación en actividades colectivas.

Una persona puede vivir sola, tener pocos contactos y no sentirse sola. También puede estar rodeada de familiares, compañeros o conocidos y experimentar una profunda desconexión emocional.

Para medir la soledad, los investigadores preguntaron a los participantes si se sentían solos con frecuencia y con qué regularidad podían confiar sus problemas a una persona cercana.

Por su parte, el aislamiento social se evaluó mediante tres indicadores: vivir solo, recibir o visitar a familiares y amigos menos de una vez al mes y no participar en ninguna actividad social al menos una vez por semana.

Dentro de la muestra, el 3,3 % de los participantes presentaba soledad sin aislamiento, el 6,8 % estaba socialmente aislado sin sentirse solo y el 0,8 % reunía ambas condiciones.

Soledad y aislamiento social no significan lo mismo. La primera describe cómo percibimos nuestras relaciones; el segundo se refiere a una carencia objetiva de contactos, visitas o actividades compartidas.

Soledad y aislamiento social no significan lo mismo. La primera describe cómo percibimos nuestras relaciones; el segundo se refiere a una carencia objetiva de contactos, visitas o actividades compartidas. Foto de Arun Anoop en Unsplash

Un seguimiento de casi catorce años

Todos los participantes tenían entre 40 y 69 años y estaban inicialmente libres de siete grandes problemas de salud:

❌ Enfermedades cardiovasculares.

❌ Diabetes de tipo 2.

❌ Cáncer.

❌ Enfermedades respiratorias crónicas.

❌ Enfermedades neurodegenerativas.

❌ Depresión.

❌ Ansiedad.

Durante un seguimiento de alrededor de catorce años se registraron 78.829 diagnósticos de alguna de estas enfermedades y 16.356 muertes.

Con esa información, los científicos construyeron tablas de vida multiestado. Este método estadístico permitió calcular cuántos años sin enfermedad podía esperar vivir una persona a partir de los cincuenta años, dependiendo de si presentaba soledad, aislamiento social, ambas condiciones o ninguna.

El mayor impacto aparece en la salud mental

Los resultados dibujan un gradiente claro. Las personas que no se sentían solas ni estaban aisladas atesoraban más años de buena salud. Quienes presentaban una sola de esas condiciones perdían parte de esa ventaja, y quienes sufrían ambas obtenían los peores resultados.

Al analizar conjuntamente las siete enfermedades, las mujeres con soledad y aislamiento vivían una media de tres años menos sin enfermedad; entre los hombres, la reducción era de 2,2 años.

Cuando los investigadores separaron las enfermedades físicas de los trastornos mentales, apareció la diferencia más llamativa. En las mujeres, la combinación de soledad y aislamiento se asoció con 2,4 años menos de vida sin enfermedades físicas; en los hombres, con 1,7 años menos. Sin embargo, la pérdida de años libres de depresión o ansiedad ascendió a 3,7 años en ellas y a 5,8 en ellos.

Años de vida saludable perdidos a partir de los 50 años

Diferencias estimadas entre las personas que experimentaban simultáneamente soledad y aislamiento social y aquellas que no presentaban ninguna de estas dos condiciones.

Condición analizada Mujeres Hombres
Cinco grandes enfermedades físicas 2,4 años menos 1,7 años menos
Depresión o ansiedad 3,7 años menos 5,8 años menos
Conjunto de las siete enfermedades 3 años menos 2,2 años menos

Importante: estas cifras no representan años menos de vida total, sino años menos vividos sin las enfermedades analizadas. El estudio identifica una asociación estadística y no demuestra una relación causal.

Los datos muestran que la asociación es mucho más intensa para la depresión y la ansiedad que para las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, el cáncer, los trastornos respiratorios o las enfermedades neurodegenerativas.

«El aislamiento social y la soledad pueden afectar significativamente a la esperanza de vida libre de enfermedad», explica Lu Qi, epidemiólogo de la Universidad Tulane y autor principal de la investigación, en una nota de prensa difundida por la institución.

Hombres y mujeres no parecen verse afectados de la misma manera

El estudio también detectó diferencias relacionadas con el sexo, aunque los investigadores señalan que deben interpretarse con prudencia.

En las mujeres, la soledad subjetiva parecía tener un peso especial. Incluso sin aislamiento social, se asociaba con 3,9 años menos de vida libre de depresión o ansiedad. En los hombres, el mayor impacto aparecía cuando coincidían la sensación de soledad y la falta objetiva de contactos.

Según Qi, los hombres podrían ser más vulnerables a determinados efectos de la desconexión social. Una posible explicación es que hombres y mujeres tienden a construir y utilizar de forma diferente sus redes de apoyo. Los hombres podrían depender más de una red reducida de relaciones cercanas, mientras que las mujeres suelen mantener vínculos sociales más amplios y buscar con mayor frecuencia apoyo emocional.

Sin embargo, el estudio no permite determinar las causas de estas diferencias ni descartar la influencia de factores culturales, económicos o generacionales.

El impacto de la soledad no es idéntico en hombres y mujeres.

