Por qué el dolor crónico provoca depresión en algunas personas y en otras no
El cerebro no reacciona igual al dolor persistente: mientras que en algunas personas activa mecanismos de resistencia emocional, en otras desencadena cambios que favorecen la depresión. Una nueva investigación desvela que la clave está en cómo evoluciona el hipocampo frente al dolor crónico a lo largo del tiempo.
Por Enrique Coperías, periodista científico
El dolor crónico puede desencadenar cambios progresivos en el cerebro: mientras algunas personas mantienen su resiliencia emocional, otras desarrollan depresión por alteraciones en el hipocampo y la inflamación cerebral. Foto de Žygimantas Dukauskas en Unsplash
El dolor crónico no conduce inevitablemente a la depresión. Esta es la principal conclusión de una investigación publicada en la revista Science que arroja nueva luz sobre uno de los vínculos más complejos de la medicina contemporánea: por qué algunas personas que conviven durante años con el dolor crónico logran mantener su equilibrio emocional, mientras otras desarrollan trastornos depresivos.
El estudio apunta a un mecanismo cerebral concreto, localizado en el hipocampo —una región tradicionalmente asociada con la memoria—, como pieza clave para entender esta divergencia. Según los autores de la investigación, los cambios que se producen en esta estructura a lo largo del tiempo pueden inclinar la balanza hacia la resiliencia emocional o hacia la vulnerabilidad emocional.
«El dolor crónico frecuentemente evoluciona hacia la depresión o la ansiedad, pero hasta ahora no entendíamos por qué esto ocurre en algunas personas y no en otras —explica el profesorJianfeng Feng, de la Universidad de Warwick, en el Reino Unido, y coautor principal del trabajo. Y añade—: Nuestros hallazgos sugieren que el hipocampo actúa como un centro de control que ayuda al cerebro a regular las respuestas emocionales al dolor prolongado. La depresión no es inevitable: depende de cómo responda este sistema con el tiempo».
Qué ocurre en el cerebro ante el dolor crónico
El dolor crónico, que se caracteriza por la presencia de un dolor persistente que se extiende más allá del período normal de curación, generalmente por un tiempo superior a tres meses, afecta a más del 20% de la población adulta mundial y mantiene una estrecha relación con los trastornos de ansiedad y depresión.
Sin embargo, la variabilidad individual ha sido hasta ahora un enigma. Para abordarlo, el equipo combinó el análisis de grandes bases de datos de neuroimagen humana —incluida la de la base de datos biomédica UK Biobank— con experimentos en modelos animales.
Fase inicial: adaptación y resiliencia
Los resultados revelan que, en una primera fase, el cerebro parece activar mecanismos de adaptación. Las personas con dolor crónico que no presentan depresión muestran, en promedio, un mayor volumen del hipocampo y una actividad incrementada en esta región.
Este patrón se acompaña de un mejor rendimiento en tareas de memoria y aprendizaje, lo que sugiere una respuesta compensatoria frente al estrés persistente del dolor.
Cuándo el dolor crónico deriva en depresión
El contraste aparece en quienes sí desarrollan depresión. En estos casos, el hipocampo presenta un volumen reducido, una actividad alterada y un deterioro cognitivo más acusado. Los análisis longitudinales indican, además, que estas alteraciones no son estáticas, sino que se desarrollan progresivamente.
🗣️ «El hecho de que estos cambios emerjan de forma gradual sugiere que están impulsados por la propia experiencia del dolor prolongado —señala Feng—. No se trata simplemente de una vulnerabilidad previa; es algo que el cerebro está haciendo en respuesta al dolor continuo».
Para comprender mejor esta evolución, los investigadores recurrieron a modelos animales de dolor neuropático crónico. Allí observaron una secuencia clara:
1️⃣ Aparece una mayor sensibilidad al dolor.
2️⃣ Surgen conductas similares a la ansiedad.
3️⃣ Se manifiestan síntomas equiparables a la depresión.
Todo ello viene de la mano de transformaciones paulatinas en la estructura y actividad del hipocampo.
Inflamación cerebral y depresión: el rol de las microglías
En este proceso, una pequeña subregión del hipocampo —el giro dentado— desempeña un papel central. Se trata de una de las pocas áreas del cerebro adulto donde siguen generándose nuevas neuronas. En las fases iniciales del dolor crónico, estas neuronas recién formadas muestran una elevada actividad, lo que apunta a un intento del cerebro por adaptarse al estrés.
Sin embargo, con el paso del tiempo, entran en juego las microglías, células inmunitarias del sistema nervioso. Su activación anómala altera la comunicación con las neuronas y marca un punto de inflexión: el paso de una respuesta adaptativa a un funcionamiento disfuncional del sistema.
Cuando los investigadores lograron suprimir esta activación anormal en modelos animales, los comportamientos depresivos disminuyeron sin afectar al funcionamiento global del cerebro. Este resultado abre la puerta a posibles estrategias terapéuticas centradas en la inflamación cerebral, especialmente si se aplican en fases tempranas.
La depresión no es un destino inevitable
«Lo que esto demuestra es que el cerebro no está simplemente desbordado por el dolor crónico —dice Feng. Y concluye—: Intenta activamente regular el bienestar emocional. Cuando ese sistema regulador se mantiene equilibrado, las personas pueden seguir siendo resilientes. Cuando se altera, especialmente por la inflamación en el hipocampo, puede surgir la depresión. Comprender este proceso abre nuevas posibilidades para la intervención precoz».
Lejos de ser un destino inevitable, la depresión asociada al dolor crónico aparece así como el resultado de un delicado equilibrio biológico. Y, como sugiere este estudio, también como una oportunidad para intervenir antes de que ese equilibrio se rompa.▪️(19-marzo-2026)
PREGUNTAS&RESPUESTAS: Dolor y Depresión
😰 ¿Por qué el dolor crónico puede causar depresión?
Porque provoca cambios progresivos en el hipocampo y en la regulación emocional del cerebro.
😰 ¿Todas las personas con dolor crónico desarrollan depresión?
No. Depende de cómo el cerebro se adapta o se desregula con el tiempo.
😰 ¿Qué papel tiene la inflamación cerebral?
La activación anómala de las microglías puede desencadenar depresión.
😰 ¿Se puede prevenir la depresión en pacientes con dolor crónico?
Sí, especialmente mediante intervenciones tempranas dirigidas al cerebro y la inflamación.
Información facilitada por laUniversidad de Warwick
Fuente: Ming Ding et al. From chronic pain to depression: Neurogenesis-driven microglial remodeling in the hippocampal dentate gyrus. Science (2026). DOI:10.1126/science.aee6177

