Un extraño trastorno acelera el envejecimiento y revela que nuestro «reloj biológico» podría ser uno de los motores de la vejez
¿Y si el reloj biológico no se limitara a contar los años, sino que también ayudara a acelerar el envejecimiento? Una extraña enfermedad genética sugiere que también podría ser uno de los responsables de que nuestro organismo envejezca.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Ilustración conceptual del reloj biológico: las marcas químicas que se acumulan sobre el ADN con el paso del tiempo podrían no solo reflejar la edad biológica, sino también contribuir al proceso de envejecimiento. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones
¿Es posible medir el envejecimiento... o incluso provocarlo? Esa es una de las grandes preguntas que persigue la biología moderna. En prácticamente todas las células de nuestro organismo existe una especie de cronómetro molecular capaz de calcular con sorprendente precisión nuestra edad. Basta analizar determinadas modificaciones químicas del ADN para estimar cuántos años tiene una persona, e incluso saber si su organismo envejece más deprisa o más despacio de lo esperado.
La gran incógnita está en descifrar si ese reloj biológico es simplemente un testigo del paso del tiempo o, por el contrario, se erige como uno de los mecanismos que impulsa el propio envejecimiento. Resolver el puzle no es mada sencillo.
Ahora, un estudio internacional liderado por la Universidad de Edimburgo, en el Reino Unido, acaba de aportar la evidencia más sólida obtenida hasta la fecha de que ese reloj no solo marca las horas de nuestra vida, sino que también podría contribuir de manera activa al deterioro del organismo. El trabajo, publicado en la revista Nature Genetics, describe un rarísimo síndrome hereditario que provoca un envejecimiento acelerado y que ha permitido observar, casi en tiempo real, procesos que normalmente tardan décadas en desarrollarse.
Qué es el reloj biológico del ADN
Cuando pensamos en el ADN solemos imaginar una secuencia fija de letras —A (adenina), T (timina), C (citosina) y G (guanina)— que contiene las instrucciones para construir nuestro organismo. Sin embargo, sobre esa caja de herramientas genética existen miles de pequeñas modificaciones químicas que regulan qué genes se activan y cuáles permanecen en silencio.
Una de las más importantes es la metilación del ADN, un proceso mediante el cual se añaden pequeños grupos químicos, denominados grupos metilo (–CH₃), sobre determinadas regiones del genoma.
Estas marcas no alteran la secuencia genética, pero sí modifican la forma en que las células leen la información contenida en el ADN. Son, por decirlo de algún modo, anotaciones realizadas al margen del libro de instrucciones.
Con el paso de los años, estas marcas cambian de manera extraordinariamente predecible. Tanto es así que los investigadores han desarrollado los llamados relojes epigenéticos, que son capaces de estimar la edad biológica de una persona con un margen de error de apenas unos pocos años.
Además, cuando ese reloj avanza más deprisa de lo normal, suele asociarse a un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer o muerte prematura.
Lo que nadie sabía con certeza era si estas modificaciones eran simplemente una consecuencia del envejecimiento o si participaban activamente en él.
Una enfermedad extremadamente rara que ayuda a comprender cómo envejecemos
La respuesta ha llegado gracias al estudio de un trastorno extraordinariamente infrecuente conocido como síndrome de Heyn-Sproul-Jackson (HESJAS).
Esta enfermedad, con menos de 1 caso por cada millón de personas y descrita por primera vez en 2019 por Patricia Heyn, está causada por mutaciones en el gen DNMT3A, encargado precisamente de añadir grupos metilo al ADN. Las personas afectadas presentan desde la infancia un crecimiento muy reducido, pero el seguimiento de nuevos casos ha revelado algo mucho más llamativo: desarrollan, siendo todavía niños o adultos jóvenes, problemas que normalmente solo aparecen muchas décadas después.
