Descubrimiento: cómo beneficiarte del sueño sin necesidad de quedarte dormido
Un estudio publicado en la revista Nature Neuroscience demuestra que es posible inducir en ratones despiertos algunos procesos cerebrales asociados al sueño profundo. Los investigadores lograron reducir la necesidad de dormir, fortalecer la consolidación de la memoria y reproducir mecanismos de recuperación neuronal sin que los animales llegaran a dormirse.
Por Enrique Coperías, periodista científico
La incapacidad para conciliar el sueño o mantenerlo afecta a millones de personas en todo el mundo. Comprender qué mecanismos cerebrales generan la necesidad de dormir podría abrir nuevas vías para tratar el insomnio y otros trastornos del sueño. Foto de Jen Theodore en Unsplash
Dormir sigue siendo una necesidad biológica irrenunciable. Pasamos aproximadamente un tercio de nuestra vida haciéndolo y, pese a décadas de investigación, la ciencia todavía no comprende por completo por qué el cerebro necesita desconectarse periódicamente del mundo. Sin embargo, un nuevo estudio acaba de plantear una pregunta que hasta hace poco parecía propia de la ciencia ficción: ¿sería posible obtener algunos de los beneficios reparadores del sueño sin llegar a caer en brazos de Morfeo?
Un equipo de investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison, en Estados Unidos, ha logrado algo sorprendente. Mediante técnicas de estimulación cerebral extremadamente precisas consiguieron inducir en ratones, mientras estos permanecían despiertos, determinados patrones de actividad neuronal característicos del sueño profundo. El resultado fue inesperado: los rodores mostraron varios de los efectos biológicos que normalmente solo aparecen después de dormir.
El trabajo, publicado en la revista Nature Neuroscience, no significa que estemos cerca de eliminar la necesidad de dormir, pero sí sugiere que algunos de los procesos fundamentales que ocurren durante el sueño podrían activarse de forma selectiva mientras el cerebro sigue despierto.
El gran misterio del sueño
Los científicos saben desde hace años que el sueño no es simplemente un periodo de descanso pasivo. Durante las fases profundas del sueño no REM, millones de neuronas corticales alternan de forma sincronizada entre periodos de intensa actividad y breves silencios eléctricos conocidos como estados on y off.
Recordemos que el sueño se divide en dos grandes fases que se alternan varias veces cada noche:
✅ La primera es el sueño no REM (NREM), que representa alrededor del 75-80 % del tiempo total de descanso y comprende desde las etapas más ligeras hasta el sueño profundo, cuando el cerebro muestra las características ondas lentas asociadas a la recuperación física y cerebral.
✅ La segunda es el sueño REM (Rapid Eye Movement), una fase en la que los ojos se mueven rápidamente bajo los párpados, la actividad cerebral se vuelve muy intensa y se producen la mayoría de los sueños vívidos.
Mientras que el sueño no REM parece desempeñar un papel fundamental en la restauración neuronal y la reorganización de las conexiones cerebrales, el sueño REM se asocia especialmente con el procesamiento emocional, la creatividad y ciertos aspectos de la consolidación de la memoria.
Qué es la presión del sueño
Las citadas oscilaciones lentas del sueño no REM generan las llamadas ondas lentas cerebrales, una firma característica del sueño profundo. Cuanto más cansado está el cerebro, más intensas suelen ser estas ondas. Por eso constituyen uno de los mejores indicadores de la llamada presión de sueño, es decir, la necesidad biológica acumulada de dormir.
Diversos estudios han sugerido que estas oscilaciones desempeñan funciones esenciales. Entre ellas destacan la consolidación de recuerdos y la llamada homeostasis sináptica: un proceso mediante el cual el cerebro reajusta y reduce parcialmente la fuerza de muchas conexiones neuronales para evitar la saturación de los circuitos.
Según la autora senior del estudio, la neurocientifica Chiara Cirelli, del Departamento de Psiquiatría, una cuestión fundamental permanecía sin respuesta: si esas oscilaciones son realmente las responsables de buena parte de los beneficios del sueño, ¿qué ocurriría si pudiéramos generarlas artificialmente mientras el animal sigue despierto?
El bostezo y la somnolencia son algunas de las señales visibles de que el cerebro acumula necesidad de descanso. En el estudio, los científicos lograron reducir parcialmente esa necesidad en ratones despiertos induciendo patrones de actividad neuronal similares a los del sueño profundo. Foto de Sander Sammy en Unsplash
Cómo crear fragmentos de sueño en un cerebro despierto
Para responder a esta pregunta, los investigadores diseñaron un experimento extraordinariamente sofisticado.
Implantaron electrodos en ambos hemisferios cerebrales de ratones adultos y utilizaron herramientas optogenéticas, una técnica que permite activar o inhibir neuronas específicas mediante pulsos de luz. Mientras los animales permanecían despiertos, los científicos indujeron artificialmente breves periodos de silencio neuronal muy similares a los que aparecen de forma natural durante el sueño profundo.
