Los niños con teléfono móvil comprenden peor lo que leen, según un estudio de la UCLA

Un estudio de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) concluye que los niños de Primaria con teléfono móvil propio obtienen peores resultados en comprensión lectora que quienes no lo tienen. La investigación también analiza si las prohibiciones de móviles en los colegios mejoran realmente el aprendizaje.

Por Enrique Coperías, periodista científico

Podcast RexMolón: «¿Perjudica el móvil la lectura de los niños?»
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Tener un teléfono móvil propio se asoció con peores resultados en comprensión lectora, aunque el estudio no demuestra una relación de causa y efecto y apunta a que el efecto podría deberse a cambios acumulativos en los hábitos de lectura.

Tener un teléfono móvil propio se asoció con peores resultados en comprensión lectora, aunque el estudio no demuestra una relación de causa y efecto y apunta a que el efecto podría deberse a cambios acumulativos en los hábitos de lectura. Foto de MART PRODUCTION

La expansión del teléfono móvil entre los niños ha alimentado un intenso debate sobre su impacto en el aprendizaje. Sin embargo, mientras Gobiernos y centros escolares endurecen las restricciones al uso de smartphones en las aulas, apenas existen estudios experimentales que hayan analizado sus efectos en alumnos de Educación Primaria, esto es, en niños de entre seis y doce años.

Ahora, un equipo de psicólogos de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), en Estados Unidos, aporta nuevos datos que complican el debate. Su investigación concluye que los niños de primaria que poseen un teléfono móvil obtienen, de media, peores resultados en comprensión lectora que quienes todavía no tienen uno propio. Lo llamativo es que esa diferencia no parece deberse a la presencia física del dispositivo durante las pruebas ni a las notificaciones que pueda recibir, sino a un efecto mucho más sutil y acumulativo relacionado con el hecho de ser propietario del teléfono.

La investigación, publicada en la revista Behavioral Sciences, analizó a 106 alumnos de 3.º y 6.º de Educación Primaria procedentes de escuelas públicas y de centros educativos del condado de Los Ángeles. Los participantes pertenecían a familias con distintos perfiles lingüísticos: el 42 % hablaba inglés en casa; el 30 %, árabe; y el 28 %, español, una diversidad que permitió a los investigadores analizar si la relación entre la posesión de un teléfono móvil y la comprensión lectora variaba según el idioma hablado en el hogar.

Qué ha descubierto este estudio con alumnos de Primaria

La preocupación por el posible efecto de los teléfonos móviles sobre la capacidad de concentración infantil ha crecido al mismo ritmo que aumenta su presencia entre los menores. En Estados Unidos, por ejemplo, el porcentaje de niños de entre ocho y nueve años con smartphone propio pasó de alrededor del 13 % en 2015 a más del 31 % en 2021. Entre los alumnos de sexto curso, la cifra aumentó del 36,5 % al 54 %.

En España la tendencia es similar. Según el informe más reciente de UNICEF España sobre infancia y bienestar digital, el acceso al primer teléfono móvil se produce, de media, a los 10,8 años. Además, el 41 % de los niños de diez años ya dispone de un móvil propio, una proporción que aumenta hasta el 76 % a los doce años y supera el 92 % durante la Educación Secundaria.

Los datos recopilados por los investigadores a finales de 2024 muestran que esa tendencia continúa acelerándose. En la muestra analizada, el 46 % de los alumnos de tercero y el 70 % de los de sexto ya disponían de teléfono móvil propio, porcentajes superiores a los registrados apenas tres años antes en las estadísticas nacionales estadounidenses.

Ese crecimiento llevó al equipo dirigido por la psicóloga Patricia Greenfield a plantearse una cuestión fundamental: ¿es el móvil el que dificulta la lectura o simplemente refleja otros cambios en los hábitos infantiles?