Los autores del reciente trabajo identificaron diez nuevos pacientes con esta enfermedad y comprobaron que muchos sufrían pérdida prematura del cabello, osteoporosis, disminución de las células del sistema inmunitario, alteraciones en la distribución de la grasa corporal e incluso resistencia a la insulina, un precursor de la diabetes de tipo 2. Algunos desarrollaron insuficiencia de la médula ósea o infecciones graves debido al deterioro del sistema inmunitario.
En otras palabras, el organismo parecía estar envejeciendo a una velocidad muy superior a la habitual.
Reconstrucción 3D mediante tomografía computarizada (TC) del cráneo de una niña con síndrome de Heyn-Sproul-Jackson. La imagen muestra el cierre prematuro de la sutura sagital y de ambas suturas lambdoideas, una alteración del desarrollo craneal asociada a esta rara enfermedad genética. Cortesía: Ga Hye Kim et al / Frontiers
El hallazgo clave: el mismo reloj, pero avanzando mucho más deprisa
Lo realmente sorprendente llegó cuando el equipo comparó las marcas de metilación del ADN de estos pacientes con las que aparecen durante el envejecimiento normal.
No eran diferentes. Así es, se encontraban exactamente en las mismas regiones del genoma que se modifican en cualquier persona sana con el paso de los años. La diferencia era la velocidad.
El reloj molecular avanzaba muchísimo más deprisa. Eso convirtió al síndrome en una especie de experimento natural que permitía observar en apenas unos años cambios que normalmente requieren toda una vida.
🗣️ «El hecho de que las marcas presentes en el ADN puedan predecir con tanta precisión la edad de una persona me ha fascinado durante mucho tiempo — explica Andrew Jackson, director del estudio e investigador del Instituto de Genética y Cáncer de la Universidad de Edimburgo. Y añade—: Ha sido emocionante descubrir un trastorno genético humano muy raro que nos ayuda a comprender el papel que desempeña este reloj en nuestra salud durante la vejez».
Las células madre son la clave
Para averiguar qué estaba ocurriendo, los científicos recurrieron a un modelo experimental en ratones portadores de la misma alteración genética.
Los resultados fueron igual de llamativos, ya que los animales vivían aproximadamente la mitad de tiempo que los ratones normales y desarrollaban osteoporosis, pérdida de pelo, alteraciones metabólicas, resistencia a la insulina, acumulación de grasa en el hígado y un deterioro progresivo del sistema inmunitario.
Pero quizá el descubrimiento más importante apareció al estudiar las células madre adultas, las responsables de regenerar continuamente tejidos como la sangre, el intestinoy los huesos.
Estas células no desaparecían, sino que seguían estando presentes.
Lo que ocurría era que dejaban de funcionar correctamente. Su capacidad para producir nuevas células disminuía de manera progresiva, lo que reducía de modo significativo la renovación de los tejidos y favorecía la aparición de enfermedades relacionadas con la edad.
Según los autores, las marcas de metilación excesivas dificultan que determinados genes esenciales para la diferenciación celular puedan activarse cuando corresponde. Como consecuencia, las células madre pierden eficacia y los tejidos comienzan a deteriorarse lentamente.
Infografía del reloj epigenético: el síndrome de Heyn-Sproul-Jackson acelera la acumulación de marcas de metilación en el ADN, convirtiéndose en un modelo único para estudiar cómo el reloj epigenético puede favorecer enfermedades asociadas a la vejez. Crédito: IA-DALL-E-RexMolón Producciones
Una explicación para muchas enfermedades del envejecimiento
El hallazgo tiene implicaciones que van mucho más allá de esta enfermedad ultrarrara.
Muchas de las dolencias observadas en estos pacientes con síndrome de Heyn-Sproul-Jackson coinciden con algunos de los grandes problemas sanitarios asociados al envejecimiento de la población: pérdida de masa ósea, deterioro del sistema inmunitario, alteraciones metabólicas, resistencia a la insulina o disminución de la capacidad de regeneración de los tejidos.
Esto sugiere que el mismo mecanismo podría estar actuando, aunque mucho más lentamente, en millones de personas sanas.