El impacto de la soledad no es idéntico en hombres y mujeres. Entre ellas, la sensación subjetiva de carecer de vínculos satisfactorios mostró una asociación especialmente intensa con la pérdida de años de buena salud mental. Foto de L A en Unsplash

Una vida saludable protege frente al aislamiento, pero no elimina la soledad

Los investigadores estudiaron también si los hábitos saludables podían compensar la pérdida de años sin enfermedad. Para ello elaboraron una puntuación basada en cinco factores modificables:

✅ No fumar.

✅ Mantener un peso saludable.

✅ Realizar actividad física.

✅ Seguir una alimentación equilibrada.

✅ Dormir las horas recomendadas.

Una puntuación alta se relacionó con más años de vida libre de enfermedad en todos los grupos. Sin embargo, sus efectos fueron diferentes sobre el aislamiento social y la soledad.

Entre las personas socialmente aisladas, un estilo de vida saludable reducía de manera apreciable la pérdida de años sin enfermedad. El ejercicio, una alimentación adecuada y un buen descanso podrían contrarrestar algunos de los mecanismos por los que el aislamiento perjudica la salud.

En cambio, esos hábitos no disminuían significativamente la desventaja asociada con la soledad. Cuidar el cuerpo resulta beneficioso, pero no sustituye la necesidad de mantener relaciones personales satisfactorias.

Este resultado sugiere que la soledad y el aislamiento pueden requerir intervenciones diferentes. Para combatir el aislamiento puede ser útil facilitar la participación en actividades, mejorar la movilidad o ampliar las redes de apoyo. La soledad, en cambio, puede exigir actuaciones dirigidas a la calidad de los vínculos, la confianza interpersonal y la salud emocional.

Otros estudios relacionan la soledad con mortalidad, ictus y demencia

La investigación de Qi y sus colegas se suma a una acumulación creciente de pruebas sobre los efectos de la desconexión social. Un metaanálisis publicado en 2023 y dirigido por Yashuang Zhao, del Departamento de Epidemiología de la Universidad Médica de Harbin, en China, reunió noventa estudios prospectivos y más de 2,2 millones de personas. Sus resultados, publicados en la revista Nature Human Behaviour, asociaron el aislamiento social con un aumento del 32 % en el riesgo de muerte por cualquier causa y la soledad con un incremento del 14%.

Otro estudio, que vio la luz en 2024 en JAMA Network Open, siguió a 13.649 estadounidenses mayores de cincuenta años. Entre quienes ya estaban aislados, un aumento del aislamiento durante cuatro años se relacionó con un 29 % más de riesgo de muerte, un 35 % más de discapacidad y un 40 % más de demencia.

La salud cerebral parece especialmente sensible, como apunta un metaanálisis con más de 600.000 personas coordinado por Martina Luchetti, del Departamento de Ciencias del Comportamiento y Medicina Social, en la Universidad Estatal de Florida. Los autores pudieron asociar la soledad con un aumento del 31 % en el riesgo de demencia, del 39 % en el de enfermedad de Alzheimer y del 74% en el de demencia vascular. La relación persistía incluso después de considerar la depresión, el aislamiento social y otros factores modificables.

Por último, una investigación con adultos estadounidenses de la que se hizo eco eClinicalMedicine encontró además que las personas con niveles elevados y persistentes de soledad presentaban un riesgo de ictus un 56 % mayor que aquellas que registraban niveles bajos de forma continuada.

La desconexión social puede dejar huella en la salud física y mental. La investigación relaciona la combinación de soledad y aislamiento con los peores resultados, aunque advierte de que se trata de una asociación y no de una causalidad demostrada. Foto de Joel Lee en Unsplash

Cómo puede la soledad afectar a nuestro organismo

Los científicos todavía no conocen todos los mecanismos biológicos implicados en esta diabólica conexión, pero se han propuesto varias vías complementarias. Esta son algunas de ellas:

✅ Activación prolongada de los sistemas fisiológicos del estrés.

✅ Alteraciones del sueño y de los ritmos biológicos.

✅ Aumento de la inflamación crónica.

✅ Menor actividad física.

✅ Peores hábitos alimentarios.

✅ Mayor riesgo de tabaquismo o consumo perjudicial de alcohol.

✅ Menor estimulación cognitiva y emocional.

✅ Aparición de depresión y ansiedad.

Un estudio dirigido por los investigadores Wei Cheng y Jianfeng Feng, de la Fudan University, en Shanghái, analizó 2.920 proteínas plasmáticas de 42.062 participantes del citado UK Biobank. Los científicos cuentan en la revista Nature Human Behaviour que lograron identificaron firmas proteicas relacionadas con la soledad y el aislamiento en procesos inflamatorios, respuestas antivirales y funcionamiento del sistema inmunitario. Algunas de esas proteínas también estaban asociadas con enfermedad cardiovascular, diabetes de tipo 2, ictus y mortalidad.

Hay que insistir que estos resultados ofrecen posibles explicaciones biológicas, pero no demuestran que la soledad provoque directamente todos esos problemas.

El estudio no demuestra una relación causal

No hay que olvidar que la nueva investigación es observacional. Por tanto, identifica asociaciones estadísticas, pero no puede probar que la soledad o el aislamiento sean la causa directa de las enfermedades.