Para lograrlo recurrieron a dos estrategias distintas. En una activaron un tipo específico de interneuronas conocidas como neuronas SOM+, implicadas de forma natural en la generación de las ondas lentas del sueño. En la otra inhibieron directamente neuronas excitadoras de la corteza cerebral. En ambos casos consiguieron reproducir los característicos ciclos de actividad y silencio neuronal que definen el sueño profundo.
Lo más llamativo es que los animales no parecían quedarse dormidos. Seguían explorando su entorno y respondiendo a estímulos, pero determinadas regiones de su corteza cerebral estaban experimentando breves episodios de actividad típicos del sueño.
Beneficio 1: reducción de la presión de sueño
La primera consecuencia del ensayo científico apareció cuando los ratones finalmente se acostaron para dormir.
Normalmente, tras un periodo prolongado de vigilia, el cerebro muestra una fuerte actividad de ondas lentas durante el sueño posterior. Es una especie de factura biológica que refleja cuánto sueño se ha acumulado.
Sin embargo, las regiones cerebrales que habían recibido la estimulación mostraron una reducción significativa de esas ondas lentas durante el sueño de recuperación. En otras palabras, esas zonas parecían haber satisfecho parte de su necesidad de sueño antes de acostarse.
➡️ «Mostramos que los periodos de inactividad neuronal similares a los del sueño pueden inducirse de forma fiable en redes corticales locales mientras los ratones están despiertos y comportándose normalmente —explican los autores. Y añaden—: Además, estos periodos reducen localmente la presión de sueño». Esto indica que algunas regiones cerebrales pueden empezar a recuperarse sin necesidad de que el animal entre en un estado completo de sueño.
Los investigadores comprobaron además que este efecto desaparecía cuando simplemente reducían la actividad neuronal de forma continua. El cerebro necesitaba reproducir la alternancia rítmica entre actividad e inactividad característica del sueño. No bastaba con apagar neuronas; era necesario imitar el lenguaje eléctrico propio del sueño profundo.
Participante de un estudio del sueño monitorizado mediante polisomnografía, una técnica que registra la actividad cerebral, la respiración, el ritmo cardíaco y otros parámetros fisiológicos durante el descanso. Este tipo de pruebas permite a los científicos investigar cómo el cerebro regula el sueño y evaluar posibles tratamientos para los trastornos del sueño. Cortesía: The Ohio State University
Beneficio 2: rejuvenecimiento de las conexiones cerebrales
El segundo resultado fue aún más relevante.
Una de las teorías más influyentes sobre la función del sueño sostiene que, durante la vigilia, las conexiones sinápticas entre neuronas se fortalecen de manera constante a medida que aprendemos y procesamos información. Si este proceso continuara indefinidamente, el cerebro acabaría saturado, perdiendo eficiencia y capacidad de aprendizaje.
Dormir actuaría entonces como una especie de mantenimiento nocturno, reduciendo de forma selectiva la intensidad de muchas conexiones para restaurar la eficiencia de los circuitos.
Para comprobar si sus microepisodios de sueño inducidos de modo artificial producían un efecto similar, los investigadores analizaron varios marcadores moleculares asociados a la fuerza de las sinapsis, las conexiones que permiten que las neuronas se comuniquen entre sí.
➡️ El resultado fue contundente: las regiones estimuladas mostraron una disminución de proteínas relacionadas con la potencia de las conexiones excitadoras, exactamente en la misma dirección que se observa tras varias horas de sueño natural.
Para los investigadores, este hallazgo es especialmente importante, porque apunta al que muchos neurocientíficos consideran uno de los principales cometidos biológicos del sueño. «La inducción de estos patrones de actividad durante la vigilia conduce a una reducción de la fuerza sináptica excitadora similar a la que ocurre después del sueño», señalan. Dicho de otro modo, el cerebro parece capaz de realizar parte de sus tareas de mantenimiento interno incluso mientras permanece conectado al entorno.
Los cambios observados afectaron a los receptores AMPA, proteínas fundamentales para la comunicación entre neuronas y para la formación de recuerdos. Lo más sorprendente es que los animales no habían dormido todavía cuando se detectaron estas modificaciones bioquímicas. Los beneficios aparecieron únicamente como consecuencia de la estimulación cerebral.
Beneficio 3: efecto inesperado sobre la memoria
La tercera prueba abordó una de las funciones más conocidas del sueño: la consolidación de la memoria.
Los investigadores entrenaron a los ratones en una tarea de reconocimiento basada en la exploración de diferentes texturas. Después del aprendizaje, algunos animales pudieron dormir normalmente, mientras que otros permanecieron despiertos durante una hora.
Como cabía esperar, los ratones privados de sueño recordaron peor la tarea al día siguiente.
Sin embargo, ocurrió algo notable en un tercer grupo. Aunque permanecieron despiertos, estos animales recibieron la estimulación cerebral que generaba los patrones neuronales semejantes al sueño profundo.