Hasta ahora apenas existían investigaciones experimentales capaces de responder a esa pregunta en niños de Primaria. La mayoría de estudios anteriores se habían realizado con adolescentes o universitarios, donde sí se había observado que la simple presencia del teléfono podía reducir la atención y el rendimiento en determinadas tareas cognitivas.

Los investigadores sugieren que fomentar la lectura desde edades tempranas sigue siendo una estrategia clave para desarrollar la comprensión lectora, independientemente del acceso a la tecnología.

Los investigadores sugieren que fomentar la lectura desde edades tempranas sigue siendo una estrategia clave para desarrollar la comprensión lectora, independientemente del acceso a la tecnología. Foto de Josh Applegate en Unsplash‍ ‍

Cómo realizaron la investigación

Para averiguarlo, Greenfield y sus colegas diseñaron un experimento relativamente sencillo, pero muy controlado.

Cada niño realizó dos pruebas estandarizadas de comprensión lectora adaptadas a su edad:

1️⃣ En una de ellas tenía su teléfono móvil encendido sobre la mesa, a la vista.

2️⃣ En la otra, el dispositivo permanecía guardado fuera de su alcance.

Los alumnos que no disponían de teléfono realizaron exactamente las mismas pruebas para que los resultados pudieran compararse. Además, todos respondieron a un cuestionario sobre cuándo habían recibido su primer teléfono, cuándo empezaron a utilizarlo para llamar o enviar mensajes y qué usos hacían de él.

El planteamiento permitía responder de manera simultánea a varias cuestiones:

✅ Si el simple hecho de tener el móvil delante perjudicaba la comprensión.

✅ Si recibir notificaciones durante la lectura afectaba al rendimiento.

✅ S poseer un teléfono desde hacía tiempo guardaba alguna relación con los resultados académicos.

Influye tener el móvil delante durante un examen

Los resultados desmontaron una de las hipótesis iniciales del estudio.

Ni tener el teléfono delante durante la prueba ni dejarlo fuera de la vista produjo diferencias significativas en la comprensión lectora. Tampoco influyó que el alumno hubiera acudido ese día al colegio con el móvil en la mochila o lo hubiera dejado en casa. En otras palabras, la presencia del dispositivo no alteró el rendimiento.

La explicación puede parecer contraintuitiva, especialmente porque numerosos trabajos previos con universitarios habían demostrado justo lo contrario.

🗣️ «La mayoría de los estudios con adultos muestran que la mera presencia del teléfono consume recursos cognitivos», explica Greenfield. Sin embargo, en este trabajo con niños de Primaria no apareció ese efecto.

¿Qué es la nomofobia?

La propia investigadora cree que una posible explicación reside en que durante las pruebas apenas llegaron notificaciones. Ocho de cada diez alumnos de tercero no recibieron ninguna, y la mayoría de los de sexto, tampoco. Sin interrupciones constantes, el teléfono quizá no generó la carga cognitiva adicional que los investigadores esperaban encontrar.

Existe además otra posibilidad que el propio estudio plantea: retirar temporalmente el teléfono a algunos niños podría haberles provocado cierta ansiedad —un fenómeno conocido como nomofobia, el miedo a quedarse sin móvil— compensando así el posible beneficio de eliminar la distracción. Los autores reconocen que esa variable no fue medida y constituye una de las limitaciones de la investigación.

Por qué tener un móvil se relaciona con peor comprensión lectora

Sin embargo, cuando los investigadores dejaron de fijarse en lo que ocurría durante los siete minutos que duraba cada prueba y analizaron la historia de cada alumno, apareció un resultado mucho más sólido.

Los niños que tenían teléfono móvil propio obtenían puntuaciones significativamente inferiores en comprensión lectora que aquellos que todavía no disponían de uno. La asociación se mantuvo incluso después de controlar estadísticamente la edad y apareció tanto entre los estudiantes cuya lengua materna era el inglés como entre quienes hablaban español o árabe en casa.

«Descubrimos que no existe una edad en la que dar un teléfono a un niño sea mejor o peor para la comprensión lectora; lo importante es simplemente tener un teléfono —resume Greenfield—. Eso ocurre tanto en tercero de Primaria como en sexto.

