Una nueva estrategia experimental busca que el propio cerebro fabrique neuronas para sustituir las que destruye el alzhéimer. Los primeros resultados en ratones son prometedores, pero queda por comprobar si el tratamiento funciona y es seguro en personas.
Por Enrique Coperías, periodista científico
Un tratamiento experimental con nanopartículas busca reponer las neuronas que se pierden en el alzhéimer. Crédito: E. Coperías
Un ratón que vuelve a construir un nido y aprende de nuevo a encontrar una plataforma oculta bajo el agua puede parecer un comienzo modesto para una investigación contra el alzhéimer. Pero esas conductas permiten evaluar cómo funcionan el aprendizaje y la memoria. En un estudio publicado en la revista Cell Biomaterials, un equipo de investigadores ha logrado que ratones con alteraciones asociadas al alzhéimer mejoren en estas pruebas mediante una estrategia que persigue uno de los grandes objetivos de la medicina regenerativa: reemplazar las neuronas perdidas.
Recordemos que en el alzhéimer, muchas neuronas dejan de funcionar correctamente, pierden sus conexiones con otras células y terminan muriendo. En este deterioro intervienen la acumulación anormal de proteínas, como la beta amiloide y la tau, la inflamación y otras alteraciones del tejido cerebral. A medida que desaparecen las neuronas y sus conexiones, se desmantelan las redes que permiten recordar, aprender y realizar las tareas cotidianas. El cerebro no consigue reemplazar esas células en cantidad suficiente para compensar el daño.
Por eso, uno de los grandes retos de la medicina es encontrar la manera de generar nuevas neuronas que puedan incorporarse a esas redes y recuperar parte de su funcionamiento.
Qué son los astrocitos y por qué se intenta convertirlos en neuronas
La nueva propuesta consiste en aprovechar otras células que ya viven en el cerebro. Los investigadores, encabezados por Peisheng Xu, de la Universidad de Carolina del Sur, en Estados Unidos, han desarrollado un nanogel que transporta anticuerpos hasta el tejido cerebral para eliminar una proteína implicada en mantener la identidad de los astrocitos. Estos son unas células del sistema nervioso que regulan el entorno de las neuronas, proporcionan apoyo metabólico y participan en el funcionamiento de sus conexiones. En cultivos humanos, el tratamiento favoreció la transformación de estas células gliales en células con características y actividad propias de las neuronas. En ratones con una patología semejante al alzhéimer, aumentaron los indicadores de regeneración neuronal y mejoraron las pruebas de memoria.
Estamos ante resultados preclínicos, y no se ha demostrado que el procedimiento revierta el alzhéimer en personas. Incluso en los animales quedan preguntas esenciales en el aire, como de dónde proceden exactamente las neuronas observadas y cómo se incorporan a los circuitos existentes. Aun así, el trabajo explora una posibilidad de enorme interés: que el cerebro encuentre dentro de sí mismo recursos para reparar parte del daño.
Los astrocitos, llamados así por su forma estrellada, son mucho más que un material de relleno entre neuronas, y su abundancia los convierte en candidatos atractivos para la medicina regenerativa, pero también obliga a actuar con cuidado: transformar estas células exige preservar las funciones que desempeñan de forma natural en el encéfalo.
El nanogel TN-PTBP1 favoreció la transformación de astrocitos en neuronas en cultivos humanos y mejoró la memoria en ratones con alteraciones asociadas al alzhéimer. Infografía: RexMolón / Adaptada a partir de Wang et al. (Cell Biomaterials)
PTBP1, una proteína implicada en la identidad celular
Para impulsar esta transformación, los investigadores han puesto el foco en la PTBP1, una proteína que interviene en el procesamiento del ARN, la molécula que permite utilizar las instrucciones de los genes. La PTBP1 contribuye a que los astrocitos conserven su identidad y actúa como un freno a su conversión en neuronas.
Por eso, el equipo utiliza un anticuerpo que reconoce esta proteína y favorece su eliminación: al reducir sus niveles, busca retirar temporalmente ese freno y facilitar que los astrocitos adquieran características neuronales.