La relación podría funcionar en ambas direcciones. Una enfermedad crónica puede reducir la movilidad y las relaciones sociales; la depresión puede favorecer el retraimiento, y las dificultades económicas pueden aumentar simultáneamente el aislamiento y el riesgo de enfermar.

De hecho, un estudio que combinó observaciones epidemiológicas y análisis genéticos encontró que la soledad se relacionaba con numerosas enfermedades, pero obtuvo pocas pruebas de que fuera la causa directa de la mayoría de ellas. Según sus autores, en muchos casos podría actuar como marcador de problemas previos de salud, circunstancias socioeconómicas desfavorables o hábitos poco saludables.

El trabajo de la Universidad Tulane presenta además otras limitaciones. La soledad y el aislamiento se midieron una sola vez y mediante pocas preguntas; los hábitos fueron declarados por los propios participantes, y el UK Biobank no representa perfectamente al conjunto de la población. Además, solo 2.271 personas reunían simultáneamente soledad y aislamiento, lo que aumenta la incertidumbre de algunas estimaciones.

Sus cifras deben interpretarse como promedios poblacionales, no como una predicción individual.

Las relaciones sociales también forman parte de la salud

Pese a estas limitaciones, el mensaje resulta difícil de ignorar. La salud no depende únicamente del colesterol, la presión arterial, la alimentación o el ejercicio. También está vinculada con la posibilidad de conversar, confiar en alguien, pedir ayuda y sentirse parte de una comunidad.

Si la soledad afecta especialmente a los años vividos sin depresión o ansiedad, combatirla exige algo más que recomendar hábitos saludables.

Requiere detectar el malestar emocional, facilitar espacios de encuentro, reforzar los servicios comunitarios y tratar los vínculos sociales como un componente esencial de la salud pública.

Cuatro siglos después, la ciencia empieza a medir con cifras lo que John Donne expresó con palabras: «Ningún ser humano es una isla, entero en sí mismo; cada uno forma parte del continente».▪️(23-septiembre-2026)

⏱️ LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS

  • Una investigación con 277.489 adultos relaciona la soledad y el aislamiento social con una reducción de los años de vida libres de enfermedades.
  • La salud mental soporta el mayor impacto: los hombres que se sentían solos y estaban socialmente aislados tenían por delante 5,8 años menos sin depresión o ansiedad; entre las mujeres, la diferencia era de 3,7 años.
  • Soledad y aislamiento no son lo mismo: la soledad es la insatisfacción subjetiva con las relaciones personales, mientras que el aislamiento refleja una falta objetiva de contactos sociales.
  • La combinación de ambas condiciones produce los peores resultados, tanto para la salud física como para la mental.
  • Un estilo de vida saludable puede amortiguar el efecto del aislamiento social, pero no redujo significativamente la pérdida de años saludables asociada con la soledad.
  • El estudio no demuestra causalidad: identifica una asociación estadística, pero la enfermedad, la depresión y las dificultades socioeconómicas también pueden favorecer la desconexión social.

PREGUNTAS & RESPUESTAS: Soledad, Aislamiento Social y Salud

🩺 ¿Cuántos años de vida saludable puede restar la soledad?

El estudio estima que los hombres que experimentan simultáneamente soledad y aislamiento social pueden vivir 5,8 años menos sin depresión o ansiedad. En las mujeres, la diferencia es de 3,7 años.

🩺 ¿La soledad reduce seis años la esperanza de vida total?

No. El dato se refiere a años de vida libres de determinados trastornos mentales, no necesariamente a seis años menos de longevidad. Las personas afectadas podrían desarrollar antes depresión o ansiedad.

🩺 ¿Cuál es la diferencia entre soledad y aislamiento social?

La soledad es la sensación subjetiva de que las relaciones personales no satisfacen las necesidades emocionales. El aislamiento social es la falta objetiva de contactos, visitas o participación en actividades colectivas.

🩺 ¿Qué enfermedades se relacionan con la soledad?

Las investigaciones observacionales la han relacionado con depresión, ansiedad, enfermedades cardiovasculares, ictus, diabetes tipo 2, deterioro cognitivo, demencia y un mayor riesgo de mortalidad.

🩺 ¿El ejercicio puede compensar los efectos de la soledad?

El ejercicio y otros hábitos saludables mejoran la esperanza de vida libre de enfermedad y parecen reducir parte del riesgo asociado al aislamiento social. Sin embargo, en este estudio no eliminaron significativamente la desventaja vinculada con sentirse solo.

🩺 ¿Está demostrado que la soledad cause estas enfermedades?

No. Los estudios encuentran asociaciones, pero todavía no demuestran que la soledad sea la causa directa de todas ellas. La relación puede ser bidireccional y estar influida por la depresión, las enfermedades previas, los hábitos de vida y las condiciones socioeconómicas.

  • Información facilitada por la Tulane University

  • Fuente: Wang, X., Ma, H., Heianza, Y. et al. Associations of loneliness, social isolation and healthy lifestyle with life expectancy free of major physical disease and mental disorder. Nature Communications (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s41467-026-74498-8

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