Los autores insisten, no obstante, en que el estudio no demuestra una relación de causa y efecto. Se trata de una asociación estadística. Aun así, consideran poco probable que sean precisamente los niños con peores resultados escolares quienes reciban antes un teléfono por parte de sus familias, ya que otras investigaciones muestran que esa no figura entre las principales motivaciones de los padres para comprar un smartphone a sus hijos.

Aunque suele pensarse que los videojuegos perjudican el aprendizaje, el estudio encontró que, entre los niños de hogares donde no se habla inglés, quienes empezaron antes a jugar con el móvil obtuvieron mejores resultados en comprensión lectora

Aunque suele pensarse que los videojuegos perjudican el aprendizaje, el estudio encontró que, entre los niños de hogares donde no se habla inglés, quienes empezaron antes a jugar con el móvil obtuvieron mejores resultados en comprensión lectora, posiblemente porque esas actividades reforzaban su exposición al idioma. Foto: Foto de Pandhuya Niking en Unsplash

La excepción encontrada en niños bilingües

Aunque la conclusión principal del estudio apunta a una asociación entre tener un teléfono propio y obtener peores resultados en comprensión lectora, los investigadores encontraron un matiz que llamó especialmente su atención.

Entre los alumnos procedentes de hogares donde no se hablaba inglés —principalmente familias de habla árabe o española— ocurrió algo distinto. En este grupo, los niños que comenzaron a utilizar antes el teléfono para enviar mensajes de texto mostraban mejores resultados en comprensión lectora que quienes empezaron más tarde.

Según Greenfield, este hallazgo podría tener una explicación muy concreta.

🗣️ «Si un niño tiene móvil y procede de una familia donde no se habla inglés en casa, es mejor para la comprensión lectora empezar a enviar mensajes antes que más tarde —señala la investigadora. Y añade—: De hecho, cuando alumnos de familias arabófonas o hispanohablantes empezaban a escribir mensajes en segundo o tercer curso, al llegar a sexto obtenían puntuaciones de comprensión lectora similares a las de compañeros que todavía no tenían teléfono».

Los autores creen que los mensajes escritos podrían convertirse, para estos alumnos, en una forma adicional de practicar el idioma que utilizan en la escuela. Cada conversación por escrito obliga a leer, escribir e interpretar frases en inglés, algo que puede compensar parcialmente algunos de los efectos negativos asociados al uso del teléfono.

El estudio detectó además otra asociación positiva en este mismo grupo. Los niños de hogares no anglófonos que habían podido jugar con videojuegos desde su primer teléfono también mostraban mejores puntuaciones de comprensión lectora que quienes no utilizaban esos juegos. Los investigadores sugieren que determinadas experiencias digitales podrían contribuir al aprendizaje del idioma cuando el inglés no es la lengua habitual del entorno familiar, aunque advierten de que será necesario investigar mucho más antes de extraer conclusiones definitivas.

¿Funcionan las prohibiciones de móviles en Primaria?

Los resultados también arrojan luz sobre uno de los debates educativos más intensos de los últimos años.

En numerosos países se están implantando prohibiciones parciales o totales del uso de teléfonos móviles en los centros escolares con el objetivo de mejorar el aprendizaje. Sin embargo, los datos obtenidos por el equipo de UCLA no respaldan esa expectativa cuando se trata de alumnos de Educación Primaria.

Los investigadores comprobaron que los niños que acudían al colegio con su teléfono obtenían prácticamente los mismos resultados en comprensión lectora que aquellos que ese día no llevaban ninguno. Del mismo modo, tener el dispositivo encima de la mesa durante la prueba tampoco empeoró el rendimiento.

«Los niños que llevaron su teléfono al colegio obtuvieron las mismas puntuaciones que quienes no lo tenían ese día. Por tanto, lo que se relaciona con una peor comprensión lectora no es la presencia inmediata del teléfono, sino el hecho de ser propietario de uno durante la educación primaria», resume Greenfield.