Pero la empresa no es sencilla. Los problemas comienzan mucho antes de que estas piezas inmunológicas alcancen su diana. Los anticuerpos son moléculas grandes que atraviesan con dificultad la barrera hematoencefálica, el sistema de control que separa la sangre del tejido cerebral y que impide la entrada libre de sustancias potencialmente nocivas al sistema nervioso central y permite el paso controlado de nutrientes y gases.
Cómo funciona Nano-ERASER para llegar al cerebro
Pero superar esta barrera no es suficiente. Los anticuerpos necesitan entrar en las células y liberarse en su interior para alcanzar a la proteína PTBP1. Para superar estos obstáculos, los científicos echaron mano de una plataforma ya existente y que se conoce como Nano-ERASER. La adaptaron para desarrollar TN-PTBP1, un nanogel de polímeros de unos 128 nanómetros de diámetro que transporta anticuerpos contra la proteína.
Trim-Away: eliminar una proteína sin editar el ADN
Una vez liberado dentro de la célula, el anticuerpo se une a la PTBP1. La proteína celular TRIM21 reconoce el anticuerpo y activa un mecanismo que conduce a la degradación de su diana en el proteasoma, una especie de centro de reciclaje molecular. La técnica se denomina Trim-Away.
El procedimiento no modifica la secuencia del ADN y podría permitir una intervención transitoria. Aun así, hace falta caracterizar cuánto dura la reducción de PTBP1 y cómo se recuperan sus niveles. Los autores también precisan que el nanogel favorece la llegada a los astrocitos, pero no actúa exclusivamente sobre ellos.
Qué ocurrió en células humanas, organoides y ratones
Las primeras pruebas se realizaron con astrocitos humanos cultivados. Tras recibir el tratamiento TN-PTBP1, disminuyeron sus niveles de PTBP1 y aparecieron cambios de forma y proteínas características de las neuronas. Los registros mediante matrices de microelectrodos aportaron una evidencia adicional: las células tratadas generaban actividad eléctrica sincronizada, una señal compatible con la formación de redes funcionales.
Para comprobar si el tratamiento también funcionaba en un entorno más parecido al tejido cerebral, los investigadores recurrieron a los llamados organoides cerebrales humanos, unas pequeñas estructuras tridimensionales cultivadas a partir de células madre que reproducen algunos rasgos del cerebro. Los expusieron a suero sanguíneo para simular parte del daño que puede producirse cuando falla la barrera que protege el cerebro y permite la entrada de sustancias de la sangre.
En estas condiciones, la TN-PTBP1 favoreció la recuperación de proteínas características de las neuronas y mejoró la actividad eléctrica de las redes celulares. El resultado reforzó lo observado en los cultivos de astrocitos, aunque los organoides solo reproducen una parte de la complejidad del cerebro humano y de las alteraciones del alzhéimer.
Dos inyecciones y mejoras en pruebas de memoria
La siguiente etapa del ensayo se centró en animales de laboratorio, en concreto ratones transgénicos 5XFAD, que están modificados genéticamente para desarrollar alteraciones asociadas al alzhéimer. Los roedores, de ocho meses de edad, recibieron dos inyecciones intravenosas, separadas por ocho días.
Durante las semanas posteriores, los animales mejoraron en la construcción de nidos y en el laberinto acuático de Morris, una prueba de aprendizaje espacial que exige localizar una plataforma sumergida. Algunos resultados se aproximaron a los cosechados por roedores sanos.
En el hipocampo, una región decisiva para la memoria, aumentaron los marcadores de neuronas inmaduras y maduras. También descendieron dos moléculas inflamatorias, la TNF-α y la IL-6, y la cantidad de beta amiloide, una proteína cuya acumulación caracteriza la enfermedad. Estos cambios sugieren que el beneficio podría depender de varios mecanismos y no solo de generar neuronas.
🗣️ «El tratamiento con TN-PTBP1 no solo repuso las neuronas perdidas, sino que también creó un entorno favorable para la supervivencia de las neuronas restantes y de las recién generadas», afirma Xu en declaraciones recogidas por Physics World. El investigador añade que la mejoría cognitiva «podría mantenerse durante mucho tiempo sin necesidad de tratamientos frecuentes».