No significa que exista un único interruptor responsable del envejecimiento. Este sigue siendo un proceso enormemente complejo en el que intervienen el daño acumulado en el ADN, la inflamación crónica, el acortamiento de los telómeros, las alteraciones de las proteínas y numerosos factores ambientales.
Pero el trabajo refuerza la idea de que los cambios epigenéticos forman parte del motor biológico que impulsa ese deterioro.
Ramiro Biagiola, uno de los pocos niños diagnosticados en el mundo con el síndrome de Heyn-Sproul-Jackson (HESJAS), una enfermedad genética extremadamente rara que provoca retraso del crecimiento y un envejecimiento biológico acelerado debido a mutaciones en el gen DNMT3A. Fuente: t.ly/tuzIE
¿Será posible retrasar este reloj?
Hay que decir que los investigadores son prudentes en las conclusiones de su investigación. Este descubrimiento, aseguran, no implica que vaya a aparecer de la noche a la mañana un tratamiento para rejuvenecer el organismo ni una terapia capaz de detener el envejecimiento.
Sin embargo, abre una línea de investigación especialmente prometedora. Si la metilación del ADN participa de modo directo en el deterioro de las células madre, quizá sea posible desarrollar en el futuro fármacos capaces de ralentizar ese proceso o incluso revertir parcialmente algunas de estas modificaciones.
El siguiente objetivo del equipo será comprender exactamente cómo estas alteraciones epigenéticas reducen la capacidad de regeneración de los tejidos y buscar estrategias que permitan restaurarla.
«Al estudiar en profundidad una enfermedad rara, nuestros colegas han obtenido nuevos conocimientos sobre la biología del envejecimiento humano y han identificado direcciones prometedoras para futuras terapias de rejuvenecimiento —afirma Joris Veltman, director del Instituto de Genética y Cáncer de la Universidad de Edimburgo. Y concluye—: Este estudio demuestra además el enorme poder de la colaboración internacional, que ha reunido a 76 investigadores de siete países».
Paradójicamente, una enfermedad genética que apenas afecta a un puñado de personas podría acabar ayudando a comprender uno de los mayores misterios de la biología: por qué envejecemos y cómo podríamos conservar durante más tiempo la capacidad de nuestro organismo para repararse a sí mismo.▪️(30-junio-2026)
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Reloj Epigenético y envejecimiento
🧬 ¿Qué es el reloj biológico o reloj epigenético?
Es un conjunto de marcadores basados en la metilación del ADN que permite calcular la edad biológica de una persona con gran precisión.
🧬 ¿Qué diferencia hay entre edad cronológica y edad biológica?
La edad cronológica es el tiempo transcurrido desde el nacimiento. La edad biológica refleja el estado real de envejecimiento del organismo y puede ser mayor o menor que la cronológica.
🧬 ¿Qué es la metilación del ADN?
Es una modificación química del ADN que regula la actividad de los genes sin alterar la secuencia genética.
🧬 ¿Qué enfermedad han estudiado los investigadores?
El síndrome de Heyn-Sproul-Jackson (HESJAS), una enfermedad genética extremadamente rara causada por mutaciones en el gen DNMT3A.
🧬 ¿Este descubrimiento permitirá frenar el envejecimiento?
No de forma inmediata. Sin embargo, el estudio identifica un mecanismo biológico que podría convertirse en una futura diana terapéutica para prevenir enfermedades asociadas al envejecimiento.
LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
Científicos de la Universidad de Edimburgo describen una nueva forma de progeria o envejecimiento acelerado.
La enfermedad está causada por mutaciones en el gen DNMT3A.
Las mismas marcas epigenéticas que aparecen durante el envejecimiento normal se producen mucho más deprisa.
El estudio aporta pruebas de que el reloj epigenético podría contribuir directamente al deterioro del organismo.
El descubrimiento abre nuevas vías para desarrollar tratamientos frente a enfermedades asociadas a la edad.
Información facilitada por la Universidad de Edimburgo
Fuente: Sarni, D., Neary, G., Carroll, P. L. et al. A progeria syndrome links DNA hypermethylation to age-related pathology. Nature Genetics (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s41588-026-02633-8