Esta conclusión lleva a los autores a una reflexión importante. Si las prohibiciones escolares no modifican el rendimiento lector a corto plazo, quizá el debate deba desplazarse hacia otros aspectos igualmente relevantes del desarrollo infantil.

En su opinión, limitar el uso de móviles en el colegio tal vez tenga un mayor impacto sobre la convivencia que sobre las calificaciones. Obligar a los niños a interactuar cara a cara con sus compañeros y profesores puede favorecer el desarrollo de habilidades sociales, reducir el aislamiento digital y fortalecer las relaciones personales, cuestiones que investigaciones anteriores ya habían señalado en adolescentes y adultos jóvenes.

Contra lo que cabría esperar, el estudio no encontró que tener el teléfono sobre la mesa o llevarlo al colegio empeorara la comprensión lectora durante las pruebas realizadas con alumnos de Educación Primaria. Foto de RDNE Stock project

Una influencia que podría acumularse con el tiempo

¿Por qué entonces aparece esa relación entre poseer un teléfono y comprender peor los textos si el dispositivo no distrae durante una prueba de lectura?

Los investigadores creen que la explicación puede encontrarse en los hábitos cotidianos que acompañan al uso del smartphone.

Una posibilidad es que disponer de un teléfono reduzca progresivamente el tiempo dedicado a leer libros, cuentos o textos largos, sustituyéndolos por vídeos breves, redes sociales o contenidos audiovisuales que requieren un esfuerzo cognitivo muy diferente. Estudios anteriores ya habían mostrado que dedicar más tiempo a enviar mensajes suele ir acompañado de menos tiempo de lectura tradicional y de un desarrollo más lento de algunas habilidades relacionadas con la alfabetización.

En este sentido, los autores plantean que el efecto observado podría ser acumulativo, fruto de miles de pequeñas decisiones cotidianas que, con el paso de los meses o los años, terminan influyendo en la capacidad para comprender textos complejos.

➡️ «Nuestra hipótesis es que la distracción provocada por el teléfono podría ser un fenómeno acumulativo o adquirido como hábito, más que un efecto inmediato», escriben los investigadores en sus conclusiones.

Llimitaciones del estudio

Como ocurre con cualquier investigación científica, los propios autores reconocen varias cortapisas que obligan a interpretar los resultados con prudencia:

1️⃣ La primera es el tamaño relativamente reducido de la muestra: 106 escolares constituyen un grupo suficiente para detectar determinadas asociaciones estadísticas, pero no permiten extrapolar automáticamente las conclusiones a toda la población infantil.

2️⃣ Además, el estudio solo evaluó la comprensión lectora. No analizó otras capacidades cognitivas, como la memoria de trabajo, la atención sostenida, la escritura o el razonamiento matemático, que podrían responder de forma distinta al uso del teléfono móvil.

3️⃣ Tampoco se estudió con detalle el tipo de actividades que realizaban los niños con sus dispositivos. No es lo mismo emplear el teléfono para leer, jugar a videojuegos educativos, ver vídeos, navegar por redes sociales o conversar mediante aplicaciones de mensajería. Esa diferencia cualitativa podría resultar determinante para comprender mejor cómo influye realmente la tecnología en el desarrollo infantil.

4️⃣ Por último, los investigadores subrayan que su trabajo identifica una correlación, pero no demuestra que el teléfono sea la causa directa de la disminución de la comprensión lectora. Para responder con certeza a esa pregunta serán necesarios estudios longitudinales capaces de seguir a los mismos niños durante varios años y analizar cómo evolucionan sus hábitos digitales y su rendimiento académico.

Qué significa realmente esta investigación

Aun con esas cautelas, el mensaje que deja el estudio es claro.

Para Greenfield y su equipo, la evidencia disponible sugiere que retrasar la entrega del primer teléfono móvil durante la Educación Primaria podría ser una decisión beneficiosa para el desarrollo de la comprensión lectora.