Su rendimiento posterior mejoró hasta niveles comparables a los de los ratones que sí habían dormido.
➡️ «La inducción bilateral de periodos de actividad similares a los del sueño durante la vigilia restauró la consolidación de la memoria», destacan los autores. El resultado sugiere que algunos de los beneficios cognitivos tradicionalmente asociados al descanso nocturno podrían depender más de estos patrones neuronales concretos que del hecho de estar dormido en sí mismo.
Los resultados fueron tan claros que los ratones privados de sueño pero sometidos a esta estimulación obtuvieron puntuaciones prácticamente equivalentes a las de los animales que habían podido dormir libremente después del aprendizaje.
¿El principio del fin de las noches en vela?
La respuesta corta es no.
Aunque los resultados son espectaculares, los propios autores subrayan que solo se han observado algunos beneficios del sueño específicos y únicamente en ratones. Además, la estimulación se realizó mediante técnicas invasivas imposibles de aplicar actualmente en personas sanas.
Tampoco significa que el sueño pueda sustituirse. El descanso nocturno implica numerosos procesos fisiológicos adicionales que afectan al metabolismo, al sistema inmunitario, a la regulación hormonal y a múltiples regiones cerebrales que no fueron estudiadas en este trabajo.
Lo que sí demuestra el estudio es algo muy importante: algunos de los beneficios esenciales del sueño parecen depender directamente de determinados patrones de actividad neuronal y no necesariamente del estado completo de inconsciencia asociado al dormir.
Imagen de resonancia magnética cerebral que muestra varios núcleos del tronco encefálico y regiones profundas del cerebro implicadas en la regulación del sueño y la vigilia. Estas estructuras coordinan la alternancia entre los estados de alerta, sueño no REM y sueño REM, actuando como un complejo sistema de control del ciclo sueño-vigilia. Cortesía: Laura Lewis.
Qué aplicaciones podría tener en el futuro
Los investigadores ya han adelantado que esperan explorar en el futuro métodos menos invasivos para inducir este tipo de actividad cerebral y evaluar si algunos de estos efectos podrían reproducirse también en humanos.
La posibilidad de activar selectivamente mecanismos de recuperación cerebral podría tener aplicaciones potenciales en ámbitos tan diversos como la medicina del sueño, la rehabilitación neurológica, el aprendizaje o incluso las profesiones sometidas a privación crónica de sueño.
La conclusión del equipo es tan sencilla como provocadora. «Los periodos locales de inactividad neuronal que ocurren durante la vigilia pueden proporcionar beneficios clave que normalmente aporta el sueño», asegura el psiquiatra y neurocientífico Giulio Tononi, uno de los investigadores principales del ensayo.
Todavía estamos muy lejos de un futuro en el que sea posible sustituir una noche de descanso por unos minutos de estimulación cerebral. Pero este trabajo sugiere que el sueño quizá no sea una función única e indivisible, sino un conjunto de mecanismos biológicos que podrían activarse por separado. Si futuras investigaciones confirman estos resultados en humanos, podríamos estar ante una nueva forma de entender uno de los comportamientos más universales y misteriosos de la naturaleza: dormir.▪️(9-junio-2026)
PREGUNTAS & RESPUESTAS: Sueño y Beneficios
🥱 ¿Es posible obtener los beneficios del sueño sin dormir?
Por ahora solo se ha demostrado parcialmente en ratones. Los investigadores consiguieron reproducir algunos procesos cerebrales asociados al sueño profundo, pero no sustituir completamente el sueño.
🥱 ¿Qué beneficios consiguieron los ratones del experimento?
Reducción de la presión de sueño, reorganización de conexiones neuronales y mejora de la consolidación de la memoria.
🥱 ¿Significa esto que en el futuro podremos dormir menos?
No necesariamente. El sueño cumple numerosas funciones biológicas que no fueron evaluadas en este estudio.
🥱 ¿Cuándo podría probarse en personas?
Los investigadores consideran que esta es una línea futura de investigación, pero todavía no existe una aplicación clínica cercana.
🥱 ¿Dónde se publicó el estudio?
El trabajo fue publicado en la revista científica especializada Nature Neuroscience.
LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS
Científicos de la Universidad de Wisconsin-Madison indujeron patrones cerebrales similares a los del sueño en ratones despiertos.
La técnica redujo la presión de sueño en determinadas regiones cerebrales.
Los animales obtuvieron beneficios relacionados con la consolidación de la memoria.
También se observaron cambios asociados a la homeostasis sináptica, una de las funciones clave del sueño.
El estudio se realizó únicamente en ratones y todavía no puede aplicarse en humanos.
Los investigadores esperan explorar métodos no invasivos para futuras pruebas clínicas.
Fuente: Driessen, K., Squarcio, F., Tononi, G. et al.Induction of cortical on/off periods in awake mice fulfills sleep functions. Nature Neuroscience (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s41593-026-02318-9