Es una expectativa que, sin duda alguna, requiere estudios de seguimiento más prolongados.
Neuronas maduras del hipocampo de una rata expuestas a neurotoxinas asociadas al alzhéimer. Cortesía: Pascale Lacor / Universidad Northwestern/ Nikon Small World
Qué falta demostrar antes de plantear su uso en pacientes humanos
La principal cautela antes de dar el salto a los pacientes humanos afecta al origen de las células observadas en los ratones. Un aumento de marcadores neuronales no demuestra por sí solo que los astrocitos se hayan convertido directamente en neuronas. Xu y sus colegas reconocen que las nuevas neuronas podrían proceder de células precursoras que ya existían en el cerebro, en lugar de surgir de la transformación de los astrocitos. Para averiguarlo, tendrán que marcar los astrocitos antes del tratamiento y seguir su evolución hasta comprobar si realmente se convierten en neuronas. Tampoco han demostrado directamente la reconstrucción de los circuitos cerebrales en estos animales: los registros eléctricos proceden de cultivos y organoides.
La prudencia no está de más, porque la proteína PTBP1 es el centro de una controversia científica. En 2023, un estudio de Thanh Hoang y sus colaboradores publicado en la revista Nature no encontró conversión de astrocitos en neuronas tras eliminar el gen correspondiente y seguir el linaje celular. El nuevo trabajo propone una intervención diferente, directamente sobre la proteína, pero sus resultados todavía necesitan reproducción independiente y una comprobación rigurosa del origen celular.
Una neurona recién formada tampoco equivale automáticamente a una función recuperada. Debe establecer las conexiones adecuadas y participar en la actividad del circuito que la recibe. Por eso, mejorar el rendimiento en un laberinto es un indicio valioso, pero no permite concluir que se hayan reconstruido las redes de la memoria ni anticipar la recuperación de recuerdos en una persona.
En las principales pruebas de conducta participaron seis ratones por grupo. Harán falta estudios más amplios para saber cuánto duran las mejoras, qué dosis ofrece mejores resultados y cómo afecta el tratamiento a otras células del cerebro.
En el artículo, Xu y Mingming Wang, primer autor del estudio, anuncian el trámite de una solicitud de patente vinculada a la nueva tecnología. Xu es también fundador de NanoPX Biosciences, una empresa biotecnológica que aplica la nanotecnología al descubrimiento de fármacos y al desarrollo de formulaciones, es decir, a diseñar cómo se prepara y administra un medicamento.
El reto ahora es averiguar si las nuevas neuronas pueden sobrevivir, incorporarse a los circuitos cerebrales y ayudar a recuperar parte de su función de forma segura y duradera.▪️(7 de noviembre de 2026)
ENFERMEDADES NEURODEGENERATIVAS
Nanopartículas y alzhéimer en cuatro preguntas
Un tratamiento experimental explora cómo regenerar neuronas. Los resultados en células, organoides y ratones muestran hasta dónde ha llegado la investigación y qué queda por demostrar.
¿Qué es TN-PTBP1?
TN-PTBP1 es una formulación experimental de Nano-ERASER que transporta anticuerpos contra PTBP1 para favorecer su degradación dentro de las células y explorar la regeneración neuronal.
¿Estas nanopartículas curan el alzhéimer?
No se ha demostrado que curen el alzhéimer. El estudio presenta resultados preclínicos en células humanas, organoides y ratones, sin pruebas de eficacia en pacientes.
¿Se ha demostrado la conversión de astrocitos en neuronas?
Los experimentos con astrocitos humanos cultivados respaldan esa conversión. En los ratones, los marcadores observados todavía no permiten determinar de forma concluyente el origen celular de las neuronas.
¿El tratamiento modifica los genes?
TN-PTBP1 no modifica la secuencia del ADN. Utiliza anticuerpos y la maquinaria celular para degradar PTBP1, una proteína implicada en el procesamiento del ARN.
Fuente: Wang M, VanderVeen B, Xu Z. et al. Reverse the progression of Alzheimer’s disease through Nano-ERASER-based adult neuroregeneration. Cell Biomaterials (2026). DOI: 10.1016/j.celbio.2026.100575
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