Al mismo tiempo, sus resultados recuerdan que el problema quizá no resida en el móvil que suena sobre el pupitre, sino en los cambios silenciosos que un dispositivo personal introduce en la forma en que los niños leen, aprenden y emplean su tiempo libre.▪️(28-julio-2026)

LO MÁS IMPORTANTE DEL ESTUDIO, EN 30 SEGUNDOS

  • Un estudio de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) analizó a 106 alumnos de 3.º y 6.º de Primaria.
  • Los niños con teléfono móvil propio obtuvieron peores puntuaciones en comprensión lectora.
  • Tener el móvil encima de la mesa durante el examen no empeoró los resultados.
  • Llevar el teléfono al colegio tampoco influyó en la comprensión lectora.
  • En alumnos de hogares donde no se habla inglés, comenzar antes a escribir mensajes se asoció con mejores resultados lectores.
  • Los investigadores creen que el efecto negativo del móvil podría ser acumulativo y estar relacionado con cambios en los hábitos de lectura.

PREGUNTAS & RESPUESTAS: Niños y Móviles

📱¿Los móviles hacen que los niños lean peor?

El estudio encontró que los niños que tienen un teléfono móvil propio obtienen peores resultados en comprensión lectora que quienes no tienen uno, aunque no demuestra que el teléfono sea la causa directa.

📱¿Llevar el móvil al colegio afecta al rendimiento?

No. Los investigadores no encontraron diferencias entre los alumnos que llevaron el teléfono al colegio y los que no lo hicieron ese día.

📱¿Tener el móvil encima de la mesa distrae durante un examen?

En este estudio, no. La presencia del teléfono durante las pruebas de comprensión lectora no modificó significativamente los resultados.

📱¿A qué edad recomienda el estudio dar el primer móvil?

La investigación no identifica una edad segura. Los autores señalan que la asociación entre tener un teléfono propio y una menor comprensión lectora apareció tanto en tercero como en sexto de Primaria.

📱¿Las prohibiciones de móviles en Primaria mejoran el aprendizaje?

Según este estudio, no mejoran la comprensión lectora. Sin embargo, los investigadores creen que pueden favorecer las relaciones sociales y la interacción presencial entre los alumnos.

En España, el uso de teléfonos móviles en los colegios de Educación Primaria está totalmente prohibido

Aunque el debate llevaba tiempo sobre la mesa y algunas comunidades autónomas ya habían establecido restricciones, a principios de 2024 se alcanzó un consenso entre el Ministerio de Educación, el Consejo Escolar del Estado y las distintas comunidades autónomas.

El objetivo del acuerdo nacional fue unificar criterios y proteger las aulas frente a las distracciones, el ciberacoso y los problemas de convivencia relacionados con el uso de estos dispositivos.

Las reglas en Educación Primaria, de 6 a 12 años

  • Veto general: como norma, los alumnos no deben llevar ni utilizar teléfonos móviles en el colegio.
  • Durante toda la jornada escolar: la restricción no se limita a las clases. También se aplica en los recreos, el comedor, los momentos de entrada y salida y las actividades extraescolares desarrolladas dentro del recinto escolar.
  • Sin fines pedagógicos: a diferencia de etapas educativas superiores, en Infantil y Primaria no se contempla el uso del teléfono móvil del alumno como herramienta educativa.
  • Excepciones estrictas: solo se permite llevar el dispositivo por razones de salud debidamente justificadas —por ejemplo, para utilizar aplicaciones médicas que controlen los niveles de glucosa— o por circunstancias personales excepcionales, documentadas y autorizadas expresamente por la dirección del centro.
  • Infirmación facilitada por la UCLA

  • Fuente: Greenfield P. M., Hanna M., Burgos-Calvillo R., Rhinehart L. Children, Cell Phones, and Reading Comprehension. Behavioral Sciences (2026). DOI: https://doi.org/10.3390/bs16081263

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